"Nubes Grises"

Narra Narrador:

Luego de llegar del zoológico las cosas no estaban del todo bien con respecto a algunos chicos... El cual aun tenian sus diferencias qué no han podido resolver.

-Leah por favor, ábreme la puerta -insiste cierto azabache, detras de la puerta de la habitación de las chicas esperando hablar con su novia y explicar el malentendido-

Leah, quien estaba encerrada en su habitación no queria hablar con él, no estaba de humor para recibirlo.

-no, no quiero... no quiero hablar contigo -mencionó la niña acostada en su cama, la puerta la había cerrado con cerrojo por las dudas que alguno intente entrar al cuarto-

-dejame explicarte... -Elliot seguia insistiendo pensando que cederia y podrían hablar de ese tema a solas y tranquilos-

-Vete Elliot, por favor... -pero ella no queria saber nada-

El azabache no podía hacer nada sobrenatural para hacerle entrar en razon y pudieran arreglar su problema como dos chicos adolescentes maduros.

-esta bien... -El fruncio su labio y observando el suelo mismo del pasillo- que descanses...

Justamente que estaba por irse para dejarla en paz, como ella deseaba, decidió ir a su habitación con plan de encerrarse allí cuando en ese preciso momento llegaba Knox y fue testigo de esa escena.

-¿que sucedio? -le parecio extraño ver a Elliot parado frente a la habitación de Leah y con semblante serio-

Elliot no era de esos chicos que ventilaban sus problemas al resto, queria resolverlo por su cuenta y ser discreto.

-no, nada...-el muchacho niega y pasa por su lado sin decir mucho de lo sucedido- buenas noches...

Knox quedo observando su actitud, lo cual le parecia extraño. Cuando salieron al museo se lo veía más animado qué ahora, que estaba totalmente serio y callado. Poco expresivo como lo recordaba.

Golpeó la puerta de la habitación de la niña...

-¿Leah?

Del otro lado de la puerta se escuchó la voz de la niña.

-Ya Elliot, te dije que no queria hablar contigo... dejame en paz...

El niño Weekes enarco una ceja, extrañándole aun más porque Leah no deseaba ver a Elliot sabiendo que no vieron en toda la tarde...

-No soy Elliot, soy Knox. -se anuncio y emtonces ella no tuvo de otra que abrir la puerta. Al hacerlo se percató que la chica tenia rastros de lágrimas en sus ojos- ¿Que pasó? ¿Porque lloras?

Leah lo hizo pasar al cuarto para luego lanzarse a su cama y hundir su rostro en la almohada.

-Ese tonto de Elliot, mentiroso... -aún seguia molesta- jum... mamá tenia razon... todos los hombres son iguales, prometen y luego no cumplen...

Knox se sentó a su lado podía ver el enojo e indignación de la niña. Queria entender lo sucedido para poder ayudarlos.

-A ver... puede que sea cierto pero si no me dices no sabre como ayudarte...

Leah apreto la mandíbula, sus ojos estaban cristalinos como queriendo llorar. Estaba vulnerable.

-Tal vez no quiero que me ayudes Knox, déjalo así. -Leah queria estar sola y que nadie la moleste- Es mejor. -para cambiar de tema le causo intriga saber que queria su amigo- A todo esto ¿a que viniste? Tocaste la puerta de mi habitación...

-Ah si, cierto. -reia el niño Weekes un poco nervioso- Tu mamá me aviso que ya esta la comida en la mesa...

La niña fruncio su labio, no hacia falta adivinar la cena. Porque siempre cenaban lo mismo y estaba harta.

-¿no me digas que vamos a comer otra vez pizza? -inquirio saber, sólo con oler el ambiente no hacia falta que le aclare-

-¿como sabias?

-hasta aca se siente el aroma... -Leah se levanta de la cama y pensó que deberia estar presente en la mesa antes de que Alex suba a buscarla, porque ahi seria llevarla a sentar a la fuerza- aparte Alex parece cliente que encarga siempre el mismo menú para el resto...

Knox hace lo mismo y se disponen de ir juntos a la planta baja, al comedor familiar para ir a cenar.

-¿extrañas comer algo en específico? -pregunta curioso el niño Weekes-

Leah se quedo pensativa, sus comidas favoritas eran saludables como ensaladas y comidas al horno; muy distintos a lo que acostumbraba Alex que comía puras chatarras.

-Uhm siii.... -recordo algunas comidas típicas que cocinaban en su antigua casa- las hamburguesas veganas de papá con ensalada... ¿Y vos?

Knox no era quejoso, cualquier comida que prepare su madre era delicioso.

-soy yo más sencillo... -mencionó, pero lo que ahora le disgustaba eran comer cualquier animal marino como pescados, langostinos, atún, etc- puré con carne al horno...

Al llegar a la mesa estaban todos presentes a excepción de los Barnes, Dallon que estaba ausente por su viaje y Ryan que enseguida bajaba a cenar.

-¿estamos todos? -pregunta Michelle observando a los que si estaban presentes en la mesa, haata que recordo que Benjamín le aviso por mensaje que llegaria tarde y cenaria en la empresa pero faltaba su hijo- Creo que falta Elliot. ¿Bebe lo puedes ir a llamar a su habitación?

Alex que estaba sumiso concentrado viendo las bandejas de pizzas recién salidas del horno, estaba que babeaba por probar cualquier porción que estaba servida en la mesa.

-Fea te hablan... -musito el adolescente sin prestar atención-

Michelle enarca una ceja, porque no le dio una orden a su hija sino a él mismo. Y se hacia el menso.

-No, te dije a ti... -ordena la azabache adulta- ve a buscarlo

Alex se indigna poniendo los ojos en blanco, en verdad no queria ir y si lo haria, lo hacia de mala gana.

-Ash ¿y porque yo? -contesta molesto y no tuvo de otra que ir a buscarlo- Mamá no soy ningun bebé, ya estoy grande para que me avergüenzes frente a todos...

Michelle sonrió de medio lado, no lo obligaba porque quería pero sabía que, cuando se trataba de su cena favorita cumple con cada mandamiento.

