El amor no era algo que Jade West cuestionara.Era simple.O eso creía.Amar a Beck Oliver siempre había sido... fácil.Predecible.Cómodo.Incluso cuando dolía.Hasta que llegó ella.Lizzy.No entró como una tormenta.No rompió nada.Solo... sonrió.Y, de alguna forma, eso fue peor.…
Nunca pensé que sería tan simple.Pero encontré una manera.O al menos... eso era lo que Josh repetía como si fuera una ley universal.-¡Drake, tenés que entenderlo! -decía Josh Nichols mientras caminaba a su lado por el campus-. La universidad es una oportunidad. ¡Es nuestro futuro!Drake rodó los ojos, con su guitarra colgada en la espalda.-Mi futuro ya lo tengo -respondió Drake Parker con media sonrisa-. Se llama música.-¡La música no es un plan completo!-Claro que lo es. Tiene acordes, ritmo... más completo imposible.Josh suspiró, frustrado, pero sonriendo igual. Porque así era Drake. Caótico. Libre. Imposible de cambiar.Y sin embargo... ahí estaba.En la universidad.No por convicción.No por ganas.Sino porque, en el fondo... siempre terminaba siguiendo a Josh.Como siempre.…
Zoro no estaba enamorado.Nunca lo había estado.Ni de ella... ni de nadie.El amor era una distracción. Una debilidad. Algo inútil que no servía para blandir una espada ni para mantenerse en pie después de una batalla. Él no sabía lo que era... y tampoco le interesaba aprenderlo.Y si alguien insinuaba lo contrario, simplemente bufaba, cruzado de brazos, con esa mirada fría que parecía cortar más que sus katanas.-No digan estupideces.Porque no.No estaba enamorado de Lizzy.Era un invento. Un malentendido. Un rumor absurdo que, por alguna razón, empezaba a repetirse demasiado.Y no tenía sentido.Ella era la novia de Sanji.Ella era todo lo que él no era.Extrovertida. Dulce. ruidosa. luminosa.Él... silencio, sombra y acero.No había nada ahí.Nada. ¿VERDAD?…
El diablo no se enamora.El diablo no duda.No tiembla.No pierde.El diablo observa... y posee.Y durante milenios, Lucifer Morningstar había sido exactamente eso: deseo sin alma, tentación sin consecuencias, poder sin grietas.Hasta ella.…
Las puertas de Gran Hermano: Generación Dorada se cerraron detrás de ellos, sellando una nueva historia dentro de la casa más observada del país.Cámaras en cada rincón.Micrófonos abiertos.Y un grupo de personas dispuestas a convivir, competir y sobrevivir al juego.Entre ellas estaba Lizzy.Y sí, era hermosa.Eso nadie podía negarlo.Sus ojos azules, su cabello rubio, su sonrisa luminosa... todo en ella llamaba la atención apenas entraba en una habitación.Pero lo que realmente hacía que la gente la quisiera no era eso.Era todo lo demás.Lizzy no fingía.No manipulaba.No mentía.Era espontánea, ocurrente, auténtica.La misma chica que afuera era conocida por sus streams de videojuegos, por hablar de animales con pasión, por escuchar a sus seguidores con paciencia infinita y tratarlos con una ternura poco común.…
Hay personas que entran a un juego para ganar.Otras entran para divertirse.Y algunas... entran sin imaginar que su vida está a punto de cambiar.Nick Sicaro era de los primeros.…
Las luces de la casa más famosa del país iluminaban cada rincón del living mientras las cámaras se movían silenciosas, capturándolo todo.Risas, estrategias, alianzas...y peleas.Especialmente sus peleas.Porque si había algo que todos dentro de la casa sabían, era que Eugenia y Nazareno no podían estar en el mismo lugar sin discutir.Desde la primera semana.Desde el primer cruce.Desde la primera vez que sus miradas chocaron en la cocina.Eugenia Suárez no era una participante cualquiera.Era rebelde, segura de sí misma, coqueta cuando quería y peligrosa cuando se trataba del juego.Inteligente, rápida para pensar, y aún más rápida para responder.Muchos dentro de la casa decían lo mismo:-El cerebro del juego es Eugenia.Porque ella analizaba todo.Las alianzas.Las traiciones.Las nominaciones.Las debilidades de cada participante.Y si alguien se metía con sus amigas... saltaba sin dudarlo.No se callaba nada.Nunca.Además, era guapa. Muy guapa.Y lo sabía perfectamente.Nazareno Pompei también lo sabía.Por eso mismo le molestaba tanto.Todo había empezado una noche cualquiera en la cocina, cuando Eugenia lo miró con esa media sonrisa desafiante que siempre llevaba en los labios.-¿Sabés cuál es tu problema? -le dijo apoyándose en la mesada.Nazareno levantó una ceja.-Sorprendeme.Ella cruzó los brazos.-Que sos una planta.…
