Final


Solo faltaban días para el nacimiento de los cachorros de Singto y Krist, aunque según indicaciones del doctor, los bebés podían adelantarse o retrasarse unos días de la fecha estipulada. La habitación de los futuros integrantes de la familia ya estaba preparada, claro, todo estrictamente supervisado por el omega, que no quería nada que dañara a sus pequeños.

Gulf estaba más que preparado para cualquier situación; tenía todo listo para llevar a Krist hasta el hospital. Incluso habló con las chicas del servicio para indicarles qué debían hacer en caso de que el omega tuviera que dar a luz. Ese día las cosas estaban muy bien para celebrar el futuro nacimiento de sus hijos, y a Singto se le ocurrió la brillante idea de darles el día libre a todos los que trabajaran para él, alegando que luego no tendrían tiempo por los cachorros.

—Maldición, camina más despacio que estoy embarazado —dijo Krist mientras caminaban por el jardín a petición del omega.

—Est... ¿Qué es eso? —el alfa apuntó a un líquido que manchaba los pantalones del omega, quien al ver el gesto observó sus pantalones.

— ¡Rompí fuente! ¡LOS BEBÉS YA VIENEN! —Singto, en ese preciso instante, solo pudo pensar en la única persona que estaba en toda la casa.

— ¡GULF! ¡TRAE TU TRASERO QUE MIS HIJOS YA VIENEN! —Krist solo golpeó el brazo de su alfa para negar con la cabeza.

Como era de esperarse, Gulf se hizo cargo de la situación, ya que Singto estaba más nervioso que el propio Krist. Tomaron las cosas necesarias para los bebés, subieron a uno de los autos para dirigirse al hospital. Todo estaba relativamente tranquilo hasta el momento en que las contracciones atacaron al omega. El dolor en el vientre bajo y su espalda era insoportable; gracias a la madre luna, podía tener unos minutos de paz en los que los dolores disminuían. Sin embargo, eran pocos y cada contracción que pasaba hacía que el momento sin dolor fuera más corto, hasta el instante en que el auto se detuvo... pero aún no llegaban al hospital.

— ¿Por qué te detienes, Singto? —el omega, ahora en medio de una contracción, no evitó ver cómo el alfa se rascaba la nuca con cierto nivel de nerviosismo.

—E-e-eh... el auto se quedó sin gasolina —ahora Singto la había arruinado en grande. Desde su asiento, observó cómo su omega se volvía más rojo de lo normal, además de sobresalir una vena en su cuello, denotando enojo... y claro, él era la fuente.

— ¡Por un demonio! ¿Por qué no revisaste la maldita gasolina? ¡No puedes usar el cerebro por una vez! —Krist no gritó del todo por el simple hecho de suprimir el dolor de las contracciones.

Gulf recostó a Krist en una posición para dar a luz y ordenó a Singto que diera su apoyo durante todo el parto. Gracias al error del alfa, ahora debían asistir al omega dentro del auto, a mitad de la carretera. Los pantalones de Krist fueron retirados. Singto se tomó su mano y se colocó detrás de él, siendo consciente de que no sería capaz de ver cómo nacían sus hijos.

Gulf observaba cómo las contracciones se volvían más frecuentes, además de notar cómo la dilatación aumentaba en cada momento. Krist no dejaba de gritar cosas inentendibles, además de lanzar miles de maldiciones y reclamos a Singto por embarazarlo tan pronto.

— ¡Mierda! ¿Por qué duele tanto? —Krist cada vez tomaba más fuerte la mano del alfa.

—Podrías calmarte, cariño, deja de hacer tanto escándalo. Todos los omegas pasan por esto —oh, no, grave error, y eso el alfa lo dedujo por la mirada que le otorgó su pareja en labor de parto.

— ¡YO NO SOY UN ESTÚPIDO OMEGA NORMAL! Y NO TENGO UNA PUTA VAGINA PARA QUE NUESTROS HIJOS SALGAN. ¿TE HACES UNA IDEA DE POR DÓNDE SALDRÁN, VERDAD... AHORA IMAGÍNATE EL PUTO DOLOR QUE SIENTO' —con eso, el alfa decidió callar.

Krist sentía cómo su cuerpo se partía en dos; literal, podía sentir los huesos de sus caderas crujir para darle espacio a su cachorro para que naciera. Al momento del nacimiento, sin duda alguna, Gulf le indicó que ahora podía pujar para darle la bienvenida al mundo a su hijo. Sin esperar más, pujó tan fuerte como si su vida dependiera de ello y pudo sentir cómo su cachorro se deslizaba por su cuerpo buscando la salida para ver un nuevo mundo. Unos minutos después, el llanto de un bebé se escuchó en el auto, dando paso a las lágrimas de ambos padres.

El pequeño que nació era adorable; tenía unos ojos color café claro como la miel, la piel algo rojiza, unos labios muy hermosos, además de hoyuelos encantadores. Sin duda, el bebé era el omega puro. Gulf estaba seguro de que al crecer sería un hermoso omega. Sin detenerse más, dejó al pequeño Gun en los brazos de su padre alfa.

Gulf siguió con Krist, ayudándolo para poder traer al segundo hijo de la pareja. Esta vez fue un poco más rápido el nacimiento, pero no menos doloroso. El segundo bebé llegó al mundo tan adorable y hermoso como su hermano mayor. Sin duda, estos dos chicos serían unos omegas extremadamente hermosos. Claro, Gulf, siendo un vampiro y un lobo, pudo oler rápidamente el aroma de ambos pequeños, declarando desde ese mismo momento que protegería con su vida a esos cachorros.

Por suerte, luego de dar a luz a ambos cachorros, un auto pasó milagrosamente y se llevaron al omega junto con los recién nacidos hacia el hospital. Por fortuna, Krist y Singto habían decidido hace mucho los nombres de los bebés, siendo Gun y New. Como acordaron, no dijeron quién de los pequeños nació primero, alegando que no querían darle presión a solo uno con heredar el liderazgo de la manada. Por esa razón, ambos serían preparados para poder asumir ese cargo, además de que sería motivo para evitar malos entendidos entre los pequeños.

Gulf sabía que tenía cerca de quince años para preparar a Gun para su destino. No estaba consciente de en qué momento se llevaría a cabo todo, pero consideraba que ese tiempo era suficiente, ya que durante los quince o dieciséis años se presentaban como alfas u omegas.

Desde antes de su nacimiento, el destino de Gun estaba escrito y predicho cientos de años antes del nacimiento de su padre. Ahora que el dulce chico había nacido, la cuenta regresiva para la guerra, el dolor, la tristeza, el amor y la muerte había iniciado.

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