Capítulo 6

Días después
Era una bella mañana en el esplendido Storybrooke, Gold se removió perezosamente en la cama, mientras se pegaba más al cuerpo de su esposa

—Buenos días— dijo ella perezosamente aún sin querer abrir sus ojos
Él paso su mano por su rostro, sus dedos le causaban pequeñas cosquillas, ella sonrió y aquel sonido era como la más hermosa melodía para Gold
Ella abrió los ojos y se estiró, para luego sentarse y observar a su esposo
—Ahora ¿Quién es el que no quiere despertar?— cuestionó ella

Gold imitó la acción de su esposa
—Cariño me gustaría que habláramos sobre algo— mencionó ella
—Adelanté, habla soy todo oídos— respondió mientras ponia sus manos en sus orejas graciosamente
—Pensé mucho y me gustaría que adoptaramos un niño/a— admitió
Gold se quedó sin palabras
—¿Qué ocurre?, ¿Acaso no te agrada la idea?— preguntó
—Querida, no es que yo tenga algo en contra de esa idea, pero ¿No te parece que al menos yo ya no estoy para eso?, se que tú eres joven y además una madre extraordinaria, pero yo soy abuelo de 3 chicos ya tenemos a Regina, Kiara & Gideon ¿Porqué amodificar una situación que ya funciona para nosotros?— argumentó
—Entonces, tú respuesta es un no— declaró triste
—Dejame pensarlo— pidió
Elizabeth se pegó a su pecho y él acariciaba su espalda
—Sabes, yo siempre deseé tener una gran familia, cuando me case con Anthony (el padre de Kiara) pensamos en tener muchos hijos, pero fue difícil, sufrí de dos abortos expontaneos antes de que al fin pudiera dar a luz a Kiara y fue un embarazo complicado, los doctores aseguraron de que era sumamente peligroso someterme a un nuevo embarazo, mi esposo estaba muy preocupado por lo que decidimos ya no intentarlo más, siempre dijimos que adoptariamos un niño, pero el murió antes de que pudiéramos hacerlo, mi vida tampoco fue muy fácil yo simplemente era parte de las estadísticas, mi madre fue una adolescente embarazada y ciertamente no contaba con la madurez necesaria para cuidar de un bebé, yo solo era un estorbo en su vida que le impedía salir a fiestas y disfrutar su vida, me crió mi abuela y la mala vida de mi madre acabó con ella en un fiesta gracias a una sobredosis, crecí careciendo de muchas cosas y estaba destinada a seguir probablemente el mismoncamino que había tomado mi madre, pero yo no deseaba eso, quería ser doctora, no sabes cuantas personas se burlaban de mi cada vez que les contaba mis sueños, ¿Qué probabilidades habían de que lo logrará?, estudie muy duro y jamás me rendí, gracias a eso logré obtener una beca y pude cumplir mi sueño de ser doctora, conocí a mi esposo un día en el supermercado, aún recuerdo como ocurrió todo, mi abuela había fallecido y yo enfoque toda mi atención en el trabajo para no sentirme tan sola, tomaba muchos turnos seguidos en el hospital y no pasaba mucho tiempo en casa, por lo que un día llegué y no había nada en la alacena, fui a comprar y estaba por tomar la última lata de duraznos cuando una mano los tomó primero, yo me volteé a verlo y él me sonrió, yo me sonroje, él no perdió tiempo y comenzó a coquetearme y empezamos a salir, tuvimos muchas citas y al año siguiente nos habíamos casado, lo demás ya lo sabes— explicó mientras se limpiaba las lágrimas que cubrían sus ojos
Gold no había querido interrumpirla, ya que pocas veces hablaban de su pasado, así era y a él no le importaba, siempre había respetado la decisión de ella sobre contarle cualquiera cosa, la abrazó y deseó que ella sintiera todo el amor que desbordaba por su pecho
Estuvieron así algunos minutos hasta que ella se levantó y ambos bajaron a desayunar
—Aún tenemos tiempo suficiente— dijo Gold antes de subir al auto.
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Mansión Campbell Mills
—¿Porqué las despedidas son tan difíciles?— decía Edith quien ya había tenido que retocar su maquillaje 2 veces porque lo arruinaba llorando
—Puedes quedarte a vivir aquí y así no tendrías que despedirte tía— aseguró Henry
—Que mas quisiera yo chico, pero realmente mi vida esta en California, te prometo que te llamaré y vendré a visitarte mas seguido— declaró
—Estos días han sido maravillosos Edith y sabes que siempre puedes contar con nosotros para lo que sea— admitió Regina
El timbre sonó
—Hola— pronunció mientras su padre y Liz ingresaban a la casa
—Te extrañaremos— dijo Elizabeth mientras la abrazaba
Los demás ya se habían despedido de ella la noche anterior, Edith odiaba las despedidas y estaba segura de que no hubiera sido capaz de controlar sus emociones con todos ahí reunidos. Ahora solo estaba su familia, su hermano ya había subido sus maletas al auto, todos le dieron un abrazo, ella los observó

