Capítulo 5
La charla fue amena entre el grupo Cavallone y la joven Génesis, quien se puso al día con lo sucedido en la mafia, aunque todavía no le decian ¿Quién era el nuevo capo de vongola? O ¿Quienes eran sus guardianes? Solo le negaban con la cabeza a la chica que suspiraba exasperada a causa de sus dudas.
— Ya no pregunto, espero que lleguemos pronto para poder abrazar a nono san y saber con exactitud las cosas —Sonríe ya resignada ante la divertida mirada de Dino, actual capo de los Cavallone.
— Me alegra volver a verte Gene, en serio —Le acaricia la cabeza a la nombrada.
— A mi igual Dino nii —Rie y mira hacia una ventanilla durante unos minutos donde se puso seria.
— ¿Qué pasa pequeña?
— Alguien nos sigue en un jet pequeño y se oculta con las nubes
—Susurra sabiendo que los escuchaban.
Se tomaron las medidas precautelares procediendo con lo planeado. Ir a Japón, que estaba a cuarenta y cinco, para resguardarlos a todos en una de las bases de vongola.
La tensión dentro de la aeronave era tan palpable se podía cortar con un cuchillo de mantequilla; el capo Cavallone y su hemanita pensaban que en el peor de los casos harían un aterrizaje forsozo pero gracias al cielo, aquello no tuvo la necesidad de ocurrir.
El aterrizaje fue suave, de los 45 minutos se hicieron una hora por tratar de perder a sus perseguidores.
El frio del invierno impactó contra el rostro de Génesis al salir del avión y bajar a tierra firme; en esos momentos agradecía ella el haber traido su chompa gruesa porque si no estaría tiritando por lo congelado del ambiente.
— Dino, iré a caminar vuelvo en quince —Dice ya comenzando su caminar.
— Vale —Responde el rubio mientras atendía una llamada.
El aeropuerto estaba por así decirlo desolado a excepción de la gente que trabajaba en las tiendas y una que otra persona en espera de su vuelo.
La joven salió del aeropuerto para caminar un rato por las calles desoladas japonesas de nanimori, todo tranquilo hasta que percibió un aroma a café recién molido y bosque inundó sus fosas nasales por completo, embriagandola.
Inconcientemente Génesis camina guiada por la escencia hasta una calle donde un hombre con mirada seria y traje oscuro observaba
Las motitas de nieve caían suaves desde el cielo y al caer sobre las ropas se derretia fácilmente. La pelinegra estaba distraida a causa de ese fenómeno natural del invierno y no paró su caminar hasta que el olor a cafe recien molido y bosque se intensificó causando el dirigir de su vista hacia el frente.
La calle estaba desolada a excepción de una sola alma y podrías decir que era la misma muerte. Cabello oscuro, piel blanca y tersa, una altura de casi metro noventa creando un ambiente imponente a su alrededor, ojos eléctricos ¿Eran azules o grises? Esa duda solo pasó de largo en la cabeza de la joven graduada para luego seguir observando. Su rostro era serio mirado los árboles de sakura marchitos mientras el estaba trajeado de un color negro tan profundo como el carbón; En definitiva, el era como la misma muerte, una a la cual le cedería su vida sin pensarlo.
El escrutinio de Génesis fue interrumpido por la mirada del hombre hacia ella que por un segundo la hizo temblar en su lugar pues sentía de la comía con la mirada. La azabache sintió que debía bajar la cabeza pero no lo hizo, nadie la dejaría humillada por lo que mantuvo la mirada firme y retadora.
El hombre sin inmutarse y al notar que la joven se distrajo en sus pensamientos pero le mantenía la mirada se aproximó rápidamente evitando que escapara rodeando la cintura de la femina con su brazo izquierdo mientras que con el derecho la obligaba a observarlo a los ojos posando sus dedos índice y pulgar en la barbilla contraria levantandola.
La chica se mantuvo estática en su lugar durante un par de segundo hasta que escuchó un gruñido provenir del joven quien la había apresado.
— Mía — Exclamó sin vergüenza alguna para luego besar aquellos labios que tantos años había esperado para reclamar.
Confundida ella correspondía el beso dejandose llevar por una fuerza extraña en su interior que le decía: "Está bien, no te asustes, el nos protegerá"
Pasaron 5 minutos hasta que el beso acabó dejando a los dos individuos sin aire en sus pulmones. Mientras la chica se recuperaba por sopresa el hombre posó su rostro justo en cuello de ella haciendo que se sorprendiera del susto por el arrebato.
— Aún tienes tu olor pero ya no es tan fuerte ¿Dónde estuviste todos estos años Génesis? — Le reprochó el chico mirandola con el ceño fruncido.
— Uno: no soy nada tuyo. Dos: estuve en mi país y Tres: ¿Quién eres? —Dijo totalmente desconcertada hacia el desconocido que se le hacia muy familiar.
Justo en ese momento en el que el de ojos eléctricos iba a responder las dudas de la joven aparece el capo de los cavallone.
— Hibari, ella no recuerda todo, no le digas —Fue el gesto que entendió el japonés antes de suspirar y mirar a Génesis.
— Sabrás las cosas pronto herbívora —Habló antes de ir junto a Dino quien le miraba con la expresión de diversión y pena por la situación.
El vuelo fue retomado, el guardián de la nube y el capo Cavallone hablaban mientras que la muchacha se distraia para evitar levantarse y exigir explicaciones que es lo último de lo que hablarían con ella.
— Quitate ese aroma que tienes por favor, el café puro y el olor a bosque me marea —Dijo en queja antes de sentarse, ponerse sus audífonos y perderse del mundo, pero no se percató de la leve sonrisa del pelinegro quien tenía una cosa clara: "Ella aún lo percibe"
Cinco minutos, diez minutos pasaron hasta que se hicieron treinta donde el pilota daba la señal de descenso. Curiosa Génesis miró por la ventana la gran mansión vongola donde iban a aterrizar y se sentía feliz pues: "Ya iba a regresar a casa".
Cuando ya era seguro bajar descendió del jet con tranquilidad y vio un grupo grande frente a ella del cual solo pudo reconocer a cuatro personas.
Cuando los chicos ya estaban a su lado vio como un castaño de cabellos antigravedad daba un paso al frente junto a una joven azabache y una castaña.
— Como el Décimo capo vongola te damos la bienvenida a la mafia nuevamente joven agente fiore di foresta —Dijo mientras veía como Hibari lo mataba con la mirada al decir su apodo.
Los rostros de algunos hombres frente a ella no se hicieron esperar y sonrisas de su dos amigas eran la gota que derramó el vaso.
— Es un gusto conocerle Décimo vongola y me vuelvo a presentar, yo soy la legendaria fiore di floresta es un placer conocerlos —Hizo una reverencia de caballero y luego levantó la cabeza y les sonrío a los presentes generando más de un escalofrío mientras ella se reía a sus adentros pues esto iba a ser muy divertido.
Ya lo sé, me demore milenio en hacer el cap pero ya se los traje.
Espero que les haya gustado, Morita se despide
Ciao ciao ❤❤❤
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