010
Alyssa.
No pensaba que alguien pudiera romperme tan fácil. No después de todo. Huí del infierno y fallé al confiar otra vez en un hombre, después de todo.
Volvimos a la mansión hace un par de horas, pero me he negado a salir de la habitación. Danger ha intentado que coma algo, pero me rehuso.
Sus putas palabras. Fue tan frívolo y no dudó al decir sus palabras. Ahora me siento vacía.
Conozco a estos hombres desde hace un mes y han conseguido meterse en lo más profundo de mi ser.
Tocan la puerta, pero lo ignoro.
—Alyssa— Danger me llama, pero lo ignoro. Escucho como suspira. —Hades me dijo que te prepararás.
Frunzo el ceño.
¿Que me prepare? ¿Para qué?
—Dice que nos vamos a Rusia.
Me congelo.
No, no, no, no.
Me levanto enfurecida y camino hacia la puerta. Abro y salgo decidida.
—¿Dónde cojones está?— y sé que no hace falta que le especifique quién.
—Alyssa...— habla dulcemente. Pero no estoy pa mierdas. Si Hades quiere verme, me va a ver.
—¿Dónde coño está?— separo cada sílaba.
—En el despacho— no hace falta que diga más, porque voy aventada hacia allí. Danger me sigue, pero sabe que no voy a parar.
Abro al puerta del despacho de golpe y Hades levanta la vista de lo que sea que está leyendo en el escritorio. Camino hacia el y pongo las manos de golpe sobre la madera de la mesa.
—No pienso a ir a Rusia— Hades alza la ceja.
—Saca a esta puta de aquí.
Gilipollas.
—Escúchame bien, gilipollas. No soy de tu puta propiedad. Decidí abrirme a ustedes, les estaba empezando a querer, pero ya no más. Les pedí que no me traicionaran, y lo hicieron. Si quieres llevarme a Rusia va a tener que ser muerta, porque no pienso volver viva ahí.
Puta.
Mierda.
Hades alza la ceja.
—¿Volver? ¿Que tanto miedo le tienes a Rusia, Alyssa?
No contesto.
—Supongo que tendremos que adivinarlo. Ahora...— se levanta de la silla y camina hacia mí. —Vas a tener que aprender a respetarme, puta de mierda. Solo eres un puto objeto más, una deuda saldada de Marc con mi hermano. No tienes voz ni voto en esta casa, solo eres un coño más que follar.
Niego a que caigan lagrimas.
Le escupo.
—Follate esta— saco mi dedo del medio. Su mirada se oscurece, su mano viaja hasta mi garganta y me pega a la pared.
Su mano se cuela entre mis bragas y toca mis pliegues. Las lágrimas se han empezado a acumular en mis ojos y el aire en mis pulmones es necesitado hasta tal punto de empezar a ver puntos negros.
—Mírala, toda mojada.
—Hades, la vas a matar— habla Danger, preocupado.
—Alguien que abondona a su hija no merece ni vivir.
Y en ese momento el mundo se cae a pedazos. Hades me suelta y caigo al suelo sin fuerzas.
Todo se queda en silencio durante unos minutos, siendo mi respiración agitada lo único que se escucha en la habitación.
—Localiza a su hija, vamos a dejar a esta zorra en Rusia— habla Danger, y es lo que me termina de destrozar.
Lucho por respirar por el ataque de pánico que me llena.
No puedo volver a Rusia, no puedo.
—Por favor— hablo entre sollozos— no puedo volver allí—Hades me ignora.— Danger— este me mira— si mínimamente me quieres, si te importo aunque sea, no me hagas esto.
Pero gira y se va, dejándome tirada en el suelo.
Hades se agacha delante de mí y acaricia mi mejilla.
—Danger ya sabe lo escoria que eres, te dejamos vivir por tu hija, porque no dudaría en meterte un tiro ahora mismo.
Se levanta y se va.
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