Capítulo 07
Narradora
Mike y Eleven se acercaron. Se miraron con nada más que un amor puro. Ya no les importaba estar delante de todos ellos.
Y sin soportarlo más, se abrazaron fuertemente. Ahora El tenía que ponerse un poco de puntillas para alcanzarlo. Trescientos cincuenta y dos días habían sido lo suficiente para cambiar al chico.
- ¿Esa es...?- Jade asintió al instante ante la pregunta incompleta de Max.
- Nunca me rendí contigo.- El pelinegro tragó saliva.- Te llamé todas las noches. Cada noche durante...-
- Trescientos cincuenta y tres días.- Terminó ella entre lágrimas.- Lo oí.-
- ¿Por qué no dijiste que estabas ahí? ¿Qué estabas bien?-
- Yo no la dejé.- Dice Hopper tras ellos. Dio unos pasos hasta la más pequeña mirándola. - ¿Qué es esto? ¿Dónde estabas?-
- ¿Dónde estabas tú?- El se hundió en los brazos de Jim y este la abrazó de vuelta.
- La tenía escondida...- Murmura Michael sintiendo su sangre arder. - ¡La ha escondido todo este tiempo!- Grita a la vez que empujaba al policía.
- ¡Eh!- Exclama agarrando a Wheeler por la camisa. - Hablemos. A solas.- Dice antes de llevarse a Mike consigo a rastras.
Eleven miró la escena y de pronto se sintió vacía al no tenerlo en sus brazos. Su vista volvió a fijarse en su mejor amiga. La chica lloraba y parecía no poder moverse. Sacó todas las fuerzas que tenía y se acercó a El rápidamente, sin soportarlo más. Jade la abrazó con fuerza, temiendo de que desapareciese otra vez. Sus lágrimas caían sin control, pero ahora, por fin, era de felicidad.
Eleven también la abrazaba fuerte, igual de asustada por si volvían a apartarla de ella. Se volvía a sentir segura, cómo Jade siempre le había hecho sentir desde un primer momento. Su rostro enrojecido estaba escondido en su hombro, tal y como una niña pequeña haría.
- Te llamé, pero no tanto como él. Siento no haber sido tan constante. Pero te prometo que sí sentía que estabas ahí. Que me escuchabas.- Dice con dificultad debido al nudo de garganta que se le había formado.- Lo siento mucho, El.-
- Está bien. Estuve ahí todo el rato.- Afirma la más pequeña.- Lo prometo.- Ambas se separaron un poco del abrazo.
- Te extrañé mucho, pequeña.- Susurra Jade retirando la sangre de la nariz de su amiga.
Eleven tan solo asintió y ya por fin se separaron del todo. La joven fue a abrazar a sus otros dos amigos a la vez. Dustin y Lucas la abrazaron a la vez. El, sonrió con los ojos cerrados mientras lo hacía.
- Te extrañábamos.- Dice Dustin.- Hablábamos de ti todos los días. Los tres se separaron. El, clavó su vista con curiosidad hacia los dientes de Henderson. Ella acercó uno de sus dedos para tocarlos. Dust, se apartó sin entender.
- Dientes.- Jade rió tiernamente.
- ¿Qué?-
- Tienes dientes.-
- Oh. ¿Te gustan mis perlas?- Dice y a continuación hace un pequeño rugido que hace sobresaltar a Eleven.
- ¿Eleven?- La pelirroja se hizo paso entre los allí presentes y se posicionó decidida detrás de Dustin y a un lado de Jade. Luego, avanzó hasta estar a un metro de El.- Hola. Em... Soy Max. Me han hablado mucho de ti.- Eleven observó indiferente a Mayfield por unos momentos. Acto seguido, ignoró la mano extendida y pasó por su lado chocando sin fuerza su hombro.
La pelirroja entreabrió los labios y cerró los ojos, como si eso realmente le hubiese hecho daño de verdad. Jade la miró apenada y confundida. ¿Qué tenía Max que a la gente parecía irritarle? Era una duda. Porque a ella le agradó desde siempre.
[...]
