Capítulo 07

Tras el exhaustivo y estresante día los adolescentes merecían un mínimo descanso. Sin embargo eso no entraba en el plan de Jade. Habían acordado en hacer turnos para vigilar de que Max estuviese a salvo durante la noche pero Jade había insistido tanto en que ella podía vigilarla, que simplemente los demás no tuvieron más remedio que ceder.

Max de todas formas casi no podía dormir. Ya era por la mañana así que decidió subir a la cocina a dibujar lo que había visto en aquel momento con Vecna. Jade por supuesto, fue con ella, aunque chocándose con casi todo lo que se le cruzaba en el camino por el sueño que tenía. Max se sentó en la mesa de la cocina con algunas ceras que Holly le había prestado y Jade se sentó a su lado, mirando lo que hacía. Karen Wheeler estaba preparando el desayuno mientras tanto.

— Deberías dormir —dijo Max sin mirarla. 

Jade la miró a la cara y negó. Max suspiró y se quitó los audífonos. Luego la miró y dejó de pintar.

— ¿Cuánto llevas sin dormir? ¿Dos días? —dijo Max— Hasta yo he dormido un poco.

— Estoy bien, no estoy tan cansada —dijo con una leve sonrisa.

Lo cierto era que cada vez que cerraba los ojos, veía la misma imagen de Max con los ojos en blanco y flotando en el aire a varios metros del suelo. Recordaba con un gran detalle toda esa angustia e impotencia que sintió el día anterior.

Max suspiró y volvió a lo suyo, poniéndose los auriculares. Jade se quedó mirándola, aunque ahora su mirada estaba perdida en la mano de Max.

Los ojos de Jade cada vez le pesaban más. Luchaba contra el sueño lo mejor que podía y de vez en cuando se pellizcaba para mantenerse despierta. Su cuerpo casi de manera inconsciente le pidió a Jade que apoyase su cabeza sobre sus brazos en la mesa. Harrington obedeció sin darse cuenta de lo difícil que iba a ser luchar contra el sueño en esa posición.

Max la miró de reojo como trataba de quedarse despierta. Sonrió ampliamente llena de ternura mientras la veía. Guio su mano hasta un lado de su rostro y la acarició con cariño, sabiendo lo mucho que a Jade le relajaba.

Karen las miraba con ternura mientras preparaba la masa de los pancakes. En el fondo tenía algo de envidia por la relación de las chicas.

— Para. Sé lo que intentas —murmuró Jade con el ceño fruncido. Casi ni se le entendía puesto que tenía la mejilla aplastada contra su brazo y por lo exhausta que estaba.

— No sé de que me hablas —le susurró Max, copiando el ceño fruncido de su novia.

— Max... —dijo.

La pelirroja no le contestó. Siguió acariciando su rostro y su cabello. Jade no se movió para quitarle la mano, simplemente la dejó. Sus ojitos se fueron cerrando poco a poco y el sueño parecía estar ganando la batalla por mucho. Max volvió a sonreír, inclinando un poco su cabeza mientras miraba a su novia. Jade finalmente se rindió y cayó dormida en segundos sobre la mesa por culpa de las caricias de Max.

Aproximadamente una hora después de que la pareja haya ido a la cocina, Nancy subió las escaleras corriendo, con Dustin detrás de ella. Parecían tensos y preocupados hasta que vieron a Max sana y salva pintando y escuchando música al lado de una dormida Jade.

— Buenos días, chicos —dijo Karen con una sonrisa, cocinando los pancakes. Ted Wheeler también estaba ahí— ¿Está todo bien? —pregunta.

— Sí —dijo Nancy, asintiendo— Sí, todo va bien.

Max se giró para mirar a ambos. Les dedicó una leve sonrisa a modo de saludo.

— Creo que es muy adorable que estén todos tan unidos —dijo Karen sin borrar su sonrisa y poniendo los pancakes en un plato.

— Podrían estar unidos en otra casa, para variar —dijo Ted sin dejar de leer el periódico.

Nancy lo ignoró por completo y fue hasta Max. Karen miró mal a su marido y luego miró a Dustin.

— Tanto tú y Jade son siempre bienvenidos —dijo la mujer volviendo a sonreír.

— Ya. Son como nuestra familia —dijo Dustin. Caminó hasta el desayuno— ¿Puedo?

