Capítulo 33
Animals - Maroon 5. One hour.

Cuando pienso que todo está en orden, aparece la loca a mover el rumbo del puto mundo.
Su piel está lleno de tantas heridas, que muy rápido se convierten en unas feas cicatrices. Me gusta saborearlas, pero me molesta que otro las haya probado antes y más cuando ellas sangraban.
—Sumasshedshiy. —susurro.
La odio y detesto en partes iguales, porque solo a una loca se lo ocurre que yo podría pensar mal de ella. Jamás haría algo que su maldita cabeza maquina, pero no puedo esperar menos de una demente insensata.
A estas alturas no se si seguir odiándola como lo he hecho siempre o retornar y empotrarla para que se le quite la puta idea de que me avergüenzo de tremenda mujer.
Aprieto la mandíbula al recordar sus insinuaciones. Sigo conduciendo para culminar lo que he empezado.
—Sigo creyendo que no es buena idea que la hayas dejado allí. —comentó Rustam a mi lado.
No respondo, yo sé lo que hago y no necesito sus sugerencias. Desde que el video se empezó a reproducir en el anfiteatro, mi mente solo tenía dos cosas en mente.
Matar y torturar.
Fueron los malditos minutos más largos que había presenciado. Odio no haber podido quitar ese vídeo antes y con eso ahorrar que la loca se llenará de más mierdas, el equipo hizo todo lo que pudo, pero una vez más los farsantes de H.B. nos hicieron mierda.
Me la pagarán caro.
Pongo manos libres con la llamada que entra.
—¿Tienes los nombres? —soy directo
No hizo falta más que una mirada para que mis subordinados se pusieran en la tarea de indagar quienes fueron los malditos que estuvieron en ese video. Mientras yo llevaba a la doctora a una de las fortalezas Bogdánov, ellos trabajaban en buscar sus nombres.
—Solamente uno de dos que estuvieron en el acto y el que grabó. —responde.
Su respuesta no me deja para nada satisfecho, pero por el momento eso me basta para descargar la furia que ordeno controlar.
—Dame su ubicación. —exijo.
Esos mal nacidos deben dejar de respirar, pero antes de mandarlos al infierno, se van a enterar de los motivos.
—Tengo en mis manos al que grabo y está vivo. El otro murió de forma sospechosa en un accidente hace unas semanas. —mi mente empieza a maquinar. El único accidente que ocurrió de manera sospechosa hace unas semanas fue el que provoco la loca, solo espero que haya disfrutado lo que hacía mientras trataba de cortar los frenos, porque su muerte no me parece nada satisfactoria para lo que él se merecía.
>>Tienes que hablar con Alessia y que te diga quien era la otra persona. —sugiere Iván—. El video muestra que ella lo conocía.
Sé que ella lo conocía, hasta el más estúpido se pudo dar cuenta de ello, por otro lado, la muerte del otro no me convence. Ella quiere hacerlos pagar, pero lo está haciendo demasiado fácil para ellos.
—Tienes 24 horas para que me des los datos solicitados. —ordeno y no dudo en colgar.
Ahora entiendo por qué tanto odio y rencor desde el momento que Alessia vio a Mariana junto a mí, la muy estúpida pudo haber evitado que tocaran a la doctora y aun así la abandono.
El solo recuerdo de esa parte hace que quiera volar a Rusia que es donde la mande. Ya ansío acabar con ella, o podría dejar que mi amante lo haga.
Sigo manejando entrando a la ciudad y dirigiéndome al hospital central.
—Es obvio que no le preguntaras nada. —dice Rustam luego de varias horas de silencio.
No le respondo porque seria en vano, sabe que jamás hablaría de esto con Alessia y no porque ella pudiera tener malos recuerdos, sino porque hace unas horas cuando relato lo sucedido de hace seis años, le puso punto final al tema.
Entiendo perfectamente las palabras de Alessia con respecto al supuesto cumplido, de Rustam que me pareció de lo más estúpido sobre ser fuerte, lo odie.
La violación le dejo traumas, y esos traumas no la hicieron fuerte, el trauma le trajo miedos y le causo muchas inseguridades, además estoy seguro que paso más de esos dos años que mencionó, con ansiedad.
El trauma la obligó a ser fuerte y no de la manera que merecía, el trauma la obligó a crecer convirtiéndola en quien es hoy en día, pero fue cuando ella aun no estaba lista.
Entiendo sus deseos de alejarse porque sabe que muchas personas le dirían que es muy fuerte, que a su edad y por como se superó fue muy madura, que es una mujer independiente y más intentos de halagos.
Sinceramente al igual que a ella, no se me apetece que tenga que agradecer por lo que le paso. Jamás voy a estar de acuerdo ni voy a permitir que Alessia deba aceptar un cumplido por algo que ella no pidió.
Ella no merece ser señalada como fuerte por superar su violación, no quiero que le digan que es valiente por lo mismo, ni que digan que es madura.
¡No quiero ni que la miren de otra forma!
La doctora en ese momento necesitaba ser protegida... y aunque me cueste admitirlo, ella necesitaba ser salvada, pero nadie lo hizo.
Nadie salvó a la doctora, por lo mismo me encargaré de darle todas las putas herramientas que ella necesite, para poder ser la diosa inalcanzable que en ningún momento a dejado de ser.
