Capítulo 6. ¿Qué... he hecho?
Narra Bonnie
Me levanté mejor que nunca. Creo que no había dormido tan bien desde hace mucho. Bajé a la cocina, pero no vi a nadie y tampoco en el salón. Encontré una nota en la mesa de la cocina junto a una caja e pastillas.
"He salido a trabajar. Llegaré tarde. Procura no salir mucho de casa y tómate estos medicamentos para tu resfriado. Cuídate. Mamá"
Miré la hora. Las 11:30. Ya decía yo que había dormido bien. Me preparé el desayunó y me lo comí, seguido de una pastilla. Me subí a mi cuarto con la idea de tocar un poco la guitarra. Cuando llegué a mi cuarto me alarmé al no verla, pero entonces me di cuenta de que estaba en casa de Bon. Decidí llamarle para quedar en el parque y practicar un poco, ya que me debe una práctica. El cielo estaba despejado y hacía bastante bueno. Cogí mi móvil y marqué su número un poco nervioso.
Narra Bon
Me levanté algo temprano para ser un domingo. Fui a la cocina y cogí una galleta. Fui a mi habitación y vi la guitarra de Bonnie. No pude resistirme, la cogí y me la coloqué en el hombro. Comencé a tocar unas notas en ella. Sonaba bastante bien, casi igual que la mía. Me imaginé a Bonnie tocando algunas de las canciones que practicábamos en el parque, e inconscientemente empecé a tocar esa melodía con su guitarra. Me ruboricé por un momento y sonreí al escuchar aquella música para mis oídos. Cuando quise darme cuenta ya eran las 11:40. Dejé la guitarra al lado de la mía y oí a mi móvil sonar. No me dio tiempo a leer el nombre del que llamaba cuando ya contesté.
-¿Hola?
-Hola Bon, soy Bonnie.- una sonrisa con un sonrojo se formó en mi cara.
-¡Hola, Bonnie! ¿Qué tal estás? ¿Mejor?
-Sí, ya estoy mucho mejor, gracias. Bueno llamaba para decirte si mi guitarra estaba por allí.
-Eh... ah, sí, sí, está aquí. No te preocupes.
-Menos mal. Esa guitarra es una de mis posesiones más valiosas. Bueno...- hizo una pequeña pausa, pero a mí me pareció eterna- ¿Quieres ir a practicar al parque?- lo dijo tan rápido que casi no me entero.
-¡Sí, claro que quiero! ¿Cuándo quedamos?
-¿Puedes ir ahora?
-Sí, claro, te espero allí.
-Vale. Hasta ahora.- y colgó.
Yo me sentí muy feliz de poder practicar otra vez con Bonnie. Cuando estaba con él me sentía como en mi mundo... Puede que esta sea mi oportunidad para confesarle mis sentimientos. No esperé ni un momento, me vestí, me arregle y cogí las dos guitarras. Por suerte el parque estaba muy cerca de mi casa. Como siempre, ahí estaba Bonnie sentado esperándome.
-Perdón por tardar, aunque... ¿Cómo es que llegas siempre antes que yo?- a veces era un poco curioso.
-Tengo mis secretos- dijo con una adorable sonrisa. Yo me sonrojé y solté un suspiro.
-Ten tu guitarra- la bajé de mi hombro y él la abrazó muy fuerte.
-Muchas gracias por cuidar de ella. Es muy importante para mí.
-N-no ha sido nada. Ya sabes que puedes contar conmigo siempre que me necesites- él asistió con un leve sonrojo en la cara.
Me senté a su lado en el banco y comenzamos a tocar. Las horas se pasaron rápido hasta que me empezaron a rugir las tripas. Supongo que una galleta no es un buen desayuno. A lo lejos vimos un puesto de helados y pude ver la emoción de Bonnie en sus ojos. Dejamos las guitarras en sus fundas y fuimos a por unos helados. Bonnie lo pidió de chocolate y yo de vainilla. Volvimos hasta la banca y nos comimos los helados. Estábamos en silencio hasta que noté que Bonnie se manchó la nariz de chocolate. Yo no pude contener la risa y estallé en carcajadas al ver la cara de confusión de Bonnie.
-¿Qué pasa? ¿Tengo algo en la cara?- dijo apuntándose la cara con una sonrisa.
-Tienes una mancha de chocolate en la nariz- se la quité con mi dedo y lo lamí-. Está rico.
-¡Oye! Entonces déjame probar también de tu helado, ¿no?- dijo metiendo el dedo en mi helado y luego en su boca. Yo sólo solté una pequeña risa.
Terminamos nuestros helados con muchas risas y carcajadas. Entonces estábamos a muy pocos centímetros de nuestras caras. Los dos nos sonrojamos. Nos fuimos acercando cada vez más, entrecerrando nuestros ojos, dejándonos llevar. Pero justo cuando estábamos por besarnos...
- A-a... ¡ACHÍS!- Bonnie estornudó en mi cara, a lo que yo, sin querer, respondí bastante enfadado- L-lo siento muchísimo, Bon.
-¡¿Pero qué has hecho?! ¿No ves que yo estaba justo delante de ti? ¡Podrías haberte contenido al menos!- me pasaba las manos por mi cara tratando de quitarme los gérmenes de Bonnie.
-Ya te dije que lo siento...- los ojos de Bonnie se empezaban a cristalizar, pero no me importaba. ¿Qué me pasa?
-¿Sí? Pues no te creo. Ya sabía que no tenía que estar contigo. A parte tú eres mi enemigo. ¡Ni siquiera tendría que haber aceptado el practicar contigo! Mangle tenía razón. ¡No eres más que un rarito!- dije lo primero que se me venía a la mente.
-B-bon...- Bonnie tenía la respiración agitada y empezaban a brotar más lágrimas de sus ojos.
-¡No me hables! ¡No quiero volver a verte! ¿Entiendes? No te me acerques nunca más...
-¡Vale! Si es lo que quieres... ¡que así sea!- salió corriendo lo más rápido que pudo con lágrimas en sus ojos- ¡¡TE ODIO!!
Cuando lo perdí de vista, reaccioné a lo último que dijo. ¿Qué... había hecho? No sé que pasó. Perdí el control de mi cuerpo y he hecho sentir fatal a Bonnie. Ahora está destrozado... igual que yo...
Narra Bonnie
¡¿Por qué?! ¡¿Qué te he hecho?! No podía dejar de llorar. Fui hacia mi árbol favorito y lo escalé con la poca fuerza que me quedaba. No subí mucho y me quedé en una rama llorando y analizando lo que había pasado. Maldije por lo bajo mi maldito resfriado. Si me hubiera ido en lugar de esperar a Bon, no estaría así y no me habría enfadado con él. Hundí mi cabeza en mis rodillas y me desahogué. Al poco rato sentí que me pesaba la cabeza y cuando estuve a punto de quedarme dormido, escuché una voz debajo en el árbol. Era...Bon. No quería verlo así que escalé un poco para que no me viera.
-¿Qué me pasa? No entiendo por qué le dije eso... y encima ahora me odia. ¡¿Por qué me tiene que pasar esto a mí?!- lo veía bastante frustrado...
-¿Bon...?
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