-Ve a buscar a tu primo antes de que se enfríe la pizza... -le dice para insentivarlo, hasta que no este presente nadie probaba un bocado, era un reglamento familiar-

Leah pensando que en cualquier momento Elliot llegaria a la mesa para cenar, tomo del brazo a Knox para que no ceda su lugar y se quede haciendole compañia.

-uhm Knox quedate a mi lado... -susurra por lo bajo- por fis.

Al ratito llega Alex con prisa bajando las escaleras pero sin ser acompañado por el adolescente Barnes.

-¿y? -quiso saber el motivo por el cual Elliot no fue convencido por el mismísimo ojiazul-

-dijo que no tiene hambre, que comerá más tarde... -fue breve en su excusa para zafar y empezar a comer- ¿ya esta? ¿Puedo comer?

Michelle se quedó preocupada, conocía al adolescente y era él más puntual (a excepción de su hijo cuando en la mesa se servia pizza).

-Uhm... ¿le habrá pasado algo?

-Debe estar cansado, hoy recorrimos muchos museos... y comimos en un restaurante cercano. -comento Angeles en la mesa-

Michelle le creyó a su amiga, trató de quedarse tranquila y su enfoque estaba en Ryan. No podía dejar de tenerlo bajo su vista y ayudarlo en lo que necesite.

-Ryan mira esta pizza, es con doble queso, esa tiene jamón con morrones -señala el ojiazul- alla hay una con roquefort y mi favorita la de piña. Riquísima.

La azabache nunca creyó pero se le hacia muy evidente que padre e hijo le gustaran las mismas cosas. Hasta parecia gracioso.

-¿puedo probar esa que te gusta? -pregunta Ryan sintiendo curiosidad en probar el sabor de esa pizza manjar-

-A ver te ayudo... -Alex le sirvio una porcion y le hizo comer un poco para saber su opinión- ¿Y como está?

El Ross luego de degustar se quedo impresionado por el sabor.

-Deliciosa... El chef un 10. -estaba fascinado y queria probar más- Está exquisito ¿puedo repetir?

Michelle ver a padre e hijo siendo felices con tan poco, con algo que fue elaborado con su propio esfuerzo se le llenaba el corazon de gratitud.

-Gracias. -se sentia halagada- Si, come las que quieras... pero con cuidado....

-¿enserio Ojitos? -Ryan no se lo creia- ¿Cocinaste todas estas pizzas tu sola?

Ella asintió con orgullo, ahora tenia toda su atención.

-con ayuda de Angy obvio...

-Siii... mi mamá es genial. -Alex servia porciones al resto de los presentes en la mesa- Si no fuera su hijo, me casaría con ella jaja

-Ya, tu para que te limpie y cocine... -contesto Michelle la broma de su hijo-

-jjajaja es verdad -rio el ojiazul y con una mirada rápida observó a su padre- tu esposo seria muy afortunado.

Michelle sonreia y a su vez, estaba avergonzada. No podía discimular su mirada y echarle un vistazo, cada vez que podía al Ross.

Pero toda esta escena no podía pasar desapercibida por cierta niña.

-¿que pasa? ‐pregunta el niño Weekes a la pequeña Borns que últimamente estaba muy callada-

-no, nada... -aunque no queria admitirlo lo estaba viendo con sus propios ojos- es raro ver a mamá así... tan radiante... sus ojos brillan, su rostro... su sonrisa... -y no sabia como reaccionar a eso- mami ya comí, iré a mi habitación... con permiso y provecho a todos.

Leah no se sentia cómoda desde hace mucho tiempo en la mansión, hacia su mejor esfuerzo para no hacer preocupar a su madre y hermano pero se sentia, como que no encajaba en esa nueva familia. Al final de cuentas, las palabras de Alex las entendia perfectamente cuando te sentis raro, como un sapo de otro pozo. Ahora le tocaba a ella.

-Ay, mi nena, después te llevo tu postre. -pero su mamá estaba distraida que no notaba su preocupación-

Mientras Leah volvia a su habitación caminando lento por los pasillos, alguien la seguia...

-siempre pensé que mis padres estarían juntos hasta que sean ancianos... que ilusa fui... -recordo que los últimos tiempos su madre no reia y siempre discutia con su padre durante las noches hasta que un dia lo corrió. Desde ese momento algo se quebro en ellos fracturando la armonia familiar. Ahora ambos padres eran felices pero por caminos separados dejando un vacio en su corazón- no pude notar que ellos no eran felices... fui muy egoísta.

-¿Leah?

-Knox... -Ella al voltear se impresionó al ver al niño- ¿No vas a comer en la mesa con los demás?

-no puedo dejarte sola.

-No hace falta que te preocupes por mi, somos novios de mentira. -le dice para que no la acompañara por lástima-

-no es por eso, igual me preocupas. ¿Sigues mal por lo de Elliot? -él sabia que si, ambos estaban heridos pero siempre era cortez en preguntar-

-no, no es eso... -no estaba pensando en el chico- mi mamá... es feliz con el papá de Alex y no se porque me cuesta aceptarlo... porque no puedo aceptar que ella es feliz con él...

Knox podía entender el sentimiento por su gran capacidad de sensibilidad y empatia. Él también adora tanto a sus padres que no se imaginaba una vida separado de ellos.

-creo que es normal... quieres mucho a tus padres... -él se sento a su lado- yo tampoco me imagino estar en tu lugar. Sin embargo, nosotros somos niños, estamos aprendiendo todo esto del amor... -y eso le daba tristeza porque el enamoramiento no era nada bonito, tenia su lado oscuro- no podemos negar la felicidad a nuestros papás... si ellos no se sienten cómodos o felices como pareja.

-Knox deberias ser psicólogo Jeje -le contestó con una broma admirando a su vez su increíble madurez. Luego reflexionó sobre sus palabras- quisiera que todo fuera más fácil y evitar todo esto de la tristeza...

-deberías de hablar con Elliot... -contestó el niño Weekes porque sabía que el principal foco venia de allí y Leah estaba ignorando ese tema o lo evitaba para no charlarlo-

-seguramente mañana o cuando tenga ganas... -simplemente dijo la niña recostamdose en su cama- no quiero verlo ahora.