— Pues claro —dijo Karen dándole un plato— Mi pobre angelito, parece que no durmió bien —dijo mirando a Jade— Llévale un plato a ella también.

— Sí, ¿por qué no? Llévate todo lo que tenemos —dijo Ted, claramente irónico.

Karen volvió a mirarlo mal, pero Dustin no se percató de ello.

— Vale —dijo Dustin con una sonrisa inocente, mientras tomaba varios pancakes para él y para Jade. Ted lo miró fijamente mientras veía como Dustin se llevaba el desayuno.

Nancy se sentó al otro lado de Max. La pelirroja al darse cuenta de su presencia se quitó los auriculares y detuvo la cinta. Miró a Nancy y le sonrió cortamente.

— Hola —dijo Max.

— Hola —dijo Nancy, devolviéndole la corta sonrisa— ¿Estás bien?

— No podía dormir. Me ponían música a todo volumen, por algún motivo —bromeó Max, ladeando una sonrisa— Pero Holly me prestó algunas de sus ceras. Fue una mañana divertida, ¿verdad, Holly? —dijo, mirando a la más pequeña.

Holly solo tarareó sin dejar de mirar su juguete.

— ¿Y ella? ¿Cómo está? —pregunta Nancy mirando a Jade, que seguía profundamente dormida. 

Jade tenía la boca levemente abierta y su semblante de tranquilidad daba la sensación de que nada malo estaba pasando. Max la miró con ojos llenos de amor y suspiró.

— Está agotada. Insistió en quedarse despierta toda la noche "por si acaso" —dijo Max mirando a Nancy— Creo que es la primera vez que duerme algo en dos días. Y porque ya no podía más.

— Bueno, tenemos que entenderla —dijo Nancy con una pequeña sonrisa. Apartó con suavidad unos mechones de cabello que cubrían el rostro de Harrington— Quiere que el amor de su vida esté sana y salva —susurró.

Max se puso tres tonos más roja y apartó la mirada de Nancy. Jade ya le había llamado así antes y cada vez que lo hacía la dejaba hecha un desastre de lo nerviosa que se ponía.

— ¿Esto es lo que viste anoche? —pregunta Nancy mirando los dibujos.

— Sí, se supone que es eso —contesta Max— Pensé que sería más fácil dibujarlo que explicarlo pero no —dijo algo fastidiada.  

Nancy estiró la mano hasta uno de los dibujos en los que Max representaba a Fred y Chrissy enredados en aquellos pilares.

— Era como si estuvieran de exhibición. Y había niebla roja por todos lados —dijo. Nancy la miró atenta— Era como un sueño. Una pesadilla.

— ¿Crees que Vecna solo quiere asustarte?

— ¿Con Billy y Jade? Sí. Pero cuando llegué aquí... —dijo, señalando los dibujos con la palma de su mano— No lo sé, se sintió diferentes. Parecía casi sorprendido. Como si no me quisiera ahí.

— Es raro que haya utilizado a Jade para asustarte.

— No sé si quería asustarme con ella —dijo Max— Me dijo cosas que jamás pensé sobre ella y... —suspiró— No lo creo. A lo mejor buscaba manipularme —aquello sonó más como una pregunta.

Dustin llegó y se sentó al lado de Jade para estar en frente de Max. Le dejó el plato con las tortitas a Jade.

— Quizás te metiste en su mente —dijo Dustin— Él invadió tu mente, ¿no? ¿Es una locura sugerir que de alguna manera terminaste en la suya? Como las calderas de Freddy Krueger —dijo abriendo un poco los ojos.

— ¿Freddy Krueger? —pregunta Holly.

— Es un tipo con la piel quemada y con navajas en vez de dedos. Te mata en tus sueños —dijo Dustin, ciertamente emocionado con el tema.

Holly retrocedió un poco, claramente asustada. Jade le dio un manotazo y lo miró mal.

— Dustin, ¿en serio? —dijo Jade, levantando la cabeza del todo. Tenía los ojos algo entrecerrados puesto que aún tenía que acostumbrarse a toda la luz.

— Lo siento —dijo rápidamente, mirando a Holly— Es una película. No es real.

— Lo primero que oigo al despertarme es "Freddy Krueger". Qué bonito —gruñe Jade por lo bajo, frotándose los ojos.

