Capítulo 24

Confident - Demi Lovato. One hour.

¿Qué cómo se llama mi amante? Ruedo los ojos y me doy la vuelta ignorando su pregunta.

Hasta mucha información le estoy dando y algo que siempre tengo en cuenta es que no puedo confiar tan rápido en las personas.

Tengo poco más de tres semanas en conocer a Kim y Alika, me caen bien, pero eso no las hace mis mejores amigas ni mis confidentes. Quiero confiar en ellas, sí, pero al ver ciertas actitudes me retracto, hay mucho que no sé de ellas y está bien, no están en la obligación de decirlas.

No puedo exigir algo que no estoy dispuesta a dar.

Saludo al doctor que viene a relevarme y a pasos apresurados me dirijo a los baños a asearme e iniciar mi labor. Me siento cansada, las horas que descanso son pocas y eso me está pasando factura.

Evito el espejo, consiente que mi aspecto es un asco.

La migraña me está matando, no estoy comiendo a la hora normal y otras ni siquiera lo hago, los líquidos no cuentan como comida, es por eso que mi cuerpo está cambiando y eso no me gusta.

Sigo caminando a pasos apresurados para llegar a mi destino.

—¿Dónde estabas? —me interceda Matías.

—Con Kim y Alika. —Lo rodeo y sigo caminando, él me sigue aun cuando no puede hacerlo debido a que todos tenemos tarjetas de acceso para los sitios permitidos.

Estar cerca de los infectados de ébola no lo es para él.

—El rumor se ha corrido peor que en el internado. —comenta sobre mi error.

—Me importa poco lo que estén diciendo en los pasillos, reconozco mi descuido y no necesito que me lo recuerden. —acepto. —Saber que lo están divulgando es saber que hablan de mí, y ya estoy acostumbrada a estar en boca de todos.

No me gusta el motivo por lo que lo estoy, sin embargo, no me voy a amargar por lo mismo.

Seré la última que entrará a la fortaleza en la que tienen a los infectados. Aún faltan tres y me doy la vuelta para enfrentar a mi amigo.

El pecho me sube y baja por lo agitado de mi respiración.

—Te volverás loca. —me repasa. —Vieja y fea antes de tiempo.

—Tus comentarios sobre mi aspecto en estos momentos, son innecesarios. —empiezo con el protocolo que si puedo hacer sola.

—Ya me quiero ir. —se queja. Me pasa los guantes especiales y me los pongo dobles. —Estoy contando los días para regresar.

—¿Qué te trae México? —Una sonrisa se apodera de su rostro.

—Lo verás cuando volvamos. —Lo veo extrañada, pero no sigo indagando, ya que es mi turno de que me ayuden con el protocolo de bioseguridad.

Le piden a Matías que salga y él lo hace no sin antes lanzarme un beso. Lo ignoro haciendo bien mi trabajo, paso a la siguiente área con el protocolo final antes de abrir las puertas transparentes que me lleva a ver casos lamentables.

En los últimos días, hubo muchos muertos y otros cuantos se los llevaron para el piso -6 aún no sé el motivo. Son pocos los que tienen acceso a esa zona y se rumorean ciertas cosas por lo mismo.

Después de leer y memorizar los documentos que encontré, tengo mis propias sospechas.

Algo grande se hace en este lugar, quizá solo sea una fachada de lo que en realidad es.

Me dirijo a los dos pacientes que están a mi cuidado, tomo sus signos vitales siguiendo con el protocolo de rutina.

—Se les inyectará esto. —La encargada del área me pasa varias jeringas con un líquido rojo sangre. Arrugo las cejas

—¿Qué es? —cuestiono observando y tratando de descifrar el contenido. —Nunca leí ni escuché nada de esto.

—No lo sé. —Se va dejándome con las dudas. Siempre quise saber que era, cuando vine lo vi de lejos, pero eran dosis menores.

¿Esto podría ser de lo que hablo Kim?

No creo que sea el supuesto antídoto, ya llevan mucho tiempo inyectándolo y en ningún paciente hay mejoría. Sin miedo a equivocarme considero que esto es lo que provoca los efectos secundarios que los lleva a la muerte a los poco que superan el ébola.

¿Será esto a lo que fue expuesta Raisa?

—Mejor no preguntes. —volteo viendo a la mujer que me habla. —Ella no dice lo que es, solo ordena suministrarlo en las dosis correspondientes. —asiento. —Soy la doctora Alejandra Campos, chapina, por cierto. —sonríe, es unos centímetros más baja que yo.

—Alessia Carvajal, mexicana. —me presento.

Solamente la había visto de lejos, siempre anda con Carlota, la doctora española.

Con desconfianza inyecto en el suero lo que me indicaron, pasa el tiempo estipulado y con disimulo guardo una jeringa con los restos del líquido, sé que es arriesgado, pero el que no arriesga no gana y perdedora no soy.

Horas después con sigilo guardo la jeringa en mi bata cuando me ayudan a quitar el traje. Camino de regreso y como siempre la cocina ya está cerrada y de nuevo me quedo sin cenar.

Vaya mierda.

Ayer me besaste y no podías parar, y me bailaste hasta el amanecer. —me detengo al escuchar la canción. —Cuando desperté yo te quise llamar y ahora me dice que borro cassette... —continúa.

Sigo el trayecto de la voz hasta toparme con un chico con unos audífonos en sus oídos. Está de espaldas moviendo la cabeza y cantando la canción urbana, sin embargo, eso no le impide continuar barriendo el pasillo.

