Capítulo 15/2
Bad Habits -Ed Sheeran. One hour.

El día anterior.
Necesito hablar con Alessia acerca de lo que a encontrado de mí. No sé hasta que punto comprende, pero quiero que tenga claro que jamás haría algo para lastimarla.
Por eso decido hablarle.
—¿Llamas para saber si encontré una grande? —gruño, eso no es un buen inicio.
Cualquier otra persona ya se hubiera marchado, nadie en su sano juicio aguanta saber que la persona con la que se acuesta no es exclusivo.
Alessia no deja de sorprenderme.
—Ya quisieras, pero jamás conseguirás una más grande que la mía. —respondo.
La conversación continua y debo admitir que me gusta como siempre se da su lugar, es obvio que no le han agradado cierta cosas y estoy conforme con que quiera explicaciones.
Si comunicación quiere, comunicación tendrá, no puedo negarle lo que sin quererlo estoy dispuesto a darle.
Ya no puedo ocultar a EBÓSIL, aunque no lo quería no puedo dejar a Alessia desprotegida. Muchos quieren su cabeza, no se han manifestado, pero si lo hicieran en ningún sentido estoy dispuesto a entregarla.
Estoy ansioso por saber que términos impondrá en nuestra retorcida relación como ella lo llamo.
***
—¡Superior! espere. —me detengo al escuchar al agente. —La señorita Mariana esta en el cuartel. —arrugo las cejas.
—¿Y es mi problema por? —traga grueso. —No soy su ni su marido para que me anden dando información innecesaria. —expreso molesto.
Solo faltan algunas horas para ver a la doctora, y no se me apetece perder el tiempo con Mariana.
—Lo siento, Superior, pero ella exige hablar con usted. —tenso la mandíbula.
—¡Largo! —lo corro.
No me gusta que me contradigan.
Voy a mi apartamento dispuesto a vestirme para la ocasión, tomo el traje que unos de mis agentes dejo hace unas horas y me visto.
A los pocos minutos llego al hotel en el que se llevará a cabo la celebración por parte del hospital. Dejo que se lleven mi auto y entro al lugar.
No saludo a nadie mientras me encamino al lugar, hasta que la veo...
Tan irresistible y ardiente como siempre. Observo a la doctora que habla con uno de sus amigos.
La contemplo por unos segundos más hasta que camino a ella. Cuando estoy a poco pasos siento como me toman del brazo. Me detengo de golpe y tenso la mandíbula al observar a Mariana.
¡Que mierdas!
—Buenas noches. —saluda la muy sin vergüenza.
Inicia una conversación, pero lo único que puedo pensar es en las miles de formas en que puedo hacer pagar a Mariana por esto.
—Llévame a casa. —pide luego de conversar con Alessia.
No dejo de ver a la doctora, y puedo apreciar como sus facciones se contraen en furia ante las palabras de la mujer que tanto odia.
—Te alcanzo. —respondo.
Mariana es inteligente y sabe lo que le espera debido a su falta.
—Volveré. —le digo a la doctora al quedarnos solos.
Lo que sigue antes de irme me enoja, sé que todo lo que a pasado me hace ver como un cabrón, pero me enfurece ser acusado sin ser culpable.
—No puedes hacer este tipo de cosas y esperar que siempre te espere con los brazos abiertos. —aprieto la mandíbula. —peor con las piernas abiertas.
¡Joder! Me enerva la sangre saber que yo he provocado esos pensamientos.
—No es lo que quiero de ti. —aclaro.
Sigue con lo mismo y me irrita. La arrincono y me apodero de sus labios callándola de una buena vez.
Dice un par de cosas más pero no le pongo atención porque lo único que tengo en mente es cazar a la mujer que se ha robado la paz de esta noche de Alessia.
—Volveré. —es último que digo antes de plantarle un último beso.
Me doy la vuelta con la sangre hirviendo.
No pueden pasar sobre mi cargo y esperar quedar ilesos.
Como la rata que es cuando salgo ella ya se ha ido. Saco mi móvil y por medio del rastreador la localizo.
No hay ningún lugar para esconderse de mí.
***
Regreso al hotel luego de dejar a Mariana encerrada en el cuartel, ya empecé con el castigo, pero no es suficiente.
Solo tardo unos segundos en encontrar a la doctora. Me acerco a ella pero cuando veo su rostro algo en mi se activa como una alerta.
—Estas pálida. —arrugo las cejas. —¿Estas bien?