Narra Jade
- Mike, ¿quieres parar?- Pregunta Lucas irritado porque Mike no paraba de ir de un lado al otro.
- Tú no estuviste allí, ¿vale, Lucas? El laboratorio está repleto de esos Demo-dogs.
- El jefe cuidará de ella.-
- Cómo si necesitase protección.- Habla Maxie con ironía.
Accidentalmente sonreí. A la gente le puede llegar a molestar tanta ironía y sarcasmo en una persona, pero a mí me hacía gracia y sinceramente, me gustaba.
- Mira, si el entrenador marca una jugada, no te queda otra que hacerla.- Interviene mi hermano.
- Primero. Esto no es un estúpido deporte. Y segundo. Ni si quiera jugamos. Estamos en el banquillo.- Réplica Michael.
- Mi punto es...- No miró a todos en busca de ayuda, sin embargo, simplemente no contestamos.- Sí, estamos en el banquillo, no podemos hacer nada.-
- Yo creo que sí.- Hablo por primera vez.- Los Demo-dogs tienen mentalidad de colmena. Se fueron del bus cuando los llamaron.-
- Si captamos su atención...- Continua Dustin.
- Podríamos alejarlos del laboratorio.- Dice ahora Max mirándome.
- Y despejar el portal.- Finaliza Mike.
- Sí, y morimos todos.-
Mike de repente jadea y mira hacia una dirección. Caminó hasta la pared pasando entre Dustin y Steve y se agachó señalando un camino de los que había dibujado Will.
- ¡Ya sé!- Exclama.- Aquí es donde el jefe cavó el agujero. Es la entrada a los túneles.- VOlvió a levantarse y se dirigió al salón, donde había más hojas pintadas y acumuladas.- Esto es como un nodo. Los túneles acaban aquí. Quizás si prendiesemos fuego a esto...-
- Nada de eso.-
- Llamaría a su ejercito.-
- Para pararnos.- Dice el moreno moviendo sus manos.
- Y volvemos a la salida. Para cuando se den cuenta...- Digo yo mirando a Mike.
- El estaría en el portal.- Finaliza ahora Max.
- ¡Eh, eh!- Mi hermano dio varias palmadas para captar nuestra atención.- Esto no va a pasar.-
- Pero...-
- ¡No! Nada de pero. Prometí cuidar de ustedes, y es lo que pienso hacer. Nos quedaremos aquí en el banquillo. Hasta que los titulares hagan su trabajo. ¿Os queda claro?-
- No es un tonto partido.- Bufo rodando los ojos.
- He preguntado si os queda claro.- Agarró el paño que tenía en su hombro y lo retiró de ahí sin dejar de mirarnos.- Necesito un sí.-
El rugido de un motor de un coche (sonaba realmente caro) cortó la conversación, o bien sermón de Steve. Max corrió hacia la ventana completamente asustada e insultó por lo bajo.
- Es mi hermano. No puede saber que estoy aquí. Me matará. Nos matará.- Dice mirándonos.
- Escondanse. Ahora vuelvo.- Dice mi hermano remangando sus mangas.
Cuando él salió de la casa, nosotros nos asomamos por la ventana. Estaba claro que mi hermano no era demasiado imponente.
Billy parecía muy irritado. Según yo no paraba de mirar hacia nosotros, pero no estaba segura. Llegó un momento en la conversación entre ellos que Billy nos señaló con el cigarrillo y Steve se giró a mirarnos. Nos escondimos de inmediato de nuevo.
- Mierda. Nos vio.- Maldice Dustin.- Y viene hacia aquí.
- Vamos.- Digo levantándome la primera del sillón.
Los chicos me siguieron, pero la puerta se abrió de repente. Dejamos de caminar y nos dimos la vuelta para verlo.
Su rostro no lucía muy feliz. Parecía que iba a saltarme encima en cualquier momento y que me mataría a puñetazos. Cerró la puerta de un portazo. Me sobresalté y di un paso atrás.
- Vaya, vaya. Jade Harrington. Qué sorpresa.- Habla con odio acercándose a mí.- Te había dicho que no te juntaras con ella, Max.- Dice sin dejar de mirarme con un rostro de calma.