-¿Pero que pasó? ¿Te hizo algo malo? -aunque para muchos Elliot era impredecible pero Knox confiaba en su corazón, que él era incapaz de lastimarla-

-no, sólo que me prometió ir a escondidas al zoológico donde fuimos con mi mamá, Alex y su papá. Y me falló porque se fue contigo y la tía sin avisarme. -aún seguia molesta por ese motivo-

-Ahhhh por eso... -Ahora entendia mejor las cosas pero no recordo que haya pasado algo malo mientras estuvo con él- uhm... todo fue de imprevisto y ademas cuando le pedí que nos tome fotos él dijo que su pila se habia acabado, no tenia como comunicarse contigo y su papá... pero en si, la pasamos bien y se divirtió... La próxima deberiamos ir los tres con mis papás...

-si, pero no creo que pueda... -Leah estaba siendo bastante dura-

-debes descansar, debes estar cansada. -no queria obligarla pero seguramente el malentendido se solucionara cuando Leah recapacite a solas- Yo también iré a dormir sino Alex me buscará por toda la mansion...

-Si te creo. Adiós.

Leah se quedó recostada, apagó la luz de su habitación y trato de escuchar musica con sus auriculares hasta poder conciliar el sueño. No quería entrar en detalles y pensar demasiado.

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A primera hora de la mañana era imposible que la mansión duerma pacíficamente porque siempre se escuchaban los quejidos de cierto adolescente...

-Ya mamá... ¿No puedo esperar un poco más para empezar? -y ahi estaba Alex persiguiendo a su madre buscando explicaciones o algun pretexto para salirse con las suyas-

-Nop. Ya el lunes empezaras las clases sin chistar... -Ella tenía que entrar a su habitación a buscar algo. Percatandose de la jeta de su hijo también despertó a su hija- Ay cariño, te desperté. Lo siento.

-Ah, la fea si la dejas dormir, a mi siempre me chingaron desde toda la vida para despertarme temprano. -se indignaba el ojiazul-

-Cuando eras niño tú sólito te despertabas temprano y jugabas con Dottie en el patio... -le hizo recordar. Siempre tenía presente esas anécdotas porque era un niño adorable-

-Si, cuando tenía 6 años... -dijo Alex poniendo los ojos en blanco. Luego siguió insistiendo- ¿Y mamá?

-No Alex, no insistas.

Leah se sentó en su cama, aun adormilada y con pesadez en sus ojos.

-¿que sucede? ¿Porque chinga tan temprano este?

-Este tiene nombre. -se molestó su hermano-

-Si, monstruo feo que no deja dormir al resto.

-Tu eres la fea.

-Ya niños... -dijo Michelle sin tanto enojo, en su mente tenia mucho porque hacer en su dia y estaba organizando todo en su mente- tu hermano jode porque lo aprobaron del instituto de paga y el lunes empezará sus estudios. Hoy mismo iremos a comprar los uniformes.

-Wooow que rápido ¿y yo cuando empezaré? -estaba entusiasmada la niña por asistir al nuevo colegio-

-El miércoles si con suerte llega Dallon con los papeles de traspaso para Knox, irán juntos...

-Ash y a mi me tocó la misma aula con Elliot, que injusto. -seguia indignado el ojiazul-

-Y tienen la misma edad... ¿de que te sorprendes? -le dice su madre, aun estaba con esa ilusión de ver a su niño siendo estudioso y correcto- Yo estoy bien emocionada que mi niño irá por fin a una escuela de paga, tendrá de amistades a buenos chicos, sanos y respetuosos...no como los otros vagos qué te llevaban por mal camino...

-bla bla bla... los niños son todos iguales, aquí o allá es lo mismo mamá... -le restaba importancia- lo único que cambia es que iré con un uniforme aburrido.

-Y tienes que ponerte a estudiar, nada de distracciones ni novias -se lo vuelve a aclarar y repetir, por las dudas-

-Ya lo sé... ¿me lo tienes que repetir siempre? -se cruzó de brazos soltando un bufido-

-Siempre que sea necesario si, hasta pensaba hacerte un cuadro para ponerlo en tu habitación y no lo olvides... -se reia la azabache pero no estaba lejos de hacerlo si su hijo empieza a rebelarse-

-Ya mamá ¿más vas avergonzarme? -enarco una ceja indignado- ¿No te alcanza con que vaya a una escuela de paga?

-Es para que estudies, no es solamente ir elegante y calentar tu silla. Sé lo prometiste a tu padre. -Lo último se lo recalca para que no olvide su promesa-

-Si, ya lo sé. -y vuelve a poner los ojos en blanco-

-ahora vengo... tengo que lavar toda esta ropa... -tenia todo un rejunte de ropa sucia esperando a ser lavada, tendida y planchada- ¿me vas a ayudar mi bebé?

Y mientras Michelle se llevaba el cesto con ropa sucia, a Alex se le hacia extraño que su hermana este presente y no diga nada. Siempre es metiche y escandalosa.

-Jum... ¿y a ti que te pasa? Estas muy callada. -eso era un signo de rareza-

Leah volvio a recostarse y no queria hablar con nadie. Estaba harta de todo el mundo.

-nada... dejame sola.
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Narra Elliot:

Estaba abrumado, desconcertado y tristemente preocupado.

Habia acordado con Leah ir de infraganti al zoológico para estar juntos pero le falle. Y sin querer la lastimé.

Ahora estaba encerrado en mi habitación con las luces apagadas y recostado escuchando musica melancólica.

Crei que podía lidiar con cualquier sentimiento oscuro pero esto del desamor me quiebra, me destruye por dentro. Me rompe en mil pedazos y me siento vacio, abandonado. Lo peor de todo es que ella no quiere escucharme y no se a quien contarle acerca de este dolor en el pecho.

-Elliot esta la cena... -golpea Alex la puerta- ¿vas a comer o lo hago por ti?

-no tengo hambre. Gracias. -conteste sin ganas. No tenia hambre, por alguna razón mi estómago estaba cerrado-

-¿y que se supone que le diré a mi mamá? -me pregunta como si tuviera la respuesta- Me mandará por ti a buscarte.

-lo siento. -fui breve con él, en verdad no tenia la intencion y ánimos de bajar a comer con todos en la mesa-

-Bueno, tu te lo pierdes... -contesta rápido y alegre- me comeré todo Jeje

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Intenté dormir por las siguientes horas pero no lograba conciliar el sueño.