Si la van a tener en un pedestal será por la mujer empodera que es, no por lo de hace seis años.
Alessia tiene los ovarios bien puestos y ahora más que nunca la admiro de una forma tan irracional que me niego a decirlo en voz alta.
Así como ella lo dijo no necesitaba más terapia cuando lo que quedaba por sanar es lo que más me atrae. Su egoísmo nunca será visto como un defecto para mí.
La vida es una maldita injustica, es por ello que no me importa matar a todo aquel que sea un estorbo.
***
Cuando estamos por llegar al hospital, Rustam abre el compartimiento entre los asientos sacando una Glock automática de 9 mm. La carga y la mete en su pantalón, yo sin dejar de manejar hago lo mismo.
Se quita el cinturón para levantar los asientos traseros y sacar dos armas 3D render AK-47 son unos hermosos rifles. Ni siquiera me estaciono cuando ya me he bajado con el rifle que me da Rustam.
—Ya están apagadas todas las cámaras. —informó Caleb a través de los intercomunicadores. —Superior, le recomiendo que sea discreto porque...
Suelto una ráfaga de disparos que alerta a todos los que se encuentran en la sala de emergencia.
La discreción se acabo, quiero verlos arder.
—¡Al suelo, ahora! —ordena Rustam a mi lado. —¡El que mueva un dedo, le vuelo los sesos! —amenaza.
Se queda afuera y no me detengo, mi destino es ir al lugar donde se encuentra la maldita junta. Me convocaron para hablar sobre el video que se mostró ayer por la noche, según el mensaje no creen que sea prudente que la loca se haga responsable del cargo.
Imbéciles.
Ella es más que suficiente para el cargo y se arrepentirán de haber dudado.
Por las paredes de vidrio visualizo como los vegetes se ponen de pie al verme con las armas en mano. Vuelvo a soltar otra ráfaga de disparos que rompe los cristales.
—¡Oleg te volviste loco! No hagas estupideces. —reclama Daniel desde el suelo.
Ver su maldito rostro me recuerda porque estaba en cubierto en la maldita junta. Teníamos información de que podría haber infiltrados y vaya que nos llevamos una sorpresa al descubrir que el maldito soplón, era el jefe de Alessia.
—¿Quién fue el que convoco la junta? —pregunto en un grito que los hace temblar.
Uno de los más mayores alza el rostro y cuando está por hablar descargo mi arma en su maldito cráneo. Su condena fue dudar de ella y como se trata de la loca, también merece ser marcado.
Saco la pogibel inalámbrica y cuando la enciendo la electricidad hace estremecer a todos. Pongo el sello en su pecho repitiendo las palabras de siempre.
—¡Por Dios! No sigas, estás cometiendo una locura. —Daniel es el único que se atreve a hablar. —No pasará tanto antes de que este lugar se llene de la policía y... —lo obligo a callar cuando lo apunto.
Pongo el sello que los condena en diez más, todos en su pecho.
—Ahhhh. —chillan. —¡Déjenos!
No me interesan los lamentos de ninguno y todo aquel que tiembla o intenta alzar el rostro recibe los disparos que acaban con su vida.
Marcados y no marcados, todos mueren.
—En estos momentos me dirás como demonios tienes contacto con H. B. —me dirijo a Daniel y él se tensa. —, mejor dicho, los imbéciles que se están haciendo pasar por H.B.
Cuando Carsten descubrió que Daniel era una rata volvió su oficina una mierda, con obvias razones, ya que lo creía un amigo y aunque Daniel no estuviera enterado de que somos parte de OFR si tenía una relación cercana con nosotros.
>>La idea de que Alessia fuera a Rusia a operar a Raisa fue tuya, no del papá de Damián como lo hiciste creer. —me acerco. —por lo mismo cuando la operación fue un éxito a la primera persona que ella se lo dijo fue a ti y por eso recibió amenazas antes de salir de Rusia. —saco un arma más pequeña y la pongo en su frente. —por eso fue amenazada en distintas ocasiones.
Su respiración se agita y por el rabillo de mi ojo logro visualizar a un hombre que desde que entre no se ha inmutado por mi presencia ni por lo que represento.
>>El día que fue atacada en el parque tú sabias que ella saldría y nuevamente fuiste de soplón. —quito el seguro. —La enviaste a Colombia para probarla, sabías que ella descubriría que allí había más personas con EBÓSIL y cuando ella no dijo nada, creíste que habías ganado porque no se había ido con ellos. —presiono el arma. —decidiste exponerla sobre su violación, pero no te salieron las cosas como las creíste, tenías la intención de acercarte a ella y que en medio de una manipulación llevarla con los tuyos —calla. —pero no tuviste en cuenta lo que tus jefes posiblemente te advirtieron, y es que OFR ya estaba protegiendo a Alessia.
Mis dedos pican por apretar el maldito gatillo, pero quiero que me diga algo que me ayude a llegar a ellos antes de asesinarlo.
—Ellos la van a encontrar, aunque ustedes la protejan porque como tú dices, los que se están haciendo pasar por H.B. no son los únicos que están tras ella. Por cierto, posiblemente hayas escuchado de Rojo sangre así nos hacemos llamar y aunque primero si estuve con H.B. cuando la mande a Rusia cambie de bando debido a que la operación fue un éxito y no me convenía seguir con H.B. deberías de agradecer el echo de que mantuve en silencio lo que Alessia representa frente a EBÓSIL. —llevo mi dedo al gatillo. —Jamás debió salvar Raisa, a la verdadera. Ya sabemos de Ágata Bogdánov.
