第七章 | 𝔠𝔥𝔞𝔭𝔱𝔢𝔯 𝔰𝔢𝔳𝔢𝔫🌹❠
𝐡𝐨𝐦𝐞 ;; 𝖕𝖆𝖗𝖙 𝖎
; Donde un ángel comete el pecado de llevar a su hogar en el paraíso a un demonio disfrazado de inocente...
𝑚𝑎𝑟𝑙𝑒𝑦 ; 𝟾𝟻𝟺
Los meses pasaron, y Emily seguía dándole cuidados exclusivos a Eren, mientras cumplía al pie de la letra su labor en la tienda curando y salvando a todo soldado que llegase en busca de ayuda. En ese mismo transcurso de tiempo, Eren y Emily habían congeniado sorprendentemente bien a tal grade ambos considerarse amigos.
Obviamente Eren no sabía que Emily había descubierto su pequeña mentira, cosa que él no pensaba revelarle o al menos no ahora, y Emily, esperaría paciente a que Eren le dijera la verdad sobre quién era él, ella no quería apresurarlo ni atosigarlo con algo que no era de su incumbencia y más siendo este un posible espía de Paradis, como su mente había teorizado.
Y como todo en este mundo tenía un comienzo, también tenía un fin. Después de una larga semana más, llegó el preciado día de la victoria de Marley sobre las Fuerzas Aliadas del Medio Oriente. La guerra finalmente había culminado y todos se estaban preparando para marchar a Marley con la victoria en alto.
Todos celebraban emocionados, mientras que cierta médico corría a toda velocidad hacia la tienda donde asistía, con una cómoda silla de ruedas en manos.
Llevaba días buscando una buena silla de ruedas para Eren, con la que pudiera movilizarse sin problemas ya que no le parecía justo que hiciera tanto esfuerzo con las muletillas que inicialmente le habían dado a él, así que fastidio lo suficiente a todos hasta que consiguió una silla de ruedas para su amigo, estaba feliz.
Emily quería ver la reacción de Eren cuando viera su pequeño obsequio. Pero al llegar a su destino, no encontró rastro del joven.
Emily se detuvo decepcionada a mitad del lugar, estaba triste y algo molesta, él se había ido, se marchó sin si quiera decirle adiós, pero no lo juzgaría, ella entendía que tenía una misión que cumplir y que ella se involucrara sería peligroso para ambos.
La castaña bajó su mirada cubierta de pena, y algo en su cabeza comenzaba a repetirle que lo buscara y lo encontrara, Emily no entendía porque le ocurría aquello, era la misma sensación y voz repitiendo lo mismo como el día en la pastelería, donde estuvo tentada por ir tras él.
Una lágrima rebelde bajó por su ojo izquierdo, confundiéndola y secándola rápido con el dorso de su manga. La chica se quedó viendo a la nada pensativa.
A pesar de que ella sabía que Eren seguramente debía estar más que lejos de ahí, aún sentía como si la presencia de él estuviese junto con ella, inclusive, se sentía observada, pero eso era solo su imaginación. Emily caminó con pereza hasta la camilla donde él se había quedado desde que llegó con ella y se sentó ahí, preocupada por el bienestar del joven castaño.
Pero sus pensamientos fueron interrumpidos por cierto rubio que entró algo angustiado a la tienda.
—¿Emily...?— la voz de Reiner trajo devuelta a la realidad a Emily, quién estaba más distraída que de costumbre.
Aquello hizo fruncir el ceño al rubio preocupándolo. Reiner se acercó por completo a la chica sentándose a su lado, cuidadoso tomó su mano apretándola con suavidad sin hacerle daño.
—¿Emily qué te está ocurriendo?— tenía ansiedad, ver a Emily actuar así no era normal, ella era alegre y dulce, pero últimamente actuaba extraño, era distante con él y con todos.—¿fue por lo de hace unas semanas?— pregunto aguantando la ira y haciendo memoria de que por su culpa, Emily había sido maltratada injustamente.
Cuando aquello llegó a oídos de él y Zeke, ambos casi mataban a aquel tipo, pero Emily como siempre asumía la culpa de todo y cargó con la "detención" que su jefe le había impuesto sin reclamar nada.
—Tranquilo... solo es que...— la voz de Emily sonaba entrecortada por el nudo en su garganta.
