004.

Alyssa.
Camino fuera de la habitación tocando mi todavía dolorida mandíbula debido al puto desgraciado de mierda.

Nunca me he dejado dominar por nadie en mi puta vida, y si se cree que voy a suplicarle por algo va bonito.

El que va a venir de rodillas a mi va a ser el, y me va a importar una mierda matarlo a el o a cualquier persona que se interponga en mi camino.

Nadie juega con Alyssa.

Choco con alguien sin querer y frunzo las cejas.
—¿Nadie saber mirar por dónde coño va en esta casa o qué cojones?
—Cuida tu tono, Hell— alzo la mirada viendo a Danger. Ruedo los ojos.
—Vete a la mierda, gilipollas— intento caminar al lado suyo pero su mano agarra mi mandíbula y me quejo.

¿Qué puto fetiche tienen con agarrarme de la barbilla?

Al parecer se da cuenta de mi quejido porque suelta mi mandíbula y la mira.

Gracias, joder.

—¿Quién cojones te hizo eso?— supongo que se ven las putas marcas de los dedos del otro gilipollas.
—Un tal Hades o yo que sé. Deberían ir los dos a un puto psiquiátrico a que les miren el problema de psicopatía que tienen— digo sarcástica y su mirada se endurece.
—No somos psicopatas, Hell.
—Ah, ¿lo conoces? Genial, pues metele un tiro de mi parte, gracias— camino a su lado y vuelvo a bajar. Si estoy rodeada de gente hay menos posibilidades de que estos dos tarados pongan sus manos encima mío.

—¿Alyssa?— una voz conocida me llama mientras bajo las escaleras. Giro la cabeza y me quedo sorprendida al ver a Dalia.

¿Qué cojones?

¿Dalia? ¿Qué coño haces aquí?

Dalia es o era una de mis compañeras en el club. No sé su nombre real puesto que todas ocupamos el nombre de una flor, y el de ella es Dalia en esta caso.

Dalia es pelirroja y por eso se puso ese nombre, por la dalia naranja.

—Mi padre vino a una reunión, ¿tú que haces aquí?— dice luego de darme un abrazo.

—Marc tenía deudas con un tío y las saldaron conmigo, supongo que soy una propiedad ahora— río cínica.

—¿Quién?

—Danger. No sé como es su nombre real— sus ojos se abren asustada.

—Alyssa, ten cuidado. No te acerques a los hermanos— pero antes de que pueda terminar aparece Hades.

—Dalia, tu padre te está buscando— dice el gilipollas mirándome. Dalia asiente y se despide de mi con un lo siento. Le sonrío para que se quede tranquila y se va.

Giro y camino intentando pasar del gilipollas pero un agarre en mi brazo me lo impide.

—No te pases de lista, tigresa. O te quedarás sin garras— y se va. Gilipollas.

Me acerco a la barra y pido una bebida.

Ojalá se acabe este infierno ya.

...

No sé ni cuántas copas llevo, pero sé que he bailado con al menos la mitad de los hombres de aquí.

Hay que darles un poco de vidilla a los viejos amargados estos, pobresillos.

Restriego mis caderas bajo el agarre de un guardaespaldas o algo así. Se parece al de Christian Grey, pero más joven.

—Alyssa— escucho una voz seca llamarme pero lo ignoro mientras sigo bailando con el hombre.

—Mueve el culo puta, joder— me agarran y veo a Danger y a Hades.

—¿Qué cojones quieren?— Hades agarra mi cuello.

—Bájame la voz, puta.

Otra vez la característica humedad.

Jadeo bajo su toque y al parecer lo nota.

—¿Te pone cachonda que te insulten, tigresa?— ríe cínico.

—Que te jodan— escupo.

—¿Quieres volver a lo de antes, perra?— muerdo su brazo haciendo que me suelte y empiezo a correr.

Es tu puta oportunidad, Alyssa. Mueve el puto culo.

Corro todo lo rápido que puedo, alejandome de la propiedad. Pero los tacones y el alcohol no facilitan mucho las cosas porque acabo tropezando y cayendo contra un árbol.

Agarro mi cabeza y al separar la mano veo sangre.

Joder, no. Ahora no.

—¡Alyssa!— veo dos figuras borrosas correr hacia mí pero todo lo que puedo ver es más y más sangre.

—¡No! ¡No! ¡No! ¡No!— grito. Unas manos se posan en mi cuerpo mientras sigo gritando.

—Mierda, cálmate joder— estoy segura de que ese es Hades.

—Por favor, no quiero dormir. No me dejen dormir. No puedo. No puedo. Si duermo va a venir a por mí. Por favor— las manos siguen en mi cuerpo.

—Alyssa, necesito que te calmes y respires— pero no le hago caso.

Danger.
Joder.

Alyssa está histérica. Su cabeza tiene sangre y lo único que repite una y otra vez es lo mismo.

El va a venir a por mí.

¿Pero quien?

Veo como Hades levanta a Alyssa en brazos, empieza a caminar hacia dentro y le sigo.

Alyssa es como una bomba, pero sé que es perfecta para lo que la necesitamos.

Hades se encarga de llevar a Alyssa con el médico y yo mientras espero en la barra pidiendo una bebida.

Voy a necesitar beber para aguantar a la princesita.

Bạn đang đọc truyện trên: AzTruyen.Top