"intenso"
Narra Narrador:
Ryan apenas comenzaba abriendo sus ojos puesto que alguien había abierto de par en par la ventana de la habitación y los rayos de luz se asomaban a su rostro. Entonces se cubrió su cara para no quedar ciego.
-amorcito lindo -escucho la voz de su novia- perdón por despertarte tan temprano
Él solo murmuró en voz baja sin decirle nada.
-ya en un rato saldré a trabajar al consultorio
Ryan se dió media vuelta en la cama y tomó la almohada para cubrirse.
-¿Qué hora es? -inquiere saber-
-las 7:15 AM -contesta con un tono alegre la rubia-
Ryan apenas la observó como ella se miraba al espejo y se peinaba su cabello. Está vez lucía un poco más normal en cuánto a la vestimenta. Se había puesto una camisa de seda color beige y un pantalón de vestir negro, algunos adornos como pulseras y un collar y apenas un poco de maquillaje natural, junto a unos zapatos con un poco de taco.

-con razón tengo sueño -musitó el castaño-
Ella volteo a verlo y se acercó a él para zamarrearlo.
-bebe, yo me iré pero tú puedes seguir aquí durmiendo. Descuida, descansa amor -intento ser cariñosa con él y beso su frente-
-¿En qué vas a ir Kelt? -indaga el ojos avellanas-
-En Uber ¿Por? -enarca una ceja- ¿No me digas que te pone celoso eso?

-claro que no -se excuso el Ross- sólo ten cuidado ¿Si?
-si, mi celosito -sonrie la rubia y corre la almohada de su rostro para verlo- te amo, bye -le da un beso en sus labios y se marcha-
Ryan cubrió su rostro nuevamente de la vergüenza y cerró sus ojos. Nuevamente, a los minutos se escuchó la llegada de un auto y supuso que fué el Uber que recogió a su novia. Ahora que se había despertado apartó su almohada y suspiró.
-¡Kelt la luz! -alzo la voz y solo escuchaba el eco en su habitación puesto que había mucho silencio- ¡Rayos! Olvidaste cerrar la ventana
Cerro sus ojos y se dió media vuelta en la cama boca abajo ya fastidiado.
.
.
.
Ya pasadas las horas se despertó del profundo sueño que tenía, estiró sus músculos y bostezó. Vio la hora en el reloj y aún no eran las 11 am puesto que estaba a tiempo de ir a visitar a su hijo y llevarlo al colegio antes que ese tal "Harry" se lo lleve.
Se ducho rápido y vistió de forma casual. Por suerte había conseguido hablar con su novia para que no lo dejará y confiara en él. Pensó que no habría problema con ello puesto que ella lo quería mucho a pesar que en momentos de irá le tirará con todo.
Pensó de antemano avisarle a Michelle que iría a su casa pero recordó que su móvil fue destruido y no tenía dinero para comprar otro así que sin más, se fue directamente a su casa sin pensarlo dos veces.
Al llegar a la casa tocó el timbre y espero afuera conforme. Se preparaba mentalmente para ser recibido con un regaño.
-ash, ¿Ahora quien es? -escucho su voz y de mal humor de la azabache así que simplemente rodó sus ojos, al abrir la puerta no se sorprendió de verlo allí parado con su típico semblante, sino que hizo una mueca de lado- Ah, eres tú. -se dió media vuelta y dejo la puerta abierta para que entre a la vivienda- ¿Sabes cómo su usa un móvil para mandar mensajes o llamadas siquiera?
-¿Porque me preguntas eso? Claro que sé -enarco una ceja casi ofendido-
-ah pues pensé que tantos años desaparecido y estando en el campo se te había olvidado cómo hacerlo.-dice sarcástica- Cómo casi nunca me avisas que vendrás, siempre te apareces así de repente en mi casa
Ryan no estaba de tan humor así que simplemente suspiró...
-ah eso -le resto importancia- es que se me rompió el móvil -se encogió de hombros-
Ella volteo a verlo sorprendida.
-¿Se te rompió o te lo rompieron? -dice con una sonrisa de medio lado-
-me lo rompieron -dice sin más, resignado-
-Ah si si, Brendon nos contó todo anoche -menciona la chica- bah, en verdad no a mi sino a Garrett.
-¿Brendon les contó? -tapo su rostro avergonzado- ¿No me digas que su empleo consiste en ser chusma de ustedes?
-algo así hasta también le contó que tú viniste aquí la otra vez -responde ella- ese frentudo es peligroso. -musita leve, luego llegó hasta el Ross y lo observó al rostro- ¿Y que paso con la vieja?
-¿Que vieja? -dice sin poder saber a qué se refería-
-a tu novia ¿A quien más? -roda sus ojos- sino preguntaría por tu mamá o tu abuelita
-bueno, al final se enteró de todo. Que tengo un hijo contigo y nada, después de hablarlo me creyó y aceptó estar conmigo a pesar de eso.