Presiono más el arma para que continúe hablando.
>>Ayer un infiltrado que esta entre las filas de OFR, nos dio toda la información que necesitábamos para atar cabos sueltos. Sabemos que Ágata se encuentra en algún lugar, escondido de todos y en su lugar esta Raisa Bogdánov, su hermana gemela. —mi mente se pone a trabajar. —, y aunque no lo creas yo si sabía que los Bogdánov tenían algo que ver con EBÓSIL, pero no sabía cómo, hasta hace unas horas, ya que cada miembro perteneciente a Rojo Sangre sabe de ustedes. —sonríe. —el apellido Bogdánov está a nada de salir a la luz y junto a ello OFR.
Disparo.
Cae de espaldas con un maldito tiro entre las cejas, el piso se torna carmesí en segundos debido a la sangre asquerosa del malnacido.
No me basta con eso, él sabía que lo iba a matar por lo que no pidió piedad como la mayoría, así que suelto más tiros en todo su cuerpo, hasta que se me acaba el cargador y pongo otro.
No le daré el crédito que lucho por su vida ni que su muerte dejo algo bueno, porque su maldita muerte es el aviso que envío a todos los Rojo sangre.
Su fin esta cerca.
No conforme con matarlo, dejo la maldita marca en su pecho.
—Esa niña siempre fue un grano en el culo. —volteo viendo a la única persona que sigue con vida. —Aunque ella no lo sepa, su padre la trato de ocultar y pensó que dándole la custodia a otra persona lo haría.
Alza la manga de la bata mostrando el tatuaje que lo identifica como agente activo de OFR.
—¿Quién eres? ¿Cuál es tu tropa y quien es tu superior inmediato?
—Soy Alex Merino padrino de Alessia Carvajal, perteneciente a la tropa 0025 con mi superior inmediato, Carlos Montalvo.
—¡Llévenselo! —ordeno a los 4 agentes tras mi espalda, tengo que interrogarlo, pero antes de ello veré al último malnacido del día.
***
Llegamos a uno de los tantos establecimientos que tenemos en México. Le doy una patada a la puerta y cuando entro veo a un hombre amarrado a una silla. Está intacto tal y como lo solicite.
—No ha querido decir nada. —dice Iván al verme
Dejo el arma en una mesa.
—Es obvio que no dirá nada si no le metes presión. Creí que eras más inteligente. —responde Carsten. —Espero que sepas lo que estás haciendo Oleg, porque con lo anoche dejaste expuesta a Carvajal, ahora ellos saben que la proteges y no dudaran en atacarla.
Ignoro el reproche de sus palabras. Claro que sé que expuse a la loca, lo haría mil veces más si eso quitaba la porquería que el sujeto de la silla grabo.
—Tu vida me vale tres hectáreas de mierda. —me acerco. —Te daré lo que no mereces y no por benevolente. —aclaro. —Dos opciones, hablas y me dices quien era el otro sujeto para tener una muerte rápida o te niegas y tienes una muerte lenta.
Sabe perfectamente de lo que estoy hablando, sé que mis agentes ya lo pusieron al corriente por lo mismo visualizo como su semblante cambia. Tiene miedo.
—No sé de que habla. —niega. —Suéltame y...
Lo callo cuando mi puño golpea su rostro. Maldice y escupe sangre.
—El tiempo se acabó. —se queja, no lo dejo hablar porque dije una oportunidad y la desperdicio al querer negarlo.
Iryna se acerca con una mesa de metal en la que trae distintos instrumentos de tortura. Similares a los que ocupe con Mariana.
—Hazlo pagar guapo. —susurra antes de unirse al grupo a mi espalda.
Nadie dice nada, saben que esto es algo que solo me concierne a mí. Haré pagar cada maldita lágrima derramada por mi Sumasshedshiy.
Con él será lo más sencillo y espero que el de rostro censurado pueda esconderse bien. Porque eso es lo único que lo mantendrá vivo por ahora.
—¿Lo disfrutaste? —cuestiono sereno. Tomo una navaja táctica militar con el logo de la organización. —¿¡Qué si lo disfrutaste imbécil!?
Llevo la navaja a su barbilla para levantar su rostro.
—Sí. —tartamudea.
Hago un corte superficial en su barbilla que lo hace perder sangre.
—Eres un completo idiota. —reconoce Rustam.
Tiene razón, solo a él se le ocurre decir que disfrutó ver el sufrimiento de la doctora.
—Sujeta su mano a una mesa. —ordeno a Damián. No ha dicho nada desde hace dos días, y su silencio me dice que algo está pasando.
—¡No, no me gusto, me obligaron! —exclama al ver el panorama, pero ya es tarde. —No me hagan nada, les diré quien era él, pero por favor suéltenme. —chilla.
—Hay ya cállate. —me estreso. —Te haré una última pregunta y espero que no seas un idiota mentiroso. ¿Es cercano a Alessia? —me ve con duda. —El primer hombre que abuso de su cuerpo, ¿Es cercano a ella? —reitero con odio para confirmar.
Lo veo dudar, se fija en como paso mis dedos por cada instrumento decidiéndome por cuál utilizar para cortar cada dedo.