A menudo Alex y Knox se quedaban hasta tarde jugando a los juegos se Playstation en la otra habitación que hasta sus risas no me dejaban del todo tranquilo.

Gracias a Lindemann echó a la señora Steff, la mansión no tenia a alguien que pusiera orden y la señorita Michelle con Angeles estaban ocupadas y centradas en la recuperación de mi tio Ryan.

Aun no estaba tranquilo, a pesar de estar sólo en mi habitación. Era aun mas difícil intentar luchar contra mis pensamientos.

Aun asi, no pude contener todo este dolor que me quema, necesitaba aire fresco.

Antes de que llegarán a dormir los demás escapé de la mansión aprovechando que todos estaban durmiendo. No podía siquiera soportar estar encerrado.

Pense que nadie notaria mi presencia, no soy de un perfil alto como mí primo que si llegara a faltar enseguida se darían cuenta pero él me sirve de distracción para huir lejos y entretener al resto.

Mi padre aun no regresaba de su trabajo y no me atrevía a molestarlo. Sé que se está esforzando por mi para darme lo mejor y no quiero causarle problemas.

Gracias a que Lindemann echó al personal de la mansion ahora me resultaba más fácil salirme.

No tenia un objetivo o rumbo aparente en mi salida, no tenia nada en mente planeado. Sólo seguiría mis instintos.

Tenia algo de dinero en mi billetera por si necesitaba algo pero tampoco estaba pensando en ello, no tenia hambre.

Caminé a lo más cercano al centro de la ciudad, la noche estaba cubierto por nubes grises, no habia luna ni estrellas.

El cielo estaba como mi corazón, sin color, sin alegría. Con la cual, de la nada algunas gotas empezaron a caer sobre mi rostro. Observe el cielo mientras las personas iban a contramano mio, me empujaban y rondaban buscando alguna clase de refugio para no mojarse...

¿Porque la gente huye cuando empieza a caer algunas gotas de lluvia?

Sentir la lluvia tocar mi piel hacia sentir algo, que estaba vivo. No importaba si me mojaba la ropa, me dejaba llevar por las sensaciones del clima. Queria envolverme y llevarme.

De pronto habia notado que estaba sólo, ya no había tanta gente merodeando. Mejor, mientras mas sólo estuviera me sentía mejor. Me siento incomodo con tantas personas metiches a mi alrededor.

El agua no dejaba de caer del cielo, como un bendito milagro y el frio se podía sentir hasta calar los huesos.

Me quedé observando en una esquina él movimiento a mi alrededor, parecia un ente porque eso significaba para las personas: un ente, sin identidad. Podria jurar qué nadie me conocía. Saque mi movil de mi bolsillo para chequear mensaje y efectivamente, a nadie le importaba.

Si me hubieran preguntado esto hace unos años atrás si me importaba diría que no. Ni mi mera existencia valía la pena. Pero ahora no entendía porque estaba más sensible, dolía. Levanté mi rostro al cielo, sentia cada gota caer, rozar mi piel, era como sentir las lágrimas de mi madre al verme infeliz. Queria llorar y sacar este dolor del pecho.

Si volvia a casa preocuparía a mi padre al verme así de vulnerable.

Mucho tiempo en compañia de gente hermosa llena de luz hizo doblegar mi corazón. Si Leah me odia no se como lo superaré, ojalá tuviera el valor para aislarme el tiempo suficiente para volver a ser yo mismo y sanar mi corazón.

-¿Elliot? ¿Que haces aquí tan tarde? -escuchó una voz familiar, voltee a mi mirar sin darme cuenta que, estacionado y esperando a que cambie el semaforo a verde, estaba mi tio, hermano menor de mi padre manejando su auto- Londres por la noche no es lugar para que un chico como vos este paseando a estas horas...

Lo sabia pero no me importaba...

Él me hace una seña para que me apure y suba. Le hice caso y abrio su puerta.

-Tío Chuck ¿Y mi papá? -indague, pensé que estaría en la mansión y si se entera que me escape me empezaría a buscar por todos lados-

El semáforo cambió a verde y empezó a conducir. Parecia que salia de la oficina.

-Estaba terminando de firmar algunos expedientes en la empresa... El pendejo de Brendon le dejo harto trabajo... yo recien salia de alli ¿ibas a verlo a la oficina? -me pregunta, a lo cual niego-

-no... me salí de la mansión... -Al decirlo me daba pena, no queria que me echaran culpa, tampoco fue una travesura. Cuando me doy cuenta de la peligrosidad le advierto a mi tio, temia que le dijera algo a mi padre y luego me castigue- porfavor no le digas a mi padre...

-¿y a donde ibas?

-a ningún lado en específico... solo salí a caminar, a despejar mi mente... -Aun no me sentia abierto y cómodo como para hablar de mis asuntos personales con el resto de las personas-

-Te entiendo. Cuando tenía tu edad también salia de joda con mis amigos... pero en esta ocasión no puedo dejarte solo a tu suerte... -no podia negarme, entiendo su preocupación y también, aunque no lo niegue, que le importo un poco- ¿No quieres venir a mi apartamento? -no supe que decir con respecto a su invitación- Vamos. Aunque no te caiga bien no puedo dejarte solo, eres mi sobrino.

Asentí, y no es que me cayera mal. Lo respeto como familiar. Esos fueron los valores enseñados por mi madre.

Cuando llegamos a su departamento, subimos en ascensor hasta el 3er piso.

Al abrir podía notar que todo estaba perfectamente ordenado y limpia, era acogedor.

-habitualmente nunca tengo visitas. -me ofrece a tomar mi abrigo mojado para ponerlo en el perchero- ¿No importa dormir en el sofa? Es cómodo. -sugiere, no era delicado, con tal de dormir lo haria hasta en el suelo si fuera posible- Tengo unos sandwiches en la nevera...

-Bueno... no es como si tuviera hambre. -no queria que Chuck estuviera detras mio haciendome de sirviente-

Chuck estaba de humor, saco de su nevera una cerveza y sándwiches. Obviamente el alcohol es para él, agradecidamente me ofrecio comida.

-come un poco, estas muy delgado... sino tu papá se va a preocupar...

