Cap. 4
Ha pasado una semana desde que empezamos la escuela de nuevo, no ha pasado nada interesante nada más que ya tenemos unos trabajos que hacer que son dentro de una semana. Pero luego los empezamos.
Es miércoles, son las 11:16 de la mañana y me encuentro en una de las mesas del patio de la escuela mientras estoy leyendo una novela que la maestra de inglés nos mandó a leer para luego hacer un ensayo contestando una serie de preguntas que nos dejó. Sam no sé ni dónde está, cuando salimos de la última clase, me dijo que iba a la biblioteca a buscar no sé qué, así que yo me vine afuera y me senté a leer la jodida novela.
—¡No lo vas a creer!— escuché la voz de Sam haciéndome dar un brinco y luego se sentó frente a mi
—¿Qué te pasa?— pregunté
—Bueno son buenas noticias— dijo —Van a hacer un club de ciencias—
—Eso es bueno, ¿vas a entrar?— le pregunté
—No lo sé, es mi último año y no quiero estar con otra responsabilidad más— rodó sus ojos —Sólo quiero la responsabilidad de poder graduarme y largarme de aquí— dijo y yo me empecé a reír
—Somos dos entonces— reí
—No pudieron hacerlo en los últimos tres años, tuvieron que hacer el club en nuestro último año— me dijo y yo reí —Pero bueno, ya qué— rodó sus ojos —¿Ya almorzaste?— me preguntó
—Pues no— cerré el libro —¿Qué fuiste a buscar a la biblioteca?—
—Pues eso del club, quería averiguar cómo era exactamente, pero olvídalo— bufó —Ven, vamos a comer— dijo parándose de nuevo
Yo guardé el libro en mi mochila y fui con Sam al comedor. Hoy estaban dando arroz con salchichas y de vegetales dieron zanahorias y el postre era un muffin de banana.
—Okay, te tengo una propuesta— me dijo mientras se metía el tenedor con comida a la boca
—¿Qué clase de propuesta?— lo miré
—Tú haces la tarea de español y yo hago la de física— dijo —Luego te la presto—
—Okay, hecho— asentí —Cuando llegue a casa voy a hacer la de español y te la mando—
—Perfecto— levantó sus cejas
—¡Hey! ¡Se me olvidó decirte!— exclamé y Sam me miró
—¿Qué cosa? ¿Qué pasa?—
—Okay, ¿recuerdas a mi tía?— le pregunté —Melanie?—
—¿La que vive en Topeka?— me preguntó y yo asentí —¿Qué pasó?—
—Pues como sabes ella es veterinaria y trabaja también en un refugio de animales—
—Lo sé, me lo has dicho antes—
—Pues anoche me llamó y me preguntó si quería ir a trabajar en el refugio—
—Le dijiste que sí, ¿verdad?— me miró
—Le dije que no sabía—
—Pues hazme el favor de llamarla hoy y decirle que aceptas el trabajo, Nora Grace— dijo —¿Por qué no sabes?—
—No lo sé, nunca he trabajado antes—
—¡Son animales, tonta!— exclamó —Mayormente perros, ¡te encantan los perros!—
—Ya sé, ya sé—
—Pues ve— dijo —Además Topeka queda a media hora de Lawrence, no tienes excusa de que te queda lejos—
—Lo sé— rodé mis ojos riendo
—¿Ella te buscará?— me preguntó
—Pues sí, dijo que ella puede pasar por mi cuando mamá no pueda llevarme— dije —O simplemente puedo coger un bus de Lawrence a Topeka—
—Exacto— asintió
—Bueno, la llamaré cuando llegue a casa en la tarde—
—Muy bien—
—Anyway, cambiando de tema— dije —¿Cómo le va a tu hermano en el trabajo?—
—Bastante bien, de hecho— dijo —Siempre se trae un cheeseburger a casa— rodó sus ojos
—No me extraña— reí
—¿Te acuerdas cuando fuimos en intermedia y se te cayó la batida de fresa encima?—
—¡Fue tu maldita culpa!— exclamé y él se empezó a reír
Desde pequeños hemos ido al diner, pero cuando estábamos en intermedia todas las tardes íbamos al diner, que está literalmente a 5 minutos de casa si vamos en carro. La escuela en la que estábamos quedaba más cerca de casa que la High School ahora, por eso cada vez que salíamos íbamos para allá y de hecho, hubieron unas cuantas veces que Dean también iba con nosotros. Nosotros estábamos en intermedia y Dean ya estaba en superior, High School, nunca fuimos a la misma escuela, solamente en elemental y una sola vez porque el siguiente año, Dean entró a intermedia.
—No fue mi culpa que te quedaras viendo como Dylan entraba por la puerta— rodó sus ojos riendo
—Escúchame, idiota— le di en la cabeza con mi botella de agua ya vacía —Nunca me gustó Dylan— mencioné su nombre con sarcasmo y Sam se empezó a reír a carcajadas —Eres irritante enserio, no sé como te he soportado por años— rodé mis ojos
—¡Dios! ¡Como me encanta molestarte con eso!— exclamó riendo y admito que su risa se me contagió haciéndome reír a mi
—Imbécil, te odio— le dije riendo también y negué con mi cabeza —Ya, larguémonos, tenemos clase— me paré de la mesa con la bandeja
Sam me siguió y seguía riéndose el maldito. Botamos lo que sobró de la comida, que en mi caso era nada y en el de Sam sólo las zanahorias y nos fuimos a nuestra próxima clase que era Física.
—Okay, necesito que me digas la respuesta de la maldita pregunta 4— le susurré a Sam pegándome a él
—Ya te dije qué tenías que hacer— me susurró de vuelta y yo chasqueé la lengua
—Pero que no me sale— me eché hacia atrás en la silla y él me miró soltando un suspiro
—Dame acá, animal— me quitó la libreta y se puso a mirar mis respuestas —La única que tienes bien es la primera, todas las demás están mal— me devolvió la libreta
—¡Pues ayúdame!— me quejé
—Te voy a escribir aquí la maldita fórmula, pero tú lo vas a hacer— dijo y empezó a escribir en la parte de arriba de la página la fórmula —Toma, hazlo dejándote llevar de los ejercicios que te ayudé a hacer antes—
—Esto no me sirve de nada para mi vida diaria— rodé mis ojos agarrando la libreta de nuevo —Gracias—
—Cuando tengas hijos por lo menos podrás ayudarlos con sus tareas— dijo y yo lo miré
—Para eso estarás tú— le dije —El querido tío Sammy—
—Claro, ¡como no!— dijo sarcástico
Las horas pasaron, por fin dieron las 3 y nos largamos de la escuela. Caminamos a casa y bueno, Sam fue a la suya y yo a la mía. Cuando entré, subí las escaleras hasta mi cuarto y me metí a bañar, luego cuando salí, fui a la cocina y me comí algo. La verdad no hice nada en toda la tarde. Bueno, hice la tarea de español y se la mandé a Sam, luego él me mandó la de física. Ya saben, negocios. Creo que eso fue todo lo que hice en lo que restaba de tarde/noche.
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