Reiner no aguantó verla así y con confianza se acercó y sin miedo besó sus labios en medio de aquella tenue oscuridad que los cubría. Emily abrió sus ojos con asombro, incapaz de procesar aquello. Reiner, Reiner había robado su primer beso, aquel que por muchos años había guardado.
Emily se quedó estática en su lugar, sin ser capaz de seguir aquel beso, no era brusco, pero se sentía bastante intenso y cada vez aumentaba más la pasión de este, y eso no le agradaba. Reiner la tomó de la cintura y la acercó más a él, sorprendiéndola más y apartándolo al instante de ella sintiendo mucha vergüenza de lo que estaba ocurriendo.
Todo aquello ocurría, bajo la atenta y fría mirada esmeralda de Eren Jaeger. Su sangre hervía de rabia al observar como Reiner besaba a Emily con aquel amor, sentía envidia al ver como él si podía acercarse a ella y besarla sin temor a nada de lo que les ocurriera en un futuro, no eran celos, pero se sentía impotente, sabía que él jamás podría besarla, ni profesarle lo que dentro de él iba floreciendo poco a poco.
Aquel amor secreto que deseaba guardar como un último recuerdo dulce antes de morir como el destino lo había escrito. Pero Eren no lo aguantaba, no podía soportar pensar que ella estuviera con otro. Imaginarla a ella siendo feliz con otro hombre que no fuera él por el resto de su vida, lo hacía sufrir de una manera miserable, él sabía que no tenía oportunidad con ella, pues ella ya amaba a alguien.
Pero fue esa sola acción y esas simples palabras las que hicieron ver a Eren, que él no era el único que sufría de aquel querer ensoñado.
—Reiner no puedo... lo siento...— Emily bajó la mirada cubriendo su boca entristecida. El rubio la miró sorprendido sin poder creer que ella realmente lo había rechazado.
—¿Es por ese soldado al que has cuidado personalmente estos días, no es así Emily?— al pensar lo que ya era bastante obvio, Reiner no pudo evitar sentir celos y rabia. Desde que Emily conoció a aquel hombre desconocido, ella se comportaba así de extraño, él era el culpable del cambio en Emily, él era quién le estaba haciendo daño a ella.
Emily se levantó de la camilla dispuesta a decir las cosas de manera sincera, antes de seguir hiriendo el corazón de Reiner, no quería que él sufriera, así que haría lo correcto.
—Reiner yo... no merezco tu amor...— dijo, haciendo soltar un jadeo al rubio y sorprendiendo al intruso de la habitación que guardaba silencio atento a todo.—creo... que amo a alguien más... ahora no estoy segura de mis sentimientos...— Emily apretó su pecho recordando a Eren.
Ahora Eren se sentía calmado, no comprendía como podía ser tan egoísta al ver a Emily rechazando a Reiner por él, pero decidió olvidarse de todo en ese preciso momento y sentir la alegría y satisfacción de saber que sus sentimientos eran correspondidos.
Aunque sabía que ella podía enamorarse de él, jamás creyó que aquello fuese posible tan pronto, habían muchos detalles y recuerdos a los que él aún no había podido acceder todavía, así que estaba totalmente a la expectativa de muchas cosas.
Literalmente todo aquello era como si se estuviese reescribiendo la historia que alguna vez vio años atrás, pero entonces, ¿por qué?, ¿por qué desde un comienzo él no vio esta línea?, ¿qué era lo que la bloqueaba, que jamás vio a esa joven?, ¿por qué tenía ese extraño presentimiento de sí haberla visto en algún momento?, todo era tan confuso, que se sentía como en el inicio de todo, perdido.
Reiner se levantó mirando con cierto dolor a Emily, pero él no merecía enojarse con ella, porque a pesar de que ambos jamás fueron nada, él también había dirigido sus sentimientos a una chica rubia que seguramente no volvería a ver en su vida.
—Tu primo está preocupado por ti... deberías ir a verlo, y... los niños te extrañaban mucho y casi no estuviste con ellos...— finalizó retirándose del lugar con la mirada perdida, estaba triste porque al final, él realmente amaba a Emily, pero no se rendiría tan fácil, él trataría de reconquistarla no importa que.
Emily se dirigió a la salida minutos después de que Reiner se fue, y se detuvo, se detuvo en la entrada y dirigió su mirada de color miel a la dirección desde donde sentía que la observaban, ella sabía que él estaba ahí, en algún lugar oculto de la campaña.