La puerta de la casa se cerró detrás de ella.Los aplausos del estudio quedaron atrás y el silencio de la casa la envolvió por un segundo.Lizzy respiró profundo.-Bueno... -susurró para sí misma en italiano- ya estamos aquí.La casa de Gran Hermano estaba llena de voces. Algunos participantes hablaban en la cocina, otros revisaban las habitaciones.Cuando Lizzy apareció en el living, varias miradas se giraron hacia ella.Sonrió.No era una sonrisa forzada para cámaras. Era natural, cálida. De esas que hacían que la gente se sintiera cómoda enseguida.-Hola -saludó con un pequeño acento italiano.Andrea fue la primera en acercarse.-¡Bienvenida!Yipio también levantó la mano desde el sillón.-Otra más para el grupo de los normales -bromeó.Lizzy rió suavemente.En pocos minutos ya estaba hablando con Andrea, Daniela y Yipio como si los conociera de antes.Era fácil llevarse bien con ella.Demasiado fácil.Desde la cocina, alguien observaba la escena con los brazos cruzados.Franco Zunino.…
Hay personas que creen que el amor es algo suave.Algo tranquilo.Algo dulce.Eugenia Suárez nunca creyó demasiado en eso.Para ella el amor siempre había sido algo más... intenso.Algo que desafiaba.Algo que provocaba.Algo que hacía latir el corazón más rápido.Y si había una persona en el mundo capaz de convertir cualquier momento en una guerra...ese era Jake Muller.…
Jill siempre pensó que su destino era luchar sola.Hasta que Gabriel le enseñó que incluso en un mundo lleno de monstruos...todavía se puede encontrar un hogar en alguien.…
En un mundo que se caía a pedazos, donde las ciudades ardían y los monstruos caminaban entre los vivos... Carlos Oliveira encontró lo único que todavía parecía humano: Candela Vetrano sonriendo en medio del caos.…
Leon nunca creyó en el amor a primera vista.Había visto demasiada muerte, demasiadas ciudades caer, demasiadas personas perderlo todo por confiar en algo tan frágil como un sentimiento. Como agente, como policía, su trabajo era proteger. No involucrarse. No sentir. No fallar.Y entonces la vio.Lizzy.No fue solo que fuera hermosa -aunque lo era-. Sus ojos azules parecían guardar el cielo entero. Su cabello rubio caía suave sobre sus hombros. Su sonrisa no era perfecta... era sincera. Y eso era peor. Porque lo desarmó en segundos.Pero no fue su cuerpo lo que lo dejó sin aire.Fue la forma en que entró en la habitación como si la oscuridad no existiera.Fue cómo saludó con dulzura a todos, incluso a los que la miraban con desconfianza.Fue cómo habló de animales con la misma pasión con la que otros hablaban de salvar el mundo.Fue cómo se rió.Leon llevaba años sin reír así.Su misión era clara: protegerla.Orden directa. Sin margen de error. Sin margen emocional.Lo que nadie le advirtió fue que ella se convertiría en su punto débil.Lizzy no conocía el odio. No sabía mentir. No sabía desconfiar como él. Era bondad pura en un mundo infectado. Y eso la hacía más peligrosa que cualquier arma biológica creada por Umbrella Corporation.Porque Leon podía disparar contra un monstruo.Pero no podía defenderse de lo que sentía.Ella se enamoró primero.Fue silencioso. Dulce. Paciente.Él tardó más en aceptarlo.Pero cuando lo hizo... fue absoluto.No era un amor frágil.Era un amor que sobreviviría a virus, conspiraciones y sangre.Un amor que ardería si el mundo se incendiaba.Leon juró muchas cosas en su vida.Juró servir.Juró proteger.Juró no fallar nunca más.…
El aire de esa noche era espeso, cargado de humo, motores y electricidad. El invierno acababa de empezar y el mundo parecía haberse puesto de acuerdo en recordarlo: piel erizada, manos frías, necesidad de calor.No del que dan las mantas.Del que dan los cuerpos.Fue Eugenia, con una sonrisa cómplice, quien dijo que salir les haría bien.Fue Damián quien insistió, convenciendo al grupo entero como si supiera algo que los demás aún no.Y así, casi sin notarlo, Lizzy, Candela, Rochi y Gabriel terminaron en un lugar que no les pertenecía... pero que iba a cambiarlo todo.Rochi no estaba buscando nada.No un hombre.No adrenalina.No peligro.Ella era la chica nerd, la que pensaba antes de hablar, la que cuidaba a todos sin darse importancia. Hermosa de una forma simple, real. Inteligente, graciosa cuando quería, profundamente buena. Tenía esa energía de hogar que no se aprende: se nace con ella.Y aun así...el invierno pedía algo más.Porque había épocas del año en las que el alma buscaba abrigo.Y no servía cualquier hombre.Entonces él entró en escena.Luke Hobbs no era un hombre discreto.Era grande. Corpulento. Demasiado alto para casi todas las puertas, demasiado ancho para pasar desapercibido. 1,98 metros de músculo, presencia y peso, una fuerza que no necesitaba demostrarse.Era el tipo de hombre que parecía generar calor por sí solo.Espalda ancha. Brazos enormes. Manos capaces de cargarlo todo de una sola vez.El tipo que, si el mundo se congelaba, sobreviviría a pura presencia.Luke era la ley.La amenaza.El miedo.Estaba acostumbrado a que lo miraran con cuidado. A que bajaran la voz cuando él entraba. A ser el más fuerte, el más grande, el que imponía orden solo con existir.Un Big Boy.Y Rochi...Rochi fue la única que no se impresionó.…