Michelle suspiró y se dió la media vuelta dándole la espalda. Caminó unos metros alejada de él y agregó...
-¿Seguro que algo a cambio te pidió? No creo que sea tan buena mujer como para perdonarte así nomás -hablo más tranquila dirigiéndose a la cocina-
Ryan agachó la mirada al suelo y rascó su nuca.
-Si, con la condición que a futuro tengamos nuestros propios hijos
Michelle se detuvo al escuchar eso salir de los labios del Ross e inmediatamente volteo a verlo.
-¿Y que le dijiste?
Ryan avergonzado miro de lado.
-posiblemente lo haga aunque no esté listo para hacerlo.
Ella no lo podía creer y apretó la mandíbula disimuladamente.
-ash, es una maldita -penso por sus adentros y luego añadió a su dicho- eres tan manipulable Ryan. Dios mío -se cubrió su rostro- si no estás convencido no dejes que ella te controle. Te tiene que entender y dar tiempo. Tener una familia no es una tarea sencilla.
-Lo sé, lo único que me arrepiento es de no haber conocido a... -no quiso decir su nombre-
Michelle se conmocionó y vio que Ryan está vez estaba siendo sincero.
De pronto llegó el pequeño Alex e interrumpió su conversación al bajar del cuarto por las escaleras hasta la sala principal.
-mamá, ya estoy listo para ir al colegio.
Ryan abrió sus ojos y al verlo sintió una emoción, su corazón latía fuerte lleno de emociones encontradas con aquel niño.
-¡Oh Ryan!
Alex apenas lo vio bajó apresurado las escaleras y corrió a saludarlo.
-¿Viniste a jugar conmigo? -indaga el niño igual de emocionado, el castaño mayor asiente-

-Si, pero veo que tienes que ir al colegio -menciona el Ross con una sonrisa y apoya su mano sobre su pequeña cabeza- tal vez te pueda llevar hasta el colegio si tú mamá quiere ¿Que dices?
Alex volteo su cara ahora enfocados los dos en Michelle y buscando su aprobación.
-esta bien, que venga pero no viajaremos en moto ¿Ok? -se agachó a la altura del niño y acomodó su uniforme- vamos en Uber.
-¿En Uber? ¿No era que Garrett te lo había prohibido? -inquiere saber el castaño-
Ella tomó la mano del niño y con su mano libre se fijó en su móvil para llamar al Uber.
-¡Michelle! Espera -le llama la atención el Ross-
-¿Que sucede Ryan? -pregunta la mujer concentrada en llamar a un vehículo que la traslade hacia el colegio del niño-
-¿Así vas a ir vestida? -indaga el Ross sonrojado-

