Capítulo 17
Christopher
Quizás el tiempo nos hace pensar en qué corta es la vida, en cómo debemos aprovecharla y demostrar cada día todo lo que sentimos. Tarde o temprano siempre habrá un final, pero antes de él es nuestro deber expresar los sentimientos. Es ahí cuando nos lamentamos, cuando nos damos cuenta de que ya no hay tiempo para abrirnos, para transmitir todo aquello que no fuimos capaces de hacer.
Quedo sumergido en una oscuridad absoluta, incapaz de moverme y de pronunciar alguna palabra. He caído en un agujero del que no puedo salir, ése con el que aprendes a valorar tu vida, cada momento de ella.
Mi percepción de supervivencia ya no es la misma, antes solo lo hacía por mí, pero llega el momento en el que eres el dueño de la estabilidad emocional en otras personas, ésas que te quieren, por ellas debes luchar, debes vivir.
*Despierta por favor, te amo*
Era una señal, debía despertar, el destino no me dejaba marchar de esa manera, tenía entre mano otros planes. Sin embargo... ¿cómo salir de un agujero en el que no encuentras la salida? Necesitas una persona, una que te proporcione la luz de guía, pero también que te dé el empujón necesario para agarrar fuerza y aferrarte a la vida.
—Yo... también te quiero— las palabras salen solas, mis ojos se abren, las esperanzas vuelven.
—¡Christopher!— su voz se reproduce en mis oídos, extrañaba su forma de ser, su compañía.
Se abalanza sobre mi cuerpo provocándome dolor, por lo que me retuerzo.
—Lo siento, es que te necesitaba, te necesito— observo sus mejillas mojadas, ha estado llorando.
—Yo también a ti, eres la razón por la que aún estoy con vida, tú y solo tú— Ashley es el motor que me dio la fuerza para salir del hueco en el que me encontraba.
Percibo sus labios sobre los míos, me urgía sentirlos, saborearlos. De pronto, se separa un poco mirándome fijamente.
—Te amo— esta situación me ha confirmado lo que tanto temía, yo también estaba enamorado de la chica que tengo delante, a aquella que debía asesinar.
—Yo también te amo— digo exponiendo mis sentimientos.
—Lo siento por no haber confiado en ti, si lo hubiese hecho no estarías aquí, te prometo que no pasará de nuevo— noto su arrepentimiento, posiblemente tenga razón, pero lo importante es que ha podido abrir los ojos finalmente.
—Te perdono, pero... ¿cómo supiste que estábamos ahí?—
***
Ashley
Seis horas antes...
Volví a mi oficina y fue cuando percibí que me falta algo, mi celular. Había estado un momento en el despacho de mi padre conversando sobre algunos documentos. Intenté hallarlo, pero sin éxito, por lo cual pensé que lo había dejado regado.
Me dispuse a coger el teléfono de la oficina y marcar mi número, alcanzando a escuchar el tono de llamada dentro de mi bolso. Me pareció extraño, lo había sacado en la mañana al llegar y no recordaba haberlo echado ahí de nuevo.
Luego, prendí la pantalla y noté un mensaje de Christopher:
¿Está todo bien? Qué pasa?
Simplemente no pude entender el significado de esas palabras, desde la mañana no hablábamos. Intenté llamarlo, aunque fue en vano, su teléfono estaba fuera de servicio.
Se me vino a la mente la noche en que me quedé dentro del coche fuera de su casa, supuestamente para arreglarme el maquillaje, lo cual solo fue una excusa falsa, realmente coloqué un chip de rastreo en su vehículo. Fue una decisión complicada, pero no tuve más opción, había caído en las mentiras de Edgar y di por hecho que era el culpable del robo de mi celular en aquella ocasión.
Con la ayuda de la computadora pude conocer dónde se ubicaba, algo que despertó en mí más sospechas. Se hallaba en un sitio alejado, no podía entender cuál era el motivo de su posición actual.
Me sentía dispuesta a averiguar la razón de por qué Christopher estaba en ese lugar luego de enviarme el mensaje. Arranqué el coche y conducí más rápido de lo habitual, el interés por tener noción de lo que estaba ocurriendo aumentaba cada vez más.
El GPS me indicaba que estaba cerca de él, aunque solo era capaz de observar a dos individuos a lo lejos. No fue hasta que estuve a unos metros de distancia, cuando logré distinguirlos, eran Edgar y Christopher.
Salí al instante del auto, Chris yacía sobre el suelo, y mi mejor amigo se encontraba caminando hacia él, apuntándole con un arma. Fue muy difícil de asimilar, muchas ideas corrieron por mi cabeza. No obstante, no tenía tiempo, debía reaccionar rápido, en cualquier momento Edgar podía jalar el gatillo.
Apunté con mi pistola hacia él, después de todo era una decisión complicada, pero lo tenía claro, debía salvar al hombre del que me había enamorado, costara lo que costara. El cuerpo de Edgar cayó desplomado al lado de Christopher, el tiro fue directo a su cabeza, sin oportunidad de quedar con vida.
—Bueno, al menos pudiste abrir los ojos y darte cuenta de quién era en realidad— dice Chris luego de escuchar mi relato.
—Lo siento, incluso por colocar ese chip en tu coche, ya lo quité—
—No importa, la verdad es que nada de eso fue lo que más me dolió, sino cuando te entregaste a él, dejaste que consiguiera lo que se propuso—
Aún siento asco de ese momento, en ese instante no pensaba en nada, solo quería disfrutar y olvidarme del chico que me está mirando. Hacemos muchas tonterías de las cuales con el tiempo nos arrepentimos, siempre debemos tener claro lo que está bien y lo que no, pensar en las consecuencias de nuestros actos, porque puede que en ese momento no ocurra nada, pero con el paso de la vida nos damos cuenta de lo tonto que fuimos.
—No sé qué decirte, estoy muy arrepentida— se me dificulta observarlo a los ojos.
—Es algo que no te puedo perdonar, solo espero que con el tiempo ya no duela tanto—
Lo entiendo, sé que es muy difícil dejar atrás algo así, me pongo en su lugar y comprendo lo complicado que es.
—Lo único que sé es que te amo y no quiero volverte a perder—
Necesito a Christopher en mi vida, deseo estar con él el resto de ella, empezar una relación seria.
—Yo también te amo, no me perderás— afirma y me alivia que al menos no piense alejarse de mí.
—Vale, llamaré al doctor, tienes que descansar, le diré que has despertado—
Le doy un beso y me dirijo a la puerta, pero antes de salir, siento vibrar el teléfono en mi bolsillo. Lo saco, es el de Christopher, lo recogí del suelo cuando se estaba desangrando. Ha recibido un mensaje de su padre, la curiosidad me gana, así que lo abro.
Tienes dos semanas para terminar lo que empezaste.
Salutes para todos. Veamos, Christopher ha despertado y hasta el momento todo marcha bien. Aunque como habéis visto al final, el reloj camina... TIC TAC TIC TAC.
¡Buona giornata para ustedes!
Bạn đang đọc truyện trên: AzTruyen.Top