Capítulo 7

Luego de que la joven desmayada fuera llevada a su recámara, una tensión se instaló en la habitación. Nadie hablaba solo se miraban y al final fue Nono san quien irrumpió con esa atmósfera incómoda.

— Chicas, me alegro que hayan regresado sanas y salvas de la misión que les encomende ¿Cuál fue el resultado? — Preguntó tranquilo Timotheo en espera de una respuesta.

— El individuo escapó antes de lograr atraparle, me temo que el sabía de nuestra presencia por lo que recurrió a huir — Respondió la joven de cabellos blanquecinos suspirando.

El anciano indicó a las jovenes que se podían retirar tranquilas que no había ningún problema ya que no fue su culpa.

Toda la décima generación fue a la sala de estar de la gran mansión y se sentaron en los sillones para conversar.

— ¿Fue muy pesado el vuelo? — Pregunto una joven de cabellos rubios ,que se posicionaba en el regazo del guardián de la tormenta, mientras aún observaba al capo de los Cavallone.

— Ah decir verdad, si, Chiara. Un avión no tripulado nos seguía por lo que tuvimos que jugarnosla evadiendolo para llegar a salvo — Soltó con un suspiro cansado recosto su espalda cómodo en el sofá.

Todas las jovenes presentes analizaban las palabras de Dino pensando en la misión realizada con anterioridad sacando varias conclusiones.

— Entonces, ellos eran quienes les perseguían pero ¿Porqué? — Susurro una joven de rojizos, cuyas puntas eran negras y le llegaba debajo de la cintura, quien estaba sentada a lado del guardián de sol.

Todos en la habitación estaba callado, el silencio era escrutiñable e incómodo hasta que un grito los quitó de su trance.

"Mierda" fue lo único que pensaron Grecia y Gabriela para después correr hacia donde se originaron los gritos y vieron a guardián de la nube, herido, con sus tonfas en posición de ataque tratando de pasar, pero un gran hombre encapuchado se lo impedía.

— Dejen ir a la herbívora — Decía enojado sacando su caja arma — O se arrepentirán.

Los demás le secundaron las acciones a Hibari para cuando aparecieron más enemigos y les hacían retroceder.

Pasaron al rededor de 15 minutos hasta que los "súbditos" empezaron a desaparecer y los mafiosos corrieron hacia la habitación donde estaba su compañera.

La pelinegra y la castaña se acercaron inmediatamente a abrazarla pues esta se encontraba llorando en una esquina de la habitación mientras temblaba y todo a su alrededor se encontraba prácticamente destrozado.

— Génesis! ¡¿Qué paso?! — Pregunta alarmada Grecia a su amiga.

— Y-yo...

Para que entiendan la situación, media hora antes, aproximadamente, desde que el guardián de la nube se llevara a la agente a una habitación para que descansara, esta recibió un par de visitas indeseadas cuando ella despertó cinco minutos después que Kyoya se fuera.

Un joven con una mascara oscura y una capa de color negro apareció en la habitación junto a otras seis personas igual de tapadas. Entre ellos hablaban mientras que el hombre mencionado con anterioridad simplemente se acercó a la cama y sonrió a la joven quien estaba con la defensa en alto.

— ¿Quién eres y cómo entraste a esta mansión? —Dijo seria ante el sujeto que simplemente le sonreía de una manera que le hacia calar los huesos.

— Soy un conocido tuyo mia fiore y ahora que te he encontrado, simplemente te aré ver que estando aquí sufriras —Respondió el hombre antes de tocar la frente de la azabache y luego alejarse para observar el espectáculo.

Algunas cosas comenzaban a flotar en la habitación y otras reventaban mientras que la muchacha agarraba con fuerza su cabeza por el intenso dolor que tenía y no cedía.

—¡¿Qué me hiciste?!

—Nada mi amore, solo quiero que recuerdes y no vuelvas a sufrir por lo errores de aquel hombre de quien te enamoraste —explicó aún sonriente.

Génesis no lo soporto más, el dolor era tan intenso que gritó, los vidrios de las ventanas se rompieron y cosas se destruyeron para después escuchar el como Hibari trataba de entrar y se lo impedían.

Ella se levantó de su cama y encaró a los encapuchado que al ver lo peligroso de la situación decidieron retirarse. Génesis se sentó en el suelo acurrucandose en sus piernas mientras lloraba por el dolor en espera a que todo terminara.

Regresando a los tiempos actuales, todos estaban impacientes por que hablara, por saber en que se metían.

— Y-Yo... recuerdo todo — Dijo tratando de no tartamudear, y miro a sus amigas aún llorando.

— ¿Cómo que todo herbívora ? — Dice Hibari esta vez muy inseguro por dentro.

— Lo que escuchaste Kyoya... tu dulce omnivora recuerda cada cosa que le hiciste, cada promesa que no le cumpliste y el mal que le causaste al romper su lazo — Habló un hombre de capucha negra al otro lado del cuarto que hizo una ademán para que le dejaran terminar — Además, ella es la que elige ¿No? —Observa hacia Génesis — Pequeña rosa, si quieres ser feliz solo di mi nombre y estaré a tu lado, arrivederchi Bambina —Desapareció envuelto en un humo violaceo.

Todos estaban expectantes y el actual jefe de los vongola estaba con muchas dudas al igual que el resto quienes observaron a Hibari que tenía la mirada gacha.

El dolor paró y las lágrimas cesaron para mostrar a una Génesis con un rostro estoico y cansado.

— Vallance por favor —Pidió debil y cansada, ahora no quería dar explicaciones o escuchar alguna.

— Herbívora, yo...

—Kyoya, no digas nada, pues no tienes nada que decir —Dijo cortante y fría mirandole a los ojos —Eso me lo dejaste en claro hace 4 años

—...

Hibari se fue sin decir nada al igual que los demás a excepción de Grecia y Gabriela quienes la trataban de confortar mientras que otra de las chicas, de cabellos rojizos y largos hasta debajo de sus caderas y con puntas oscuras, traía una bandeja con té y algunas galletas.

—Gracias, ¿Cuál es tu nombre? —Finalmente dijo luego de tomar el té.

— Mia Dummy, es un gusto conocerte

— El gusto es mio —Le sonríe

Grecia quien se había mantenido al margen de todo desde hacia ya un tiempo suspiro de resignación y miró a su casi hermana.

— ¿Y bien? ¿Nos vas a explicar que problema tuviste con la alondra? —Más que una pregunta era una orden de la cual la azabache menor debía acatar.

La taza de té vuelve a reposar sobre la bandeja y se escucha un suspiro.

—Todo fue hace más o menos cinco años en total... justo un año antes de que dejara la mafia...

Espero que les haya gustado

Morita se despide

Ciao ciao ❤

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