Lo que le sigue no hace más que alimentar mis demonios.
Dejo que se desahogue mientras escucho cada maldita palabra. Sabía que los malditos de H.B. descubrirían a Alessia y aunque hice lo posible por apartarla de la mierda que la persigue, la encontraron.
Alessia representa demasiado.
Aun sin saberlo es peligrosa, una dinamita que explotará en cualquier momento y los más afectados serán sus enemigos cuando logré alcanzar su oscuridad.
Ahí estaré junto a ella cuando quiera destrozar a todo aquel que se le apetezca.
—Sea quien sea, quiero que estés segura que jamás permitiría que alguien te haga daño. —aseguro.
Que empiece la casería, todos por ella y ella contra todos.

Luego de explotar frente a la bestia regresamos al salón.
No me gusta que me vea inestable, menos me gusta estarlo. Son situaciones que solo me recuerdan que no soy inquebrantable.
Ya es tarde y algunas personas empiezan a irse. A lo lejos veo como Matías se va con Sara. Javi al verme se despide de una bella doctora y viene a mi encuentro.
—Vamos, te llevare a casa. —me interceda.
—No es necesario. —comenta Oleg tomándome de la cintura. —Yo la llevaré a su apartamento. —Javi le da las gracias.
—Nos vemos. —me despido de él.
Al salir nos encontramos a muchos conocidos por lo que tenemos que hacer algunas paradas despidiéndonos.
Puedo sentir su mal humor por detenernos.
Pocos se asombran al vernos juntos, excepto los que estuvieron en la parrillada pasada. Los demás piensan que solo es un acto de caballerosidad.
Ingenuos.
Cuando al fin logramos salir inhalo el aire fresco de la calle, sin embargo, el miedo sigue presente, veo a ambos lados al sentirme observada, Oleg se da cuenta.
—Tranquila. —Posa su mano en mi barbilla mientras trata de indagarme, como siempre me mantengo serena, porque mis demonios atormentan únicamente mi mente.
No se quien es el bueno, o quien podría ser un infiltrado, así como el de hoy que logro colarse en un lugar que consideraba seguro.
—Lo estoy. —miento, sabe que lo hago por que no despega sus ojos de mi hasta que llega su auto.
Me abre la puerta para entrar y él lo rodea iniciando la marcha.
El auto es lujoso, observo por la ventana como los edificios pasan.
Toda mi vida siempre me encargue de mantenerla controlada, pero de un momento a otro ese control esta cayendo a pedazos poco a poco.
Quieren quebrar mis defensas.
Siento la mano de Oleg en mi pierna.
Ingenuo todo aquel que crea que ya me tiene en sus manos, soy un ser libre y nada ni nadie me podrá doblegar.
Pobre de aquellos que están haciendo de mi vida un caos porque no se hasta donde seré capaz de llegar manteniendo la cordura en mis acciones. El rose constante me saca de mis pensamientos.
Oleg es lo mejor en estos momentos, miente, pero no más que yo.
***
Llegar a mi apartamento es un caso con su sed de mí y mis ganas de él, al entrar al umbral de mi puerta se aferra a mi buscando el camino a tinieblas.
Quiero dejar de pensar, desconectarme de todo lo que me preocupa. Si Oleg lo puede hacer no me voy a negar, no importa como, si lo hará de la manera más gratificante.
—Mis ganas de ti son insaciables. —susurra.
—No lo pongo en duda. —observo sus pupilas dilatadas. —Por cierto, ¿Por qué te tardaste tanto?
Desgarra mi vestido mientras los botones de su camisa salen volando por la agresividad de mi toque.
—Ciertas cosas de mi trabajo me detuvieron. —responde al separarse de mis labios.
Lo tiro al sillón mientras me subo sobre él.
—No me gustan las mentiras, ya te lo dije. Y me estoy cansando de descubrir lo que deseo saber de ti. —confieso en medio del beso. —Una más Bogdánov y...
Me calla al besarme.
Nos besamos como dos dementes en busca de calmar el deseo mutuo.
—No te ocultaré lo que deseas saber. —sonrío. Bien, me doy por satisfecha. —Por lo mismo, espero que no vuelvas a ocultar nada con respecto a lo que me dijiste.
—Doy lo mismo que recibo. —murmullo en medio de otro beso. —No soy benevolente. No quiero un salvador y si lo necesitará tu serías la última persona a quien acudiera. —confieso.
Me estremezco al sentir sus dientes apresando mis labios.