-¿tu crees que lo haga? No se... -a veces dudaba- últimamente no lo estoy viendo en casa...

-¿y te preocupa? -no quise contestar, Obviamente lo hago pero no quiero causarle mas problemas- Pasa que en la empresa hubo muchos cambios... para empezar qué tu tío Ryan esta incapacitado para trabajar, al pendejo del Urie lo corrieron y Pau bueno, ella está en sus últimas semanas de embarazo... a veces la ayudo... y entre mi hermano y yo nos encargamos de sus puestos... por eso tenemos trabajo hasta la madre... -Chuck abre su lata de cerveza y luego me mira con una leve sonrisa- pero eso no quiere decir que no se preocupe por ti, siempre habla orgulloso de su hijo con nuestros colegas...

Me sonroje un poco, ya me imaginaba a mi padre hablando felizmente de su hijo, alguien como yo. ¿Cómo podria estar feliz de tener a alguien como yo? Que soy un desastre, que le causo preocupación y que no llego a cumplir con sus expectivas como hijo de los Barnes. No me siento a su altura.

-al menos le doy felicidad a alguien... -musite en voz baja pero Chuck no parecio escucharme-

A cambio trajo consigo desde su biblioteca un libro forrado. Lo abrió para enseñarme las fotografías familiares que atesoraba.

-Mira... Este álbum de cuando eras niño... adorabas pasar tiempo conmigo Jeje -veia como era un niño feliz jugando al fútbol con papá y mi tio- bueno, eso cuando eras un niño asi chiquito... obvio ya creciste... -lo único de crecer es que no tengo aquella sonrisa inocente dibujada en mi rostro. Podría jurar que papá tiene mi misma mirada- sino te importa tengo sueño... voy a dormir un rato a mi cuarto. -lo vi y parecia muy agotado- Ahí esta el baño. Allá la cocina... si necesitas el teléfono...

-Gracias Chuck... -no necesitaba que me aclare, no voy a urgar sus cosas-

-Duerme bien Eliiot. -dice casi bostezando. Lo comprendo, se la pasa la mayor parte del día trabajando. Mi padre debe estar igual o peor de cansado-

Pero tenia curiosidad de seguir viendo aquellos fotos... De cuando eramos una familia unida y feliz. Me traía viejos y hermosos momentos.

-mi papá, mi mamá... eran muy felices aqui... -senti nostalgia y melancolía, con ganas de ser abrazado por ellos- y yo también lo era... -me recosté en el sofá viendo aquellas fotos recordando a mi madre- mamá... no me dejes... sólo.

No se en que momento me dormí abrazado al álbum familiar pero a primera hora mi tio me despertó.

Él tenia que ir a trabajar a la oficina, lo veia un poco apurado pero para nada desalineado. Con un cafe expresso en su mano y su maleta listo para irse.

-Buenos días Elliot. -apenas me di cuenta que no regrese a casa pero aun asi, chequee mi movil y no tenia notificaciones- Voy para la oficina, me imagino que tu papá estará allá... vamos te alcanzo hasta tu casa...

¿Podria regresar como si nada a un hogar a donde a nadie le importa mi existencia?

-¿Chuck puedes dejarme en un lugar antes de irte?

Chuck pareció conmovido ante mi petición. Salimos de su departamento y lo guie a un lugar al que consideraba especial.

-¿es aquí?... no sé que tiene de divertido este lugar pero me da escalofríos... es deprimente para mi. ¿Seguro que estaras bien? -me pregunto, parecia preocupado pero a su vez, apurado, debia estar a horario en la oficina y no podia estar de niñero cuidandome- Oye, me tengo que ir al trabajo ¿prometes qué volverás hoy a tu casa?

-Si. -asentí. Y no era algo asi como a la ligera, sino una promesa para luego no meterlo en problemas- Gracias.

Llegue al tal famoso lugar donde desacnsaba mi madre. La última vez que lo recordaba era un niño y no he vuelto a concurrirlo. No estaba preparado para afrontarlo, hasta este momento.

El lugar parecia perfectamente ordenado, con flores frescas y bien cuidadas. Sin lugar a dudas, si hay alguien que ama mas a mamá es sin lugar a dudas mi padre.

-hola mami... lo siento por no venir a visitarte... -me sente al alrededor de su lápida- veo que papá te ha cuidado bien el lugar, las flores están frescas... eran de tus favoritas...-no sabia que decirle, sé que no fui un excelente hijo o ejemplar por ser hijo de mi padre, que las expectativas que esperan de mi son altas pero no estoy a esa altura- sé que no he sido un buen hijo, que he hecho preocupar a papá y que tengo que volver a casa... pero... no sé si deseo volver... no me siento cómodo... -me sentía vacio, en una familia que no encajaba, como la oveja negra- no es mi familia aunque me quieran integrar a la fuerza... -y a nadie podia confesarle esto que siento, no quiero decepcionar a nadie- quiero estar contigo mamá... a mi nadie me necesita... -y eso dolia, saber que no soy importante en la vida de nadie- quiero acompañarte, estar a tu lado... quiero ser feliz mamá... -por alguna razon era desgarrador que mis ojos se llenaron de lágrimas- no quiero sufrir más... por favor... no puedo soportar este dolor...

Fin de narración de Elliot.

Sin alguna razón alguna, el movil de Elliot Barnes llegó una notificación a su movil con un mensaje de su padre deseandole un hermoso dia, que mas tarde acompañe a Michelle y su primo a comprar su indumentaria para el instituto ya que, orgullosamente fue admitido con las mejores calificaciones.

No sabía si era una señal a su deseo pero secó sus lágrimas de sus ojos, observo el cielo y las nubes se estaban despejando dejando ver la luz del sol.

Ese mensaje de su padre era muy significativo, aunque no estuviera presenté debido a su trabajo, recibir un mensaje de él le hacia sentir que su mera existencia no era un error, tenía un motivo por el cual vivir.

Narra Narrador:

Mientras tanto en la mansión...

Era casi media mañana y Leah aún seguía recostada en su cama, sin ganas ni ánimos de afrontar el día.

Lo que era preocupante para su madre, que la situación no pasaba desapercibida por ella.