꒰•••꒱
—Y cuéntame.... ¡¿cómo es él?!— preguntó exageradamente emocionada Lizzy. Emily dirigió su mirada a ella con cuestionamiento y poca compresión de sus palabras, ¿de quién hablaba ahora su amiga?.
Lizzy suspiró por la expresión de duda de su amiga y se acercó a ella para hablar de manera más íntima.
—El chico por quién rechazaste a Reiner, ya sabes, el militar ese que parece un pirata vagabundo...— Emily abrió sus ojos de golpe por la sorpresa, ¿cómo Lizzy sabía eso, si ni siquiera se lo había contado aún?, claro, no es como si hubiese transcurrido mucho de aquello, apenas habían pasado unas cuantas horas de lo sucedido.
Era verdaderamente sorprende ver como se esparcían los chismes entre los militares.
Emily cerró sus ojos recostándose contra el incómodo asiento donde viaja de vuelta a su hogar.
—Es Eren...— respondió en un susurro algo desanimada, no tenía deseos de hablar del tema, aún estaba procesando todo, estaba preocupada por la seguridad de él, y más por su estado y condiciones de salud. Lizzy por poco se atraganta con el emparedado que comía.
—¡ERE-!...— Emily tapó con velocidad la boca de su amiga haciéndole un claro gesto de que luego hablarían del tema. Automáticamente Lizzy entendió que aquello era un tema delicado y no un simple chisme pasajero como pensaba, recobrando la compostura y su actitud indiferente de siempre, para no llamar la atención de algún Marleyano fisgón o un Eldiano lame botas, como lo eran todos.
La puerta corrediza del compartimiento donde iban solas, se abrió mostrando a los padres y al primo de la médico, quienes venían alegres. Emily dibujó una dulce sonrisa en sus labios, disfrutaba estar rodeada de sus seres queridos, eso le levantaba bastante el ánimo.
El señor y la señora Fritz se sentaron junto a Emily, siendo esta envuelta en los cálidos brazos de su madre, mientras que Zeke se sentó al lado de Lizzy, poniendo a esta última nerviosa, y con un muy notorio sonrojo en sus rostro, ella siempre se había sentido atraída por el primo de su mejor amiga, pero era demasiado orgullosa para declararsele a él.
—Hiciste un excelente trabajó allá afuera Emily...— halagó y felicitó Zeke a su pequeña primita, Emily no pudo evitar emocionarse por las palabras de su primo dándole un fuerte y cálido abrazo en respuesta.
Para Zeke, Emily era una de las pocas cosas positivas que él tenía en su vida, ella era distinta a todas las personas en Marley, distinta a él, y sus intensiones "perversas"; Emily era una persona demasiado buena y pura para un mundo tan corrupto y oscuro como en el que vivían.
Por eso deseaba que su plan funcionara y que sus tíos y sus primos, junto a los abuelos se marcharan lo antes posible a un país que él mismo le recomendó al hermano de su madre, antes de que se efectuase el retumbar, así ellos estarían a salvo, pues Zeke, no deseaba para nada que ellos fueran a Paradis.
—Lo que dice Zeke es verdad cariño, tu madre y yo estamos muy orgullosos de ti, te has convertido en la mejor médico de tu generación...— dijo feliz el padre de Emily, el señor Arthur Fritz. Emily se devolvió hacia sus padres, sentándose en el medio de estos dos para estar cerca de ambos a la vez.
—Eres una mimada y una consentida...— se quejó Lizzy prendiendo un cigarrillo con el fuego que Zeke le ofreció educadamente.—gracias...— respondió seca y dirigió su atención a la ventana del compartimiento para sacar la mano que sostenía su cigarrillo y exhalar todo el humo por esta para que no le afectara a su asmática amiga.
Emily y sus padres rieron por las palabras de la joven de cabello ceniza, intercambiando entre los tres miradas cómplices al presenciar nuevamente una extraña escena entre Zeke y Lizzy. Con ambos enamorados de acompañantes, el viaje se haría más corto, claro, eso si ambos llegaban a durar lo suficiente en el mismo lugar sin irse uno antes que él otro, cosa que ocurriría tarde o tempano.