— Piénsenlo —dijo Dustin, volviendo al tema— ¿Y si de alguna manera abriste una puerta al mundo de Vecna? —dijo mirando a Max— Quizá la respuesta que buscamos —agarró un dibujo— está en alguna parte de este dibujo increíblemente vago —dijo, analizando el dibujo— Dios, necesitamos a Will —maldijo, dejando el dibujo en la mesa.

— No me digas —dijo Max algo ofendida— Los llamé de nuevo esa mañana, pero sigue dando ocupado.

— Mi madre ni siquiera coge el teléfono —suspiró Jade.

Max la miró con una pequeña mueca y agarró su mano por encima de la mesa, no interesándole mucho que sus amigos y los padres de Nancy estuvieran delante.

— ¿Esto es una ventana? —pregunta Nancy agarrando el mismo dibujo que tenía Dustin hace un momento.

— Sí —dijo Max.

— Un vitral con rosas —dijo Nancy.

— Sí —dijo Max de nuevo— ¿Ves? No soy un desastre total.

Dustin le sonrió sarcástico y siguió comiendo su tortita.

— Sí, bueno, ayuda que lo haya visto antes.

— Ahora que veo los dibujos... ¿No parecen trozos de una casa? —dijo Jade, agarrando una de sus tortitas y llevándosela a la boca— No sé, quizás estoy loca.

Nancy la miró un momento y luego miró los dibujos. Frunció el ceño y se dio cuenta de que Jade tenía razón. Comenzó a doblar los dibujos y a unirlos. Jade abrió un poco los ojos al ver que lo que había dicho no era una locura después de todo. Nancy tomó un sharpie y trazó líneas para darle forma a la casa.

— No me jodas —susurró Jade, sorprendida— Sí que es una casa.

— No cualquier casa —dijo Nancy, poniendo el dibujo del vitral — La casa de Victor Creel.

[...]

— ¿Qué mierda haces aquí? —exclama Jade nada más bajarse del coche— ¿Qué hace ella aquí? —pregunta enfadada mirando a Nancy y Robin.

— Jade, escucha —dijo Robin, pero Jade no la dejó.

— No, no. Esto no es algo que le puedan contar así como si nada —dijo señalando a Buckley, que alzó las manos— ¿Quieren poner a más gente en peligro? Como si todos nosotros no fuera suficiente.

— Harrington —dijo Rebeca, suspirando— Me metí en esto yo solita, no culpes a las chicas. 

Jade la miró con incredulidad y se rio de manera irónica.

— ¿Es en serio? —dijo Jade.

— Necesitamos más manos para esto —dijo Nancy— Y ella vio a Fred, Jade. 

— Sí, exacto —dijo Beca, cruzándose de brazos. 

— Uh, por favor. No me jodas —dijo Jade rodando los ojos.

El grupo decidió acercarse a la puerta de la casa derruida y descuidada por el tiempo. Rebeca y Jade siguieron discutiendo mientras que los demás trataron de acceder a la casa. 

Max, sin embargo, no podía evitar mirar a su novia con esa chica. Jade le había hablado de ella y como había sido su primer pequeño interés amoroso hace unos años. Y como casi se besaban. Ese pensamiento hizo que Max frunciese el ceño y apartase la mirada de ellas sintiendo algo que no sentía nunca.

— Sí, sí te jodo. Mira, desde siempre había sentido que esta ciudad de mierda estaba... Maldita, de alguna forma. Y el cómo te comportabas en Middle Hawkins después de que Will Byers desapareciese simplemente me confirmó que, o sabías algo o tú tenías algo que ver en esto —dijo Beca— Investigué cada día para saber que provocaba todo esto. Hasta que se me ocurrió sacar mis dotes de investigadora para hablar con Wayne Munson, y... ¡voilá! 

La morena dio una palmada cerca del rostro de Jade, haciéndola saltar de la impresión.

— Aquí estoy. Aunque Nancy me puso al día. Desde el principio de todo —dijo, sonriendo levemente— No puedo creer que fueses tan importante en todo esto. Ni que estuvieses involucrada desde siempre.

Jade suspiró y apartó la mirada.

— Ojalá no estarlo —dijo Jade.

Rebeca puso una mueca de lástima. Puso una mano en su hombro y Jade la volvió a mirar.

— Deberías simplemente irte —dijo Jade, casi suplicándole— Esto no es un juego, Beca. Ha muerto gente por este...