Pasa solo unos segundo más hasta que se da cuenta de mi presencia.

—Perdón. —dice al verme. —No me había dado cuenta de que vos estabas ahí, ¿Te molesté, princesa?

Evito molestarme al ser llamada con ese término porque no lo dijo con mala intención. Se encuentra sorprendido y sus palabras salieron naturales con un marcado dialecto paisa.

—No. —respondo.

—¿No? Pues que te ha comido la lengua el gato o que pues. Ya parece que no te acuerdas de mí. —frunzo las cejas. —¿Oh es que vos no te acuerdas de mí, pues?

—Creo que me estás confundiendo.

—Y vos piensas que yo me voy a olvidar de vos, princesa. —se ríe. —Claro que no princesa, yo a vos te recuerdo del barrio.

—Si, me estás confundiendo. Yo soy de México.

—Ajá. —ruedo los ojos. —Pues si estás bien cambiada, pero yo me acuerdo que vos y yo crecimos en el barrio. ¿Oh es que llevar tres años encerrado me está volviendo loco?

—¿Por qué llevas tres años aquí? —cuestiono.

—Pues soy el mayor de tres hermanos y cuando mi padre nos abandonó me hice cargo de mis parceros. —empieza a contarme su historia.

Me preocupo cuando detalla como unos hombres le ofrecieron trabajo y lo trajeron aquí. Sabe que lo que gana se lo dan a su familia, ya que también recibe la llamada semanal.

—Eso es... —lo pienso. —Intenso, ¿Seguro que...?

—¡Charly! —gritan. —Y vos porque cojones estás aquí perdiendo el tiempo. Ve a trabajar huevón, que por eso se te paga. —observo al tipo con el que se besuqueó Kim.

—Ya voy, no ves que estaba ocupado pues. —rueda los ojos. —Fue un placer hablar contigo, princesa.

Se despide y se va detrás de ese hombre.

Eso fue raro.

***

Llego al comedor con mi bandeja de comida, al verla se me quita el hambre y se me retuerce el estómago. Cierro los ojos y recuesto el rostro en la palma de mi mano.

Los ojos me arden por mi esfuerzo estos últimos días, llevo exactamente 100 horas sin dormir, creo que la última vez que me sobrecargue es cuando iba a la facultad llevando más materias.

Debo relajarme porque no es bonito ver estrellitas cuando me quedo demasiado tiempo viendo a un lugar en específico mientras me concentro.

—Tengo que hablar contigo. —abro los ojos.

Observo a Kim, salió del aislamiento esta mañana junto a Alika.

—¿Es necesario que sea ahora? —cuestiono irritada. Por fin podre tener mi horario normal y es saliendo y ya me está jodiendo.

¡Estoy cansada!

—Necesito comentarte de algo que es de vital importancia. —ve a los alrededores. —Alessia, por favor, no te tomará mucho tiempo, te lo prometo. —arrugo las cejas, fastidiada.

Me levanto de golpe y camino sintiendo sus pasos a mi espalda.

Llegamos a uno de los pasillos más desolado por lo que me detengo y me doy la vuelta para enfrentarla. Mantengo mi mirada en su rostro, analizando cada gesto.

Está nerviosa.

—Habla. —exijo.

Niega y toma una bocanada de aire, como si lo que me va a decir no fuera fácil.

Ridícula.

—Eres muy inteligente, he de admitirlo. —comenta. —Nada se te pasa por alto, eres discreta, sigilosa y demasiado... demasiado buena en lo que haces. Tengo fe en ti Alessia.

Observo sus facciones intentando descifrar sus palabras.

—No sé de qué demonios estás hablando. —acepto.

—Soy agente encubierto de una de las organizaciones más sangrientas del mundo. —me enderezo. —Mi objetivo junto a otros agentes es desmantelar lo que se hace en este lugar. En las instalaciones hay 7 agentes en distintas áreas, únicamente mantengo contacto con dos, los demás están distribuidos en zonas no permitidas para nosotros. Cada uno lleva distinto tiempo en el sitio y cabe señalar que entrar aquí ya es arriesgado y si lo hacíamos juntos serio sospechoso.

¡Joder! ¿Qué demonios es esto?

>>Pedro es enemigo a muerte de mi jefe, los motivos son confidenciales, pero puedo asegurar que se hará todo lo posible para que no se vean, porque el mundo no está preparado para su reencuentro.

Empieza a comentar cosas y con cada una mi cuerpo se pone más tenso.

—¿Estas consiente del peso de tus palabras? —asiente. —¿Por qué yo?

—No tengo mucho tiempo para formalidades, solo puedo brindarte una breve explicación y es que en nuestra organización está en todo el mundo. Jamás los descubrirías porque cada uno tiene su vida normal, pero cuando se necesita de su ayuda se acude a ellos. Mientras únicamente están obligados a que estén en forma y cumplan ciertos requisitos, ya que al estar dentro te conviertes en un agente más.

Me sigue explicando un poco sobre como ingresan las personas a la organización y estás se convierten en agentes.

—¿Cuántos tipos de agentes hay? —indago.

—Dos, los que heredan el cargo de agente y los que se unen en el transcurso de su vida. —señala. —Los primeros son hijos nacidos de padres que son agentes de la organización, los segundos son los que se unen, son como cualquier civil, debido a que por cuestiones de su maldición se toparon con uno de nuestros objetivos a destruir y por protección necesitan estar dentro de la organización. Nada es gratis porque todos apoyan en lo que pueden.

