Capítulo 7. Te pasaste
Narra Bon
Conseguí salir de aquella batalla mental de mi mismo al oír la voz de Chic que me llamaba, ahora, en frente de mí.
-¿Bon? ¿Estás bien? Estaba yendo a casa y te vi aquí dando vueltas como si algo te preocupara...- no pensé que me fuera a ver alguien, y justo tenía que ser Chic. Por lo menos no era Mangle. Yo podía confiar en Chic, al menos no creo que ella me mate si le digo que estoy preocupado por mi rival.
-Sí... bueno, no. No estoy bien Chic. He hecho algo horrible- noté cómo algunas lágrimas salían de mis ojos, pero entonces noté que Chic me abrazó.
-Tranquilo Bon, sabes que puedes confiar en mí- yo le devolví el abrazo y me desahogué un rato, aunque noté como unas gotas frías en mi nuca, aunque no le di mucha importancia.
Al rato nos separamos y nos sentamos bajo el árbol. Yo escondí mi cara ahora roja para que Chic no me viera.
-¿Me vas a decir qué te pasó?- Chic parecía algo curiosa a veces.
-Bueno, lo primero, no quiero que te enfades, ¿vale?
-Yo nunca me enfadaría contigo Bon
-La razón por la cual no voy a los ensayos contigo y Mangle es... porque practico... con el guitarrista del otro bando...- cerré mis ojos con fuerza, esperando una reacción algo mala.
-¡Lo sabía!
-¿Eh?- estaba confundido.
-Sabía que estabas ocultándonos algo. Desde que te enfrentaste a ese chico has estado muy raro. Bon, ¿por qué no nos lo dijiste?
-Porque no quería que os enfadaríais conmigo y me echaran. Sé que Mangle me mataría si se enterara. ¿Me prometes que no se lo dirás a nadie?
-Tranquilo Bon. Puedes contar conmigo. ¿Y lo segundo?- guardé algo de silencio.
-Estoy... enamorado de él- miré a Chic a los ojos y vi que estaba atónita.
Lo sabía. Ahora me odiará y se lo contará a Mangle... Chic parecía procesar la información y luego puso su mano en mi hombro. La miré y ella dio una sonrisa tierna.
-Bon, no es nada malo que te guste un chico. A mí no me importa quién te guste. Si a ti te gusta, yo lo respetaré y seguro que Mangle también- yo sonreí al escuchar su respuesta y la abracé con fuerza.
-Gracias, Chic. Eres la mejor amiga del mundo.
- No es nada, amigo- nos separamos y me miró confusa- Pero, lo que no entiendo es, que si estabas seguro de que estás enamorado de él, ¿por qué dices que has hecho algo horrible?
-Me he peleado con él. Y... no creo que me quiera volver a hablar- mi mirada se volvió triste al recordar las palabras de Bonnie mientras él lloraba.
-No pasa nada. Tú intenta hablar con él en un lugar agradable y le pides perdón, y además puedes aprovechar la situación y declararte por fin- me sonrojé al pensar en esa situación.
-Pero, ¿y si no me perdona? ¿Y si me rechaza?- mi cabeza estaba llena de inseguridades.
-Estoy segura que eso no pasará- me sonrió quitándome todos esos malos pensamientos de mi cabeza.
-Gracias Chic, aunque me esperaré a hablar con él mañana. No creo que ahora esté de humor.
-Tienes razón. Pues nada yo me tengo que ir a casa, ya es tarde...
-Sí... pues nos vemos mañana Chic.
-¡Hasta mañana! ¡Y suerte!
No sé por qué eso me hizo sonrojarme mucho. Pero debía tener fe. Tenía que encontrar la manera y el lugar en el cual le pediría perdón y así declararme. Esto va a ser muy complicado. Pero estoy dispuesto a sacrificarme... por él. Llegué hasta la entrada del parque visualicé mi casa. En verdad no quería volver a estar solo, prefería estar con Bonnie. Pero creo que lo lastimé mucho, espero tener una buena disculpa para mañana. Llegué a casa. Todo estaba en silencio. Odiaba ese sonido. Fui hacia la cocina y cogí una manzana. No tenía mucha hambre que digamos. La comí y fui a mi cuarto. Me puse mi pijama y me eché en mi cama. Recordé cuando Bonnie estuvo allí. Acaricié las sábanas arrugadas ya que casi nunca me hago mi cama y me dormí con la imagen de Bonnie en la cabeza durante toda la noche...
Narra Bonnie
Entré en casa destrozado. No me di cuenta de que mi madre ya estaba en casa y me dijo algo, pero no la escuché y me tiré en mi cama para desahogarme llorando. Al ver cómo abrazó a esa chica hizo que se me encogiera el corazón y saliera e allí con lágrimas en mis ojos. Seguí llorando hasta que mi madre tocó la puerta.
-Hijo, ¿estás bien?- preguntó preocupada.
-...- no respondí.
-¿Bonnie?- se sentó en la orilla de mi cama y me acarició la espalda. Yo solo empecé a llorar más fuerte.
Estuve un rato así hasta que me calmé y empecé a hablar.
-M-mamá- dije sollozando- me he peleado con Bon- levanté mi cabeza hasta mirarle a los ojos.
-¿Qué ha pasado?
-No lo sé, estábamos ensayando tranquilamente y sin querer estornudé encima suyo y empezó a comportarse raro- empezaba a llorar de nuevo recordando aquel mal momento- y... y sin pensar le dije que le odiaba.
Mi madre extendió sus brazos y yo me aferré a ella llorando de nuevo mientras me acariciaba el pelo. Eso me tranquilizaba.
-Bueno, hijo, no fue culpa tuya. Tal vez tuvo un día muy ajetreado y se le escapó, pero aún así creo que lo mejor será que te disculpes también por tu reacción, ¿no crees?
Después de meditar unos segundos asentí con la cabeza quitándome las lágrimas y esbozando una pequeña sonrisa.
-Venga, la cena ya está lista.
-Vale, ahora voy.
-Te espero abajo.
Me quedé pensativo en mi cama reflexionando sobre lo que me dijo mi madre. Debía de encontrar la manera de pedirle perdón. Y si funciona creo que también debería confesarme. Al fin y al cabo, creo que ambos sentimos lo mismo. Aunque por su reacción no creo que sea fácil interactuar con él. Después de un momento filosófico con mi mente bajé hacia la cocina para cenar y agradecerle a mi madre por tan exquisita comida. Sin duda sus platos me alegraron el día después de lo ocurrido con Bon. Subí al baño a lavarme los dientes y luego me fui a cambiar y dormir, o al menos intentarlo, pues con los nervios de mañana, creo que echaré una siestecilla en primera clase...
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