—Desearía que estuvieras aquí Eren... y vieras... que la vida no es tan dura como piensas...— la chica miró a su primo y sonrió, recordando algo que le dijo Eren.—estoy segura que Zeke y tú se llevarían muy bien, incluso, ahora que lo pienso ambos comparten varias semejanzas, pero no sé... necesitaría tenerlos a los dos juntos para ver porque siento que se parecen tanto...— Emily dio un largo suspiró.—espero... poder verte pronto... Eren...— pensó feliz Emily, sin conocer la verdad ni el trasfondo de todo lo que ocurría ante sus ojos.
꒰•••꒱
Emily caminaba junto a sus padres alejándose poco a poco de Zeke quién fue a ver primero a sus abuelos paternos.
—¡Mamá!... ¡Papá!... ¡Emily!...— gritó una vocecita entre el medio de la gran aglomeración de personas. Los nombrados dirigieron su atención a todas direcciones pero no vieron a nadie. Hasta que un pequeño infante que se hizo paso entre todas las personas empujándolas, corrió y saltó hacia los brazos de sus padres.—por fin...— dijo Peter por lo bajo estrechando a sus padres en un fuerte abrazo. La señora Rose y su marido no pudieron contener las lágrimas de la felicidad que les causaba al fin estar en su hogar, junto a su familia.
Emily vio aquella escena emotiva con satisfacción, ver a sus padres y a su hermano menor juntos a salvo llenaba su corazón de tranquilidad y paz. Ahora estaban juntos, y nada ni nadie los separaría.
—¡Cumpliste tu promesa Emily!, gracias, gracias, gracias... ¡eres la mejor hermana del mundo!...— Peter se lanzó ahora a los brazos de su hermana para ser cargado por esta, la chica repartió cortos becitos en la frente de su hermano dedicándole una sonrisa genuinamente feliz a sus padres. Los cuatro se dirigieron hacia la pareja de ancianos acompañados de una mujer adulta, quienes veían motivados aquella escena de reencuentro tan tierna.
Por fin, aquella pequeña familia estaba completa, la paz que ellos necesitaban, estaba en la unión de ellos. Y como si de un presentimiento se tratase, creían que pronto llegarían tiempos de paz y tranquilidad.
—¡No vendría nada mal un festín para celebrar este maravilloso regreso! ¿no lo creen?...— propuso la hermana mayor de la madre de Emily. Todos rieron coincidiendo con la propuesta dada por Sina, y empezaron a caminar alegres conversando en el transcurso de la caminata.
En aquella interacción, la señora Susan abrazó fuertemente a su hija sin cesar su llanto, arrepentida por no haber creído en su nieta y pensar que su hija había muerto, disculpándose con ella por aquel error.
—Por cierto...¿Dónde está Emily?...— preguntó sin ver por ningún lado a su joven nieta. Los demás integrantes de la familia se giraron en busca de la nombrada sin encontrar rastro alguno de ella.
꒰•••꒱
Emily no podía creer lo que sus ojos veían en aquel momento, era él, real y verdaderamente era él. Eren caminaba en la fila de los soldados a quienes le habían diagnosticado TEPT, ¿pero cómo?, ¿en qué momento le diagnosticaron eso a él?. La joven se acercó a paso firme hacía él, pero se detuvo de inmediato al notar la presencia de su pequeño amigo, Falco Grace, observando alerta lo que ocurriría y como este se dirigía a ayudar a los solados que habían caído al suelo por una muy pesada broma de un oficial.
Emily no soportó ver más y se acercó a ayudar a los soldados llamando la atención de dos personas.
—¡Emily!— Falco miró a su buena amiga y confidente tranquilizar a los pobres soldados que asustados temblaban en el suelo. La chica le sonrió al pequeño y tras calmar los miedos de los soldados y mirar con reproche al hombre que generó toda esa situación, a paso lento se acercó hacia donde Falco asistía a un soldado sin pierna y faltante del ojo derecho.
El hombre de descuidada apariencia se tensó ante la presencia de la médico que lo asistió durante dos semanas o quizás más en medio del enfrentamiento de Marley contra uno de sus tantos enemigos mundiales.
Ambos se miraron a los ojos, claramente ninguno esperaba encontrarse al otro en aquel preciso instante, ni siquiera había pasado por la mente de Emily, a quién se le podía considerar como la "fantasiosa" e "irrealista" entre ella y el sujeto que no apartaba su intensa mirada esmeralda de ella.
