Capítulo 27.
Capítulo 27.
Leonel decidió que no iría a la biblioteca, era viernes y también un día muy bonito y soleado; además esta era la tercera semana "saliendo" con Sam y estaba pensando en comprarle un regalo para celebrar el primer mes; tal vez era muy pronto, o exagerado, pero en verdad estaba feliz. La tarde anterior Sam le había dado un beso corto de despedida dentro de la camioneta, pues le había llevado hasta su casa; y la tarde anterior a esa se habían quedado en casa de Leonel, donde miraron una película muy juntos en el sofá de la sala, Lucas estaba allí también, pero su atención estaba completamente en el filme de suspenso y no notó que en la oscuridad de la habitación las manos de Sam y Leo estaban unidas.
Leo tomó el colectivo sin ningún rumbo específico en mente al principio, pero luego terminó a los alrededores del centro comercial más popular, ese que estaba cerca del centro de Blue Hills, donde se hallaban los restaurantes más concurridos.
¿Qué sería bueno regalarle a Sam?
¿Una corbata? No, casi no usaba de esas.
¿Un llavero? Podría ser útil para identificar la llave de la tienda o de su apartamento, pero el artículo no le convencía del todo.
Tal vez si miraba varias tiendas podría tener más ideas, así que caminó por la acera donde había sombra, era poco más de medio día y los árboles de las áreas verdes, además de los edificios más altos, proveían de una agradable sombra.
Sobre el hombro derecho, sujetó mejor la correa de su mochila, no pesaba demasiado pues solo llevaba un par de cuadernos, la computadora portátil la había dejado en casa; caminó sin prisa hasta llegar a la esquina donde estaba un restaurante conocido por su variedad de pastas, pizzas y vinos, el lugar se veía agradable a través del gran ventanal. No tuvo reparos en mirar hacia el interior, mucha gente lo hacía, sobre todo la que caminaba por la acera, justo como él.
Pero lo que no esperó fue encontrarse con Samuel, bueno, Samuel podría estar allí o en cualquier otro lugar, así como él en ese momento; lo que en realidad le dejó confundido y algo desorientado fue lo que sucedió después. Vio a una chica muy guapa, que llevaba un bonito vestido corto con estampado de flores, tirar del brazo de Samuel para obligarle a ponerse de pie. Ella le hizo girar para mirarlo de pies a cabeza, después se puso sería; Leo no podía escuchar, pero estaba seguro de que estaban hablando, tras unos segundos la mujer se echó a reír y oprimió las mejillas a Samuel, le palmeó el rostro y le dio dos besos, uno en cada mejilla, fue un gesto bastante atrevido e íntimo a la vez, y Sam parecía no hacer nada para detenerla.
Leonel se sintió molesto por ello y a la vez su mente trataba de encontrar alguna explicación lógica. ¿Sería alguna prima? Nunca la había visto, ni siquiera en las fotos que Sam tenía en su librero. Su búsqueda mental y silenciosa se detuvo cuando ella se echó sobre Samuel en un abrazo muy especial, pues los antebrazos de la mujer se entrelazaron tras la nuca de él, ella parecía muy feliz, pues incluso elevó un pie y fue entonces cuando Samuel la sujetó de la cintura, pegándola mucho más hacia su cuerpo. El miedo, ese que había apaciguado un poco, brotó de nuevo y le hizo recordar que Samuel no era gay y que existía la posibilidad de que si una linda mujer, inteligente, cariñosa y divertida aparecía en su camino todo se vendría abajo.
Quiso marcharse de allí, pero sus pies tardaron en acatar la orden, así que pudo presenciar cuando ella se separó un poco y miró a Samuel a los ojos, ambos rostros estaban muy cerca, seguramente iba a besarle y eso le dolió muchísimo; Leo lidió contra el inminente llanto batiendo las pestañas y entonces sintió la mirada de Samuel sobre él.
En menos de un segundo notó el rostro del mayor palidecer y alejarse de inmediato de la chica; sí, claro, justo como si hubiese sido atrapado haciendo algo malo, seguramente Sam iba a darle alguna explicación, pero Leo no estaba en condiciones de escucharle, así que dio media vuelta y se marchó de allí. Cruzó la calle con velocidad y se adentró a una vía secundaria para así abandonar la avenida principal; por la rapidez con la que iba chocó con algunas personas, disculpándose de manera automática y sin mirar atrás.