—Sí. —acepta. —Es cercano, es... —otro golpe impacta su rostro, provocando que se quiebre su nariz y de esta empiece a salir sangre.
Su rostro es una mierda bañada de sangre asquerosa.
—Te dije una pregunta no dos. —aclaro. —La vida sería más fácil si todos se concentraran en responder lo solicitado sin más. Si me dices su nombre ahora, no disfrutaré tu muerte por ir detrás de él. —controlo la serenidad en mi tono.
Dijo lo que ya sabía y es que es cercano a la doctora, por ello se investigara a cada uno de ellos.
Por el momento solo me estoy enfocando en la prensa, son unos buitres en busca de devorar a las presas que ellos mismos crean.
>>Y créeme que cada muerte tiene que ser inolvidable. —escojo una mini hacha. —Tu muerte lo pondrá alerta y vivirá unos cuantos días asustando y ese temor es lo mejor. —reconozco. —Eso es lo que nosotros provocamos.
La masacre que hice en el hospital es para darle algo más a la prensa y desquitarme de Daniel y el resto de la junta.
Antes de empezar con la carnicería me pasan la pogibel y la presiono en su pecho descubierto, el grito que suelta me hace presionarla a un más en su piel.
Tiene que sufrir y en los últimos minutos de su patética vida, odiara haber sido parte de esa mierda.
Tocaste lo del ruso equivocado y te mostraré porque somos los más sanguinarios.
—¡No! —grita.
Cuando he terminado de marcarlo vuelvo a tomar la navaja. La giro entre mis dedos aumentando su miedo.
Sin compasión alguna, entierro la navaja en el inicio de su dedo meñique. Llevo la navaja hasta la punta, incluso parto su uña abriendo su dedo. Con la misma navaja hago un corte superficial en la base del dedo.
Dejo de lado la navaja y con mis manos empiezo arrancar la carne.
Sus gritos son lo único que se escucha en la galera. Hago unos cortes más y sigo quitando la carne dejando sus dedos solo los huesos.
—Póngale algo en el brazo para que no muera desangrado aún. —Iván cumple mi orden de inmediato.
La sangre sigue saliendo de cada dedo, en cada uno es el mismo procedimiento.
Cortar, despellejar. Cortar, despellejar.
Eso es lo que me repito y hago en los siguientes minutos.
—¡Ya no más, por favor! —vuelvo a meter la navaja.
—¡No, por favor, no me toquen! —grita Alessia. —¡Por favor, déjenme! —gruesas lágrimas bajan por su rostro.
No puedo sacar de mi mente los recuerdos y eso aviva mi deseo de despellejarlo vivo.
—No juegues frente a los niños. —se queja Rustam. —Se te está durmiendo, deja y te ayudé. Es más, me estoy auto-invitando.
No digo nada sigo con lo mío viendo como toma una katana drawing. La contempla unos segundos para después enterarla en su muslo.
—¡AHHHH! —el grito desgarrador que suelta me recarga la adrenalina para continuar.
Rustam mueve la katana hacia abajo provocando más gritos en el hombre. Los cortes son profundos, pero no los suficientes para matarlo.
No corta arterias peligrosas, cada corte es estratégico.
—Es una belleza. —llega Iryna a mi lado. Alaba el trabajo que llevo con sus cinco dedos que ahora son unos pocos pedazos de carne que cuelgan de sus huesos. —Continúa guapo, la vista es excitante.
La sangre que sale escurre de la mesa y ensucia mis zapatos, los pedazos de dedos están regados por el lugar creando un escenario increíble de retractar.
Sin lugar a duda sería perfecto, si la loca lo presenciara y sus suaves manos se llenará de la sangre del inservible frente a mí.
—¡NOO! ¡AHHH! ¡PAREN, POR FAVOR PAREN! —sigue gritando.
—Fue tu idea así que es justo que seas el primero en entrar en ella.
¡Desgraciado!
—¡Eso fue lo que pidió ella idiota! Ninguno escucho, no pararon y continuaron dañándola. —le devuelve el grito Iryna. —Lo siento Oleg, esto era tuyo, pero mis manos no se pueden quedar quietas.
Le doy una leve mirada a la rusa, su mirada luce excitada y la pupila más oscura de lo normal me lo confirma.
Ella ama torturar y más si es personal.
—Los ojos son míos. —es lo único que le digo invitándola a que haga lo que quiera con lo demás.
Da brinquitos como una chiquilla que le han dado el mejor premio, ella es una sádica innata por ello es imposible que pueda mantenerse quieta más de un minuto.
La conexión que creo con la doctora es algo que sorprendió a muchos, menos a mí, que sé cuáles son sus intenciones.
—Con esta esposa mía. —llega Iván de inmediato dándole una navaja de sierra.
Los ojos de su mujer brillan al tomarla y tras darle un casto beso en agradecimiento evalúa lo que puede hacer con lo que queda del cuerpo.
El rostro del hombre esta pálido y manchado por tanta pérdida de sangre, sin embargo, Rustam se encarga de usar la Katana para evitar que pierda la conciencia enterrándola en zonas estratégicas que le causaran dolor.
—Me gustaría cortarte la lengua. —dice Iryna, toma el órgano con sus dedos mientras su marido tiene la cabeza de la víctima evitando que la mueva. —Pero tus gritos me excitan, así que lo dejaré por ahora. Pero no quiero obligarte a que te escuches por lo que tus orejas están de sobra. —se ríe.