-cariño ¿aún no te has levantado? -pregunta Michelle, quién entraba a la habitación para traerle su desayuno- Es tarde...

La desmotivacion de Leah le era preocupante para la ojiazul.

-no tengo ganas mamá... -Leah estaba acurrucada cubierta por las colchas sin ganas de ponerse de pie- por favor dejame asi... quiero estar en la cama...

Michelle se echó un bufido. Primero fue lidiar con las hormonas adolescentes de Alex, ahora le tocaba lidiar con su niña.

-¿que sucedió? -ella estaba dispuesta a escucharla para buscar una solución y poder ayudarla- Cuéntame...

Leah estaba en negación, no queria ayuda, ni escuchar sermones. No queria pensar pero conocía a su madre, ella era muy insistente.

Asi que, con rodeos cedió un poco a intentar contarle un poco. Ocultando que su verdadero novio era Elliot y no Knox.

-me pelee con mi novio ayer...

Michelle podía entenderla, ella misma sufrió y pasó por su situación a su misma edad.

-¿con Knox? ¿Pero porque? -no lograba entender, así que acarició su cabello- Si él es un buen niño...

-pasa que prometió venir con nosotros al zoo y se fue con su mamá sin decirme... rompió nuestra promesa.

-Te entiendo. Pero no es grave mi nena... -saco su pronta conclusión, no era motivo por el cual vivir enojada- ¿No puedes estar acostada siempre y con esa angustia en el pecho? Hablalo con él y arreglen ese tema... -menciona con una sonrisa y le ofrece su desayuno- ustedes son buenos niños... animate... toma, te traje chocolate caliente. Vamos mi vida...

Michelle quería ser siempre positiva por sus hijos, no podía verlos tirados ni mucho menos decaidos/tristes. Así que con una sonrisa, vio que Leah empezó a moverse como para sentarse y al menos intentar desayunar.

Luego se fue llevando las ropas sucias de la habitación para el lavadero.

-¿y por eso te peleaste? -sale debajo de la cama cierto ojiazul con mucha indignación-

Hasta la niña quedó conmocionada ante la repentina aparición de su hermano.

-¿Alex? ¿Que haces ahí escondido?

El chico salió de su escondite...

-No vale que tú estés durmiendo y mamá me este encima echando tareas... -eso le indignaba- ¿enserio te peleaste con Elliot por ese motivo? Jjaja

Alex razonó qué ese motivo era muy absurdo y poco carente como para enfadarse...

-¿Eh? -ella estaba en shock, jamás imaginó que se revelaria la verdad tan pronto y ellos querian ser discretos con su secreto- ¿Cómo sabes que hablo de Elliot?

Alex se sentó a su lado y sonrió ladino.

-Te conozco fea, no te gusta Knox. Como mucho pueden ser amigos a cuesta... eres muy competitiva con él... -la conocia perfectamente, como la palma de su mano- a ti te gustan los chicos malos y guapos... como Matt o Elliot... -luego recordó aquel momento incomodo que presenció- aparte los vi besarse ¿O te olvidaste?

-Uhm... -La chica agachó la mirada, todas aquellas suposiciones qué su hermano exponía tenia toda la razón-

Ante su silencio, Alex se quedó mucho más tranquilo, nada se le escapaba de su ojo crítico.

-mamá solamente se cree esa mentira... jjaja -y no podía culparla por creerle, Leah era muy buena actriz, muy convincente-

-no le digas a mamá, no queremos que el tío Ben se enoje con él... -dijo la castaña jugando con sus dedos, estaba apenada- nos va a separar si se entera...

El adolescente podía imaginar la problemática qué podía traerle a ambos, esta información podía usarla a su favor o en su contra. Era una excelente oportunidad pero... no buscaba chantajearle, sólo quería verla feliz aunque fuera con su primo.

-Si. Seria el sueño de cualquier hermano pero no me interesa... no soy como tu que metió la pata diciéndole la verdad a mamá cuando salía con Nicky. -mencionó recordando aquel momento de mal gusto-

Leah entendió que ese día metió la pata e hizo meter en problemas a su hermano con su madre.

-Lo siento pero tu me hiciste enojar... -se excuso. No lo hizo a propósito pero igual se disculpó. Pero volviendo a lo suyo, de la manera que trató al Barnes concluyó que él ya no le interesaba mas estar de novio con ella. Porque no volvió a buscarla- igual ya no creo que salgamos... ya está...

Ella daba todo por perdido.

-¿pero que? ¿Tan grave fue? ¿Acaso te engaño? -indagó el ojiazul-

-no pero... -Leah cuando empezaba a entrar a razon se daba cuenta que habia hecho un drama injustamente-

-¿No te divertiste con nosotros? -preguntó Alex acerca de su salida al zoo en familia- Porque Knox me dijo que ellos se divirtieron mucho... era la primera vez que lo notaron asi... -lo decia por su primo- cuando llegamos a la mansión tendrias que haberlo conocido....era un pendejo nefasto... arrogante... oscuro... -y demas cosas que ambas energias chocaban, eran polos opuestos- pero ahora cambió mucho... si lo hubiera visto...

Pero Leah jamás llegó a conocer aquella faceta oscura de su niño Barnes.

-todos me dicen lo mismo...

Alexander se pone de pie porque tenia que ayudar a sus padres antes del almuerzo, pero no se fue sin antes de decirle algunas palabras a su hermanita...

-No arruines tu felicidad fea, no hagas lo mismo que yo... lo mio con Nicky es irreversible... -aún tenia su anillo de novios puesto en su dedo- pero lo tuyo... -él creia que su amor era verdadero y no debian dejar morir sin luchar sin intentarlo una vez más- ¡ay! no se lo que digo... no me hagas caso. -niega ladeando su cabeza- Se supone que debo estar festejando, no aconsejarte para que vuelvas a ser feliz... después me voy a arrepentir de esto...

Aquella palabras motivaron a la niña para intentarlo una vez más y no darse por vencida.

-Gracias... se nota que estas madurando. -le dice a su hermano con una leve sonrisa- Ya no eres tan monstruo como antes.

Alex asintió, ese era su deber como hermano mayor.

-Es aburrido si estas deprimida... -menciona el ojiazul- levántate...

-Tu quieres pelear y no sabes con quien hacerlo... por eso te aburres...

