Capítulo 03
Narradora
La joven Harrington nunca se había sentido así. Sí que había sentido dolor antes, pero este dolor era diferente, ardía en lo más profundo de su frágil corazón. Se sentía traicionada por la chica que más quería, se sintió avergonzada, confundida, estaba muy triste y seguía extremadamente enfadada con ella. A pesar de todo prefería pensar que Max había reaccionado en caliente, estando molesta con ella quizás, porque ni siquiera Jade entendía el por qué de la ruptura.
- ¿Ede?- Steve tocó la puerta de su cuarto delicadamente y la abrió. Él apareció con una bolsa de plástico blanca y su uniforme de Scoops Ahoy. - ¿Qué ha pasado?- Pregunta acercándose a su cama.
- Max.- Se limita a contestar mientras sorbe su nariz. - Terminó conmigo.-
- ¿Qué? ¿Por qué?-
- Ni si quiera yo lo sé. Solo lo hizo, por qué su estúpido orgullo es mayor que ella, o habré sido yo, o ambas. N-no lo sé. ¿Qué está mal conmigo? ¿Fui mala novia?-
- No estás mal, confía en mí, Ede. No hay nada malo en ti.-
Steve se sentó al lado de su hermana, la cual estaba acostada en su cama con el mismo vestido con el que vino del centro comercial. Su hermano no dijo nada más, comprendiendo su dolor a la perfección. ¿Ese sentimiento de no ser suficiente para alguien? Oh, pues claro que lo entendía. O, ¿qué tal esa confusión de no entender que hiciste mal? También lo hacía. Y pensar que su hermana estaba sintiendo aquello con su corta edad le entristecía, porque él a su edad no era así. Cuando Jade amaba a alguien, lo haría para siempre y con intensidad (aunque no lo muestre)
- Traje helado.- Habla acariciando el hombro de la menor. - Tu favorito. Y ese vestido es genial, por cierto.-
Jade sonrió agradecida y lo miró. Se sentó en la cama y lo abrazó por el cuello con fuerza. Steve era uno de los pocos privilegiados que ella amaba con todo su corazón. Daría lo que fuese por su hermano mayor.
- Gracias, Stevie. Eres el mejor.-
- Te dejo sola, ¿bien? Si necesitas algo no dudes en llamar a Stevie.- Dice posando su mano en su cabeza.
- No te comas todo el helado.-
El chico se levantó de la cama y sonrió antes de salir.
- No te prometo nada.-
[...]
- Jade...- Dijeron Max y El al unísono cuando la botella de paró en el nombre.
Eleven miró a Max, preguntando con la mirada si le parecía bien. La pelirroja asintió, sintiendo algo de tristeza al haber nombrado su nombre. No quiso pensar en lo que había hecho. Al menos no por hoy.
Max volvió a poner el canal difuso de la radio. No podía mentir, estaba nerviosa de ver qué se encontraba su amiga.
El se puso la banda en los ojos y fue en cuestión de segundos cuando de nuevo había entrado en el oscuro mundo. Miró a todos sitios, buscando a la pelinegra por todos sitios. Escuchó sollozos detrás de ella de repente y se giró, encontrándose una cama y a Jade acurrucada en su almohada con el rostro enrojecido. Se acercó despacio, algo triste por enterarse de que el foco de las lágrimas era su mejor amiga. Paró de caminar hasta llegar a su lado. Jade hablaba con alguien por el walkie-talkie.
- Está llorando.- Comenta El mientras observaba a su amiga llorar.
- Está bien, Jade. No vale la pena llorar por ella.- La voz del aparato era Will.
- P-pero ¿qué hice mal? ¿Por qué?-
- No hiciste nada mal. No es culpa tuya.-
- ¿El? ¿Qué pasa?- Pregunta Max algo desesperada.
