Capítulo 37.

NOTAS PREVIAS: Los próximos capítulos pueden contener escenas fuertes y/o violentas, muerte de personajes, lenguaje vulgar u obsceno. Se recomienda discreción.

----------

Capítulo 37.

Hacía mucho tiempo que Lucas no frecuentaba una escuela, de haber sabido que había muchas jóvenes atractivas lo habría hecho cada semana con el pretexto de ir por Leo.

Con parsimonia condujo su motocicleta, tomándose el tiempo para admirar a las muchachas que rondaban por allí, y dio la vuelta por la esquina, rodeando las instalaciones del instituto hasta llegar al portón. Aparcó en el área destinada para los vehículos con dos ruedas, se quitó el casco y miró ahora sin disimulo para todos lados. Con suerte podría preguntarle a una de esas amables señoritas por Leo; sabía que su pequeño hermano no era muy popular, pero haría el intento. Sin embargo, su plan no pudo ser llevado a cabo, puesto que notó la camioneta de Sam justo enfrente y Leo había bajado ya de ella.

Le vio cruzar con precaución la calle y esperó a que estuviese a su lado para saludarle como solo él sabía.

—¡Ey, allí estás!— exclamó el motociclista.

—¡Ho-hola!— Leo se obligó a no titubear, aparentemente su hermano no había visto lo que estuvo a punto de ocurrir en la cabina de la camioneta, —¿qué haces aquí?

—¿No puedo visitarte? Aparentemente Sam anda muy seguido por aquí, ¿acaso yo no puedo hacer lo mismo?— entrecerró los ojos perspicaz.

Leonel se tensó, no sabía si era por el susto de hacía tan solo unos minutos o su hermano en realidad sabía algo.

Los labios de Lucas se estiraron en una sonrisa insana y agregó, —el bastardo es muy astuto, mira que, con el pretexto de traer a Amelie a la escuela, es casi seguro que tenga ya alguna conquista en mente.

Leonel se obligó a dejar su paranoia y observar alrededor, la enorme moto de su hermano estaba llamado la atención de los demás estudiantes, en su mayoría chicas; claro, no debería sorprenderle la actitud de Lucas ante tan favorable reacción por parte de las mujeres.

Son borrar su sonrisa, digna de un anuncio de dentífrico, Lucas giró su torso para llegar a una de sus alforjas, pues no había bajado de su vehículo, y sacó de ella un paraguas, era de esos cuya estructura metálica se doblaba tan bien que ocupaba mucho menos de la mitad de su longitud real.

—Ten— dijo ofreciéndoselo, —Lucian no quiere que vuelva a ocurrir lo de ayer, deberías ser más precavido.

—Gracias— exclamó, dado un paso más cerca, extendiendo la mano para tomar lo que el otro le ofrecía; pero en cuanto lo tuvo al alcance de sus dedos, Lucas arrugó un poco la nariz.

—¿A qué... a qué hueles?— el mayor entrecerró los ojos, esta vez con algo de intriga.

—¿A qué, qué?

—Hueles a...- Lucas olfateó el ambiente y entonces Leo supo que, seguramente, su hermano había reconocido el aroma a Sam en él; anoche no solo habían compartido la cama para dormir, sino que sus esencias se habían mezclado; para esa hora de la mañana "la marca" ya debería ser muy leve, pero no iba a arriesgarse, así que retrocedió dos pasos.

—No hueles a ti— agregó Lucas.

El omega tragó pesado antes de soltar un argumento que rogaba fuera suficiente, —Sam me prestó un pijama anoche, y esta mañana usé su champú.

Lucas le miró serio a los ojos, y tras dos segundos que al menor se le antojaron eternos, el motociclista se encogió de hombros y dijo en un tono de total despreocupación, —oh, entiendo—, e hizo amago de colocarse el casco, pero Leo habló haciéndole desistir.

—Hermano, vendrás a cenar esta noche a casa, ¿verdad?

—Claro, es viernes; no voy a salir con Brenda hoy, sino hasta mañana.

—Bien, porque yo... a mi me gustaría hablar contigo y con Lucian de algo importante.

Otra vez aquella mirada penetrante y seria, la que tuvo cuando evaluó el argumento del pijama y el champú, se posó en el omega.

—¿Ya tienes novio?

Leonel se sonrojó ante la directa e inesperada pregunta, entonces la actitud seria de Lucas se fue al garete, ya que la risa jocosa le atacó.

—Oh, vamos, si esa es la noticia te aseguro que a Lucian le dará un ataque— exclamó burlesco.

El ceño de Leo se frunció un poco y preguntó, —¿y qué hay de ti?

—Yo no soy tan dramático como nuestro hermano— aclaró el motociclista, —solo amenazaré a tu noviecito con romperle las piernas sino se comporta como es debido en nuestra casa, no permitiré que te ponga las manos encima de manera indecente.

—¡Lucas!— le reprendió, esa era una total ridiculez viniendo de alguien que no se estaba quieto cuando llevaba a sus "amigas" de visita a la casa.

—¿Qué?— se hizo el desentendido encogiéndose de hombros y luego se puso el casco, —ahora debo irme, se me hará tarde y a ti también— bajó la visera y con un movimiento de manos le indicó que caminase hacia el portón.