La actitud de mi agente provoca más gritos del hombre, su declaración lo aterroriza e ingenuamente ve a las demás personas en busca de ayuda, en vano porque todos ven la escena con fascinación.
Entierro la navaja en su mano para que no se le olvide de que aunque tenga más personas a su alrededor, la atención debe estar en mí.
—¡Ahhhhh, no! ¡MÁTAME! —pide resignado. —¡Por favor, mátame!
¡Estás sufriendo por lo que hiciste, no hay, ni habrá piedad, no cuando se trate de ella!
Anhelo gritárselo, pero me lo guardo para mí.
Tomo la mini hacha porque con la tortura que está recibiendo y lo débil de su cuerpo, no durara mucho, por lo que no podre despellejar los dedos de su otra mano.
Damián ya la ha sujetado y sus dedos están separados entre los clavos.
Camino para llegar a su otro lado, calculo el corte y dejo caer el hacha.
—¡AHHH! —suelta un grito desgarrador. —¡Ya no aguanto, no más! ¡Mátame!
De una vez corte dos de sus dedos, provocando la sangre que brota de estos, a estas alturas nadie está limpio todos tenemos la sangre del bastardo.
—Ya voy preciosura, no quiero que sigas escuchando lo patético que suenas. —le dice Iryna. Lleva la navaja de sierra a su oreja y empieza a cortar. Por los dientes de la misma el dolor que siente es peor al sentir el roce del mismo.
—¡Ahh! ¡Detente, por favor! —Iván sujeta bien la cabeza para que él no se mueva.
Sin pensarlo más, doy otro hachazo cortando otros dos dedos que vuelan a los pies de Damián quien los ve con odio.
—Inyecta la dosis más pequeña de morfina. —ordeno a Damián. —Necesito que le duelan menos lo que ya tiene para que los nuevos los sienta con más intensidad.
Intenta retorcerse, pero ya ni para eso tiene fuerza. Solo grita pidiendo algo que jamás le daré.
—Te gusta la verga, ¿Cierto? Te encanta mi verga porque eres una gatita en celo que pide a gritos ser usada como la puta que es. —las embestidas del hijo de puta mueven el cuerpo adolorido e indefenso de la doctora.
Tenso la mandíbula repudiando a la rata inservible.
Rustam ha dejado en paz los muslos con un sinfín de cortes y está continuando con los brazos.
Su ropa blanca ahora está manchada, la sangre ha caído de distintos lados y el lago que se ha formado a su alrededor me hace sonreír internamente, porque sé que es probable que a la loca le hubiera gustado presenciarlo.
Lástima, para la próxima será.
Iryna acaba de terminar de cortar una oreja y se dirige a la otra. Aparte de los gritos de la víctima, la risa de ella es lo que más se escucha en la bodega.
Volteo cuando siento la mirada penetrante de mi hermano, él se encuentra grabando con una cámara especial creada en la organización.
La cámara robotiza nuestras voces mientras nuestros cuerpos se ven solo como una silueta negra que no marca nuestro género. Lo único nítido que se verá y escuchara es la víctima.
—¡PIEDAD! —se retuerce. —¡Piedad, por favor! ¡Ya Mátame!
Ya acabé con sus dedos y aun sin proponerlo tengo las cejas fruncidas viendo como se remueve e inútilmente trata de zafarse.
—Antes que te mueras quiero que sepas que corte tus dedos porque con ellos tocaste el móvil. —Tomo un hacha más grande. —Cortaré lo que queda de tus manos porque en ellas mostraste las píldoras que luego metieron en su vaso. —así lo hago.
Corto la mano con restos de carne en los huesos y la que solo esta con los canutos.
La persona que graba muestra su mano en donde hay varias píldoras de droga que le dan a la chica ya ebria.
La sangre brota en grandes cantidades de sus brazos sin mano. Damián inyecta más morfina y otro medicamento que redujera el sangrado.
—Cada corte en las distintas partes de tu cuerpo es por cada mano que toco el suyo. —informa Rustam.
Y en efecto hay tantos cortes que cada uno tiene su significado, los brazos son los que más tienen y recordar que es por las distintas manos que la tuvieron inmovilizada mientras abusaban de su cuerpo hace que mi saliva se torne amarga.
—¡Mi turno! —dice Iván mientras suelta la Cabeza y se dirige al frente. —Corto tu lengua porque la usaste para insultarla, denigrarla y humillarla. —la corta y se atraganta con la inmensa cantidad de sangre que brota.
Sus ojos muestran el terror al sentir que se ahoga con tanta sangre, sus extremidades ya no se distingue de tantos cortes.
—Antes de quitarte tu otra oreja se me vino a la mente que... —Iryna se pone al frente y abre la cremallera de su pantalón sacando su polla diminuta.
La carcajada que suelta al ver su polla me da la idea de que es lo que piensa de ella.
—¡Dense prisa que no durara más de cuatro minutos! —informa Damián.
Asiento mientras busco mi última arma con la que daré por concluida su vida.
—Ya sé por qué tuviste tu polla quieta. —se burla. —Te daba vergüenza quedar en evidencia al tenerla chica, fea y arrugada, eres la peor escoria. —corta su pene mientras se ríe levantándolo como si fuera un premio, que muestra a los demás agentes.
