Capítulo 13
Blake Armstrong
Es una piel suave al tacto.
Los párpados caídos y el ceño suavemente fruncido me obligan a oprimir los labios al igual que ella. Que sobre mí cabalga con entusiasmo y avergonzada evita emitir algún sonido que le genere pudor. Aunque ésta realmente se ve hermosa haciéndolo.
La realidad supera la imaginación.
Por esa razón, las manos trazan las curvas del cuerpo humano con devoción y aprietan con fuerza la carne. No me atrevo a apartar la mirada cuando se abren aquellos brillantes ojos, porque no existe razón en el mundo para hacerlo.
Me encuentro fuera de mí. Perdí el control de las feromonas en el momento que Amber se mostró decidida a enfrentarme.
Ella soltó palabras que gotearon sumisión y a través de preguntas inofensivas demostró herejismo al fruncir el ceño en más de una oportunidad.
De alguna forma, el rechazo se volvió inminentemente en atracción.
Envuelto por su calidez me atrevo a echar la cabeza hacia atrás y llenarla por completo mientras compartimos el mismo placer.
—Amber.
Amber Foster
Trazo con la yema las marcas en la cadera.
—Ethan mencionó un sacrificio —hablo en voz baja—, ¿él hablaba de mí?
Cubro la desnudez con el tapado del rey.
Luego volteo en su dirección para verlo recostado sobre el sofá, pero no dice nada solo rechista con cierto disgusto.
—Haz oídos sordos cuando se trata de palabras venenosas.
—¡Pero!
—Es una orden.
Hago un mohín gracias a la calma en las palabras de Blake, quien no demuestra emociones al respecto.
—¿No te preocupa? —pregunto. Llamo su atención cuando lo hago. —Vi cómo lastimó a mi familia. ¿No tienes miedo?
—No tengo nada que perder.
Suspiro.
—Mi gente sabe defenderse. Tampoco temo por ellos.
—Él es fuerte. —Recuerdo como Eiden no lo hirió o al menos eso entendí. —No estoy segura de que... en primer lugar, ni siquiera pertenezco aquí. ¿Eso me convierte en un blanco fácil?
—No puedo obligarte a quedarte, pero piensa en las consecuencias.
Arqueo una ceja. Luego llevo una mano a su pecho desnudo con el objetivo de acercarme a él.
—¿Cuáles son esas "consecuencias"?
—Ethan no es estúpido. No va a enfrentarse a mí directamente. Así que quédate a un lado y evita una tragedia.
La comisura de los labios se curva con malicia.
—Eres quisquilloso poniendo pretextos.
Bromeo.
A continuación, admiro la belleza de las vidrieras de la habitación y pienso que todavía no somos conscientes de lo que hicimos. Las emociones descontroladas fueron el disparador para que ambos nos unieramos.
Honestamente, siento que me apresuré a un momento que esperaba sea especial. No obstante, admito que no puedo arrepentirme, la seguridad de Blake, las caricias, incluso los besos, apaciguaron la angustia cuando se dio la primera penetración. Y la certeza de que había alguien sosteniéndome con cuidado, más allá del vínculo, es lo que me volvió atrevida. También debo destacar la ausencia de Eiden y el respeto que él le tiene a Blake, quiero decir, en el pasado el demonio tendía a sabotear las citas que tenía.
Blake es un licántropo obstinado, pero eso no quita que sea alguien con emociones y sentimientos. Solo nos dejamos llevar, nada más.
«Él fue cuidadoso.»
La vergüenza abochorna, de hecho, el hormigueo asciende por mi cuerpo y el recuerdo de haber gemido me estremece sobre él.
—Tengo que irme. —Lleva una mano a mi mejilla y la envuelve con delicadeza. —Hazle caso a Adela. Ella cuidará de ti. Los gamma son un problema serio y mis subordinados necesitan de mí.
«¿Gamma? Mamá los mencionó. También escuché a Ethan decirle enigma a Blake.»
—¿Qué es un gamma? —Después oprimo con fuerza los labios. —¿Qué es un enigma? Oí a Ethan... llamarte enigma.
El cuerpo de Blake se tensa. A su vez, la mirada triste y sosegada se endurece.