>>Ellos se someten a exámenes físicos y psicológicos como los agentes hereditarios, no tienen ningún privilegio y se les exigirán así como se les exige a los niños desde los dos años. —eso es aterrador. —Se tendrán que enfrentar a muchos circuitos, pruebas de resistencia, fuerza, inteligencia y otras. Ser un agente implica disciplina y tú la tienes Alessia.

Culmina y se queda a la espera de mis palabras. Sonrío. ¿Qué estaré pagando para tener que soportar más mierdas? Tengo suficiente con mis problemas como aguantar más.

Ya una maldita organización me protege por ser una presa ante unos malditos cazadores que se llevaron a mi hermano y se quieren llevar a más de los míos. No quiero más drama, quiero seguir mi vida normal e involucrarme en esto es una locura.

—No, no lo acepto ni lo aceptaré. —informo. —No estoy dispuesta a ser parte de esta payasada convirtiéndome en un agente de segundo grado.

>>No me he metido en su misión solo he hecho mi trabajo, que tu lo hayas divulgado no es mi problema, por lo tanto, no estoy obligada a aceptar nada. —señalo.

—Alessia, no lo entiendes, te necesitamos. —suspira. —Yo te necesito. Son pocos los medios con los que tengo contacto con los míos y tú estás a pocos días de salir sin ningún problema. Te necesito Alessia...

Me rio interrumpiendo su presentación de quinta.

—A ver si entendí. —suelto irónica por la situación. —Llevas casi un mes viéndome la cara de estúpida y quieres que acepte ser un maldito agente cuando lo único que quiero es un puto ascenso. —ruedo los ojos. —No sé que clase de personas son ustedes y no quiero saberlo.

No estoy dispuesto a ser una maldita subordinada.

>>Me has dado mucha información y en estos momentos podría ir con el Dr. Marín para confesarlo. No sería nada difícil obligarlo a que quite la ficha de mi expediente con el fin de darle la información que necesita.

Veo como su cuerpo se tensa.

—Alessia...

—Pero no lo haré porque no me importa. Estoy cansada Kim, si no tuviera mis propios problemas créeme que me daría la oportunidad de pensarlo. —miento, porque jamás aceptaría. —No me interesa tu propuesta, así que ya puedes irte olvidando de mí. —finalizo.

Me doy la vuelta con mis sienes palpitando.

Esto se pone cada vez más jodido, y no quiero estar presente esperar que las cosas exploten en mi rostro.

Oleg debe sentirse orgulloso de mí, debido a mi sensatez al momento de negarme.

¿Vez que si soy inteligente, bestia?

No me revolcaré en mi miseria porque no me junto con ella.

—Alessia. —me detengo. —Esto en ningún momento fue una propuesta.

Miles de pensamientos pasaron por mi mente al escuchar el paradero de Alessia.

Colombia.

Ese lugar es la muerte segura para mí y los míos, por lo mismo odié por muchos días a Alessia, pero al final entendí que yo no soy nadie para intervenir en las decisiones de una mujer independiente y testaruda.

Sumasshedshiy.

Pero como se lo dije, mi intención que se mantenga viva no es porque nos acostamos, esto no es nada personal. Sabe que está en peligro, sabe que la están buscando y aun si se va.

Me cabrea a niveles estresantes.

En Colombia no hay nadie que le cuide el culo y eso me está jodiendo, no puede exponerse ahora que es fundamental en el caso EBÓSIL.

No se trata de demostrar su independencia emocional, sino de garantizar que sabe que lo mejor es mantenerse a salvo, sin importar que el modo no sea de su total agrado.

Los agentes que la mantendrán vigilada, por ejemplo.

No sé lo he comentado a mi hermano y sé que cuando se entere estará de acuerdo conmigo con respecto a mis planes.

Cuando pedí que uno de los mejores hombres cuidara de ella después del atentado, no me imagine que mandará nuevamente a Nikolay.

Se le dio una de las tareas más importantes y es velar por la seguridad de Alessia, sin embargo, fallo, suplico una segunda oportunidad, pero me negué.

Si Carsten quiere tener a un inepto entre sus filas no lo hará cerca de mí, es por eso que lo mande de vuelta a Rusia.

Era eso o asesinarlo, pero Carsten tiene demasiado afecto con él y lo impidió.

Cierro los ojos recordando lo que sucedió minutos después de recibir la llamada de Alessia, informando de su ubicación.

Flashback.

—¿¡Porque carajos dejaste ir a Alessia a ese lugar!? —Tomo del cuello de la camisa a Daniel para encararlo.

—¡Basta Oleg! —se mete Rustam. —Él no sabe nada, tienes que calmarte.

—¿Qué es lo que no sé? —cuestiona el hombre que está a pocos segundos de recibir la descarga de mi frustración.

—Mejor cállese Tobar. —interviene Damián. —Suéltalo, tenemos que hablar.

—No voy a soltarlo hasta que me diga el paradero exacto de Alessia. —curva sus labios, como si no creyese que puedo asfixiarlo en cuestión de segundos.

—Tanto drama por tu amante. —lo llevo contra la pared. —¿Qué pensaría Young Min al ver la escena que estás haciendo por mi mejor doctora? —gruño.