Y finalmente emprendió su viaje
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—Tengo que irme al hospital, lo había olvidado, lo siento— informó Liz mientras se despedía
Regina & Gold la vieron alejarse
—¿Está todo bien entre ustedes?— preguntó la reina
—Sí, no tienes porque preocuparte— dijo su padre
Esa tarde Henry cuidaría de Bengi, así que Gold aprovechó para ir a su tienda de antigüedades
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Regina tarareaba una canción de cuna, sus bebés ya estaban quedándose dormidos, ella salió con cuidado de la habitación
—Se acaba de ir y ya la extraño— declaraba su esposo
—Ella estará bien, no tienes porque preocuparte, tal vez regresé pronto o nosotros tengamos que ir a visitarla— afirmó Regina
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En los siguientes días el matrimonio no volvió a tocar el tema de la adopción y las cosas siguieron su rumbo en Storybrooke
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—Te extrañare— decía Thomas a Regina mientras la abrazaba

—Yo también, pero prometiste regresar pronto— recordó mientras lo besaba

—Recuerda que tú estas a cargo amigo— le dijo Thomas a Henry
—No tienes porque preocuparte, yo cuidare muy bien de todos— aseguró el joven
Él le dio un abrazo a sus hijos y subió a su auto, debía hacer un viaje para hablar con algunos posibles inversionistas, quería expandir su negocio de vinos.
La familia siguió fuera de la casa, hasta que ya no veian el auto de Thomas en la calle
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—Hijo juega con tus hermanos mientras yo preparó el almuerzo— ordenó la morena
Parecía tonto, no le gustaba separarse de su esposo, serian pocos días los que él estaría de viaje, pero le haría mucha falta.
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Dias después
—Luces muy guapo— dijo su esposa mientras le ayudaba a acomodar su corbata

—Debo estarlo ya que la ocasion lo amerita—expresó— Pero tú luces magnifica—confesó mientras le robaba un beso

Ella se sonrojo y ambos comenzaron a caminar, se les hacia tarde y debian ir a la mansion Mills
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—Mi mamá bajará en un momento— informó Henry
Liz estaba cargando a Milos él amaba que ella le hiciera cosquillas
—Justo a tiempo— declaró Gold al ver a Regina bajando