Después del susto que Leonel se llevó al ver a Lucas llegar a la zona, Sam pensó en bajar con él y acompañarle hasta el portón, pero Leo le pidió que no lo hiciera, que él se ocuparía, además de que probablemente sería algo sospechoso. Samuel asintió, aún así se quedó aparcado enfrente, cuando una llamada de Amelie llegó. Era viernes y la chica solía salir con sus amigos, habría sido un poco extraña la petición de la menor de que le buscase para almorzar al mediodía sino hubiera dicho las palabras: Hermano, tengo que hablar contigo de algo importante.

¿De qué se trataría? Tal vez su padre había tomado algunas decisiones últimamente de las cuales no estaba enterado y su pequeña hermana consideraba que debería estar informado de ellas.

Fuese lo que fuese tendría que esperar al mediodía para ello. Cortó la llamada y tamborileó los dedos sobre el volante, miró por la ventana y notó que Lucas se estaba riendo de manera suelta y burlona, intercambiaron un par de frases más y después el mayor se colocó el casco; Leo continuó su camino hacia el interior de las instalaciones y después la enorme y llamativa motocicleta rugió.

Lucas condujo lentamente, dando vuelta en "u" y llegando justo al lado de la puerta del conductor de la camioneta de Sam.

—¡Sigues aquí!— afirmó cuando alzó la visera de su casco.

—Sí, estoy esperando a Amelie— mintió Sam.

El otro asintió y cambió el tono de su voz a uno sospechoso, —oye— con el antebrazo se apoyó en la ventana de la camioneta, acercándose al otro beta, y dijo —Leo está un poco extraño, ¿sabrás qué le sucede?

—¿Yo? ¿Cómo habría de saberlo?

—He visto que últimamente se llevan demasiado bien, tal vez te haya platicado sobre algún chico.

—¿Cuál chico?

Lucas rodó los ojos, —con el que probablemente está saliendo, genio.

A Sam no le gustó, ni el gesto, el tono, ni la oración en sí, por lo que se acercó también a la ventanilla y frente al rostro de Lucas aclaró con firmeza; —si te lo dijera, y no estoy diciendo que lo sepa, estaría rompiendo la confianza que Leo depositó en mí, ¿no lo crees?; genio— agregó lo último con demasiado énfasis.

Debido al casco, no se pudo apreciar muy bien la sonrisa perversa de Lucas que se dibujó con lentitud, pero allí estaba; se alejó de la ventanilla con parsimonia y exclamó, —tengo buen olfato para las mentiras— tocó su propia nariz, acción un poco difícil debido al casco, pero lo hizo, —y sé que tú sabes algo.

—Tal vez sí, tal vez no, sea lo que sea, él te lo dirá.

Lucas rio y bajó la visera, le dio un par de golpecillos a la puerta metálica y se alejó de allí, haciendo rugir de más el motor, seguramente para llamar la atención.

Samuel condujo hasta la tienda, sabiendo que Lucas no era tonto, su mirada le había dicho que sospechaba algo y, probablemente, no solo sobre estar "solapando" a Leo.

Pero él no podía ni debía abrir la boca, Leo había dicho muy claramente que él lo haría, él iniciaría el tema en la cena esa noche con sus hermanos.

¿Qué más podría hacerle Lucian y Lucas a Sam. ¿Insultarle, amenazarle, golpearle tal vez? Lo que fuera lo aguantaría, no iba a ser grave, él entendía que probablemente los hermanos iban a reaccionar de manera no positiva ante la inesperada noticia.

Horas antes, mientras tomaban el desayuno, el juramento de Leonel sobre no permitir que sus hermanos le intimidaran le calentó el corazón sobremanera.

Ah, y también estaba la llamada de su hermana, un poco extraña e intrigante.

—Ey. ¿Qué te sucede?— le preguntó Lucian apareciendo en su campo visual, —has estado muy callado hoy, ¿ocurrió algo?

Samuel exhaló, negarlo no sería conveniente, así que le dio algo de información a su amigo, aunque no necesariamente la que le estaba haciendo soñar despierto.

—Amelie me llamó está mañana, dice que quiere hablar conmigo de un tema importante.

Lucian asintió, pensativo y comprensivo; —¿te dio alguna pista?

Negó con la cabeza, —pero temo que sea algo sobre mi padre.

—¿Qué podría ser?

El hombre, aunque ya jubilado, seguía siendo miembro activo del cuerpo de bomberos, al menos en la parte estratégica y administrativa.

—No tengo idea, solo espero que no sea algo que me involucre.

—¿Te molestaría que lo hiciera?— Lucian se apoyó en el mostrador.

—Obviamente, no puede tomar decisiones por mí.

—Tal vez estás exagerando, dices que tu padre respetó tu posición cuando renunciaste; pienso que, si no te obligó en ese momento, es poco probable que lo haga ahora.

Samuel apretó los labios, Lucian tenía un buen punto; su padre, aunque estuvo muy molesto ante su "repentina decisión", no le insistió; actualmente mantenía una gran distancia, pero no había malos tratos entre ellos.

—Probablemente— coincidió, resolviendo que fuese la noticia que fuese, solo quedaba esperar a que Amelie le dijera, de nada serviría adelantarse a los hechos.

---------- 

ESPACIO PARA CHARLAR: Recuerden que el siguiente libro es Clear, el cual iniciará en octubre. [Conejo&Índigo] <3 

Bạn đang đọc truyện trên: AzTruyen.Top