—No digas algo de lo que después te puedas arrepentir. —Sentencio

—Sigo sin entender por qué decidiste viajar a México siguiendo su culo. No es la gran cosa, pero tu actitud me deja en que pensar Bogdánov. Te consideraba el más inteligente de esa familia, sin embargo, con esto te pones en tela de juicio.

—¿Dónde está? —lo ignoro.

—Que importa, confórmate con saber que está bien. —ratifica mientras lo dejo soltarse. —Está trabajando en algo que ayudara a mejorar su experiencia tanto laboral como personal. —acomoda su ropa. —Ya relájate que en unos días tenemos una reunión que se desconoce el motivo por el que fue convocada, solo se sabe que será por el ascenso.

Me importa una mierda la maldita junta.

Si estoy en ella es exclusivamente por vigilar de cerca los movimientos de la seguridad sanitaria de México, ya que una de las teorías es que aquí hay un infiltrado llevando información a Colombia. El padre de Damián también está en cubierto en uno de los hospitales en Colombia.

Todos los agentes pueden estar en cualquier lugar sin llegar a ser descubiertos, puesto que en el mundo criminal o judicial, dependiendo como nos vean, estamos bajo un seudónimo.

>>Espero que seas objetivo si toca votar, porque no permitiré que Carvajal obtenga beneficios por acostarse contigo. Creo que ese fue el motivo en primer lugar por el que te abrió las piernas y...

Su mandíbula gira en el momento que recibe mi puño.

—¡Respeta a Alessia! —lleva su mano al sitio. Nunca ha necesitado a nadie para estar donde está, ¿Qué te hace pensar que necesitará la mía, idiota? Solamente espero que no le falte ningún cabello porque no querrás ser testigo de lo que te pasara.

Sé que no tengo que decir más, ya que en esta sala él es el único que desconoce lo que es la OFR. Rustam es un agente hereditario, al igual que Iryna, Iván y Damián son agentes de segundo grado, pero eso no los hace menos capaces.

¡A mí no me amenazas! grita.

Evito decirle que es mejor que se calle porque si sigue hablando lo que conseguirá es que esté próximo lunes lo que su esposa reciba de aniversario sea su lengua en una caja hecha de sus huesos y de moño sus tripas.

Ya es hora que OFR, vuelva hacerle una visita.

Yo no amenazo Daniel. declaro antes de abandonar su oficina y el hospital.

¿Dónde exactamente estás Sumasshedshiy? ¿Por qué Colombia?

Quién iba a pensar que la loca me daría dolores de cabeza. ¡Joder! Si los que están haciendo pasar por H.B. la encuentra estamos perdidos.

Y yo no pierdo.

Fin del flashback.

Espero que ahora si me tengas buenas noticias. —espeto cuando me responden.

¿Sabes Oleg? Estoy segura de que en algún momento vas a preguntar por mí. —Odio su falta de profesionalidad, ya no somos unos adolescentes.

—¡Habla! —exijo. La escucho suspirar dramáticamente.

Hace unos días llegaron los latinos. —Empieza. —Pero te tengo que decir algo importa sobre Young Min. —Espero que continúe. —La vi besándose con un pez gordo, no el mayor, porque aún no sé quién es, pero si uno gordo.

A estas alturas no sé qué pensar de ella.

—¿Te ha dado algún informe? —indago.

No. —Hago puños sobre mi escritorio. —Todos sus movimientos los está haciendo por su propia cuenta, se lo tienes que decir al jefe y que él diga cómo proceder con ella.

No hablaré con él. —soy claro. —Si Young Min nos traicionó pagara las consecuencias.

¿Qué tienes en mente?

Su hermana. —informo.

Desde que mi agente menciono la posible traición de Young Min he estado reflexionado en lo que haré.

Mariana. —Se ríe. —Estás loco Oleg, no juegues con fuego porque si le haces algo a la menor de los Rodríguez la organización se irá abajo y no estoy dispuesta a arruinar mis años de arduo trabajo. Los Rodríguez son influyentes y fundamentales dentro de OFR, ¿Es que ya no razonas?

Tú solo encárgate de que los latinos se unan a las tres sin levantar sospechas. —veo entrar a Damián junto a Rustam. —No estoy seguro de cuándo vamos a poder infiltrar a más, así que por el momento eres la responsable, solamente no le digas nada a Young Min.

Casi ni le hablo. —tuerzo los labios. —Pero lo haré, una cosa más sobre los latinos, hay una chica que está demasiado cerca de ella y tengo miedo que caiga en sus redes. Es Ale...

Sabes lo que tienes que hacer, no falles. la interrumpo.

No lo haré. —Escucho voces. —Tengo que cortar. Hola Al...

Finaliza.

—Tenemos problemas. —comenta Rustam. —Como ya sabes se ha estado investigando y tú aniquilando a todas las personas que se acercaron a Alessia, según de parte de H.B.

—Sin rodeos. —bebo Vodka.

—H.B. no tiene idea de la existencia de Alessia Carvajal. Ellos no saben que Alessia salvo a Raisa, es más, puedo asegurar que no saben que está viva, por lo tanto, no tienen idea que ya hay una persona que tiene la cura. No saben que ella es la cura.

Evito mandarlo a la mierda al estar dándome información que hace mucho ya sé.

—Lo cual es más alarmante porque ahora no sabemos quién está detrás de Alessia ni porque se están haciendo pasar por los creadores de EBÓSIL.

El vaso se quiebra en mis manos.

