Capítulo 2

Capítulo 2
~¿Quién se supone que eres?~

-¿Quién te crees que eres? -dijo la joven de cabellos dorados. No me había dado cuenta del color de sus ojos, un negro profundo, nunca vi algo parecido.

-Axel Price, por supuesto -menciono- y la pieza que tú tocaste es la que utilizaré para el concurso regional de duetos -contesté.

Me fulminaba con la mirada, como yo lo veo me quiere 80 metros bajo tierra.

-Querida, -hablé- te enseñaré todo lo que quieras, pero te necesito... Amm... -esperé a que entendiera lo que intentaba decir.

-Persephone, -hizo una breve pausa antes de continuar-, Persephone Gray -tomó mi mano en un fuerte apretón de manos.

» Dime Per, -me miró molesta.

-Eso suena como pera jsjs...-solté una pequeña risita al oír su apodo, aunque segundos después me arrepentí al sentir su fulminante mirada - S-si no quieres, está bien -me encogí de hombros, las chicas de hoy en día no dejan que uno bromee.

En mi época todo era diferente.

-Per y punto -dijo amenazante, ¡Ay! ¿Qué le iba a decir? Ah sí... Era para el concurso de duetos, cierto.

-Bueno Perse, -oí como un suspiro pesado escapaba de sus labios-, establezcamos unas cuantas cosas acerca de esto -troné mis dedos.

Empecé a guardar mi violín mientras hablaba con ella.

»Mmm... ¿Por dónde comenzamos? -levanté la vista - que tal por... ¿Qué ganas con esto? ¿O me equivoco? -la miré fijamente, noté como retrocedió un poco.

-Solo me quieres para ganar -habló mientras acariciaba el piano con sus dedos, fijándose en cada tecla en el proceso- Me veras como algo para desechar después de ganar -una mirada fría se posó sobre mí.

-Disté en el blanco con la primera parte, cariño -bajé para acomodar un poco el estuche- Pero no quiero utilizarte como un objeto que después desecharé, -el sonido del cierre se hizo presente- De algo sí estoy seguro -metí el instrumento en el estuche- Sé que quieres aprender un poco más para poder tocar mejor a esa preciosura – señale el piano de la habitación para después contemplar sus ojos negros, los cuales me parecían que le deba una vibra de chica mala.

-¿Y si no quiero qué? - dijo cortante y retadora.

-Auch! No le saques filo a la navaja, querida -ya había terminado de guardarlo y lo coloque en mi hombro - Sígueme, te mostraré algo -empecé a caminar hasta la puerta.

-¡¿Y si no quiero?! - grito a mis espaldas.

-¡Se que a la final terminaras siguiéndome! - Le respondí, sabía que me estaba siguiendo, sus pasos son algo toscos- ¿Podrías caminar más suave? Dañarás el suelo - la miré de reojo, pude ver como sus cachetes se inflaban y se ponían rojos.

-Imbécil.

- ¡Te oí! -solté una pequeña risa.

- ¡Yo sé, idiota! No lo dije con la intención de que no me oyeras -pude adivinar que estaba sonriendo orgullosa de lo que había dicho.

-Okey, cariño -ya casi estábamos por llegar.

-Deja de llamarme así -mencionó entre dientes, estaba intentando ir al mismo paso que yo.

-Hago lo que quiera, -pausé- cariño. - dije con un toque de malicia mientras la veía por el rabillo de ojo.

Estando al lado de ella pude apreciar más su rostro, tenía unas facciones delicadas a pesar de tener una expresión de matar a alguien en segundos, no podía negar que era muy bella; en su piel blanca -casi pálida- se resaltaba el rojizo rubor natural de sus mejillas y junto a estas también estaba su nariz la cual estaba llena de besos del sol, al igual que sus cachetes.

-¿Qué tanto miras? -se cruzó de brazos.

-Oh mira, ya llegamos -ignoré su pregunta.

Estábamos frente a una puerta de color rojo que, a decir verdad, al principio creí que era un lugar donde asesinaban gente, ya que nadie la abría y junto a eso, siempre se escuchaban sonidos extraños provenientes de allí, pero en realidad era un pequeño estudio donde solo había un piano acústico en la mitad de la pared.

-¿Qué es este lugar? -preguntó Persephone, mientras se abría paso detrás de mí- Parece abandonado... -pateó ligeramente una caja que yacía dentro el estudio.

-¿Sabes que si rompes algo tienes que pagarlo, no? - Le dije, vi como su cara se puso cual papel.

-¿C-cuanto ser-i-ia? -habló nerviosa.

-Como unos... -puse mi mano en mi barbilla - 500 dólares aproximadamente -oí un chillido de su parte.

-Creo que me va a dar algo - estaba tambaleándose mientras buscaba en lo cual apoyarse, rápidamente me acerco a ella para tomarla de la cintura, procurando agarrarla bien, para que no cayese fuertemente.