Pronto llegó a un parque, no muy pequeño, pues además del área verde poseía una pista para hacer jogging y, al centro de esta, algunos juegos infantiles.
Echó sin mucho cuidado la mochila en el extremo de una banca de madera y se dejó caer también en ella.
¿Había estado viviendo en un sueño las últimas semanas? Seguramente.
Eso significaba que había hecho bien al mantenerlo oculto de sus hermanos, de esa manera había evitado confrontaciones entre ellos; porque, aunque Sam le había fallado, sinceramente no quería causarle problemas con Lucian en la tienda.
Se quitó los anteojos, dejándolos sobre su mochila y se limpió el rostro de manera descuidada con el dorso de las manos.
Sam le había fallado, no había otra manera de decirlo; Samuel no había hecho nada para detener a la chica, y con justa razón, ella era bonita, tenía el cabello largo y castaño, era delgada y, seguramente, también era inteligente, cariñosa y muy divertida; era todo lo que él no, porque ella era una chica.
Estúpido Samuel, estúpida ilusión, estúpida fantasía y estúpido él, él que creyó que Sam podría quererle, pues ahora entendía mejor su inmediata disposición a mantener "su relación" en secreto.
¿Qué había significado para Sam esas tres semanas? ¿Era un juego? ¿Un experimento, tal vez?
Subió los pies en la banca y recogió las rodillas, abrazándolas y hundiendo el rostro en ellas; sollozó cuando la situación de Lucian y Alicia llegó a su cabeza: ¿Por lástima Sam se había acercado a él?
—¿Leo?
Probablemente estaba imaginando la voz la Samuel, sólo gimió sin levantar el rostro.
—Leo, no llores por favor— más que una petición, parecía una súplica; y no, definitivamente no era su imaginación; así que Leonel dejó de esconderse y entonces encontró a Sam frente a él, con la respiración entrecortada, y le miraba con aparente preocupación.
Samuel alargó el brazo para tocarle la mejilla, pero Leo viró el rostro evitando así su contacto.
—Lo sabía, en el fondo sabía que no era verdad— musitó el omega, pero la frase fue muy clara para el otro.
—¿Qué no es verdad?
—Dijiste que yo te gustaba, que yo era importante para ti— ahora Leo habló un poco más fuerte.
—Y es verdad, lo que vist-
—Mientes— le interrumpió.
La respiración de Samuel aún estaba un poco agitada, tal vez por la carrera o por la desesperación, así que mejor tomó asiento al lado de Leonel, pues la banca era bastante larga, y dijo —permíteme explicarte.
—¿Qué vas a explicar? Sé que realmente no querías estar conmigo.
—¡Te equivocas! Por supuesto que quiero estar contigo.
Leonel apretó los labios y negó con la cabeza, antes de decir: —tú no eres gay.
—¿Es porque no me gustan otros chicos?— Samuel le tomó la mano, porque pensaba que de esa manera podría hacerle entender, que podría hacerle llegar sus sentimientos, —me gustas tú, Leo. ¿Eso no es suficiente?
Leonel suspiró y miró sus manos juntas, pero no hizo esfuerzo en corresponderle, incluso dejó los dedos laxos, aun cuando Sam le sujetaba con firmeza. Pensó en que era momento de hablar del miedo que tenía, ese que pareció disminuir últimamente, pero que siempre estuvo allí.
—Sam, no es ningún secreto que hayas salido con chicas— dijo tras unos instantes, —mi confesión, aunque no fue premeditada, fue sincera y también completamente imposible de corresponder, ¿cómo podrías alguna vez enamorarte de mí?
Samuel abrió la boca, listo para rebatir aquello, pero Leo elevó la otra mano, colocando la palma al frente, pidiéndole en un gesto mudo que le permitiese finalizar, así que Sam guardó silencio, dejaría que el menor hablase y después sería su turno.
—Fui un completo iluso al pensar que podría tener alguna oportunidad contigo— continuó Leo, —realmente ignoro la verdadera razón por la cual quisiste cortejarme, probablemente porque soy el hermano de tu amigo, o el amigo de tu hermana; o ambos, no lo sé; si tu intención fue regalarme unos momentos felices lo lograste, pero no nos engañemos, tú te ves mejor al lado de una chica; así que esto se acabó.
Samuel tragó saliva con pesadez ante las últimas tres palabras, —¿qué quieres decir con que esto se acabó?