—Lo siento —suspiro y hago una pausa—, no quería incomodarte.
—Se trata de una condición especial —dice con calma—. Es lo que me convierte en su rey.
Me sorprende saber que respondió la pregunta que le hice.
—Ya veo... —susurro—. No deseo seguir reteniendo al rey.
Me hago a un lado y con rapidez desvío la mirada al verlo desnudo, ya que me apena nuestra desnudez. Quiero decir, fue tan fácil entregarme a este hombre sin conocerlo a profundidad y haberlo disfrutado de manera inimaginable vuelve todo aún más vergonzoso.
Jadeaba su nombre con desesperación. Aún no puedo creerlo. El hormigueo en el cuerpo cada vez que me apretaba con fuerza, incluso el ardor en el estómago son sensaciones que ansío volver a experimentar.
Las piernas temblaban, el pecho se agitaba y mi intimidad se humedecía. Solo puedo asumir que mi cuerpo lo desea con desesperación.
(...)
Me aferro al barandal de la escalera por la noche apasionada que tuve con Armstrong.
—Por favor... Por favor...
El placer era inmanejable. Las piernas temblaban con la necesidad de volver a sentirlo y cuando lo hacía suspiraba su nombre.
Gemía.
Las manos de Blake agarraban la carne y la traían hacia su hombría. Los cuerpos se entendían, encajaban a la perfección. Al mismo tiempo, los besos húmedos sobre la piel lograban estremecer y las suaves mordidas dejaban marcas sutiles sobre mi palidez.
Estaba desesperada por saber el desenlace de las sensaciones nuevas que experimentaba, más cuando entiendo que él lo desea tanto como yo.
Blake también suspiraba y sus manos ansiosas tocaban cada centímetro del cuerpo.
No recuerdo con exactitud cómo empezó todo. El deseo fue un grito al cielo, algo así como una plegaria a los dioses. Aun así, recuerdo que al principio me sentó sobre su escritorio y besó cada parte de mí con devoción. Jugó con los senos a su manera, mordió, lamió y chupó.
Luego bajó con cuidado, pidiéndome permiso. Lo acepté. ¿Cómo no hacerlo cuando su mirada me cautivaba de esa manera?
Y pude sentir como me abrazaba con sus feromonas en el momento que gemía sobre mi intimidad. Ellas son como caricias, invisibles pero latentes para alguien como yo.
Me aferré a su cabello mientras sus manos habrían mis piernas, dejándome expuesta, y solo alcanzo a recordar que termine moviéndome ansiosa sobre él.
—Srta. Foster
—¡Qué!
Con el corazón acelerado miro a los ojos a Adela, quién me observa preocupada.
—¿Tiene fiebre? —asustada, pregunta y acuna mi rostro con cariño—. Tal vez debería descansar.
Niego.
Mojo los labios cuando intento hablar;
—Solo... —titubeo—. Estoy bien.
El salón principal es un desastre y los parloteos de los empleados me ponen los pelos de punta.
«Qué desvergonzada.»
—Ya veo. —Ella desvía la mirada y sonríe con cierta picardía. —Sería agradable que compartas la mesa.
Siento el cuerpo frío, porqué sé que ella lo sabe.
—Te lo agradezco —perturbada, balbuceo.
Luego admiro detenidamente a todos en el salón, dándome cuenta de que el ambiente laboral es agradable y un tanto agitado. Aunque en el trayecto hacia la cocina no puedo evitar sentirme incómoda por sus miradas. Avergonzada subo los hombros mientras sigo a Adela.
Llegamos a la cocina, en el centro de ella, hay una mesa larga en donde todos conversan y ríen a su alrededor.
—Buenos días.
A pesar de no conocerlos a todos, la plática fue amena durante el desayuno. Después Adela repartió los quehaceres del día.
—Estuvo delicioso —agradezco. Seguidamente me pongo de pie. —Iré al jardín.
—Srta. Foster.
Me quedo estática en el umbral de la puerta.
—Solo Amber.
La corrección toma desprevenida a la mujer de edad.
—Sería un placer que me acompañes a hacer las compras, Amber.
Me sorprendo debido a la repentina invitación. Y su predisposición me anima gracias a que tendré la posibilidad de conocer el reino.