Ella se miró así misma y llevaba puesto una blusa de tirantes color blanca y una falda corta color morada, llevaba adornos como pulseras, un collar, aretes y tacos altos además de unos lentes oscuros color rosa.
-Si, ¿Que tengo? -se vuelve a observar así misma pero no encontraba la falla-
Alex la observó pero sonrió.
-te ves muy linda mami -contesta el niño-
-¡Ay mi amor! te amo -se agacha a dar un beso en su mejilla- te ganaste un rico postre para la noche -le murmura en su oído-
Ryan se pegó en su frente no creyendo lo que escuchaba.
-no podés ir vestida así y menos en un taxi. ¿Es confiable el chófer? Mira si te quiere hacer algo -se excusa el castaño tratando de convencerla para que busque otra alternativa de vestimenta, un poco mas casual-
-¿Que tiene de malo? Si a Garrett le encanta verme así de espléndida -menciona orgullosa de si misma-
El Ross no sabía que decirle, se quedó con la boca abierta aun sin creerlo.
-viajar en Uber es muy top y seguro. Mayormente no conoces al chófer -le resto importancia la mujer y salieron todos de la casa-
Mientras ella cerraba la puerta, Ryan tomó la mano del niño y se aferró fuerte a él.
Cuando levantó la vista vio el vehículo del Uber estacionado en la calle esperando por ellos.
-¿En qué momento lo llamaste? -dice anonadado-
-Ryan eres muy anticuado, actualízate querido. -dice la mujer y agita su móvil- esta belleza hace todo posible.
Sin respóndele caminaron lento hacia el auto y se subieron.
Ryan sentó al niño en su regazo en uno de los lados del asiento trasero y Michelle a su lado cargando la mochila y su cartera.
-¡Hola diosa! ¿Cómo está todo? -menciona el chófer- hace mucho no la veía.
Ella suspiró y se acomodó en el asiento.
-Ash, tuve un chingon de problemas Jared, si te contará... No acabaría más -comento tocando su cabeza-
-mmm, adivinare -habla tranquilo Jared mientras pone en marcha el auto- ¿Otra vez Garrett?

Ryan se quedó obsevando tan extraño como Michelle le tenía tanta confianza al chófer al que ella suponía que eran desconocidos. Pero para él parecía todo lo contrario.
-Si ¿Podés creer que el muy perro me cancelo las tarjetas? ¿Cómo pensaba que yo viaje y lleve a mi bebé a estudiar? ¿Y las compras al Supermercado? -relataba su gran odisea-
Ryan en todo momento se quedó callado y de mala gana observando hacia la ventanilla del vehículo como lo hacía el niño, no le prestaba atención a su charla. Más bien quería obviarla.
-¿Y él quien es? si se puede saber -pregunta el chófer a la mujer haciendo referencia al Ross-
-es un amigo, que nos acompaña -le resto importancia la mujer-
-usted señorita es tan amable -le contesta el sujeto extraño para el Ross- con total respeto a lo que a mí concierne, si estuviera soltera no pensaría dos veces en salir en una cita con usted
Ella se puso colorada y agitó su mano.
-¡Ay Jared! -rio la mujer-
Ryan solo la observó, jamás la había visto así tan suelta. Respiro profundo y recordó el porque Garrett no la dejaba subir al Uber.
Al llegar a su destino saludo al chófer amablemente pero el Ross aún seguía con su seriedad y no cambiaba el semblante.
-adios mi bebé hermoso, cuídate y presta mucha atención en clase... -le animaba a su hijo antes de entrar al instituto- ah y hazle caso a la maestra
-¡Si mamá! -asintio obediente el infante y muy feliz por entrar a clases-
Ella seguía despidiéndose del niño a lo lejos y con una enorme sonrisa, muy emocionada. Pero al observar de nuevo al castaño a quien estaba a su lado con la cara de pocos amigos hizo una mueca de lado.
-Ah estabas acá, pensé que te habías ido -menciona la mujer- ¿Porque estás tan callado?
Ryan bufó rendido.
-no crei que tuvieras tanta "confianza" con el Uber. -incito el ojos avellanas molesto con la situación-