No puedo dar ningún paso en falso.

—Se están burlando de nosotros en nuestra cara. Nos están haciendo creer que H.B. son los que quieren a Alessia para que nosotros los ataquemos dando nuestra ubicación, con eso ellos obtendrían beneficios, ya que sin hacer nada estarían acabando con H.B. y dando a conocer alguno de nuestros rostros.

Me observan a espera que diga algo, logro visualizar el desconcierto en sus rostros ante mi silencio.

—No lograrán nada. —Rustam interrumpe a Damián. —Cada uno de nosotros tiene un perfil desde que está en el vientre de su madre y Oleg al ser descendiente de los fundadores de OFR tiene uno de los perfiles más bien creados sin falla a vacíos

Mientras según ellos me siguen poniéndome al corriente, yo me encargo de crear el plan para hundir a Young Min, mal por ella que está en mi contra.

Sabía de lo que estaba en juego y aunque por el momento no se actuara en su contra, si se buscara su punto débil.

Puedo amarla, pero eso no evita que pueda destruirla con las mismas fuerzas.

Así como ella está pensando antes en sí misma que en los ideales que se le implementan como un chip a cada agente, así yo pondré por encima mis ganas de comerme el mundo.

Lo nuestro ya no vale.

Es conmigo o en mi contra, pero nada puede ser a medias.

Sin embargo, lo primero que se hará es desaparecer a Mariana.

La mandé a Rusia para qué dejará de joderme y también para evitarle problemas a la doctora, pero ahora la necesito cerca, es por eso que envío el mensaje que la traerá devuelta a México.

—Aún no sé qué hacer para mi cumpleaños. —comenta Damián cuando lo cree prudente.

—¿Qué quisieras? —Continúa Rustam.

—Pues, una fiesta, ¿No es eso lo que se hace?

—Que original, no olvides las invitaciones. —digo con sarcasmo mientras reviso los avances que manda Ryan con respecto al tráfico de drogas.

El ataque será pronto... muy pronto.

—Eres pésimo con los chistes. —Se sientan frente a mí. —¿Cómo te aguanta Alessia? —lo veo serio curvando los labios. —No de esa forma depravado.

Una idea pasa por mi mente.

—Haz la fiesta en la casa de mi hermano. —ambos me ven con el ceño fruncido.

En realidad, es mía, pero por ciertos problemas legales que podrían vincularme con OFR, la puse a nombre de mi hermano.

—¿No se va a molestar? —interviene Damián, no muy seguro.

—No, Carsten estará feliz por tener visita.

—¿Está en México? —pregunta Rustam.

—Lo estará, pronto. —Firmo los papeles que traerán a mis pies.

Él no estará feliz con mis planes con Mariana, pero no podrá impedirlo.

Antes la toleraba por petición de su hermana, ahora pagará por los posibles errores de la misma.

***

Días después.

Fueron suficientes dos palabras bonitas más una mentira para conseguir que Mariana se desconectara de todo lo que la vincula con la Organización. Los Rodríguez y OFR la están viendo como la mala y traicionera que se fue con quien sabe quien a un lugar desconocido.

Lo que no saben es que está más cerca de lo que se imaginan, pero en unos días aún más.

—¿No vienes? —inquiere.

No volteo y llevo el vodka a mis labios para pasar el mal sabor que siempre me deja.

—Te alcanzo luego. —respondo.

Siento sus pasos y a los segundos sus dedos delgados colarse en el interior de mi playera.

—Aún es muy temprano y en unas horas tenemos que ir a la casa de Carsten. —besa mi espalda. —Recuerda que me prometiste estar una semana antes de la fiesta de Damián.

Me giro encontrándome con su melena roja, beso su frente y la dejo en la alcoba con la brisa fresca que ofrece el oleaje del mar.

Tomo una ducha y salgo del lugar para ultimar detalles para mi próxima salida, en busca del sujeto que dio el aviso de la ubicación a Alessia cuando la atacaron en el parque.

Es el perfil del último que sigue vivo y tenemos conocimiento. Me voy al cuarto que tome para mi oficina. El sonido de mi móvil me detiene, visualizo el número y mi rostro se endurece al estar seguro del remitente.

Respondo. Suspiro anhelando escucha su voz.

Sigo viva. —ruedo los ojos ante su estupidez.

Supongo que aún cree que lo que le digo es por fastidiarla, pero para hacerlo solo necesito ignorarla.

—Tengo tan mala suerte que sigues jodiendo mi vida con tu existencia. —La escucho suspirar.

Alessia es de las mujeres que les importa poco su vida, eso lo entendí cuando desobedeció todas mis advertencias y consideró en amenazas de personas que han sido eliminadas en mis manos aún sin soltar información de quien los mandaba.

—¿Cómo estás?

Haciendo una masacre por ti. Creando escenarios bélicos que pasarán factura en un futuro.

Sacudo la cabeza.

Mejor al no tener tu presencia cada día. —Primera mentira. —Por otro lado, no puedo evitar pensar en como quedará tu culo con los azotes que te daré cuando vuelvas. —Única verdad que no descansaré hasta cumplirla.

—¿Vas a azotarme? —se indigna como si no le gustara. —Si eso será la bienvenida, puedo quedarme un mes más para saber cuáles son tus alcances. —Que me esté tentando en estos momentos no me ayuda.

Hay una erección ya visible bajo mis pantalones al imaginarme todo lo que le haría.