- Billy, vete.- Dice ella tratando de sonar firme.
- Me has desobedecido. Y ya sabes lo que pasa cuando me desobedeces.- Juro que mi corazón iba muy rápido por la tensión. Temía que le hiciese algo malo a ella.
- Billy.-
- Rompo cosas.- Lo único que pude sentir fueron sus grandes manos apretarme de los brazos y elevándome varios centímetros del suelo. Él caminó hasta una repisa, y no paró hasta que mi espalda chocase contra dicha repisa de la estantería. Gemí de dolor por el golpe duro y traté de zafarmed de sus manos. Pero parecía que iba a golpearme si seguía tratando de huir.
- ¡Billy, déjala!- Escucho a Max gritar.
- Cómo Maxine no me hace caso, a lo mejor tú sí. No te acerques a ella. ¡No te acerques a ella! ¿entendido?- Gruñe muy cerca de mi rostro.
- Suéltame.- Susurro sintiendo rabia en vez de miedo.
- ¿Entendido?-
- ¡Qué me sueltes!- Lo único más inteligente que se me ocurrió fue darle una patada en el abdomen para dejarlo sin aire. Por fin me había soltado.
- Estás muerta, Harrington, muerta.-
- Eh.- Oí la voz de mi hermano detrás de él.- Aléjate de mi hermana.-
De un momento a otro empezaron a pelearse. Steve parecía ir ganando. Pero parecía que con cada golpe que él le daba, Billy parecía no importarle, de hecho, se reía de él en su propia cara. Se vacilaba de mi hermano. Billy agarró un plato y se lo estrelló en la cabeza a Steve. Mi corazón se encogió del susto cuando el idiota de Billy se había puesto encima para darle puñetazos sin parar.
- ¡Basta!- Grito.
- ¡Vamos, Steve! ¡Levanta!- Grita Dustin.- ¡Hazle puré!-
- ¡Lo va a matar!- Exclamo con lágrimas en mis ojos y agarrando el brazo de Mike con fuerza.- ¡Para! ¡Déjalo en paz!- Ya sentía un estúpido ataque de pánico cerca.- ¡Basta, Billy!-
Max me empujó suavemente. En su mano derecha había una enorme jeringa con un líquido transparente dentro. Se le veía decidida cuando caminaba. Se acercó por detrás de Billy y sin dudar le clavó la jeringa con la medicina. Él dejó de golpear de Steve y se levantó tambaleándose. Se quitó el objeto de su cuello y miró a Max con la mirada perdida.
- ¿Qué coño es esto?- Pregunta acercándose a ella. - ¿Qué has hecho, hija de puta?- Cayó al piso rendido.
La pelirroja agarró el bate de béisbol con clavos de mi hermano y se puso bajo los pies de Billy.
- De aquí en adelante, me dejarás a mí y a mis amigos en paz. ¿Entiendes?-
- Que te den.- Una Maxine enfadada actuó por ella. Con rabia golpeo cerca de la entrepierna de su hermanastro con el bate. Los clavos se clavaron por completo en el suelo de madera. Lo quitó y miró más enfadada a Billy.
- Di que lo has entendido. Dilo.- No hubo respuestas de parte de él.- ¡Dilo!- Grita Max causando que mi vello se pusiese de punta y mi corazón latiese más rápido. Realmente, ella podía intimidar si se lo proponía.
- Entiendo.-
- ¿Qué?-
- Entiendo.- Suspiró y cerró sus ojos cansado.
Max soltó el bate y se acercó a Billy. Se agachó y le quitó las llaves de su coche del bolsillo. Luego, se giró hacia nosotros sin expresión y alzando las llaves.
- Vámonos de aquí.- Dice moviendo de un lado al otro las llaves.
[...]
-¡Dios!- Exclama Steve asustado cuando Max dio un frenazo delante del pozo de Hopper.
- Eso fue increíble.- Exclamo agarrada al sillón del copiloto sin observarla.
- Te lo dije. Zoomer.- Y a continuación, baja del coche sin mirar a nadie.