Según mamá, los continentes habitados por los humanos están lejos de las tierras de los licántropos y solo aquellos con una jerarquía superior conocen su existencia. La noche en la que crucé a Isaac en el bosque fue una mera coincidencia, ya que él estaba allí para renovar las cláusulas del Tratado del Silencio. Supongo que el destino no puede ser evadido.
Las carcajadas me traen de vuelta.
—¿Sí?
—Tienes mala suerte.
Me sobresalto cuando alguien me toca el hombro. Entonces me percato del chico que desayunó a mi lado, Aarón.
—Todos saben que si fuera por Adela viviría metida en los comercios —frustrado, farfulla—, peor aún son sus chistes —susurra cerca de mí—. Huye cuando puedas.
Trato de contener la risa. Sin embargo, por cortesía de Adela, ambos somos sorprendidos por el golpe en la nuca que le da a Aarón.
—Te escuché, mocoso.
—Tranquila, Adela. No era necesario —nerviosa, balbuceo.
—Por cierto…
El chico se acerca a mi cuello. Seguidamente se escucha como olfatea como si se tratara de un perro al inspeccionar a su dueño.
—Hueles como el alfa.
Me cubro avergonzada.
—¡No seas atrevido!
En la cocina se escucha otro manotazo por parte de Adela.
(...)
Desde el castillo no se es capaz de dimencionar lo que la plebe ve a menudo durante el día. Torres tan inmensas que no parecen tener fin. Un mercado moderno, limpio y pulcro. Se trata de una ciudad organizada. Aunque a simple vista te encuentres con las tiendas elegantes, la presencia de los puestos de artesanos y comerciantes no pasan desapercibidos.
«Es como un cuento de hadas.»
—¿Qué le dice un huevo a una sartén? —pregunta Adela.
Hago una mueca.
—Me tienes frito.
Ella rompe a carcajadas.
"El chico tenía razón."
Después de todo, los chistes de Adela no son tan malos. Supongo que gracias a Eiden me acostumbré a ellos, por lo que es imposible no reír.
"¡No hay comparación!"
Haber aceptado la invitación fue la mejor decisión que pude tomar. Es decir, no he visto más que estiércol, plantas, y un enorme, enorme castillo, durante semanas. Necesitaba respirar. Y pensar en lo que ocurrió desde que Ethan llegó a nuestras vidas… también en las libertades que tengo cada vez que me encuentro con Blake.
Por otro lado, dicho por Adela, aquí hay más humanos gracias al vínculo que tienen con los licántropos. Me consuela no ser la única metida en algo así.
A su vez, nos acompañaron dos hombres gigantescos, ellos son como dos gorilas. ¿Cuánto miden? ¿Dos metros? ¡Creo que más! Todavía no puedo imaginar que yo me pude encamar con alguien de una altura similar a la de una bestia. ¿Cómo fui capaz de aguantar tal magnitud? Se trata de cuerpos robustos intimidantes, mejor dicho, monstruosos.
"El perro faldero se preocupa por ti, más cuando tuvieron una noche muy apasionada. ¡Qué envidia!"
«¡Detente!»
—Cubre a la humana.
Arqueo una ceja.
—¿Qué quiere decir?
Observo consternada a Adela, la mujer que va a mi lado con las compras. Ella rápidamente envuelve su mano en mi brazo y tira de él con el fin de dirigirnos al vehículo que nos trajo.
«¿Eiden?»
“Huelo problemas.”
Frunzo el ceño.
—¡Adela!
Negada a seguir detrás de ella, tiro de mí. Y, preocupada, miro a nuestras espaldas a los hombres que toman una postura defensiva.
—¡Eh! —chillo—. ¿Qué está pasando?
Me acerco y estoy obligada a levantar la cabeza cuando me dirijo a uno de ellos.
—Gammas —dice—. Tendrá que llevar a la señorita al castillo, Sra. Adela.
"Ayúdenme. Ayúdenme, por favor. Él va a matarme."
Me estremezco. Llevo con rapidez una mano a la cabeza al oír una voz nueva.
—¿Quién eres? —pregunto, en voz baja.
—¿Srta. Amber?
"¡Detente!"