-Oye, ¿estás bien? -dije algo alarmado, le pegué suavemente con el dorso de mi mano en una de sus mejillas- Ey, ¡reacciona! -la moví un poco.

Después de unos segundo más en la misma posición, ella abrió los ojos y me miró fijamente.

Era muy ligera, a decir verdad, y su cintura era diminuta; podía sentir su respiración chocar con mi rostro, extrañamente olía a café. De repente frunció el ceño

-Quítate imbécil -me empujó con su mano la cual estaba en mi cara.

-Me encanta tu forma de decir gracias, Persephone -la suelto y la dejo caer- ¿En qué estábamos? -oí un gruñido de su parte - ¡Ah! Cierto -mi puño choca con la palma de mi otra mano- Te traje a este lugar para que sepas cual es nuestra sala de ensaño -la mire mientras sonreía.

-No le encuentro ni una pizca de gracia a lo que acabas de hacer -se estaba levantando así que ofrecí mi mano para ayudarla, la cual fue rechazada.

-Lo sé -

-Y... -comentó alargando el "y"- ¿Por qué en este lugar tan apartado? -vi como en un segundo su expresión cambió radicalmente- Te crees muy Hombrecito niño, al traer una china a una habitación apartada, ¿eh? – Alzo sus cejas mientras me miraba como si le fuera hacer algo.

hasta que la capte.

-¿Qué? -dije desconcertado, para después entender su malintencionado comentario- ¡¿Qué?! ¡Claro que no! -rechacé la idea con la cabeza, mientras hablaba alarmado, haciendo una "x" con ambos brazos.

Pude sentir como un ligero calor pasó por mis mejillas.

-Te sonrojaste -Note como en su mirada se hacia una expresión de diversión casi burla al verme - Eres todo un don juan Axel – Empezó a aplaudir y a chiflar mientras que mantenía una cara neutra con una falsa sonrisa, haciendo que solo me limité a tapar mi cara por la vergüenza.

-¿Podrías parar? -no había quitado mis manos de mi cara- ¿por favor? -supe que no me bajaría el calor de mis mejillas dentro de un buen tiempo.

-Okey -dijo y soltó su última risa entre labios.

-Bueno, - tosí intentando recomponer mi postura- como te venía diciendo, este será el lugar donde practicaremos de ahora en adelante -la guíe a un piano el cual estaba tapado con una manta larga quien cubría a él artefacto, color rojo al igual que la puerta.

-Wow, -se veía sorprendida al ver esa majestuosidad- e-es precioso -quito la otra manta que estaba cubriendo el taburete que acompañaba al instrumento. Se acomodó en el asiento, mirando todo con lujo de detalle- Veamos cómo estás, bebé - habló para sí misma, destapando las teclas llenas de polvo Con aquel pañuelo rojo que se encontraba en su cabeza, las sacudió un poco- Este sí que es mi estilo -dijo al finalizar de limpiarlas.

-Esto es solo el comienzo -hable viéndola, yo estaba apoyando en la tapa del piano- Siéntete cómoda, este, por así decirlo se convertirá en tu segundo hogar de ahora en adelante -me moví de posición, para caminar alrededor de todo el estudio- Las clases comienzan a las 6 de la mañana que no se te olvide -pausé- aunque ahora necesito unos pequeños ajustes por aquí -mencioné viendo todo el espacio.

-Te refieres a limpiar.

-Exacto -quité la chaqueta que llevaba puesta y la deje a un lado- ¡Hora de la limpieza! - grité emocionado.

Vi como rodó sus ojos, y empezó a remangarse la chaqueta que llevaba puesta.

-Rápido que no tenemos todo el día. -me regañó al ver que solo estaba apreciándola.

Esto será tan entretenido.

Una sonrisa ladina pasó por mi cara.

-Como tú digas, Perse - empezamos hacer la limpieza, mire como ella se aproximaba a unas cajas que estaban en la esquina de la habitación. Observé su espalda y me di cuenta que su chaqueta se encontraba dos rombos de color blanco, con unas rosas en las esquinas y otras en el centro, y más abajo estaba el nombre de "Queen"- ¿Reina?

Persephone al notar de lo que estaba hablando me miro – si- dijo suavemente y giro otra vez la mirada.

Me ignoro durante el resto de la limpieza.

Cuando ya habíamos terminado ella recogió sus cosas y se fue, comentando de que vendría mañana. Yo suspire ...

"No puedo esperar hasta mañana"

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Buenas!!!
Espero que el cap les guste, me emociono con cada capitulo. :'3 estoy orgullosa de mi misma y la increíble editora que nos acompaña. Marianitta60 te agradezco todo esto.

Osi osi~

Bye, hasta la próxima ♥️💜

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