- Habla con Will.- Informa. - Dice: "No es culpa tuya".-
Eleven se atrevió a sentarse en la cama. Incluso ella sabía que lloraba por Max, por la tonta pelea que fue la causante de una ruptura innecesaria. Y también sabía que Maxine no se encontraba bien, que también quería llorar como una niña pequeña y lamentarse por haberla dejado de ese modo tan estúpido, por orgullosa.
- ¿Tal vez te anima una partida a D&D?-
- No, Will, no me siento nada bien. Lo siento, sé que estás cansado de que hablemos de chicas. Es estúpido, lo siento. Pero prometo que jugaré contigo la próxima vez que me invites. Cambio y corto.- Y sin dejar a Will hablar, bajó la antena y apagó su Supercom. - No lo entiendo...- Susurra de nuevo contra la almohada antes de volver a estallar en lágrimas. - Soy un desastre.-
El se quitó la venda, con los ojos algo aguados de ver a su amiga tan destrozada y a su vez limpió la sangre de tu nariz.
- ¿Q-qué pasó?-
- No lo entiende. D-dice que es un desastre.-
Max se dio cuenta del error tan grande que había cometido solo porque su orgullo había sido dañado. Cerró fuerte sus ojos, no queriendo imaginar el dolor innecesario que le había provocado a Harrington. Sabía mejor que nadie lo frágil que era, que debajo de ese escudo de chica algo fría había una chica de corazón puro e inocente y muy sensible. Y, ¿qué hizo ella? Tomarse el lujo de abrirse paso por sus muros y destrozarla.
- ¿Qué mierda hice?- Susurra por lo bajo.
El con una expresión de pena en su rostro volvió a girar la botella y el próximo fue Billy.
[...]
Jade el día siguiente se había levantado de repente, agitada, asustada, mirando hacia todos lados asegurándose de estar a salvo en su cuarto morado pálido. Y sí, ahí estaba, sentada en su cama a salvo de todos los peligros. Sintió algo muy cálido e incómodo bajar por su nariz. Asustada pasó su mano temblando por el pequeño espacio que había entre su labio y su nariz, y puso confirmar sus sospechas, su nariz estaba sangrando mucho. Se miró los nudillos horrorizada, confusa de tener tanta sangre nada más despertarse y mareada por ver tanta sangre en su mano.
- Solo fue un sueño. Estás bien.- Se susurro cerrando sus ojos y levantándose de su cama.
No sé molestó en bajar a desayunar, le apetecía ir a la piscina sola para despejar su mente y así lo hizo. Se puso su bikini amarillo pálido, una muda para cambiarse luego de salir de la piscina, tomó algo de dinero para la comida, sus llaves y salió de su hogar con su longboard bajo sus pies.
Durante el camino no pudo evitar pensar en su sueño. Tuvo miedo. Dios, estaba aterrada. Su mundo tal y como lo conocía no existía, en cambio solo había una chica en una bañera llena de hielo, hundida y el hermanastro se su exnovia estaba a su lado, mirándola fríamente y con un aspecto que hasta a Jade le dieron escalofríos con solo mirarlo. Y si eso le había asustado en sí, el verdadero terror vino cuando Billy se había girado hacia donde estaba la pequeña. Harrington pudo jurar que sus ojos estaban dilatados y que justo estaban conectados a los de ella, llenados de venas oscuras, como si él pudiese verla. Ahí, despertó.
Llegó a la piscina al fin. Quizás su madre estaba allí con Karen Wheeler pero no le tomo importancia, solo quería estar sola. Se alejó de la gente y por suerte pudo encontrar una hamaca libre entre la multitud de niños que correteaban por ahí.
Dejó sus cosas, se desvistió ante la atenta mirada de un grupo de adolescentes y se metió en el agua con un jadeo de por medio por el contacto repentino del frío. Se hundió un poco para mojar su cabello y salió sin evitar salpicar un poco con sus manos, sonriendo al acordarse de lo mucho que le gustaba jugar en el agua cuando era una niña. Pero sabía que esos momentos no volverían por mucho que lo desease.