—Será un titular increíble. —Lo reflexiono—Mujer se suicida luego de no poder llegar a su orgasmo como castigo de su amante. —La carcajada al otro lado me da tranquilidad inexplicable.

Le sigo diciendo cada cosa que le haré.

Como quiero montarla al igual que quiero que cabalgue mi verga como una hembra en celo. Quiero penetrarla tan fuerte que sus cuerdas bucales se lastimen de los gritos, gemidos y jadeos que voy a provocarle.

El agarre de mis manos quedará en su piel por la fuerza que ejerceré, mientras mi espalda quedará roja cuando sus uñas se claven en la misma.

Me devoraré su jugoso coño recibiendo sus fluidos que probará a la hora de apoderarme de su boca. No la dejaré descansar porque estoy tan molesto que mi furia se verá reflejada en mis embestidas.

Lameré su piel cuando las lágrimas bajen por sus mejillas y lleguen a su barbilla. Las lágrimas serán del placer que le pienso dar.

Seré tan hijo de puta que le pediré que se coma mi verga como tanto le gusta. Acabaré en sus pechos para luego masturbarme en los mismos. Quiero que mientras mi polla se pierda entre sus pechos la reciba en su boca.

La imagen de ella me la pone tan dura que no me cohíbo a la hora de informarlo.

Decirle todo lo que quiero hacerle, me está volviendo loco. Paso mi mano por encima imaginando que son sus dedos la que la toman.

Quisiera seguir diciéndole como me la quiero follar en mi escritorio, pero tengo que parar o me correré como un maldito adolescente.

Respiro hondo antes de decirle que desde hace una semana me estoy viendo con una mujer. Admiro su madurez al entender nuestra situación. Ella no puede ni se le antoja reclamarme y por mis deseos es lo mejor.

Sin embargo, lo bueno no dura para siempre porque al enterarse de que es Mariana activa su modo Sumasshedshiy actuando como la loca que es.

—Si te estás escuchando. —me molesta su actitud y se lo hago saber.

Si no hubo exclusividad es porque soy consciente que mi profesión me impide ser fiel en cuerpo. Alessia no merece un hombre que no aprecie y venere cada parte.

Soy un maldito bastardo porque aun sabiendo que ella merece más no me resigno a dejarla libre.

Seguiré ocupando la excusa de su seguridad hasta saber que nos hemos saciado, de ahí en adelante me alejaré, no sin antes asegurarme que puede ir al culo del mundo si así lo quiere y aun así no correr riesgos colaterales por salvar a Raisa.

—¡Vuelve a tocarla y te corto el pito cabrón! —grita. —Maldito caliente, analfabeta que no sabe lo que es un vibrador. —susurra antes de cortar.

Odio que toda su seguridad y autocontrol se haya ido con la mención de Mariana, sus emociones no pueden depender de otro.

Por lo que sé, se odian por un problema que tuvieron hace algunos años en los que Mariana estaba haciendo su primera misión, las cosas no le salieron y fue la última.

Me importa poco por lo que no seguí investigando, sin embargo, tengo la espinita que algo más pasa.

Dejo de pensar cuando Mariana sin tocar entra a la oficina. Ya se dio una ducha y por lo que veo esta lista para dejar el hotel e ir a la casa de Carsten, que será el último lugar que verá por algún tiempo.

—Es por mí. —Señala la erección que ya ha bajado. Sonrío.

Me levanto y paso a su lado tratando de estar lo menos cerca de ella sin que se dé cuenta.

—Si te lo digo no me creerías.

Es lo único que digo antes de ir a cazar al malnacido.

Dos de mis agentes se encargan de Mariana mientras no deja de llamarme, pero no respondo porque incluso observar como Iryna destaza a un hombre es más interesante que ella.

***

—Hay 10 hombres armados en la entrada, tenemos poco tiempo así que vamos a aniquilar, ¿Entendido?

—Sí, Superior. —responden al unísono.

—Únicamente nos llevaremos a Christian vivo. —informo.

Estamos a punto de salir del cuartel para dirigirnos a la finca que guarda a los traficantes que distribuyen droga en todo México, además la importa a algunos países de Centro América.

—¿Qué hay de las esclavas? —inquiere Iván.

Él y su esposa Iryna tienen un mes de estar en México y se han ido acoplando a lo que he solicitado.

Es por ello que ahora ambos ya están listos para atacar.

—No me interesan, si quieren rescatarlas tienen mi permiso, pero no quiero que eso les impida cumplir con nuestro objetivo.

Sigo dando más indicaciones que cada agente escucha atentamente.

Los Superiores inmediatos de los escuadrones que irán, informan a sus agentes como se distribuirán mientras yo termino de hablar con Iryna, la necesito de mi lado en todo momento.

—¡Nos vamos! —grita Rustam.

Cada agente ya armado se sube a las camionetas mientras nos sumergimos en un silencio hablando lo necesario. De copiloto va Caleb quien me informa los movimientos.

—Van 10 escuadrones, lo que se resume a que van 10 Superiores inmediatos, 20 Capitanes, 10 Tenientes, y 100 agentes.

—No entiendo para qué me das el dato, para mí todos son agentes, me importa poco su rango jerárquico. —lo veo mal.

—Sí, todos somos agentes, pero que tú des órdenes a diestra y siniestra no significa que nosotros no tengamos más obligaciones.