El adolescente no pudo detenerse y salió de la habitación dandole su espacio para que su hermana se levante y afronte el día...

Tomó rápido su desayuno que su madre le ofreció y luego salió apresurada a buscarlo...

Fue directamente a su cuarto para buscarlo, hablar y reconciliarse sin éxito alguno. A cambio, a quien si se encontró por los pasillos fue a Knox.

-¿Elliot estará en su habitación?

-no se, anoche no estaba en su cama, tampoco lo vi salir... que yo recuerde... -estaba dudoso porque luego de cenar se la pasó jugando a los videojuegos con Alex hasta la medianoche-

Verificaron la habitación y no estaba. Luego la desesperación de Leah la llevo a buscarlo por toda la mansion.

-No, no esta Knox... -dijo la castaña casi cansada y con sus ojos llorosos pensando lo peor- ¿se habrá enojado conmigo? -ya no sabia donde ubicarlo- Uhm, soy una tonta, tonta...

La última habitación que no revisaron fue la sala de música, donde estaba el piano. Alli llegaron y se quedaron pasmados al no verlo.

Leah estaba colapsando, sus ojos se cristalización de lágrimas. Knox no sabia que decirle, no tenía información acerca del azabache.

-¿y ahora? ¿Cómo arreglo las cosas con él? -le dice a Knox como si él tuviera alguna respuesta- No quiero que nos peleemos y estar asi... -ella oprime su pecho- duele mucho...

Knox buscaba que no se pusiera terrible y no piense mucho en eso. Ella debia relajarse.

-tranquilizate Leah... ya pasará... -le dice el niño Weekes y la invita a sentarse a donde estaba el piano- ¿No quieres tocar algo? Te servira para relajarte...

Leah no podía pensar, su mente se invadía de malos pensamientos pero igual le hizo caso a su amigo, tal vez tocando un poco de música logre calmarse y no entrar en shock.

-¿y sino pasa? Ash... -Ella se sentó y empezo a tocar un poco algunas notas- soy una tonta... la más tonta del mundo... Elliot debe odiarme por hacerle el feo... pero no pude evitarlo... -y le dolia aun más, no lo había hecho a propósito, se dejó llevar por sus emociones-

Knox sólo podía escucharla, a veces el mejor consuelo era ser su oido y su hombro para que llore en lágrimas.

-tal vez ya no me quiere... -se decia así misma Leah con mucha angustia- ya no regresará a mi...

Cuando de repente el niño Weekes se volteo y lo vio al adolescente allí parado observando la escena.

-¿Estás segura? -le menciona el niño y señala hacia la puerta- Mira...

Cuando la castaña giro su cabeza no podía creerlo. Su corazón dio un salto de alegria, estaba emocionada por volverlo a ver. Tenia una esperanza.

-Ay...

Knox vio que la chica se quedó tildada, sin habla. Ambos se observaban y para romper el encanto el chico entendio que no podía estar allí, en medio de su reconciliación.

-te dejo a solas para que hablen... -le dice con una leve sonrisa, al niño también le daba gusto volver a ver al azabache- necesitan arreglar sus cosas...

-Gracias Knox -dice la niña asistiendo y con un leve sonrojo, Elliot no dejaba de verla a la distancia- eres muy dulce...

Cuando el Weekes se fue cerró la puerta, el adolescente por fin pudo afrontar la situación y acercarse a la chica...

-Leah... no te detengas... sigue tocando... -musito Elliot en voz baja-

-Si pero... -Leah no entendia porqué, pero haria cualquier cosa para complacerlo y hacer las pases-

-por mi. Por favor... -le suplicó el adolescente-

Leah estaba un poco nerviosa, para variar uso aquel libro de canciones que podía tocar en el piano y eligió una canción al azar.

Usó todo su conocimiento, trató de enfocarse en hacer lo mejor posible y se concentró.

Elliot al escuchar aquella melodia le trajo muchos lindos recuerdos de su infancia junto a su familia, aun presentía que su madre estaba allí a su lado y observandolo.

Leah al ver que caian lágrimas se preocupó mucho...

-¿Porque lloras? -pregunta inocentemente la niña- Si te hago mal me detengo...

Cuando Leah dejó de tocar, Elliot simplemente se contuvo y sonrió. No le hacia llorar de angustia, sino de emoción. Aunque no parecia, el chico era sensible.

-esa canción me hace acordar a mi mamá... lo siento. -Al no poder evitar quebrarse ante sus sentimientos oprimidos, limpió sus ojos y se sienta al lado de su novia- Sé que debo olvidarla y seguir... pero a veces no puedo... necesito su abrazo, escucharla y aunque sea me rete...-El adolescente miro el suelo arrepentido de haberle fallado- perdoname por hacerte sentir feo ayer... no pude avisarte que estaría en compañia de Knox y su mamá, ellos me invitaron a pasear para que no este sólo y... -el chico levantó su vista para verle sus ojos- sólo te ocasione angustia... y no pude cumplir nuestra promesa.

Leah sentia que todo se había esfumado, no estaba enojada. Se puso de pie para poner sus manos en sus mejillas y a cambio, le devolvió una sonrisa.

-Lo se, Knox me contó todo. Pero si te divertiste ¿cual es el problema? -dice la niña siendo optimista ante todo lo ocasionado. Como su hermano le dijo si él no le hizo algo grave no debia enfadarse y mandar su linda relación al carajo por un malentendido-

-queria que entiendas... -mencionó el azabache- lo importante que es pasarla en familia, con tus seres queridos... porque esos bellos momentos se atesoran muy fuerte en tu corazón y no quiero apartarte de que disfrutes de estar con ellos... yo perdí a mi madre, no quiero que pierdas a la tuya... valora tu tiempo a su lado... Leah...

Ahora la niña entendio todo y tenia razon el chico. Habrá situaciones a futuro qué ese vinculo familiar se quebrará pero no queria pensar demasiado en ello. Sus padres eran jóvenes, aún tenia mucho tiempo para estar con ellos y poder disfrutarlos.

-Creo que he aprendido una gran lección...

-Te perdono ¿tu me perdonas? -pregunta el adolescente Barnes-

Leah toma su mano y asiente con mucha felicidad que todo volvio a la normalidad.