Nos bajamos todos luego y nos fuimos al maletero. Dust abrió la puerta y sacó algunos paños y gafas y algunos tanques de gasolina vacíos. Agarré un pañuelo verde y un depósito junto con Mike. Ambos nos los colocamos y simplemente nos dirigimos al capo para abrirlo y quitarle toda la gasolina a el auto.
Steve nos gritaba sin parar que nos detuviésemos, sin embargo todos los ignorábamos. Molesto de no hacerle ningún caso, me quitó el tanque de las manos.
- Steve, estás enfadado, lo entiendo. Pero la realidad es que un miembro del grupo necesita ayuda, y nuestro deber es proporcionársela. Sé que le prometiste a Nancy que nos protegerías.- Hice una pausa para agarrar su mochila y su bate de béisbol con los clavos.- Así que protégenos.- Steve me miró y suspiró agarrando la mochila. Le sonreí y el simplemente soltó una leve carcajada. Le ayudé a ponerse el paño y por fin ya pudimos bajar por el agujero. Mi hermano nos ayudó a todos.
Asombrada miré a mi alrededor. Era un lugar oscuro en donde costaba mucho respirar y que además hacía mucho frío. Pero probablemente tenía frío porque llevaba un pantalón corto y un simple suéter blanco.
Mike se posicionó a mi lado y juntos miramos el pequeño mapa que había dibujado antes de irnos de la casa de los Byers. Él apuntó con su linterna y se quedó murmurando solo unos segundos.
- Casi seguro de que es por aquí.-
- ¿Casi seguro o seguro?- Pregunta Dustin poniéndose la mochila bien.
- Estoy totalmente seguro. Seguidme y veréis.-
- Woah, me parece que no.- Interrumpe Steve quitándole el mapa a Mike.- Si alguno de ustedes muere el responsable soy yo. ¿Entienden, idiotas?- Yo rodé los ojos, pero que le iba a hacer, era Steve Harrington.- A partir de ahora, yo voy primero. Venga, vamos.- Él comenzó a caminar y con dificultad lo seguimos.- Vamos. Venga, muevan el culo.-
Narra Max
Llevábamos un buen rato siguiendo a Steve y nada habíamos encontrado aún. Lo único bueno por ahora, es que Ede estaba al lado mío. Explotaba por hablar con ella como hace unas horas, pues nunca me había sentido tan cómoda con alguien contándole mi vida y lo oculto hacia todos lo demás. Quería seguir hablándole por horas sobre mis pensamientos sobre todo el mundo, el porqué soy tan reservada con los demás, lo mucho que quiero ir al baile de invierno con ella.
- ¿Estás bien?- Pregunta gentil sacándome de mis pensamientos. Una sonrisa estaba asomada en sus labios cada vez que me hablaba. ¿Será solo a mí o le sonríe a todos?
- ¿Eh? Sí, claro.- Dije con una sonrisa tonta.- Solo pensaba...-
- ¿Puedo saber en qué?- Pregunta curiosa y deteniéndose frente a mí.
- ¿Qué es el Snowball?- Seguí caminando para no perder a Steve y a los demás.- Es decir, sé que es, pero no sé que se hace exactamente.-
- Es un tonto baile que se hace cada año. Es igual que todos los demás, no tiene nada de especial, ¿sabes?- Dice mirando hacia delante y apuntando con la linterna a todas partes.- No sé, a ninguno de nosotros nos encanta ir. Somos presas de nuestras madres.- Sin evitarlo reí. Ella me miró y escuché carcajadas también de ellas.- Es en serio, Max. Bueno, yo sinceramente lo paso bien con los chicos. Pero hay veces que... Ya sabes.-
- ¿Qué?-
- Hay veces que quiero venir con alguien al baile. Lo que todo el mundo hace. Le pide bailar a su pareja de una manera tierna, bailan durante unos minutos, y luego, se besan.- Pateó una pequeña piedra sin despegar la vista del suelo.- Lo siento, suena muy estúpido. Esas cosas parecen pasar en las películas o en las personas más lindas que yo.-
- Oye.- Le agarré de la muñeca y se detuvo al instante.- No es estúpido. Es cursi y eso le puede pasar a todo el mundo.-
- No a todos.- Dice haciendo un gesto con su rostro.- Pero está bien, gracias por tratar de...-
- Ede. Eres muy guapa y eres muy amable con todos. Eres una increíble persona y eres compasiva. Fuiste la primera que no me trató mal como los demás lo hicieron. Fuiste mi primera amiga aquí y...-
- ¡Mierda!- Grita la lejana voz de Dustin.- ¡Ayudadme! ¡Me ha entrado en la boca!-
Empezamos a correr por el laberinto hasta dar con el chico. Estaba tirado en el suelo junto con Lucas, Mike y Steve. Ellos no habían notado que nos habíamos quedado atrás.