—Creo que sabes muy bien a qué me refiero— Leonel tiró de su mano liberándose de Sam, —esta relación secreta terminó— hizo amago de tomar su mochila, que estaba al lado opuesto de Samuel.
—No, Leo; por favor, escucha siquiera lo que tengo que decir— le tocó el antebrazo con cautela, no quería que huyera de él.
Leonel le miró, sus ojos brillaban, pero por las lágrimas que aun tenía, lo pensó por dos segundos, era justo dejarle hablar, aunque su decisión ya estaba tomada. Volvió a sentarse correctamente, dejando la mochila y dándole así la pauta a Sam para que se explicara.
—Lo que viste hace un momento no significa algo especial, Lily y yo nos conocimos desde hace algunos años, su prometido se llama Noah y él también estaba allí; pero eso no importa, porque yo no podría estar con alguien más, yo no podría querer a alguien que no fuera tú.
Leonel le miró triste, un gesto silencioso que suplicaba: no mientas más. Y Sam lo comprendió porque inmediatamente aclaró, —Leo, yo soy tu pareja predestinada — volvió a tomarle de la mano antes de agregar, —; y tú eres esa persona que el universo hizo solo para mí, somos compañeros.
Por un instante Leonel dejó de respirar, ¿sería eso cierto?
No, las parejas eran un mito, un cuento de hadas, príncipes y castillos; como de los que Lucas se burlaba cuando eran niños.
—Basta— se soltó de nuevo y esta vez se puso de pie, listo para marcharse, —no sigas, no quiero escucharte decir eso.
—Leo, tienes que creerme— Sam también se puso de pie.
—No, ya no más— tomó sus pertenencias, —y por favor, no me busques otra vez; no quiero que te alejes de mis hermanos, eso sería injusto y egoísta de mi parte, sólo quiero que pases de mí.
—No puedes pedirme eso— el beta apretó el puño con fuerza, se sintió impotente, —Leo, yo te-
El nombrado negó con la cabeza, —¡No! Esto se acabó.
..
Samuel inspiró profundamente para evitar llorar cuando Leo le dio la espalda y abandonó el parque sin mirar atrás, entonces el beta se desplomó en la banca y cubrió su rostro con ambas manos. ¿Cómo había permitido que sucediera?
Nunca vio venir algo como eso; el gesto de Lily había sido inocente ante sus ojos, incluso Noah estaba allí y no hubo queja de su parte. Pero claro, Noah no estaba enamorado, Noah no tenía esa inseguridad que hasta entonces era desconocida para él: aparentemente Leo siempre había temido que ese día llegase, que Samuel le dejara para salir con alguna chica. Él sabía lo que eran los celos, él los había sentido aun sabiendo que Trevor era solo un amigo cercano; así que gimió al darse cuenta del dolor que le propició a su pareja de manera inintencionada.
Su pareja, Leonel era su pareja, se lo había dicho claramente y este no le había creído.
Todo era culpa suya y de nadie más, su actitud desde el principio no había sido la mejor, se había comportado como un imbécil al señalarlo y ahora había echado a perder la única oportunidad que tuvo.
Así que sí, el rechazo de Leonel lo tenía bien merecido.
----------
*Jogging: Actividad física que consiste en correr y/o trotar.
ESPACIO PARA CHARLAR: ¡Hola! La respuesta a la pregunta anterior no existe, es decir, el lugar sí tiene nombre, pero aún no se menciona, eso será más adelante. Nos agradó ver sus respuestas, pues pudimos notar que están atento/as y eso nos anima a seguir; muchas gracias.
Sobre las ships populares les compartimos las más nominadas (varios lectores nos han contactado por privado), aquí están en orden según los votos, esperamos que estén sus favoritas, pero no olviden que aun faltan varios capítulos y más sorpresas, las cuales pueden reforzar o deshacer sus teorías.
1.- Lucas y Noah.
2.- Lucian y Noah.
3.- Noah y Trevor.
4.- Lucian y Cristina.
5.- Lucas y Lily.
6.- Los gemelos y los hermanos Lucian y Lucas.
Nos leemos eldomingo. Conejo & Índigo.
P.D. El libro tiene 45 capítulos, así que aun hay tiempo para que pueda haber un "giro inesperado" [Mwajaja].
Bạn đang đọc truyện trên: AzTruyen.Top