— Vecna. Sí, lo sé —contestó— Lo sé. Pero no quiero estar sentada viendo por las noticias como muere más gente —dijo.

— Lo entiendo, pero...

— Ede —dijo Beca, con suavidad— Es lindo verte preocupada, pero pensé que "esto" se había acabado —dijo para picarla. Jade rodó los ojos y le dio un pequeño empujón.

Jade se le quedó mirando profundamente, dudosa y preocupada. Sabía que su ayuda podría venir muy bien pero tampoco quería poner a una de sus amigas en peligro de esa forma tan innecesaria. Antes de que pudiese decir algo fue interrumpida por el sonido de un cristal rompiéndose.

— Te juro por Dios, Beca, que como te mueras iré yo misma a por ti en el infierno y te mataré otra vez.

— Trato hecho —dijo con una amplia sonrisa.

Las chicas se acercaron al grupo apresuradas. Jade vio como su hermano pasaba su brazo por la vidriera para poder abrir la puerta desde dentro. Steve fue el primero en entrar desde que la puerta se abrió. Dejó un silbido de asombro al ver el interior de la casa. Los demás entraron lentamente. El Harrington mayor cerró la puerta tras ellos.

— Parece que alguien olvidó pagar sus facturas —bromeó Lucas al intentar encender una lámpara.

Jade lo miró de reojo, negando con la cabeza y encendiendo su linterna, justo como los demás. Le había hecho gracia la broma, pero supo que no era momento para reírse.

— ¿De dónde las sacaron? —pregunta Steve, mirando a Dustin.

— ¿Hay que decirte todo? —dijo Dustin al girarse para mirarlo— No eres un niño.

Steve lo miró sin palabras y frunció el ceño.

— Gracias —dijo Steve, sarcástico.

Dustin le tendió la mochila.

— Bolsillo trasero.

Jade revisaba la oscura casa con detalle en busca de algo. La mano que sostenía la linterna temblaba descontroladamente y sentía constantemente escalofríos. Nunca había dejado de sentir a Vecna en Hawkins, pero definitivamente en esa casa se sentía el triple. Tragó saliva duramente y suspiró, tratando de quitar algo de tensión de su cuerpo.

— ¿Chicos? —dijo Max— Todos ven eso, ¿verdad?

El grupo de adolescentes se giró para mirarla. Max estaba apuntando con su linterna a un reloj de péndulo algo asustada.

— Sí —dijeron al unísono los Harrington y Dustin.

— ¿Eso es lo que viste? —pregunta Nancy— ¿En tus visiones?

Max asintió cortamente sin quitarle el ojo al reloj.

— Bueno, es solo un reloj —dijo Robin dudosa— ¿Verdad?

Buckley se hizo paso hasta ponerse delante del reloj. Pasó una mano por el polvoriento cristal para limpiarlo.

— Un reloj viejo y común —dijo.

— ¿Por qué está obsesionado con los relojes? —pregunta Steve— ¿Tal vez es relojero o algo así? —dijo abriendo un poco los ojos, como si fuese algo revelador.

Dustin rodó un poco los ojos.

— Resolviste el caso, Steve —dijo Dustin sarcástico. 

Jade le dio un codazo mientras fruncía el ceño. Dustin murmuró una disculpa, aunque forzada con tal de no sentir el enfado de Jade sobre él.

— La respuesta está aquí. En alguna parte —dijo Nancy— Vale, quédense en grupos de dos. Robin, arriba.

Robin asintió y acompañó a Nancy al piso de arriba. 

Max se dio la vuelta sin dudar ni un momento para agarrar a su novia por el brazo para arrastrarla con ella sin decir ni una palabra. Dustin miró a Steve con una sonrisa y este resopló, algo cansado de siempre estar con Dustin. Finalmente, Rebeca miró a Lucas con una pequeña sonrisa y le dio un golpe suave en el hombro.

— Quedamos nosotros, Sinclair —dijo la morena.

— Supongo —dijo algo nervioso.

Beca agarró su brazo gentilmente y lo arrastró con ella a otra de las habitaciones.

Max y Jade estuvieron explorando varias habitaciones. El único sonido que se escuchaba entre ambas era la canción de Kate Bush que resonaba de los auriculares de Max por el alto volumen. Por un momento, la canción se detuvo y Max decidió la cinta de inmediato. Jade la miró con una pequeña mueca.