Dustin comenzó a toser y a escupir en el suelo. Cuando dejó de hacerlo nos miró a todos con expresión neutra. Sus labios estaban muy hinchados, la verdad.
- Estoy bien.-
- ¿Hablas en serio?- Me quejo yo.
- Qué gracioso.-
Seguimos caminando unos metros más, hasta que Steve nos dijo que parasemos. Miré a esa extraña sala oscura y fría. Ahora solo faltaba empaparla por completo de gasolina y por fin, quemar este lugar. Lucas me dio un tanque de combustible y luego Steve indicó que lo hiciésemos ya. Nos dimos prisa por rociar la maloliente gasolina por toda la cueva. Lucas lo hacia con un rociador, Mike solo con el tanque, Dustin igual que Lucas, Jade igual con otro tanque y Steve más de lo mismo. Pasamos por cada centímetro cuadrado del lugar.
Estábamos decididos de verdad a acabar con esto de una vez.
Cuando acabamos nos fuimos a uno de los caminos para poder salir lo más rápido posible de la cueva sin quemarnos.
- Listos.- Habla Jade al lado de su hermano.
Steve prendió el encendedor y lo lanzó al suelo de la cueva.
Fue como una película. Parecía que todo iba a cámara lenta. El mechero había caído ligero como una pluma en el suelo y el fuego crecía igual de rápido que un niño a lo largo de los años. Pero la realidad era otra. Ahora un enorme fuego salvaje mataba a cientos de enredaderas.
- ¡Vamos!- Grita el mayor.
Empezamos a correr como locos. Dustin no paraba de repetir 'oh, dios mío' a la vez que corría. Pero la verdad es que lo entendía. Probablemente el ejercito de aquellos monstruos vendrían de repente y nos matarían a mordiscos. Mike cayó al piso por culpa de una de las enredaderas. Gritó por ayuda y Jade sin dudar vino junto a él. En sus manos tenía el bate de su hermano y con este golpeó a la enredadera con rabia. Ayudó al chico a levantarse y Mike al hacerlo le agradeció con un abrazo. Steve solo sonrió orgulloso por la rápida acción de ella.
Era la relación hermano y hermana que deseaba tener.
Continuamos corriendo hasta que unos temblores parecidos a los de un terremoto nos tiraron al suelo.
- ¿Qué fue eso?- Pregunto poniéndome en pie.
- Ya vienen.- Dice Mike mirando por donde habíamos ido.- ¡Vienen, deprisa!-
- ¡Ahí! ¡La salida!- Exclama Lucas.
Steve se quitó la mochila y dejó el bate a un lado. Me agarró entre sus brazos y me subió. Jalé fuerte de la cuerda y por fin estaba de vuelta en el exterior. Parecía que había pasado una semana.
Luego ayudó a Lucas a subir. Mike lo siguió y luego de él, Jade.
- Ede, agarra mi mano.- Digo extendiendo esta.
Y por último, faltaba Dustin y Steve.
- ¡Dustin!- Grita Mike al ver los Demo-dogs.- ¡Vamos!
- ¡Steve!-
Pero por alguna razón extraña, las criaturas ignoraron completamente a los chicos. Dejé escapar un enorme suspiro de alivio.