-aflojale un poco, Jared fue a nuestra escuela también -comenta con diversión la mujer-
-que extraño, yo no lo conozco -respondio tajante-
-tú porque siempre te relacionaste con Brendon, Angy y Spens. No conoces a más gente pero Garrett al ser el chico popular nos conocen todos -hablo orgullosa de su marido- no se como conseguí convencer a Garrett en dejarme ir en Uber. Era un total fastidio molestar a Harry para que lo lleve y traiga
-yo te podría haber echo el favor -musitó el Ross en voz baja-
-¿Tú? -enarca una ceja- Ni siquiera tienes un vehículo. Ni lo sueñes. Mi bebé no viajará como ganado en una moto -espeto la mujer- es un total peligro.
-pero yo conduzco bien ¿No confías en mi? -dice el castaño frunciendo su ceño-
-en vos si pero en los conductores de la calle no. -se cruzó de brazos-
Y ambos no se dieron cuenta que caminaban hacia el centro de la ciudad mientras discutían sus cuestiones.
Ambos disconformes dejaron de hablarse entre si pero no sé sentían incómodos, Ryan estaba dispuesto a seguirla para que ningún hombre se le acerque más cuando observó que durante su trayecto era el centro de atención de las miradas masculinas y eso le incómodaba al Ross porque no podía insinuar nada.
-Mich ¿Porque no mejor... -no termino de decir la frase que observó que ella se detuvo en una vidriera, observó un rato y se adentró en la tienda-
Ryan enarco su ceja y se tapó el rostro avergonzado, no le quedó de otra que seguirle.
El Ross no podía creer dónde estaba metido, miraba hacia todos lados y allí la encontró a Michelle hablando con la vendedora y eligiendo algunas prendas.
Después volvió hacia él y sonrió.
-Mira Ry, quiero saber tú opinión sobre esta ropa -le enseño una tanga color rosa y luego otra blanca- ¿Tu crees que a Garrett le excitara más en rosa o el blanco?
A Ryan se le había subido la sangre a la cabeza y volteo de lado su rostro sonrojado.
-¿Dime? -insiste en su recomendación-
-¿Porque me preguntas a mi? Se supone que es tu pareja y tú sabrás lo que le excita ¿O me equivoco? -le contesta de mala manera-

-Ash menos mal que te pedi una recomendación... Te lo pregunte porque tú eres hombre -menciona y se aleja de el- mejor me elijo la que tiene color rojo.
Ryan no podía siquiera imaginar aquella cosa diminuta en su cuerpo.
Cómo vio que ella estaba tan concentrada en elegirse algo de prendas interior y femenina, ya rendido se acercó a ella para tratar de disculparse.
Ahora elegía un conjunto de ropa interior.
-con eso lo infartaras, te verás muy sensual -musita leve interrumpiendo sus pensamientos-
-¿Y eso? ¿A qué va? -inquiere saber la chica no creyendo lo que escuchaba-
-¿No querías una recomendación como varón? Ahí la tienes -respondio rápido y sonrojado-
-ok, me llevaré ambas cosas -contesta ella y se va a la mesa donde le cobraría el producto-.
-su mujer es muy hermosa -se acerca un muchacho que trabaja en la tienda- que atento que es en acompañarla y cuidarla en todo momento.
Ryan parpadeo varias veces y quería corregir aquel detalle y decirle que ella no era su mujer pero no había caso, cuándo ella caminaba nuevamente acercándose a él lentamente su corazón empezó a latir con fuerza y se quedó pasmado viéndola, su belleza lo había cautivado.
-¿Y? ¿Nos vamos? -le habla de nuevo y lo quita de aquel trance-
Él en silencio asiente y la sigue hasta la salida del local.
Durante su trayecto a casa el Ross sintió la inmensa necesidad de tomarla de la mano y caminar como si en verdad fueran una pareja. Pero en vez de hacerlo y ganarse una cachetada prefirió callar y acompañarla para que llegue sana y salva a su hogar.
Ryan se sentía extraño y mucho no quería platicar. Al llegar a su hogar se desánimo porque supuso que él tendría que volverse al suyo. Pero ella se sintió mal por todo el asunto y porque el Ross estaba muy poco comunicativo, quería saber que le pasaba.
-Ry, ¿No quieres pasar? -le propone- claro, si quieres almorzar algo. Garrett no está y si no tienes nada por hacer -se picaba su mejilla-
Ryan sonrió de medio lado, la conocía y sabia que su mensaje decía que necesitaba alguna clase de compañía para no sentirse sola.
-si, igual no tenía nada que hacer en casa.
-¿Y tú novia no se va a enojar? -indaga saber la chica-
-ella está trabajando -se encogió de hombros-
Michelle sonrió con alivio y lo invito nuevamente a pasar por su morada.
-¿Que vas a preparar ahora? -quiere saber el Ross con curiosidad-
-ah no tuve tiempo de cocinar, pediré una pizza ¿Que te parece? -propone tomando su móvil y llamando al delivery-
-Ah, con razón me invitaste. Sabes que amo las pizzas -menciona el Ross con una sonrisa y se acerca a ella posando su mano sobre la pared-
-por supuesto, yo sola no podría acabarme con toda una pizza. Te lo encargo -le guiña un ojo y se enfoca en hacer la llamada-
Ryan la tenía a unos centímetros y en silencio la admiraba, sus gestos y su forma de hablar, su belleza y sus brazos. Mordió sus labios conteniendo sus deseos internos.
-listo, entonces lo espero en 10 minutos -contesto la mujer y cortó la llamada, luego observó al castaño- el muchacho del delivery vendrá en 10 a 15 minutos aproximadamente.
-Ok -solo le contesto y volteo la mirada muy sonrojado-
Ambos fueron al living y esperaron allí, al rato se escucha sonar el timbre y pensaron que era el muchacho del delivery pero ella fue a abrir la puerta y grata sorpresa se escuchó. Ryan estaba sentado en silencio escuchando la conversación.
-Oh señorita Michelle Børns, buenas tardes -escucha una voz extraña y alegre- aquí le traigo la correspondencia del señor.
-Si Rob -le contesta ella-
-¿Y como va todo? ¿Cómo esta el pequeño Alex? -indaga saber el cartero-

