CUATRO DE MARZO
Una vez escuché decir que un desaparecido es una pregunta abierta. No es un muerto, ni un vivo. Es un espíritu que no deja dormir, que no permite sanar. Ni comenzar de cero. Porque la esperanza puede ser una como una droga y como cualquier droga, también puede matar. Tenía dieciséis años cuando mi hermana Elizabeth desapareció y días después, mi mejor amigo fue acusado por su desaparición y por el asesinato de otras tres chicas. Ahora sé que es inocente, que el asesino de mi hermana sigue libre y que regresar a Lake Wooboro es como reabrir una vieja herida que nunca terminó de sanar. Pero también sé, que algunas heridas tienen que sangrar para poder cicatrizar después.…














