Capítulo 3

Olor a hierba húmeda de montaña y llovizna era lo único que podía receptar, la luna brilla en el cielo cual faro junto con las millones de estrellas en el firmamento. Mi respiración era agitada y dolorosa a causa de mi garganta seca al correr durante mucho tiempo. "Debo huir, no debo ser atrapada" era mi pensamiento.

El espeso bosque me cubría pero mi aroma era fácil de hallar, sentía como pisaban mis talones y escuchaba claramente un aullar. Caí al suelo irremediablemente al tratar de ver a mi perseguidor, un lobo grande de pelaje negruzco cual carbón y ojos rojos como la sangre, mostraba sus dientes en advertencia de lo que me pasaría, "Me devorará".

Cerré mis ojos esperando los dientes sobre mi carne pero em vez de ello, escuche un gruñir gutural justo antes de desmayarme.

-[Tu eres nuestra esperanza, tu eres omega...]

Agitada me desperté y justamente mi padre me llamaba. Con pereza me levanté de mi "refugio" para caminar hasta la sala y sentarme en la mesa para almorzar.

- Ya deja de dormir como los osos y come - Mi padre comenta como en tantas ocasiones que me encuentra durmiendo - Tu solo te la pasas hibernando.

-Ya se doctor, ya se -Agarro la cuchara y empiezo a comer pero me detengo luego de 2 cucharadas dirigiendo mi mirada a un punto fijo del comedor- omega...

El trance era fuerte, veía como dos lobos luchaban por la supremacía, el mismo de piel oscura de mis pesadillas contra otro de pelaje castaño oscuro casi negro y ojos eléctricos. Seguiría siendo espectadora de esa batalla a no ser que a mi padre se le cayo un plato que quebró contra el suelo en 3 grandes pedazos.

- Papá ¿Está bien?

- Si Gene, por cierto ¿Qué dijiste hace un momento? -Se agacha a recolectar los pedazos de loza rota mientras pienso.

"¿Acaso dije algo?"

- Mm... pues no, no he dicho nada que yo recuerde ¿Por?

-No, es nada ahora termina de comer y ve a estudiar - Con su mano me palapa la cabeza y va a tirar los restos del plato roto.

La tarde transcurrió pacífica con los típicos reclamos de mamá por no ordenar las cosas o no lavar el plato utilizado. Ya de noche, aseada por segunda vez en ese día y con ropa de dormir me dirigí a mi cama para acostarme y conciliar el sueño pero me fue imposible.

Mis ojos no podían cerrarse por lo que suspire e intenté levantarme dandome cuenta de algo, no sentía mi cuerpo, estaba inmóvil e indefensa. Asustada al sentir un mirada sobre mi, atine a observar la misma figura negruzca de cuando había dormido en la tarde, el lobo había regresado. Pero este era diferente, su pelaje era negro con algunas marcas pero sus ojos eran electricos y desafiantes.

La gran bestia camina con sigilo como si fuera su presa para después y con un salto ubicarse arriba de mi con sus patas delantera a los costados de mi cuello y las traseras más o meno a los costados de la mitad de mis muslos. Acercó su hocico a mi cuello y me paralice, el miedo era inmenso en mi interior haciendo que mi mente maquinara el peor de los casos que era morir degollada por las grandes fauses del lobo.

Cinco minutos pasaron o eso pensaba hasta que abri mis ojos, que había cerrado con fuerza por el miedo, y conecte la mirada sintiendo una extraña calidez incrustada en mi pecho.

Y desperté, la luz del día se cola por las cortinas de mi cuarto dandome en el rostro. Con somnolencia me levanto para arreglarme pues otro día venia.

"¿Cuando me había quedado dormida?" No lo se, pero estoy segura de algo y es que fue muy real.

La semana fue tortuosa, el estar cada día repasando para el examen pre universidad se volvió molesto pero al igual que el resto necesito tener una nota alta aunque tengo un pequeño inconveniente. "Ese lobo no puede salir de mis pensamientos". Sus ojos penetrantes viven marcados en mi memoria tan claros como el agua, el sentimiento de espera también esta incrustado en mi corazón como una estaca en mi pecho haciendome sentir culpable sin saber porque.

La llegada del lunes fue gloriosa, pude dormir hasta un poco más tarde ya que mi prueba era golpe de 13:00 por lo que pasé mi mañana tranquila.

Baje a desayunar, saludé a mis padres y ellos se fueron dejando recalcado que debo ir puntualmente al examen, solo asenti con la cabeza y decirles que no se preocuparan.

Golpe de 12:30 ya estaba arreglada y por lo que salir de la casa, cerre con llave y me dispuse a caminar hacia el colegio. La normalidad en el trayecto era palpable y extraña pero decidí ignorarlo, tenía cosas más importantes en que pensar.

Todo fue tranquilo en mi examen, di todo mi esfuerzo por lo que estoy confiada en el resultado por el cual tuve que esperar 4 horas más pero bueno, no me quejo. Ahora camino con una amiga hasta la salida para volver a casa y decirle a mis papas cuanto había sacado.

— Wow, 945 puntos eso es impresionante

— Jeje eso fue esfuerzo, lo que me bajó fue química, pinche profesor que no se sabe explicar — Digo soltando un suspiro para después despedirme y empecé a caminar para casa.

El cielo estaba algo opaco, eran ya casi las 17:30 P.M por lo que la noche no se hacía esperar al igual que mi sensación de ser vista, corrí lo más rápido que mis piernas podían, llegando a casa y cerrando todo desde puertas hasta ventanas hasta que aparecieran mis padres. De repente escuché como trataban de forzar la puerta por lo que corrí hacia mi cuarto trabando con un mueble grande y quedandome en un rincón pues no sabía que hacer.

¿Tenía miedo? Si, ese sentimiento simplemente inundaba todo mi ser sin control hasta que ese zumbido agudo volvió a mis oidos aún más fuerte que antes. Con mis manos a los lados de mi cabeza y en posición fetal trataba de acallar el ruido, imagenes dn mi cabeza pasaban como si fuera una película.

Primer escenario.

Una niña corría por un gran prado

— Señorita no corra — Decía la voz de un hombre mayor.

— Pero yo quiero jugar~

— Nono san nos espera para el te señorita Jiménez — Respondió mientras sonreía al ver como se había alegrado la niña y esta le asintió para después correr a la cabaña.

Segundo escenario.

Mucha sangre se encontraba en el suelo y la niña estaba escondida en un armario viendo que sucedía asustada.

- (Quiero a mi papá, abuelito ¿Donde estás?) -Ella evitaba sollozar para no ser atrapada.

Tercer escenario.

Balas volaban por el lugar hasta que una logró impactaron en uno de los objetivos. La joven agente de al menos 12 años logró encerrar a quien la había atormentado o eso pensaba.

Algunos recuerdos más llegaban por lo que me levanté del suelo, fui al armario para buscar algo y justo cuando encontré lo requerido la puerta junto al mueble había sido derrumbado por lo que me ubiqué en posición de ataque pues yo, "Ya habia recordardo".

Espero que les haya gustado el capítulo.

Morita se despide

Ciao ciao ❤❤❤

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