—Luces maravillosa hija— halago su padre
—Gracias— dijo la morena— ¿Estas segura de que podras con ellos?— le preguntó a Liz
—Claro que sí, no te preocupes tú ve y disfruta la cena— aseguró
Ella se despidio de sus hijos y padre e hija salieron de la casa
—¿Estás emocionada?— preguntó con curiosidad
—No puedo negarlo, supongo que hace tiempo no saliamos y aunque extraño a Thomas, debo confesar que siempre es bueno tener tiempo para mi— dijo ella
Llegaron al restaurante
Él mesero los llevó a su mesa y les dio el menú para que decidieran que querian comer, luego tomó la orden de cada uno y se marcho
Padre e hija habian disfrutado de una cena espectacular, tuvieron mucho tiempo para conversar y reir. Desde California no habian podido salir de esta manera, Gold disfrutaba enormemente de poder compartir tiempo de calidad con su hija y ella apreciaba que él se tomará todas estas molestias solo para compartir tiempo con ella, talvez habian estado coexistiendo en el mismo espacio todo este tiempo, pero jamás habian tenido la oportunidad de acercarse como padre e hija, nisiquiera sabian que existia ese lazo entre ellos, pero asi de curiosa es la vida.
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Mansion Campbell Mills
—Esto sabe espectacular— dijo Henry mientras literalmente deboraba el plato
—Con calma chico, hay mucho mas comida, por si quieres un poco más, come despacio y disfruta de cada bocado— declaró ella graciosa
Ya que ellos se habian quedado en casa, Elizabeth aprovechó para cocinar y preparó su famosa receta de camarones al ajillo, Henry los amaba e inclusive le habia ayudado a prepararlos
luego de que Henry dejara limpió el plato, habia llegado la hora de darles su papilla a los mellizos
-Como sabes yo ya estoy grande para necesitar una niñera, pero si mamá & Thomas necesitan salir, esperó que tú vengas a cuidar a los bebés, yo podria estar aqui tambien, no se sabe en que momento puedes necesitar de mi ayuda— objetó él tratando de sonar casual
Ella soltó una carcajada ante aquella ocurrencia
—Si tú mamá necesita ayuda para cuidarlos, con gusto lo haré— confesó mientras seguia dándole de comer a los bebés
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—Muchas gracias por esta noche— dijo la morena mientras Gold estacionaba el auto frente a la casa
—Eres mi hija, es lo menos que mereces— respondió con sinceridad
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—¿Qué tal se portaron estos niños?— preguntó al ingresar a la casa
Los bebés se emocionaron mucho al escuchar la voz de su madre
—Son unos pequeños encantadores— aseguró Liz
—¿Qué tal estuvo su cena?— preguntó Henry
—Excelente— respondió Gold
La pareja se despidió de ellos y abandonó la casa, ese habia sido un buen dia, Gold habia pasado tiempo con su hija y Elizabeth se habia divertido mucho con Henry y los bebés
Regina seguia pensando en los acontecimientos de esa noche, de verdad habia sido increible y lo mejor era de que al fin mañana regresaba su esposo, fue a la habitación de sus hijos y luego de leerles un cuento ellos se durmieron, después pasó por el cuarto de Henry y él ya estaba dormido, beso su frente y finalmente camino a su habitación y se quedó dormida.
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Tierra de las historias sin contar
—¡Adam!— gritó con entusiasmo
Él se giró y la vio, pensó que era un sueño hasta que sintió sus manos acariciando su rostro, lucia muy distinto a la ultima vez que lo vio, su rostro estaba cubierto por mucha mugre y algunos cortes, tenia una barba descuidada y sus ojos parecían haber perdido su brillo.
Él la vio, se veía más magnifica que antes, se abrazaron, tantos años sin verse, mucho que aclarar, pero eso podría esperar, ahora debían disfrutar que podían estar en los brazos del otro, se separaron y Adam limpió las lágrimas que bañaban las mejillas de Azul
—¿Cómo lograste encontrarme?— preguntó mientras se sentaban en una banca
—No fue fácil, jamás imaginé que estarías en este lugar pero no podía seguir un día mas alejada de ti— confesó
El vestía harapos, ciertamente no parecía aquel galante hombre del cual se enamoró, pero ella lo iba a ayudar
—Debemos irnos de aquí— anunció
—Esta bien— dijo mientras se ponía de pie
Al principio creyó que se opondría, pero él confesó que no había nada que lo atara a aquel lugar, había llegado ahí por error y sufrió de momentos muy crueles, así que alejarse le haría bien.
Blue logró conjurar el hechizo y ambos abandonaron aquel lugar.

¿Esperaban que el hada azul fuera el personaje misterioso?
*Adam será interpretado por el actor que hace de la "Bestia" en descendientes

Aby
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