Todo iba más o menos bien para ella. Era muy relajante estar horas bajo el caliente sol de verano cubierta de crema solar y en una piscina (aunque esta estuviese repleta de molestos niños). Si no hubiese sido por los molestos chicos que tenía a unos metros de ella y la terrible tormenta que se estaba aproximando justo encima de ellos. Dios santo, ¿acaso el universo la estaba molestando por diversión?, pensó. La lluvia cayó tan rápido como las enormes nubes negras llegaron hasta donde ella estaba y seguido de eso, el primer trueno alertó a todos y los socorristas se encargaron de sacar a toda la gente.
Miró hacia arriba aún en el agua enfadada. Puso sus manos sobre el borde de la piscina y se impulsó con sus pies.
- Harrington.- Dice un chico frente a ella. Esta no pudo evitar resoplar, cansada de las situaciones que se repetían una y otra vez cada vez que iba a la piscina. - ¿Quieres que te lleve a tu casa?- Pregunta con otra intenciones.
- Creo que no, gracias.- Lo apartó y fue corriendo a su sitio antes de que sus cosas se mojasen aún más por las gotas de lluvia. No tenía sentido que se cambiase, así que pensó en marcharse a su casa en bikini.
- Vamos, la tormenta empeorará y una chica linda no debería andar sola.-
- Andaré sola cuando quiera. Ahora deja de joder.- Agarró su mochila estaba dispuesta a salir de allí.
El chico la tomó del brazo y se puso delante de ella deteniendola. Jade lo miró frunciendo el ceño y apretando la mandíbula.
- No te arrepentirás. Yo puedo hacerte normal de nuevo, te lo prometo.-
De pronto, su visión de posó detrás de él. Su rostro molesto cambio a uno sorprendido al ver a Max y a El. ¿Qué hacían ellas aquí?
- No me toques, imbécil. Acepta que la chica a la que le tienes ganas es lesbiana y que tú seguro serías el último chico con el que intentaría algo solo para "volverse normal". Listo, súperalo.- Farfulla zafandose de su agarre con rudeza.
- ¿Jade?- Llama El de repente, posicionándose detrás del intruso. - ¿Está todo bien?-
- ¿Quién eres tú?- Pregunta la pelirroja lanzando su peor mirada.
- El chico que iba a hacerla normal.- Habla mirando mal a Max. Esa chica que tan mal le caía.
- No te tocaría ni con un puntero láser.- Escupe Jade. - Déjame en paz, no te acerques a mí si no quieres que te rompa la nariz de un puñetazo.- Él alzó las manos en son de paz y por fin se planteó irse. - ¿Qué hacen aquí? ¿Está todo bien?-
El miró a Max y luego volvió a mirarla a ella negando con su cabeza. Jade se preocupó y se acercó a ella.
Mientras las tres caminaron hasta el pequeño puesto de los socorristas, Max no pudo evitar admirar el cuerpo medio descubierto de su "amiga". No era la primera vez que la veía, pero la última vez fue hace meses antes de que empezase el verano. Su rostro se enrojeció y su mirada se desvió de inmediato al piso justo cuando la pelinegra la miró confusa al sentir una intensa mirada en todo su cuerpo.
- Bien. Las acompañaré.- Dicha Jade poniéndose su ropa empapada.
- ¿Me crees?-
- Sí. Los amigos no mienten. Y tú nunca mentirías.- El le sonríe feliz de tener el apoyo de su mejor amiga.
[...]
- ¿Qué ves?- Pregunta Max.
- Una puerta roja.- Dice.
Luego todo se quedó en un silencio que desesperaba un poco a Jade. El comenzó a respirar pesada, alertando a sus dos amigas de inmediato. Harrington se arrodilló a su lado preparada para cualquier cosa y Mayfield se mantuvo cerca, mirando de reojo a Jade. El hecho de que no pudiese abrazarla le molestaba mucho.