—Durante el periodo que llevo a cargo en esta misión he ido informando a los Superiores inmediatos que son los que lideran cada tropa, que ellos no hayan informado a sus subordinadas, ya no es mi problema.

—Sí pero...

—¿Cuál es el punto Caleb? —lo corto.

—¡Joder Oleg! Eres el segundo al mando de OFR, que tengas una tropa como tu favorita, no es bien visto ante los demás.

—Eres parte de esa tropa, así que si no dejas de fastidiar no tengo problemas en sustituirte. —niega. —deja de pensar en los demás y concéntrate porque quiero a todo mi equipo intacto.

Ya no dice mientras sigue monitoreando que todo esté en orden.

Yo veo a todos por igual y me importa poco su posición dentro de OFR, si no es Carsten no pueden ordenarme así que no tengo problema en que todos sigan las mías.

Sin embargo, son los mismos agentes con los que trabajo los que se acoplan a su posición. Si desobedecen a sus superiores inmediatos obtendrán sanciones.

Pero si me desobedecen a mí obtienen la muerte.

Sin rodeos.

—Estamos a 20 kilómetros, preparados para atacar. —informa Rustam, quien es el Superior Inmediato de la tropa que siempre viaja conmigo.

—10 kilómetros y ningún movimiento. —lo secunda Caleb, teniente de la tropa.

—Esto será fascinante. —Iryna a mi lado carga su arma mientras le da un beso a Iván antes de colocarse los protectores necesarios.

Siempre tengo problemas con los Capitanes quienes, Iván es un alcahuete que le sigue la corriente a Iryna.

—5 Kilómetros con objetivos en la mira, Superior.

Se abren los techos de las camionetas y las ametralladoras brillan cuando les dan los rayos de sol.

—¡Disparen! —ordeno.

Antes de llegar empezamos a bajar a la seguridad de la finca, no pasa mucho tiempo cuando algunos hombres intentan contra atacar sin conseguirlo.

Nuestras armas son de mayor calibre y todos mis agentes son preparados.

—¡Vamos, rápido! —los superiores inmediatos sacan a sus tropas.

Dos agentes se me adelantan mientras los demás se distribuyen en cada posible salida.

—¡No quiero errores! —solté antes de ingresar a la finca.

Me cargo a dos hombres siguiendo mi paso.

Quieren salir por la salida de sur. —informa Caleb a través de los intercomunicadores.

Hago señas y dos escuadrones se van al lugar.

Me sigo adentrando sintiendo como los proyectiles pasan a mi alrededor, así dando su ubicación que no desaprovecho a la hora de aniquilarlos.

—¡Los tenemos rodeados Superior! —Iván.

Me desvió cuando un helicóptero se eleva sobre nosotros.

—¡Yo me encargo! —grita Iryna alzando la bazuca.

—Ni siquiera lo intentes. —interrumpo.

Le quito el arma y la subo a mi hombro para apuntar el helicóptero, cuando lo tenga en la mira disparo y el proyectil llega justo a las hélices.

—Que aburrido. —se queja a mi lado.

—Ya te dije que no quiero que descuartices a las personas solo porque no respiran como tú dices. —la corto antes de continuar.

Seguimos disparando cubriendo nuestra espalda.

—Ya te dije que fue un accidente. —se justifica en el momento que aplasta la cabeza de un hombre con su bota. —Únicamente fueron 20 personas y no al azar.

—No puedes actuar sin mi permiso. —visualizo a Christian que ya está esposado. —Si no te saco de mis filas es porque considero que eres de mis mejores agentes.

—Y porque me amas. —la ignoro. —Entendí la lección, prometo hacer todo lo posible para que las voces de mi cabeza no me digan que los debo asesinar.

—A veces pienso que eres bipolar u esquizofrénica.

—Mis chequeos dicen lo contrario.

—Lo bueno es que entendiste. —digo irónico.

Alza el arma y apunta al costado de mi cabeza, segundos después se escucha el impacto del cuerpo.

—¡Quiero un abogado! —exige cuando tomo a Christian de la mandíbula.

—¿En qué momento se te pidió hablar? Estás siendo arrestado por tráfico de drogas, esclavización sexual y prostitución. —alza el rostro. —El resto de tus días los pasarás en la prisión de máxima seguridad de OFR.

>>Pagaron mucho por tu cabeza así que nos encargaremos que tu muerte se vea como un accidente. —palidece. —Desde hoy dejas de existir para el mundo mientras te pudres dentro de OFR.

Lo dejo a mi espalda mientras me encargo de incautar toda la droga. Las esclavas que pueden salvarse de su infierno se van al cuartel en donde serán evaluadas.

Se rescataron, por lo tanto, tienen dos opciones, la muerte o dejar que las preparemos para que sean nuevas agentes.

Podrán hacer lo que se dé la gana, pero estarán bajo la sombra de OFR, siempre tendrán la obligación de colaborar en lo que se les exija a cambio de todos los beneficios que se obtienen por ser un agente.

La organización de la fuerza rusa, puede ser mejor para corruptos que quieren deshacerse de sus enemigos, pero siempre hay alguien por encima y solo nosotros decidimos que aceptar y que no.

No cazamos a inocentes, pero no dejamos sueltos a sospechosos.

Si es sospechoso quizá no sea por lo que lo han acusado, pero siempre tienen un pasdo que los compromete y nos aprovechamos de eso para buscar a  quienes perjudica.

Al final nunca perdemos.

