Capítulo 1. Nuevos pensamientos
Narra Bon
Hoy tenía otra práctica con Bonnie en el parque de siempre. No sé por qué, pero estaba feliz. Me gustaba verlo, verlo sonreír, se ve tierno... ¡¿qué rayos acabo de pensar?! Sin darme cuenta estaba más rojo que un tomate. Espero que no me haya visto nadie. Miré a todos lados y no vi a nadie mirándome, solo a Chic y Mangle observarme fijamente.
- Bon, ¿en qué pensabas?- me preguntó Chic un poco preocupada, pero con una mirada algo pícara.
- ¿No estarías pensando en ese chico rarito de la otra banda, verdad?- estaba condenado.
- E-eh, no, no, tranquila Mangle- intenté calmarla al igual que hacía con el sonrojo incontrolable de mi cara.
- Pues no lo parece, estás muy rojo- dijo con una expresión divertida Chic poniéndome una mano en la frente.
- N-no, serán imaginaciones tuyas, Chic, jeje- reí muy nervioso.
De repente sentí que alguien me miraba, y no era Mangle con su cara asesina de siempre, sino una mirada preocupada detrás de unos grandes lentes. Exacto, esa mirada era de Bonnie, el cual me miraba preocupado y... ¿enojado? Entonces, vi como su amigo Freddy le cogía del brazo y lo arrastraba hasta su grupo. Por un momento me enfado el hecho de que Freddy le arrastrara de esa manera. No lo sé, pero no me gusta verlo así. Siento como una presión en el pecho, ¡¿p-pero por qué pienso eso?! ¿No será que él m-me...?
- ¡¡¿¿Q-QUÉ??!!- sin darme cuenta solté ese pensamiento en voz alta asustando a Chic, apartando bruscamente su mano de mi frente, y yo más rojo imposible, bien hecho, Bon, Bien hecho...
- ¡Bon! ¡¿Qué rayos haces?! ¡Casi me dejas sin tímpanos!- me gritó Mangle muy MUY enfadada...
- E-eh...y-yo... amm... -mi voz sonaba entrecortada, no sé si por la reacción de Mangle o por aquel absurdo pensamiento.
- T-tranquila Mangle, no ha sido a propósito, ¿v-verdad, Bon?- Chic me miraba muy asustada, tanto por mi culpa como por la de Mangle. No era muy bueno mintiendo, pero ahora es cuando más lo necesitaba. Dios, ayúdame.
- S-sí, t-tienes razón, Chic, sólo... me acordé de que tenía que hacer algo MUY importante y se me había olvidado por completo, jeje- estaba muy nervioso pero intentaba sonar lo más tranquilo posible.
- Ajá, con que algo muy importante. ¿Y qué es eso taaan importante que tienes que hacer?- Mangle me miró con una cara de sarcasmo pero que daba mucho miedo, mientras se cruzaba de brazos acercándose a mí con aire de intimidación. Estoy muerto...
- Yo creo que deberías irte a casa, creo que te estás enfermando, Bon- salvado por la campana, o en este caso, por Chic intentando cambiar de tema.
- S-sí, creo que tienes razón Chic, otra vez. No me encuentro muy bien- intenté toser lo mejor que pude para que Mangle se lo creyera, aunque creo que fue en vano, pero de verdad me siento un poco mareado. ¿Estaré de verdad enfermo?
- Ya decía yo. Anda, vete a casa, a ver si se te baja la fiebre- me toqué las mejillas y estaban ardiendo. Maldición.
- Mmm... OK, pero debes concentrarte más, ¿vale, Bon?-me pidió Mangle más... calmada, supongo.
Cogí mi guitarra, me despedí de las chicas y me fui a casa. Pensando en Bonnie. No sé por qué, pero llevo desde aquella batalla de guitarras, en la cual perdí, pensando en ese tipo. En la forma en que me buscaba por toda la escuela, en la forma en que me pidió que practicáramos juntos por primera vez aquel lugar al que íbamos casi todos los días a tocar la guitarra... en la forma en que me llama... "maestro"... cuando lo veo sonreír, cuando le veo recogerse su hermoso pelo en una pequeña coleta, mi corazón se acelera mucho, siento como la necesidad de estar con él, de no apartarme de él, de cuidarlo y procurar que no le hagan daño nunca... Mi mente se llenó de dudas sobre qué era ese sentimiento que tenía hacia ese chico. Yo estaba seguro de que sólo era admiración, pero ahora estoy... confundido. Ya no sé que pensar. De lo único que estoy seguro ya es que me gusta estar con él y, aunque me paralice, tartamudee o me sonroje, no cambiaría esos momentos por nada del mundo, ni que nada ni nadie le haga nunca daño.
Narra Bonnie
Estaba tranquilamente con mis amigos hablando sobre qué canción tocaríamos para el concurso mientras íbamos andando hacia la sala de música, cuando vi a mi maestro en una banca. Por un momento noté cómo se me formó una sonrisa y quería saludarlo, pero lo vi con sus amigas y una de ellas le estaba poniendo una mano en la frente, y se me desvaneció la sonrisa de mi cara. Me quedé paralizado y pude ver cómo Bon me miraba extrañado. Yo simplemente no me podía mover. Me sentí... raro. Sentí como un sentimiento de enojo, como si estuviera celoso... ¡¿C-CELOSO?! ¿Pero, celoso de qué? Ni que estuviera enamorado de mi maestro... ¿no?
- ¿Bonnie? ¿Estás ahí? Venga, vamos a ensayar ya, que sino Chica se enfadará- me dijo Freddy agarrándome del brazo y arrastrándome hasta los demás, los cuales estaban esperándonos en la puerta de la sala de música.
Al final ya decidimos qué tocaríamos y comenzamos a ensayar. Todo iba muy bien hasta que Freddy comenzó a cantar, pero algo cambió en su voz. Al terminar Freddy intentó ligar con Chica, lo cual terminó con un golpe de triángulo de parte de Foxy, soltando un simple "Se me cayó". Por supuesto la "rarita" del grupo se enfado por ese supuesto accidente. Yo sólo miraba divertido la situación junto a Golden, aunque él no le quitaba ojo a Freddy. Qué raro... Miré de reojo mi reloj y vi que ya era tarde, así que cogí mi guitarra, me despedí de Golden y me fui sin que nadie me notara. Salí disparado en dirección al parque. Una vez allí me senté en la banca en la que solíamos practicar. De vez en cuando me llegaban recuerdos suyos de cuando estábamos allí practicando y compartiendo trucos. Miré mi reloj y me extrañé. Sabía que Bon llegaba tarde casi siempre, pero esta era la primera vez que se retrasaba tanto. Decidí practicar mientras le esperaba, así que me recogí el pelo y me dispuse a tocar, ya que me había dejado las gafas en casa. Toqué unos 25 minutos y Bon aún no llegaba. Me estaba empezando a preocupar. De repente noté unas gotas de agua en mi cabeza. Había empezado a llover. Genial, y yo sin paraguas. No podía irme por dos razones. Una, si me iba ahora y llegaba Bon, se pensaría que no habría asistido a nuestra práctica. Y dos, mi casa está muy lejos y mi madre me mataría si llego empapado. Así que sólo esperé bajo un árbol hasta que llegara Bon.
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