No lo necesito para arreglar mis problemas, si no para coger.
Nos separamos para tratar de acomodarnos. Su mirada lasciva recorre mi cuerpo deteniéndose en cada curva.
—Abre. —demanda.
abro mis piernas de inmediato al saber lo que viene. Arrugo las cejas. ¿Me estaré viendo como una necesitada?
¡Que importa! pero por si las dudas aclaro.
—Lo hago porque quiero, no porque... —Me penetra de golpe.
¡Joder, que rico, me encanta!
—Silencio, doctora. —Ordena en medio de un gemido.
Enrollo mis piernas en su cintura disfrutando de una postura que siempre he odiado, pero ahora me genera un exquisito placer, ¿Irónico?
—Estamos en la era Olessia. —susurro cerca de su oído.
Mi broma provoca que tense la mandíbula y lleve sus manos a mis caderas, me levanta del sillón obligándome a sostener con mis antebrazos.
Su respuesta a mis palabras son embestidas, llevándose consigo no solo mis gemidos.
Arrollador, placentero, excitante.
—No lo creo. —las embestidas aumentan.
¡Que calor!
No necesitamos juegos previos, siempre estaré dispuesta para él como él siempre lo está para mí.
—Me alegra que sepas lo que me gusta. —gimo.
Necesito desahogar mis penas y él lo sabe, por lo tanto, no se limita, y me complace como solo él sabe hacerlo
—No ponga en duda mis habilidades, doctora. —el sonido encharcado de nuestros sexos se me hace tan sucio que me excita.
—No lo hago. —respondo mordiendo mi labio. —De hecho me gusta como me folla.
Lleva su mano a mi cóccix para mantenerme mi culo en el aire. Su otra mano va a mi centro haciendo movimientos circulares.
¡Dios mío! esto es el paraíso, uno lleno de perversiones que estoy dispuesta a disfrutar.
—Córrete. —demanda, pero estoy tan absorta en el placer, que no es necesario que lo pida.
Me corro y junto a mi orgasmo de mi boca sale un grito con su nombre el cual calla con un beso. Sonrío sobre sus labios.
Bestia malnacida.
Muerde y chupa mi labio inferior, pega su frente a la mía mientras ambos podemos escuchar y sentir el ritmo cardiaco del otro.
>>¿Satisfecha, doctora? —Lo siento sonreír con arrogancia.
—Algo. —le resto importancia haciéndolo gruñir.
Con mi orgasmo libere hormonas, subiendo mis defensa y bajando el estrés.
Un escalofrío satisfactorio recorre cada célula de mi anatomía, muchos liberan oxitocina, pero ese no es mi caso.
Oxitocina: La oxitocina se libera en el orgasmo y se asocia con el placer sexual y la formación de vínculos emocionales.
Sale de mí provocándome un gemido. visualizo su miembro que sigue endurecido. Se para y con mis piernas aún temblorosa hago lo mismo, término de desvestirlo y lo empujo para que caiga en el sillón.
—Eres realmente una delicia de contemplar, Alessia. —halaga.
Me encanta que me vea con sus ojos hambrientos.
No quita su vista de mí mientras quito el pedazo de tela que aún queda de mi vestido.
Me las pagará por arruinarlo.
—Hincarse frente a una persona es muestra de respeto, pero yo lo haré para una satisfacción mutua. —confieso.
Me arrodillo y entro entre sus piernas.
—Alessia. —advierte. Su voz a cambiado, levanto mi rostro y la imagen que veo de él es suficiente para volver a bajarla y encargarme de su virilidad.
Tomo su miembro entre mis manos y con las yemas de mis dedos lo acaricio a la vez que acerco mi rostro. Cierro los ojos. Me excita su olor, paso mi nariz en todo el falo hasta terminar lamiendo su punta.
Lo siento estremecer soltando unas maldiciones en ruso.
—La tienes tan dura. —la acaricio. —Todo un semental, Bogdánov. —susurro con la voz agitada.
Mi excitación es tan grande como la de él.
Paso la lengua por todo el falo hasta terminar en la punta la cual llevo a mi boca. Gruñe.
—No te imaginas lo ardiente que te vez al pasar tu lengua, sobre mi verga. —entiendo la indirecta y continuo unos minutos más con lamidas.
Y así como el beso mi clítoris yo beso su punta.
—Es tan grande y potente —maldice. —, aun así la quiero dentro. —digo en un tono sensual.
Bajo mi rostro hasta introducir poco a poco su falo.