Con burla y odio introduce el diminuto pene en su boca sangrienta.
Ya no se mueve, pero sigue vivo y su mirada está en mí, justo en mis ojos, que bueno porque será lo último que verá.
—Dos minutos.
Con mi cuchilla especial me acerco a su rostro.
—Sacaré tus ojos porque con ellos viste su dolor. —saco el primero. Solo son leves quejidos los que suelta. Con dos de mis dedos abro su otro ojo y entierro el cuchillo justo en su pupila, retuerzo el material y lo saco de golpe.
Su ojo queda incrustado en mi cuchilla, sonrío contemplando lo vacío que termina su rostro.
—Hora de la muerte 1100
Me gusta como quedo, sin que nadie me vea curvo mis labios.
Perdió sus orejas, lengua, dedos y manos, aparte del sin fin de cortes en sus extremidades. Quedo con su polla en la boca sin ambos ojos, uno nada sobre la sangre mientras el otro continúa clavado en la navaja.
El piso es una tétrica laguna de roja, nuestro rostro, manos y cuerpo se encuentran manchadas de su sangre, Sangre sucia.
¡Por lo que hiciste, imbécil! ¡Por Alessia, hijo de puta!
Cada uno se queda admirando la obra de arte que hemos creado.
—Que mal. —reprocha Iryna. —No aprovechamos sus pies. —hace un puchero, ese es un mensaje claro para Iván.
Llega a su lado y la besa con ternura mientras acaricia su rostro manchándolo en el proceso.
—No te preocupes esposa mía ya conseguiré a alguien para que te diviertas. —le sonríe. —Podrás mutilar sus pies y si quieres la subimos a esa página tuya donde cada integrante sube el arte que produce con sus víctimas.
Estoy cansado de hablar de esa maldita página web, ya le advertí de que la tiene que eliminar antes que eso sea un punto de quiebre para ella y posterior la organización.
—Eso estaría bien. —responde sonriente. —Maya me está ganando, porque saco tantos ojos que ahora esos ocupa para poner en sus flechas y medir su perfecta puntería.
Todos se ríen excepto Carsten y yo.
—El único lugar al que van esas fotos es al expediente de la organización junto a tu seudónimo. —habla Carsten. —Ya me cansé de decirte que tienes que dejar de subir tu arte en esa mierda de página. Nuestro arte es exclusivo, solo tiene que estar en la de la organización para que cuando nos investiguen, sepan de lo que somos capaz.
Iryna se cruza de brazos y sé que viene una maldita pataleta, el único motivo por el que no la hemos sacado y con sacado me refiero ha asesinado, es porque a nuestra manera la queremos.
—¿Sabes? En mi perfil ni siquiera puedo poner una foto mía debido a la seguridad. —alza el rostro enfrentando a mi hermano. —La última vez que estuve en un enfrentamiento me dijeron que me habían hecho un favor al poner ese arte en mi expediente. —se indigna. —No creyeron que yo era la de ese seudónimo. —se da la vuelva volviendo a los brazos de Iván.
Carsten la ignora y posa su vista en mí, sé que quiere reprocharme por lo que acabo de hacer, pero me importan poco sus quejas.
Ya esta molesto por lo de Mariana, seguir agregando cosas para enojarlo me agrada.
Además, no tiene derecho de reclamarme, quise enfrentarlo por la trampa que le tendieron a una doctora y el muy idiota me mando al diablo.
Luego hablaremos de eso, por que no estoy conforme en que meta la nariz en donde no debe.
—¿Alguien tiene hambre? Ver sus dedos me antojaron unas alitas de pollo, hace unos días las probé y me encantaron. —todos asienten a lo dicho por Iván.
Se quedan planeando adonde iremos a comer mientras me acerco a Damián.
—¿Todo bien? —cuestiono.
Se sobresalta con mi presencia y eso solo me indica de que en efecto, las cosas no están bien.
—No. —se sincera. —No estoy bien, Oleg. —alza su rostro viendo lo que queda de la víctima.
Arrugo las cejas, es un neurocirujano y uno de mis mejores agentes, no creo que esté mal por ese malnacido.
—Es por él —señalo lo que queda.
—No. Dijiste que no querías que nadie se metiera y fui el único que acato la orden. —el que no me mire me enoja. —Supongo que también debí meter mano.
Me quedo esperando que diga más y al no hacerlo decido dejar las cosas claras.
—Llevo más años que tú esto, crecí en medio de OFR, Damián. —se tensa. —Yo te enseñe a mentir y lo haces fatal créeme, sin lugar a duda en la próxima revisión que haga tú iras de nuevo a hacer el proceso, porque si me vas a mentir ten los cojones de hacerlo viéndome a la cara para así pensar que hecho un buen trabajo.
No quiero considerarlo como uno de los sospechosos en lo que me dijo Daniel Tobar, saber de qué hay un infiltrado me hace dudar de muchos, pero no quiero hacerlo de los míos, porque pueden ser muy agentes de OFR, pero al ser mis subordinados la lealtad es conmigo.
—No puedo decirte nada. —lo veo mal.
Esa sin duda no es la mejor oración que puede formar en esta situación.
—Entonces si hay algo. —alzo una ceja. —¿Y no me lo dirás por?
Los conozco tan bien que a pesar de no saber las cosas de manera clara, si puedo deducir cuando las cosas andan mal. Si no fuera así no podría haberlos elegido.