Cuando subieron del pozo las luces de los faros del coche se iluminaron el triple, cegándonos a los seis. Las luces continuaron así unos segundos y después regresaron a su brillo normal.
Todo había acabado. Por fin.
[Un mes después]
Narra Jade
Mi madre me había comprado el vestido más hermoso que había visto en mis trece años de vida. El vestido era abierto por la espalda sin manga y era rojo oscuro con una cinta mucho más oscura en mi cintura que actuaba como un cinturón. Iba acompañados con unas sandalias con tacón bajo igual de rojos. Mamá me había dejado un collar suyo y también, después de rogarle por tanto tiempo, había decidido hacerme el fleco más fino que antes. Además de eso, mi cabello tenía pequeñas ondas que, a mi parecer, me quedaban muy bien. ¿Le gustarán a Max?
- Te ves perfecta, cariño.- Dice ella sacándome cientos de fotos.- Si te presentases a modelo, no dudarían en llamarte.- Yo no pude evitar reír.
- Vamos, mamá. Llegaré tarde.-
- Sí, lo siento. Es que estás demasiado guapa. Me distraes.- Rodé los ojos y volví a carcajear.- Seguro que dejarás a esa chica sin aliento nada más verte.-
- ¿Tú lo crees?- Pregunto insegura mientras tomaba las llaves de casa.
- Sí, obviamente. ¿Te has mirado en el espejo? Estás divina. Y siempre lo estás. No te preocupes por eso, ¿vale?- Suspiré y asentí con una leve sonrisa.- Te quiero.- Ambas nos metimos en el coche.
La miré y volví a sonreír con sinceridad.- Te quiero, mamá.-
No tardamos ni diez minutos en llegar al instituto. Mamá me había dado unos trucos para no ponerme nerviosa si alguien por algún casual, me pide bailar. Y también me dio trucos para yo no ponerme nerviosa si iba a pedírselo a alguien. Sí, mi madre es precavida y de verdad que lo agradezco.
Le di un beso en la mejilla y bajé del coche con el corazón acelerado. Parece que ya debería de poner en práctica los trucos.
Narradora
La chica entró con nerviosismo por la puerta del gimnasio. Había llegado justamente cuando el baile lento había empezado. 'Every breath you take'. Esa canción. Esa maldita canción que ponía los pelos de punta a Jade. Porque sentía algo de envidia al no poder dedicarle esa canción a alguien.
De pronto se percató de que muchos chicos del lugar la observaban con asombro. Una Jade preciosa y con un peinado nuevo. Aunque no solo eran chicos. Pero esas miradas no le interesaba. Solo quería una de toda esa sala.
Mike bailaba con El. Solo El le miró. Mike ya estaba demasiado ocupado mirándola a ella. El le sonrió sincera y deletreó un 'pretty' con sus labios, antes de ser sellados por los de Mike. Harrington no pudo evitar reír al ver el rostro de timidez de El cuando se separó de Wheeler. Eran realmente tiernos juntos, aunque le preocupaba que Eleven no sepa que sentir.
Y Max, bailaba con Lucas. Pero Max no lo miraba a él. Maxine miraba a Jade, como si fuese la criatura más hermosa jamás creada. Estaba boquiabierta, sin atender las palabras del moreno. Y cuando quiso darse cuenta, él estaba demasiado cerca de ella. Pero Max, lo empujó con delicadeza cuando faltaba apenas unos centímetros para tocarse.
- Lo siento mucho, Lucas.- Dice mirando hacía abajo.- No puedo hacerlo.- Sus manos alrededor de su cuello se deslizaron hasta quitarse de ahí.- No me gustan los chicos. Debí decirlo desde hace tiempo, pero no sabía cómo.-
Sinclair suspiró con tristeza ante las palabras de la chica. Al parecer, Dustin tuvo razón desde hace tiempo, la miró sin perder esa tristeza y vergüenza que sentía.
- Está bien... Ve con ella.- Max mostró una mueca triste ante él. Sinceramente, Lucas era el chico al que más cariño le tenía.- Que disfrutes de la noche, MadMax.-
- Lo mismo, acosador.- Dice con una leve sonrisa apenada.