El de pronto se sacó las gafas jadeando y con sangre corriendo por su nariz. Respiraba rápido y agitada pero se relajó un poco viendo que ya no estaba ahí.
- El, ¿estás bien? ¿Qué viste?- Pregunta Jade preocupada. No recibió respuesta así que decidió simplemente callarse. - Tranquila, estamos aquí.- Murmura acariciando cariñosamente su espalda.
Max y Jade se miraron por un momento, preocupada por su amiga.
[...]
Fueron directas a la casa de la chica que trabajaba en aquella piscina. Heather. Una chica que Jade había visto de casualidad en el instituto y en la piscina cuando hacía guardia. Pero que por alguna razón la había visto en su extraño sueño junto a Billy. Su corazón se encogió y su piel comenzó a erizarse, y ella pensó, que quizá era del miedo que sentía o incluso del frío.
Siguió de cerca a su mejor amiga y a su ex con su longboard cuidando de no ir muy rápido para no resbalar con los pequeños charcos y caer al piso.
El la observaba de vez en cuando, algo preocupada desde que dijo que había visto a Heather. Sabía que escondía algo. Claro que lo sabía, se notaba, era su mejor amiga y Hopper no era para nada estúpida. Quizás luego le preguntaría estando en casa de Max.
Las chicas se detuvieron frente a una casa bastante grande. Max y Jade miraron a El y esta mantuvo el silencio mientras caminaba hasta estar a dos pies de la puerta. Frunció concentrada su ceño y segundos más tarde se abrió lentamente. Las tres entraron. Jade se fijó en la fotografía que había nada más entrar. Heather vivía aquí.
Escucharon risas y se dirigieron a estas, haciendo que se silenciasen al momento. Se encontraron con Billy y dos personas que ellas desconocían pero que supieron que eran los padres de la chica.
- Max.- Habla Billy algo sorprendido.
- Lo siento. No pretendíamos colarnos.- Busca Max una excusa. - Llamamos pero probablemente no se escucha con la tormenta.-
- Disculpa, ¿quienes son las que están mojando mi salón?- Habla el hombre.
- Oh, sí. Janet, Tom, os presento... a Maxine, mi hermana.- Dice Billy levantándose de su silla con una sonrisa que alertaba a Jade y a El. - Jade Harrington, una amiga de ella. ¿Qué se supone que están haciendo aquí? ¿Ha pasado algo?-
- Queríamos asegurarnos de que todo estaba bien.- Contesta Jade algo asustada.
- ¿Bien? ¿Por qué algo no estaría bien?-
- ¿Dónde está?- Interrumpe El llevándose las miradas de sus amigas y de Billy.
- Disculpa, ¿dónde está quién?-
- Se me han quemado un poco pero...- El corazón de la joven pelinegra se fue hacia su garganta y de pronto respirar se le hacía más pesado.
- ¡Heather! Te presento a mi hermana Maxine. Ella es Jade. Y, lo siento, creo que no he captado tu nombre.-
El lo miró a a los ojos con la misma seriedad desde que vino a la casa. Jade le agarró la mano con fuerza asustada pues ese ambiente no le transmitía nada de paz. Estaba incómoda y tenía el presentimiento de algo malo.
- El.-
- El. Bien, ¿decías que buscabas a alguien?-
Eleven miró confusa a Heather. - Yo vi... Vi..-
- A vuestro jefe. En la piscina. Dijo que no habían venido a trabajar así que nos preocupamos.- Dice Max rápidamente.
- Heather no se sentía bien, así que nos tomamos el día libre para cuidar de ella.- Contesta su hermano. - Pero ella ya está muchísimo mejor.-
Simplemente se disculparon y salieron de esa casa lo más rápido que pudieron. El corazón de Harrington no se había tranquilizado, de hecho, había empeorado. Su vello se puso de punta de nuevo y sintió lo mismo cuando estuvo en una montaña rusa por primera vez.
"Ha vuelto." Pensó la chica sin saber por qué.
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ya volví a clases ✊🏻😔
- deli
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