— Ojalá la grabación durara más —dijo Jade.

— No está mal. Son 46 minutos —dijo Max, mirando a Harrington por un momento— Hay problemas más grandes. ¿Qué pasa si, al escucharla una y otra vez, me canso de ella y deja de ser mi canción favorita? —dijo mirando por completo a Jade— ¿Seguirá funcionando? ¿O Kate Bush perderá su poder mágico? —bromeó.

— ¿Kate Bush? Nunca —dijo Jade, con el mismo tono de broma.

— ¿Acaso eres fan de Kate Bush? —pregunta Max incrédula, sin dejar de sonreír.

— Pues claro, ahora sí —dijo Jade contagiándose con la sonrisa de Max.

— ¿En serio?

— Sí, super fan. Y más sabiendo que salvó la vida a mi persona favorita —dijo Jade divertida— Además, vamos por el buen camino —agarró una de las manos de Max— Encontraremos a ese hijo de puta y lo mataremos antes de que se vuelva a meter contigo.

Max la miró profundamente a los ojos, casi creyéndose lo que decía. Jade caminó hasta un viejo piano, llevando a Max con ella de la mano.

— Apuesto a que, si presionamos las teclas correctas, podríamos abrir una puerta a su guarida secreta —dijo Jade, soltando la  mano de la pelirroja una vez que estuvo justo a su lado.

Tocó algunas notas de la melodía de "Take on Me" mientras tarareaba en un murmullo parte de la canción mientras miraba a Max y a las teclas del piano respectivamente. Max la miraba con una amplia sonrisa y también tocó algunas notas del piano para estropear la melodía adrede.

— ¿"Take on Me"? ¿En serio?

— Sí —dijo Jade— Siempre pienso en tu estúpida cara cada vez que la escucho.

— ¿Ah, sí? —dijo alzando las cejas.

Jade asintió riendo.

— "You're shying awayI'll be coming for you anyway" —tarareó Jade empujando gentilmente a Max con su hombro— "Take... on... me. Take on me!"

— Eres una romántica sin remedio —dijo Max, sin perder esa sonrisa divertida.

— Me pregunto de quién es la culpa —dijo Harrington guiñándole el ojo.

Max dejó escapar unas pequeñas risas mientras se colocaba un mechón de pelo detrás de la oreja tímidamente, sin parar de mirar a su Harrington. Jade dejó de tocar de inmediato y sintió como lágrimas de felicidad se formaban en sus ojos de zafiro. Miró a Max con una gran cálida sonrisa y dejó un diminuto suspiro, casi como si fuera una ínfima risa. Sintió como todos sus problemas y preocupaciones se habían esfumado de verdad con el simple sonido inocente de sus carcajadas, las mismas que causaban que su corazón nadase en nada más que felicidad.

— Echaba de menos eso —dijo Jade en bajo y con sus ojos a reventar de cariño.

— ¿El qué? —pregunta Max, algo confusa.

Jade giró todo su cuerpo hacia Max y se acercó un poco más a ella.

— Tu risa —dijo soltando un suspiro tembloroso, como si estuviera nerviosa o a punto de llorar. Rio muy brevemente antes de volver a hablar— Dios... Daría lo que fuera por ella.

Jade habló con una suavidad en su voz que llenó de calma a la pelirroja a pesar de saber en la situación en la que estaba.

Max suavizó su gesto y dejó de sonreír para clavar su mirada en el rostro de la persona que más quería y admirarla como siempre hacía cada vez que la miraba. Su corazón latía como loco, igual que la vez que se conocieron y había sentido una llama de alegría prenderse de nuevo en el fondo de su corazón después de tanto tiempo apagada. Pensar que Jade había permanecido a su lado todo este tiempo a pesar de los cientos de berrinches, caras largas, miradas frías y apagadas, mal humor y palabras hirientes le hacía creer que Jade sí que la amaba de verdad. Por fin sentía que sí se merecía ser amada. Por fin sentía que se merecía el amor incondicional e infinito de Jade.

— Jadie... —suspiró Max.

Sus manos se estaban tocando sobre las teclas del polvoriento piano y las caras de las chicas estaban muy cerca. Jade dirigió su mirada a sus labios algo dudosa.