Se giró sobre sus pies y observó a la chica que se le acercaba lentamente como si estuviera asustada de algo. Su corazón ya empezaba a latir muy fuerte por su culpa. La pelirroja mordió su labio para evitar sonreír como una embobada. "Ese vestido rojo conjuntaba a la perfección con sus ondas y sus ojos.", pensó Max. Luego de estar un rato admirándola, decidió acercarse a ella también, pero con un poco más de decisión que la tímida Harrington.
Jade había contado hasta cincuenta y ni si quiera ese truco infalible que siempre había servido en situaciones de nervios, no surtió efecto ni si quiera para calmar un poco. Probó todos y cada uno de los trucos de su madre, excepto uno. Y parece que tenía que recurrir al que más le asustaba.
- Te ves increíble...- Habla Max una vez frente a ella.
Jade sonrió nerviosa y miró hacia abajo para no hacer contacto visual con ella.
- Tú también, Maxie.- La pelirroja rió torpemente sin despegar su mirada de Jade.
Y para nada mentía. Le fascinaba que Max fuese la única chica del lugar si un precioso y largo vestido como el de las demás. Le quedaba precioso ese suéter oscuro junto con esos pantalones naranjas. ¿Acaso todo le queda bien? pensó Jade.
- Eh... ¿No tienes pareja?- Jade volvió a mirarla.
- Claro que no.- Habló como si fuese muy obvio. Al menos lo era para ella. Pero Max de verdad que no entendía porque no había nadie que estuviese con ella.- ¿Y Lucas? ¿No estabas con él?- Pregunta algo tímida.
- ¿Con él? ¿En qué sentido?- Pregunta con una ceja alzada.
- Oh... Creí que...-
- Está bien. No me gustan los chicos.-
A Harrington se le colorearon las mejillas y su corazón había saltado de alegría al escucharlo. Ahora sí que no podría usar el sarcasmo o la ironía para defenderse de la situación. Maxine desarmó a la joven con solo cinco palabras. Ahora estaba completamente expuesta al mundo. Es decir, si alguien la miraba, se podía dar cuenta de lo que pasaba con solo verla.
Sus manos comenzaron a temblar un poco de lo nerviosa que estaba. Ya no podía dar vuelta atrás. Ya no podía irse corriendo con su madre e irse a su casa a comer chocolate.
- Aún quedan unos minutos de la canción... Y también algunas canciones más para el baile de cursis...- Dice Max mirándola. Ella extendió su brazo hacia ella y abrió su mano.- ¿Quieres...? Ya sabes... Tú y yo, juntas.- Tomó algo de aire y sonrió.
Si por la pelinegra fuese, ya se habría desmayado.
- ¿Me estás invitando a bailar?- Finaliza la pelinegra con una leve sonrisa.
- S-solo... si tú quieres...-
La contraria tan solo asintió lentamente sintiendo como su corazón salía de su pecho disparado y agarró la mano de Max con fuerza. La pelirroja sonrió aliviada al ver que no había sido rechazada por la chica como muchas veces lo había sido en su vida.
La llevó hasta un lugar libre en la pista y ambas volvieron a mirarse cara a cara. Max agarró ambas manos de Jade y las colocó sobre sus propios hombros, y Mayfield tomó la cintura de ella. Había algo de distancia entre ellas, todo porque Jade aún estaba asustada.
La canción había cambiado en algún punto del tiempo pero ninguna de las dos se había dado cuenta. Tal era el nivel de atención que se tenían mutuamente.
Forever Young. Esa estúpida canción hacía llorar a Jade. Nunca supo por qué y quizá jamás lo sabría. Pero ahora no tenía tiempo para llorar, porque ahí estaba Max, sosteniendo su cintura, y a la vez sosteniéndola a ella.
Las miradas se fueron clavando en ellas. La pelinegra las sentía por todos lados, como si la espiasen. Maxine también las sintió, sin embargo a ella ya no le importaba mucho si las miraban o no.
Las dos se movían lentamente al ritmo tranquilo de la canción. El corazón de Jade se había relajado bastante en comparación a hace unos minutos. Ahora se sentía mucho más cómoda con Max, como si se conociesen de toda la vida.