-Siempre. No volvamos a pelearnos... duele el doble... -admitio la niña y luego mira el piano que estaba de frente suyo- ¿Quieres que toquemos algo juntos?

Elliot no estaba seguro, ya que nunca lo había hecho ni practicado en su vida. En algún momento intentó cuando era niño pero ya había olvidado las lecciones.

-Pero yo no se tocar el piano así bonito como lo haces... haré un desmadre...

-no, yo toco y tu cantas algo... ¿si? -propuso la castaña con mucho entusiasmo-

Elliot no sabia que canción tocar, la única que vino a su mente fue cuando Leah empezó a tocar las primeras notas de aquella primera canción que escuchó en su movil y se la dedicó con mucho cariño.

-bueno... lo intentaré... -suspiro el azabache y trato de concentrarse en su voz- Todo cambió, cuando te vi... oh... De blanco y negro a color me convertí... y fue tan facil quererte tanto... algo que no imaginaba... fue entregarte mi amor cuando me mirabas... todo temblo dentro de mi... El universo escribió que fueras para mi... se que no es fácil decir te amo, algo que no imaginaba...

...

El pequeño Weekes estaba husmeando que todo saliera bien con sus amigos y volvieran a reconciliarse de sus enojos. Se alegro internamente de haber ayudado a ambos para que la relación siga su curso. No podía verlos tristes ni distanciados.

-¿Knox que haces? ‐pregunta Alex al ver al chico de manera extraña espiando hacia la habitación de musica donde estaba el piano y otros instrumentos que conservaba su padre-

-Shhhh... -no queria que el adolescente encienda las alarmas y arruiné la reconciliación de su hermana con su primo-

Invitó a Alex a husmear un poco pero estaba lejos de interesarle como ambos tocaban el piano. Tenia otros asuntos mas importantes.

-¡Hey! no andes de metiche... -menciona sarcástico, luego recordó para que lo buscaba ansiosamente- queria decirte que llegó tu papá...

El chico volteo a mirarle impresionado, casi no creia lo que escuchaba. Su madre no había mencionado nada con respecto al regreso de su padre, hasta habia pensado que estaría unos dias más.

-¿Enserio? -dice el niño, pensaba que su amigo usaba ese pretexto para llamar la atención- No jodas con eso...

Pero el adolescente seguia convencido que era así. Jamás jugaria con sus sentimientos.

-No, enserio... no miento... -negó el ojiazul siendo totalmente sincero- por eso te estaba buscando... recién llegó a la mansión...

Knox no pudo evitar emocionarse por su llegada, deseo internamente que aquellos dos hagan las pases y vuelvan a como estaban antes para él quedarse tranquilo.

-¿y mi mamá lo sabe?

El adolescente negó otra vez.

-Esta atentiendo a mi papá ahora... -aclara y señala que su madre no estaba al tanto de la llegada de su esposo, es mas ella misma estaba ocupada- con la medicación...

Mientras ambos corrían hacia la planta baja el chico Weekes no podía estar en ambos lados a la vez.

-Ya voy... -dijo apresurado bajando las escaleras y luego pensó- suerte Leah, Elliot...

Dallon, quien recién llegaba y estaba acomodando su valija de viaje, tranquilo no se percató que su hijo llegaba con toda prisa a recibirlo con un gran abrazo.

-¡PAPÁ! ¡PAPÁ! -exalto el niño Weekes cuando lo abrazó, lo había echado de menos-

Dallon recibió confortable aquel abrazo de su niño y lo alzo con sus manos hasta sus hombros. Tambien lo había extrañado mucho en estos días.

-Knox hijo mío... -dijo el Weekes tambien conmocionado, una lagrima habia escapado de sus ojos- mira quienes vinieron conmigo...

Al decir esto último el chofer Tom traia consigo una pecera con sus peces.

-Ay... -Knox pidio bajarse de sus brazos, se sentia eternamente agradecido- papá gracias, gracias... -corrio a ver sus mascotas, que era lo que mas apreciaba- Nemo, Zero... -vio a traves de la pecera que ellos estaban bien- papá te adoro, eres lo mas...

Dallon asintió, notó que su niño estaba bien y feliz, con una sonrisa que era inexplicable para él describir.

-De nada hijo... -acaricia su cabello con mucho cariño, luego recuerda que tenia bajo su posesión una carta para los hijos de Michelle, justamente cerca tenia al mayor- toma Alex... esto es para ti y Leah...

-¿una carta? ‐no podía imaginar de quien provenia, le daba miedo y curiosidad de saber su contenido-

-De tu tío Harry...

El ojiazul la recibio con gusto y se quedo mas tranquilo. Harry tenia todas las buenas intesiones con él, hasta le causo intriga saber que pensaban sus tios con respecto a la separación de su madre y su viaje al otro lado del continente para saber acerca de su verdadero padre. Pensaba que a estas alturas toda la familia Borns los odiaban.

-Ay, que bueno... -abrio la carta y leyo rápidamente su contenido, para nada era malo sino, todo al contrario, le daba apoyo a toda la familia y buenos deseos- buaaa los extraño harto... -ademas envió algunas fotos familiares para que las conserven- debo decirle a mamá que los invite para las próximas vacaciones y nos visiten...

Alexander no pudo evitar emocionarse por la idea, estaba planeando todo en su cabeza y ver la manera de invitarlos a su hogar para compartir, al menos la santa cena de navidad. Fue a buscar a su madre para enseñarle la carta dejando a solas a los Weekes.

‐Campeon ¿no haz visto a tu mamá? ¿Dónde está? -indaga Dallon a su hijo que estaba entretenido viendo a sus peces en la pecera-

-Esta atendiendo a Ryan... -comentó el niño sin prestar tanta atención a su padre-

-¿Le sucedió algo?

Dallon habia llegado de imprevisto sin avisar a su familia, habia adelantado sus dias de vuelo para llegar lo mas pronto posible.

Luego de aquel viaje, nada volvió a ser igual que antes.

-Continuará-

Holis! Tanto tiempo, al fin termine el cap, costó mucho porque he tenido mucho trabajo. Así que, si estas aun leyendo esta fic te agradezco tu paciencia. 🥰❤️

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