Falco miró algo incomodo a ambos jóvenes quienes parecían conocerse ya, puesto que daba la impresión de ser conocidos de toda la vida.
—Ehh...— el muchacho tocio un poco para llamar la atención del "hombre misterioso" y de Emily.—¿Ayudamos al señor a levantarse Emily?— preguntó con un pequeño enrojecimiento en sus mejillas a la castaña que avergonzada, asintió en respuesta.
Falco y Emily tomaron de los brazos al hombre para ayudarlo a levantarse.
—¡Oye tu maldito!— gritó aquel insoportable hombre otra vez.—¡ven aquí y deja de perder el tiempo maldita sea!— se dirigió a Eren, quien se dispuso a ir pero Emily se había interpuesto entre él y el militar marleyano.
El hombre observó con enojo a la chica preparándose para decir una barbarie, pero antes si quiera de poder articular una palabra, la chica hablo antes que él dejando a los presentes congelados con sus hábiles y sabias palabras.
—Este hombre vendrá conmigo— dijo Emily decidida y con una mirada "seria" que imponía "terror", por primera vez Eren, y hasta Falco veían a la chica hablar con "seriedad" y "rudeza" a alguien, claramente Emily estaba actuando porque sus manos, las cuales mantenía escondidas tras su espalda, temblaban del miedo por lo que sus impulsos la llevaron a cometer.
Ahora mismo se estaba arrepintiendo de lo que le había dicho al oficial, pero no daría marcha atrás, lo iba a persuadir.
—¿Qué?...— preguntó incrédulo el oficial, sin comprender que locuras decía aquella niña y mucho menos saber quién demonios era, ¿Acaso era un familiar de aquel sujeto?.
—Soy la doctora Emily Fritz...— el hombre al escuchar aquel nombre se tensó un poco, ella no era una persona cualquiera como pensaba.—estuve tratando personalmente a este hombre durante meses, y debo informarle que su estado de salud es muy grave y delicado...— miradas confusas, sorprendidas y atentas danzaban al rededor de la médico, llenando de tensión e incertidumbre a los tres hombres que estaban ahí.
Emily se acercó al militar y cuidadosamente cubrió el costado de su rostro para susurrarle algo.—Al hospital... no le convendría en absoluto tener un paciente con secuelas tan graves, sus tratamientos son muy caros y no sería justo dejarlo ahí solo para que acabe muriendo en unos días... al pobre hombre solo le quedan unos cuantos años más de vida... déjelo disfrutar antes de que su hora llegue...— obviamente aquellas palabras fueron escuchadas por Falco y Eren, Emily no era nada buena actuando, se notaba a leguas que lo estaba haciendo, pero su discurso, sí había conseguido el efecto que ella buscaba, convencer a aquel hombre.
El señor asintió entendiendo las palabras de la médico y con una sonrisa le dirigió su mano para que esta se la estrechara. Emily igual de sonriente tomó la mano del hombre, sonriendo victoriosa.
—El señor... Kruger, queda en sus manos, señorita Fritz...— el oficial hizo una pequeña reverencia hacia la castaña retirándose del lugar. Emily al oír aquel apellido se tensó y sintió como un inquietante escalofrío recorría su cuerpo.
—Ya no...— Emily se contuvo de llamarlo por su nombre, aunque a estas alturas, no sabía si Eren era su verdadero nombre o no, estaba fuera de órbita con todo lo que estaba ocurriendo a su alrededor y necesitaba una respuesta, aunque sea mínima.—tendrá que preocuparse más... señor Kruger... yo seré quién le cuide a partir de ahora, le llevaré a mi hogar, ahí estará más seguro que en ese hospital, aparte, no mentí cuando dije que sus heridas son graves... sabrá que... como su médico debo asegurarme de que todo esté en orden... espero que no le moleste, esta decisión, pero es por su seguridad...
Le dijo sonriente al castaño quién mantenía su mirada perdida en la nada. Falco sonrió emocionado y sorprendido por aquella espectacular, a sus ojos, intervención de Emily, por eso él la admiraba tanto, por ser alguien que prefería recurrir al dialogo antes que a los golpes, y el dialogo, siempre se la había dado muy bien a Emily. Era como su don.—¿señor Kruger?...
𝑐𝑜𝑛𝑡𝑖𝑛𝑢𝑎𝑟𝑎...
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