—Confidencialidad. —veo a Carsten quien tiene la mirada fija en ambos. —Todo es por honor y lealtad.
—La lealtad es conmigo Damián, que no se te olvide. —recalco.
—Me vale la confidencialidad que firme. Mi honor es por y para ti, pero por el momento no diré nada. —camina. —Cuando lo crea necesario serás el primero en saberlo.
Se aleja y yo hago lo mismo, estará en la mira entre los míos por no querer ser claro.
Necesito quitar la sangre de mi piel, pero mi salida es interrumpida por el sonido de mi móvil. Bufo al ver que es la loca.
Solo han pasado unas cuantas horas y ya anda de desesperada. Que reflexione y piense bien las mierdas que me va a decir y de lo que me va a acusar.
El deseo no cambiara por el momento y ya va siendo hora de que le quede claro.
***
Luego de nuestro almuerzo decidimos ir al cuartel a entrenar, cada uno se coloca el debido uniforme y se pone a hacer lo suyo.
Camino frente a ellos viendo como los superiores inmediatos dan las órdenes, con la espalda erguida y las manos en mi espalda me detengo frente al escuadrón que lidera Rustam.
Es uno de mis mejores escuadrones por lo que me deleito viendo como se mueven.
—¡Al circuito dos, ahora! —ordeno. —al finalizarlo tendrán 5 minutos para asearse e ir a la oficina de su Gobernador, solo entrarán los primeros 5. —finalizo.
Rustam se encarga de dar las órdenes de como quiere el trabajo y cuando se les ordena cada uno empieza con el circuito dos, que es la combinación de tierra y aire.
Iván toma ventaja cuando llegan a las llantas de varias libras y empieza a levantarlas y avanzar, le sigue Damián, Ryan, Adrián, Iryna, Caleb, Rebeca y varios más.
Por último Nikolay, no sé porque demonios Carsten lo agrego al escuadrón, pero lo voy a averiguar.
—¡Tres minutos y corriendo! —grita Rustam a mi lado.
Llegan al pasamanos e Iryna pasa al lado de su esposo tomando una gran ventaja, toma la cuerda que sube un gran obstáculo y continua, por otro lado, Ryan le pisa los talones a Iván.
Al finalizar deben caer de pie y Damián cae tan mal que lo deja de rodillas, el golpe le provoca maldecir.
Caleb junto a los demás toman ventaja de eso.
—¡Levántate que aún no has terminado! —grito. —el equipo es tu responsabilidad ¡No le des la espalda y levántate! —gruñe al momento de ponerse de pie y seguir el circuito.
Su error lo dejó en último lugar y hasta un tonto sabría que es imposible que alcance a los demás.
Pero sin importar cuanto tarde, su deber es culminar.
Boca abajo Rebeca queda atorada en una red, dándole paso a Adrián que no duda en pasar la prueba y ayudarla. Los minutos pasan y los primeros tres llegan a la meta. Los observo sabiendo que serán ellos los que me acompañaran a Italia.
Iryna, Iván, Adrián, el siguiente es Ryan y por último es Caleb.
Nikolay llegó segundos después y estuvo a punto de hacer una maldita discusión con Caleb acusándolo de traidor.
—Cállate y vuelve a tus tareas Nikolay, aquí ya no me sirves. —se endereza y da la vuelta furioso.
No lo soporto y no dudo en demostrarlo. Fui claro al decir que le daba una oportunidad y si fallaba salía de mis filas, debe agradecer el poco respeto que le tengo a mi hermano, de otra manera ya no seguiría vivo.
Me falló de la peor manera al dejar que dañaran a Alessia.
Si Carsten lo quiere dentro de OFR, que sea su lame huevos, no el mío.
—Tienen 5 minutos ¡corran! —los despacha Rustam.
Me acerco a Damián viendo que es un esquince, con Rebeca mando a llamar a dos agentes que se encargan de llevarlo a enfermería.
—Tú también te vienes conmigo. —le digo a Rustam. —deja encargado a alguien de tu entera confianza, en un mes se harán las pruebas de creación de nuevos escuadrones, pero con Carsten decidimos que los vamos a reestructurar.
Tengo algunas ideas para un nuevo escuadrón que será lo mejor que tenga OFR.
Caminamos rumbo a la oficina de conferencias, en donde ya se encuentra el Gobernador.
—No es que quiera meterme en cosas que no están en mi jurisdicción, pero ¿Ya saben cuando se hará la presentación de Alessia? —indaga Rustam a mi lado.
Me molesta que todos quieran saber de ella, esta conmigo y ni por cosas de la organización me gusta que la indaguen.
>>He escuchado especulaciones sobre ella debido a lo que paso en el auditorio, son pocos los que sabemos que ella tiene relación con el caso de EBÓSIL y debido a la confidencia a OFR y lealtad a ti, ninguno a dicho nada, aunque ganas no me han faltado.
Las malditas especulaciones son denigrándola como mujer y eso es algo que odio de OFR, ganarse el respeto es una mierda, pero sé que a ella no lograran intimidarla. De eso me encargo yo.
Por otro lado, estoy cansándome de que todos quieran cuestionar mis acciones, la delate frente a muchos, hasta frente de Rojo sangre, pero no me estoy lamentando ni lo haré.
