FINAL


Narra Leandro:

Cuando me entere de todo lo que paso senti que me desplomaba. Salgo del estudio lo más rápido que puedo. Tomo un taxi y no puedo parar de sobrepensar todo, mi mente está acelerada mientras ruego que no les pase nada a Mercedes y a mi bebé.

Me muero si les pasa algo... nunca me lo perdonaría.

El taxi estacionó frente al hospital y le pago antes de salir. Entro corriendo y me acerco al sector de la administración.

– ¿En qué habitación está Mercedes Amenábar? – Le pregunto con la respiración acelerada.

– La están viendo, un doctor se va a acercar a usted en cualquier momento.

Respiro hondo y me alejo de allí, me desplomo en uno de los asientos de la sala de espera y el tiempo pasa muy lento. Todo sucede en cámara lenta y siento que mi cabeza va a explotar.

La primera en llegar es mi hermana, ella me ve con una expresión de preocupación y me abraza con fuerza.

– No se nada... nadie me dice nada... – Desesperado.

– Ellas van a estar bien. – Dandome animos. – Son fuertes.

No le digo nada. Quiero pensar lo mismo, que van a sobrevivir a este momento pero no puedo, el miedo es más fuerte que yo y no paro de imaginarme miles de escenarios horribles.

Después de una eternidad, un doctor se nos acerca y me pongo de pie.

– ¿Como están? – Preocupado. – Digame que están bien, doctor.

El doctor me mira con una expresión tranquila y asiente antes de contestar.

– Por suerte la paciente y su bebé no sufrieron consecuencias. Solo tiene un golpe en la frente pero nada que signifique un peligro. Lamentablemente, la otra persona que estaba con ella fallecio, no la pudimos salvar.

Cierro el entrecejo al escuchar eso. ¿De quien está hablando?

– ¿Que persona? – Confundido.

– La paciente nos dijo que es su hermana... No tenia puesto el cinturon de seguridad y salió disparada en el momento del choque.

Barbara. Ahora entiendo lo que paso. Aleje ese pensamiento de mi mente, ni siquiera me importa. Solo quiero ver a Mercedes.

– ¿La puedo ver? – Ansioso.

El médico asiente y me acompaña hasta la habitación donde está el amor de mi vida.

La puerta se abre y lo primero que hago es avanzar hacia ella antes de abrazarla con fuerza. Mis brazos la envuelven y empiezo a llorar, descargando así todo el miedo que senti después de haber pensado lo peor.

– Gracias a Dios que están bien. – Susurro. – No tienes idea de como me senti morir.

Ella acaricia mi espalda, consolando mi llanto mientras me trata con dulzura. Se aleja un poco para mirarme y me regala una sonrisa.

– ¿Como te fue?

Me quedo con la boca abierta. Después de todo lo que sufrio, ¿me va a preguntar eso?

– Mi amor... mira si te va a importar eso después del mal momento que te hizo pasar...

– ¿Cómo te fue, mi vida? – Me interrumpe y la veo ansiosa.

Respiro hondo y me siento en la orilla de la cama.

– Me dieron el papel.

Ella extiende la sonrisa y me abraza con fuerza.

– Eso es lo único que me importa. – Feliz. – Nosotras estamos bien. – Se echa un poco para atrás para mirarme a los ojos. – Nadie va a poder separarnos...

– Nadie, mi amor. – Mis manos toman su rostro con cuidado. – Ni siquiera la muerte pudo con nosotros. – Sonrió.

La besó de nuevo, el beso es lento. Nuestros labios bailan lentamente, nuestras lenguas se enredan y disfruto de su sabor. Gracias a Dios que está pesadilla llegó a su fin y ahora tenemos un nuevo comienzo.

Un nuevo comienzo lleno de amor, esperanza. Mi vida recien está empezando y lo único que deseo es poder darle la vida que ella merece.

Quiero ser el hombre que ella merece y más.

Un año después...

Narra Mercedes:

Aurora está prendida a mi pezón mientras la amamanto. Acarició suavemente su pequeña cabeza al mismo tiempo que le regaló una sonrisa a mi niña hermosa.

Es tan pequeña y hermosa, tiene la nariz y los ojos de su padre. Una niña llena de vida y amor.

Una vez que está llena, le doy unas palmaditas suaves para que haga provechito y cuando siento un suave eructo, la dejo en la cuna para que descanse un poco.

La puerta del camerino se abre y Leandro entra con una sonrisa en su rostro.

– ¿Está durmiendo? – Me abraza.

– Si mi vida. – Besa mi cuello. – Ya comió y se quedó planchada. – Sonrió.

Leandro está grabando la serie y lo estoy acompañando en todo momento con la niña. La producción se está portando muy bien con nosotros dejando que me quede en el camerino.

– Estás muy hermosa. – Besa mi mejilla y me da la vuelta con cuidado para besar mis labios. – Me dieron un tiempo de descanso así que lo voy a pasar con la mujer que más amo.

– ¿Ah sí? – Lo miro. – ¿Y quien es?

– Es una mujer muy hermosa... pelirroja, muy testaruda. – Sonríe. – ¿Puedes creer que me costó mucho enamorarla?

Suelto una pequeña risa para no despertar a la niña.

– Pero valió la pena. – Me mira con amor. – Porque me regaló una vida que no sabía que iba a tener. – Acaricia mi mejilla. – Valió la pena todo el sacrificio, di mi vida por la mujer que amo y no me arrepiento. Lo volvería a hacer.

Mis ojos se llenan de lágrimas y apoyamos nuestras frentes.

– Te amo. – Susurra.

– Yo también te amo, mi amor. – Feliz. – Te amo mucho.

Cierro los ojos y me besa con suavidad, el tiempo se detuvo por un momento. Perdiéndome en sus brazos hasta que la niña empezó a llorar. Nos separamos un poco y sonreímos antes de enfocarnos en nuestra pequeña.

FIN

Bạn đang đọc truyện trên: AzTruyen.Top