En ese íntimo momento, Jade se dio cuenta de lo profundamente enamorada que estaba de Maxine. 

— No voy a permitir que nada te pase, ¿me oyes?—dijo Jade decidida, acariciando los dedos de Max y sin apartar su insondable mirada de sus ojos azules— Nada.

Ahora más que nunca se había propuesto la misión de protegerla cueste lo que cueste. Daría lo que fuera por los que amaba, aunque eso supusiese entregar su propia vida. Lo haría sin dudar.

Antes de que Max pudiese decir algo la cinta paró de retroceder, dando a entender que ya estaba lista para volver a escuchar. Ambas dieron un pequeño salto, separándose un poco la una de la otra. Las chicas miraron al walkman de Mayfield con algo de molestia.

— Listo —dijo Max— Haz tu magia, Kate —sonrió mirando a Jade.

Jade le sonrió levemente de vuelta. Cuando Max se iba a poner los auriculares de nuevo, ambas escucharon un sonido. Miraron de donde provenía y les extrañó ver una lámpara parpadear. Max se acercó a ella, colocando los auriculares en su cuello.

— Prometo que dejaré de preguntarlo, pero ves eso, ¿no? 

— Sí —dio Jade, acercándose también.

Max estiró su mano para tocar la lámpara y esta al momento se apagó. Jade se giró al escuchar el mismo sonido en el pasillo.

— Mira —señaló.

Juntas siguieron la luz. Esta cambió de lámpara y así sucesivamente.

La nuca de Jade se erizó de mala manera. Cerró los ojos con fuerza sintiendo el enorme rechazo que le provocaba sentir aquello.

— ¿Chicos? Tienen que ver esto —dijo Jade con una expresión seria.

Sus amigos no tardaron mucho en reagruparse cuando la joven de los Harrington los llamó.  Señaló el candelabro que parpadeaba en silencio.

— Son como las luces de Navidad —dijo Nancy.

— ¿Las luces de Navidad? —pregunta Robin en el oído de Wheeler. Rebeca también parecía confusa.

— Sí, cuando Will estaba en el Upside Down las luces cobraban vida —contestó.

— Vecna está aquí —dijo Jade tragando saliva— En esta casa. Pero en el Upside Down. Lo sentí más fuerte que nunca pero no estaba del todo segura de que fuera él —dijo bajando la mirada.

El candelabro dejó de parpadear.

— Creo que se fue de la habitación —dijo Rebeca.

— ¿Nos habrá oído? —pregunta Max temerosa.

— ¿Nos puede ver? —pregunta Steve mirando a la pelirroja.

— No, no puede vernos —susurró Jade— Pero creo que sí puede escucharnos.

— Apaguemos las linternas y separémonos —dijo Nancy rápidamente.

— No veremos nada si apagamos las linternas —dijo Steve. Se quedó callado cuando vio que todos se dispersaron sin ni siquiera esperarle— Santo cielo —murmulla.

— Esperen, esperen —dijo Jade antes de que se dispersasen por la casa. El grupo se detuvo de repente y se giraron para mirar a la joven Harrington— No es necesario separarnos. Puedo sentirlo —dijo— Sé dónde está. 

Los demás asintieron lentamente. Nancy indicó que se colocasen junto a Jade para que les guiase. Caminaron por unos minutos que se sintieron horas. Estar en esa casa ponía los pelos de punta a todos. Sobre todo a Jade, que además de no gustarle para nada esa casa, tenía la constante y desagradable sensación de saber dónde estaba.

Se detuvo bruscamente. Puso una mueca desagradable y dio un paso atrás. Se tropezó con Robin, quien la sostuvo por los brazos para que no cayese. Jade estiró la mano que sostenía la linterna y esta se iluminó. 

— Justo aquí —susurró— Te tengo.

———

ya me vi el volumen 2. no tengo palabras para describir lo maravilloso y desgarrador que fue. lloré por casi una hora, no bromeo. SPOILER!!!!!!!!!!! les juro por dios que no pude dejar de pensar, mientras veía el último cap, en lo que va a significar todo esto para mi preciosa Jade :( dios, es que de verdad que es el personaje original al que más cariño y amor le tengo.

bueno, el cap, sí. sentí tanto amor desprender de Jade y Max que de verdad sentí envidia. disfruté mucho escribir todo esto hoy y de verdad que estoy llena de ideas <33


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