—Superior, tenemos un problema. —dice un agente agitado. —Una de las esclavas tiene un chaleco con una bomba que explotara en 5 minutos. —me tenso.

—¿¡Y porque mierdas no la han desactivado!? —camino al lugar que indican.

—Porque es una nueva arma, de hecho está en estreno. Uno de mis socios es el creador y el arma es un pago por la mercancía. —dice Christian.

Solo basta una mirada para que Iryna le dé tres golpes certeros que provocan dolor inmediatamente.

—Desalojen el lugar de inmediato, pongan bajo prisión a Christian. —exijo. —Iván e Iryna se harán cargo de las esclavas.

—Pero...

Guarda silencio al saber que le estoy dando más de lo que se merece.

Mis agentes se dispersan, pero antes de abandonar el lugar se encargan de iniciar el proceso del posible incendio, si es que la bomba no nos trunca los planes.

—Está ahí superior. —señala la mesa.

Bajo el cristal se encuentra una joven llorando, su cabello se encarga de cubrir su rostro.

—¡Sal de ahí, de inmediato! —exijo.

Se asusta aumentando el llanto.

—Superior...

—¡Largo! —lo corro.

Quiere protestar, pero cuando le doy la espalda sabe que lo más sensato es irse.

—Te he dicho que salgas, ¿Eres sorda? —me estreso.

—Váyase. —chilla. —dijeron que no había oportunidad de desactivarla y que todo lo que estuviera a mi alrededor explotaría. —sigue llorando.

Joder, esto nos está retrasando, jalo su pie provocando un chillido agudo.

—Eso lo diré yo. —aclaro.

Me concentro en observar el chaleco y mi control se va a la mierda al ver que es un chaleco exclusivo de los Bogdánov.

Carsten y yo somos creadores de armas de fuego y derivados, este chaleco ni siquiera lo hemos sacado para OFR.

—Por favor, váyase. No podría morir en paz si sé que lo lleve conmigo. —alzo mi vista a su rostro empapado.

Es más joven de lo que me lo imagine, morena de ojos negros, debo admitir que las lágrimas no le quitan su belleza juvenil.

—A mí no me das órdenes, chiquilla malcriada. —arruga las cejas.

—Usted es un cretino. —empiezo a darme prisa para desactivar la bomba. —También un mal educado. —la ignoro.

Observo que solo tengo dos minutos.

—Superior, sería tan amable de sacar su culo del lugar. —dice Rustam a través del intercomunicador. —¡Sal de ahí, pinche pendejo!

Corrección la bomba es una mala imitación de la nuestra, no podrían tener algo así sin tener nuestros planes. Lo que significa problemas.

—¡Un puto minuto Oleg, sal ahora si no quieres que arroje la cerilla para que aparte de despedazado quedes hecho cenizas! —grita Damián.

—¿Si me está escuchando? —se queja. —Y decía que yo era la sorda. —se indigna haciendo un ridículo puchero.

Improviso una tenaza con un pedazo de vidrio. Corto cables y respiro cada vez que es el correcto.

Oleg, trae tu feo culo fuera de ese lugar, Alessia no me perdonaría que le quite su...

Quito el intercomunicador de mi oído.

30 segundos.

Quito mi casco y mascará, la chica abre grandes ojos al detallarme.

—¡Oh por Dios! Encontré al amor de mi vida en los últimos segundos de la misma. —arrugo las cejas.

Baja el rostro viendo los números intermitentes que anuncian los últimos segundos.

>>¡No! dijo que podía confiar en usted. —observo su drama. —Confíe mi vida a un sexi espécimen que solo me mintió, ¡Moriré virgen! Nunca voy a saber lo que se siente tener un pene en mi cosita. —habla rápido. —Solo quiero decirle que es un honor haberlo conocido, fue el amor de mi vida durante los últimos minutos de mi vida. Si lo hubiera conocido en otro momento sería suya, ¡Se lo juro! sería suya, me entregaría a usted sin prejuicios.

Lleva ambas manos a mis hombros al ver los 5 segundos que quedan.

>>¡Lo amo! —grita.

Se inclina para darme un beso, aprieto mis labios sin permitirlo. Corto el último cable en el segundo 2.

¿Y está de que manicomio salió? Ya le quiere hacer la competencia a la loca que esta en Colombia.

Llevo mis manos a las suyas para separarla de mí.

—Quiero tus sucias manos lejos de mí. —da dos pasos atrás cayendo de culo.

—Pero... pero, yo vi que. —tartamudea. —¡Oh por Dios! Ahora sabe mis sucios pensamientos. —se sonroja.

—En 30 segundos esto arderá en llamas, si continúas con la idea de querer morirte, adelante. —informo.

Camino a la salida sintiendo sus pasos a mi espalda.

Estoy rodeado de locas suicidas, al menos la que me folló lleva la destrucción consigo y solo ella sabe cuando la hará explotar.


 ***

¿Dudas?

¿Lo sintieron pesado?

***

¡Spoiler!

—¡Vasta! —grito. —Quiero que en este momento me suelten y salgan ya mismo de mi apartamento. —nadie me escucha y cada quien sigue en lo suyo. A lo lejos escucho los gemidos de Zule.

>> ¡He dicho que no quiero! ¡Suéltenme idiotas depravados! —me ignoran. —Joder, es que no entienden, ¡No quiero! —sigo poniendo resistencia mientras evito las arcadas que me provocan.

Joder, no otra vez.

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