—Tu humedad se siente tan bien. —suelta entre dientes.
Muevo mi cabeza ocupando mis labios para follarlo, una mano la llevo a sus bolas y la otra la ocupo para terminar de abarcar lo que no entra en mi boca.
¡Joder! que sabroso.
Aumento el ritmo hasta llegar a uno que por su expresión sé que lo está volviendo loco. Subo mi vista.
Tiene su puño entre sus dientes callando lo que tanto deseo escuchar, lleva su otra mano a mi cabello haciendo un puño con el, no me guía solo me hace sentir ese exquisito dolor en mi cuero cabelludo.
Intento llevar mi mano a mi clítoris, pero me da un manotazo impidiendo mis deseos.
¡Hijo de puta!
Lo veo mal mientras hago más presión con mis labios en cada movimiento. Siento sus venas y la palpitación que a empezado a surgir, pero me niego a detenerme.
>>Levántate. —advierte dándome el poder de decidir lo que quiero.
—Delicioso. —digo en medio de un suspiro cuando lo saco de mi boca.
Continúo el movimiento con mi mano, pero en un movimiento rápido me la quita.
—De pie. —ordena. —Ya jugaste, ahora voy a follarte. —sonrío.
Paso mi pulgar por mis labios tentándolo, su mirada es una clara advertencia que deseo ignorar.
—Que no quiera que termines en mi boca, no significa que voy a pararme sin hacer que te corras. —advierto. Mi voz suena aguda por lo que acabo de hacer.
—Sumasshedshiy. —lo ignoro.
Sigo pasando mi mano por todo su falo sintiendo las palpitaciones del mismo, continuo con la sincronía del movimiento hasta que se corre en mi pecho. Maldice. Nuestra respiración irregular es lo único que se escucha. Me hace levantarme hasta sentarme en su regazo.
—¿Loca, lunática? —Me burlo de un termino que me ha venido diciendo desde hace mucho.
Pasa sus manos por mi espalda pegándome más a él. Doy un respingo al sentir mi sexo sobre el suyo, el roce es erótico.
—Boginya. —muerde mi labio.
—Bestia. —susurro sobre sus labios antes de besarlo.
Nos fundimos en un beso cargado de deseo.
—Esta fue una buena reconciliación. —comenta. Me separo tratando de entender el significado de sus palabras.
Ruedo los ojos al descubrir sus motivos.
—Esto no a sido una reconciliación.
—¿Entonces sigues molesta? —inquiere.
Lo pienso un poco. Me molesto lo de su prometida, y todo lo que conllevo esa mentira, también me molesto que trajera a su cuñada.
Pero lo que más me molesta es otra cosa.
—No importa. —le resto importancia. —Ya me las cobraré como tantos nos gusta.
Lo vuelvo a besar concluyendo el tema.
No me importa su prometida.
No me importa Mariana.
No me importa lo daños que causaré con lo que hacemos, no si esto hacerlos me satisface.
Así pasamos el resto de la noche orgasmo tras orgasmo.
Oleg cumplió su propósito, me hizo olvidar todo y aunque mi orgullo no me permita decirlo en voz alta se lo agradezco.
No solo fueron orgasmo en medio de la lujuria, fue un analgésico para mis miedos, uno que estoy dispuesta a tomar cada vez que lo desee.
Yo lo uso por un bien propio, ¿Por qué me usa él?
Porque me desea.
Admiro la fidelidad, pero nunca he conocido ninguna, ni en mis padres, ni mis allegados, para mi sus acciones no me sorprenden, pero conozco su cultura y sé que para él la fidelidad es de lo más sagrado.
Nuestro deseo rompe barreras y romperá todo lo que nos estorbé.
Soy el pecado convertido en mujer, y él es un pecador que ha probado lo prohibido.
***
¿Dudas?
Espero que mi familia nunca lea esto porque da cosita, creo que un conocido la lee, pero es lector fantasma así que da igual.
Si lees esto, ¡Vota! no seas egoísta.
***
¡Spoiler!
—La maldita sombra de una persona. —frunce las cejas. —No te acercaras a ella, solo velaras por su seguridad desde las sombras. Le tocas un cabello y estarás fuera de mis filas, ¿Entendido?
Se mira dudoso poniendo mi paciencia en evidencia.
—¿A quien tengo que cuidar?
—A la Dr. Alessia Carvajal.

Pd: el banner no es spoiler. Una chica lo hizo y me gusto ❤

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