El pánico nace en mi pecho con las súplicas de aquella voz femenina desgarradora. Y no puedo evitar tratar de buscarla en medio de las calles repletas de licántropos.
—Ella está pidiendo ayuda.
Me aferro a los hombros de Adela gracias a que soy incapaz de controlar las emociones ante un llamado de ayuda.
Entonces los gritos estallan y la multitud tranquila se exalta gracias al nacimiento de gruñidos espeluznantes.
—¡No hay tiempo! ¡Srta. Foster! —Adela me agarra del brazo. —¡Usted es valiosa!
“No le digas eso, anciana. Se le subirán los humos.”
La carcajada de Eiden retumba en mi cabeza.
No obstante, el lloriqueo es constante, al igual que el grito de ayuda.
—¡No me interesa!
Me dejo llevar por la multitud envuelta por el caos y rápidamente pierdo de vista a Adela y a los dos gorilas.
—¡Dónde estás!
Sé que alzar la voz es inútil cuando los gritos y los gruñidos se alzan entre nosotros. Además, los puestos fueron rápidamente derribados, al igual que la armonía que nos envolvía.
“¡Van a contagiarnos de pulgas!”
Oírlo hace que mis ojos se blanqueen.
“¡Tengo pánico social!”
Entonces me abro paso entre la muchedumbre, por lo que la voz en mi cabeza se escucha cada vez más cerca.
El corazón se acelera y Eiden se inquieta por mi decisión al separarme de los demás.
"¡Detente!"
Me aferro con fuerza a la muñeca de la persona que golpeaba a la mujer. El hombre de estatura predominante voltea rabioso, enseñándome aquellos ojos amarillos que estremecen en el primer contacto.
—¿Acaso no la escuchas? —pregunto entre dientes—. Sácala de aquí.
“No te preocupes por mí. Mi vida no es importante ”
—¿Oíste a la puta? —Él se voltea y hace énfasis en la diferencia de tamaño. —Piérdete, aborto de la naturaleza.
“No puedo creer que alguien que se convierte en perro nos haya llamado aborto de la naturaleza.”
Sonrío con incredulidad.
«¿Podrías tomarlo en serio?»
El cuerpo del hombre sale disparado, enterrándose por completo en la enorme pared del callejón en el que me metí.
—Carajo...
“Ahora es cuando huyen de aquí. Recuerda que estas abominaciones se recuperan más rápido que nosotros.”
No me atrevo a dudarlo más.
Agarro la mano de la mujer delante de mí y me dirijo hacia la multitud de personas que está siendo atacada por otros hombres lobos.
—¿Puedes convertirte?
A pesar de estar golpeada ella niega.
“Aún no me he manifestado.”
“¡Amber!”
Entonces miro de reojo a la bestia que está a punto de atacarme.
Grito.
La carne de mi pierna se desprende gracias a los afilados dientes que se entierran en ella. Además, la mujer que se aferra a mí tira en sentido contrario haciéndome sollozar.
—¡Eiden!
La manifestación ocurre en pocos segundos por la gravedad de la situación. Seguidamente siento que la oscuridad se desprende de mí haciéndose con un licántropo que se encuentra cerca, el mismo que termina por morder el cuello de nuestro agresor. El inmenso animal aúlla debido a ser herido.
Eiden se encarniza. Él demuestra el estómago de hierro que tiene a la hora de ser sanguinario cuando se trata de poseer y matar.
“Haré lo mejor que pueda, pero no garantizo que puedas volver a caminar.”
La contemplo horrorizada.
@ THE ALPHA OFC
(...)

Sé que ahora hay muchas preguntas respecto a lo expuesto, pero en el transcurso de la novela vamos a tratarlas;
Blake, ¿un enigma? ¿Por qué son tan problemáticos los gamma? ¿Hay alguien más fuerte que un alfa?
Usualmente, Blake se denomina a sí mismo como "alfa". Sin embargo, en el capítulo de hoy se ha revelado que es un enigma y esa "condición" lo convierte en rey. ¿No es interesante?
Aunque ya les presente un retrato de Amber Foster, voy a hacer énfasis que su apariencia de alguna forma me recuerda a Natalie Portman. 🫶🏻
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