La pelirroja se fue acercando al rostro de Jade poco a poco. De nuevo la nombrada entró en pánico, pero ya era hora de afrontar lo que más miedo le daba. Sus manos inconscientemente pasaron de la nuca de la pelirroja hasta estar acariciando la marcada mandíbula de Max. Mayfield estaba cada vez más cerca, y Jade, quieta, observando con los labios entre abiertos y maldiciéndose a sí misma por no saber que hacer en esta situación.
La pulsaciones de Max aumentaban cada vez más. De verdad que quería hacerlo, y mentiría si dijese que no le asustaba un poco hacerlo delante de todo el mundo. Pero ya no importaba.
Estando a unos escasos milímetros, Jade la detuvo con sus temblorosas manos. Max dejó de mirar sus labios y la miró a los ojos, asustada de haberla incomodado.
- Maxie...- Susurra tragando saliva.- ¿E-esto está bien?- Listo, ya había soltado la mayor preocupación de su vida con la pelirroja.
Max asintió con su cabeza despacio y sonrió compasiva.
- Sí. Seguro que sí.-
Y por fin, con todo lo que ella sentía en su loco corazón, se atrevió a atraer del todo a Max hacía ella. La besó sin saber como hacerlo. Sintió lo que nunca sintió con otra persona.
Por fin Jade Elsie Harrington lo comprendió todo. Por fin supo decir como se sentía. Por fin pudo expresarse como quería. Por fin pudo ser como ella es. Por fin entendió que amar no es malo. Y todo, gracias a la pelirroja. La chica llegó a su vida y desde ahí todo fue un continuo cuestionario con preguntas incompletas y omitidas.
Las dos parecían haberse puesto de acuerdo para separarse, aunque de verdad quisiesen seguir así de pegadas. Y aunque no hubiese sido un beso de película, sino un beso inocente y torpe, nadie podría acertar lo que estás chicas sintieron y las dos podían apostar a que ningún otro beso con experiencia de igualaría a este.
Las pecosas mejillas de Max y Jade estaban rojas y sus respiraciones algo agitadas. Era curioso, pues simplemente habían pegado sus labios durante unos largos segundos.
La pelinegra sonrió avergonzada y emocionada a la vez. Lo único que se atrevió a hacer, fue darle el primer abrazo a la joven pelirroja. Su rostro se escondió en el pequeño hueco que había entre su cuello y el hombro. La pequeña sonrisa de enamorada la delató frente a todos. Aunque para Jade, solo estaban ellas ahí, no existía nadie más.
- Gracias...- Susurró contra el precioso pelo anaranjado de Max.
Aunque ella no haya contestado, no significaba que no la había escuchado.
Mike, Eleven y Lucas observaron todo desde lejos. Dustin estaba demasiado ocupado bailando con la hermana de su amigo Michael, y Will con Jennifer Hyes a pesar de no querer bailar con ella.
La escena hizo sentir a Lucas traicionado y celoso por su propia amiga y a su vez dolido.
En cambio a Mike, se sintió extraño. No porque fuesen dos chicas. Claro que no. Nunca podría dañar a su amiga solo por no querer a los chicos de la misma forma en la que él ama a las chicas. Se sintió extraño el hecho de que se haya fijado en alguien tan molesta como Max. A El no le importó en lo absoluto que ella se besase con chicas. No sé había planteado nunca si eso está bien o mal. Lo que a ella no le gustaba es que fuese con esa pelirroja extraña. Le estaba robando a su mejor amiga.
Suprimiendo todo esto, fue la mejor noche que Jade Harrington y Maxine Mayfield habían tenido desde hace mucho tiempo.
Una chica perdió su miedo a mostrar lo que es. Otra, a sentir.
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5010 palabras lmao. ah, espero que les haya gustado. ¡gracias por leer, niñas!
-Deli
03-06-19
lA PUTA MADRE QUE YA VA A SALIR ST3
(esto lo escribí el 4 de julio a las 0:10 jsjsjsjs)
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