Tuve razones de mucho peso y eso es Alessia por lo tanto, me estoy encargando de aumentar su seguridad.
Se están instalando cámaras en su apartamento, consultorio y auto, todas serán encendidas cuando ya lo haya hablado con la loca y me dé la autorización, la estructura de su seguridad ya esta lista y me encargaré de que Tyler continúe con ellos.
En estos momentos él esta cumpliendo mis últimas ordenes, para que en el regreso de Alessia, no haya ningún error.
Seguimos caminando y unos soldados nos saludan al pasar a su lado, lo ven con respeto y a mí con admiración.
—Ya lo dijiste, no está bajo tu jurisdicción así que no te metas. —damos la vuelta y la secretaria se encarga de anunciarnos.
Pasan algunos segundos en los que los cinco agentes que culminaron el circuito están atrás de nosotros, cuando nos dan el permiso entramos.
—Tienes 2 minutos de retraso Oleg. —evito mandarlo a la mierda frente a los agentes.
—Tengo mi tiempo limitado y si estoy aquí es porque necesito culminar esa misión para enfocarme en el caso EBÓSIL. —Tomamos asiento. —A estas alturas ya han de haber encontrado los cuerpos de la junta y es probable que lo involucren a Alessia Carvajal, por lo mismo necesito que un escuadrón lidere ese caso.
—Haces mierda y quieres que otros lo limpien. —reprocha. —El hospital está cerrado y eso traerá perdidas económicas como de prestigio para el mismo, y no necesito que Carvajal cargue con esa mierda, por ello ya me encargue de la situación.
Es lo menos que puede hacer si tanto se quiere involucrar en mí caso.
Seguimos hablando sobre el rumbo que tomara esto y mi hermano está de acuerdo conmigo de que es hora de presentar a la loca frente a OFR, se hará en una semana aunque no me agrade la idea, ya que si las cosas salen mal aún estaré en Italia.
—Viajaremos a Italia en tres días, frente a ustedes tienen las instrucciones de su papel y métodos que utilizaremos, estúdienlo y si tienen dudas las resolveremos de camino al lugar. —informo. —Nos reuniremos dos días antes del ataque, con los agentes encargados de la misión, quienes nos darán el panorama.
Hacen algunas preguntas y Carsten las responde con fastidio.
Tardamos lo menos posible hasta que su paciencia termina y los agentes son inteligentes al marcharse terminadas las indicaciones, ninguno quiere que mi hermano los corra.
—Es todo, retírense. —salen dejándome con él. —Y bien, me quieres explicar por qué uno de mis agentes fue capturado y llevado a uno de los sótanos en donde te está esperando.
Ignoro sus preguntas y le cuento lo que me dijo Daniel antes de asesinarlo, Rojo sangre es algo que debemos de extinguir antes de que hable de más.
Ellos se habían metido en muchos de nuestros casos, cuando los atrapamos en la misión de la trata de blancas en Rusia y encontré que tenían fichado a EBÓSIL, no me fue difícil deducir que ellos podrían ser los impostores.
Sin embargo, de investigarlos se encargó otro escuadrón y que nos hayan dicho que Rojo sangre no estaba involucrado les traerá consecuencias.
Lo del infiltrado es otro problema, necesitamos encontrarlo de inmediato y comenzaremos investigando a ese escuadrón, también a los amigos de los dos traidores que encontramos hace unos días.
—Ágata y Raisa Bogdánov ya no es un secreto. —culmino haciéndolo tensar.
Hablamos un poco más y luego salgo del lugar yendo a mi habitación en este cuartel, como en los demás es uno de los mejores.
Hago las planeaciones que necesito y aunque mi cuerpo pide un poco de descanso no lo hago, desde que la serpiente mordió a Alessia he tenido insomnio injustificado, pero llevar dos días sin dormir no es algo bueno.
Son las cinco de la mañana cuando Alessia vuelve a llamar, desde ayer por la mañana no insistía así que con fastidio tomo la llamada. Me arte de ver que cada cinco minutos se encendía mi móvil.
Espero que el tiempo que pidió le haya servido, con la prensa he logrado controlarlo. Los reporteros que estaban afuera del edificio los elimine así que si decide volver ahora ya no hay tantos inconvenientes.
—¿Qué quieres? —escucho sus gritos y arrugo las cejas con todo lo que suelta.
No entiendo nada y cuando me acusa de algo que jamás haría entiendo la gravedad de la situación, me levanto en busca de la salida mientras encuentro a algunos agentes que no dudan en seguirme.
¡Mierda! No me la pudieron volver a dañar.
Lo que dice la loca no puede ser verdad, nada de lo que me grita tiene sentido. Las últimas palabras que suelta antes de colgar me enervan la sangre.
¡Te odio, maldita bestia insensible!
****
¿Les gusto? ¿Dudas?
Aclaración, Oleg sabe que Alessia estuvo en el epicentro de EBÓSIL, pero no que fue engañada por la agentes. Sabe que fue una de tantas, nada más.
¡Spoiler!
Cojeando me acerco al arma y con manos temblorosas la tomo.
—¡Hija de puta!
—¡Y lo que le sigue, cabrón de mierda! —mis manos tiemblan sosteniendo el arma.
No quiero morir.
¡Spoiler de un capítulo X!
—¿¡Cómo mierdas quieres que me calme!? Me mataste un hijo, Alessia. Un hijo.

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