-muy bien por suerte, conseguí convencer a Garrett de que me deje llevarlo en Uber pues si no... Pfff -escucha decirle con total confianza-
-me imagino, en cualquier evento así me avisa y los llevo en mi coche. También llevo a mi hermanita -hablo el muchacho-
-Si, Jazmín es muy tierna y se lleva tan bien con mi Alex.
-¿Podríamos arreglar alguna vez y llevarlos a la plaza a qué jueguen en el parque y los columpios? -insiste el joven-

-Si ¿Porque no? A Alex le encantara la idea -le contesta ella amablemente-
-¿Y a ti? Jajaja -se ríe para no sonar tan alevoso-
Ryan se levantó de su lugar y chasqueo sus dientes, abrió aquella puerta y los vio allí a ambos platicando y como ella tímidamente escondía su sonrojo.
-Ah, no sabía que tenía visitas señorita. Bueno, le dejo el empaque y me retiro. -saluda cordialmente- me saluda al señor Børns.

Ella asiente y le devuelve el gesto.
-¿También te llevas de maravillas con el cartero? -insiste en decirle el castaño-
-no le des importancia, solo quieren ser amable.
-¿Amables? Pues yo no veo nada amable que te inviten a salir -menciona cabreado el Ross-
Michelle ya harta se frena y pisa fuerte el suelo.
-¿Y eso a ti que te importa? Ni Garrett se preocupa tanto por mi -le discute-
Ryan con todo su valor de acercó a ella y se le plantó frente a frente y la observó detenidamente frunciendo su ceño.
-no estoy de acuerdo.
Para calmar aquel ambiente que, de un momento a otro se volvió tenso, el timbre volvió a sonar.
-Ash, el delivery -menciona la mujer-
Ella se dió media vuelta y dejo al Ross furioso y con miles de palabras atragantadas en su garganta. Apretó su puño del coraje pero no por enojo había ella sino hacia aquellos tipos que se abusaban de su amabilidad y aprovechaban cualquier momento para coquetearle.
-Hola Mich, te traje tu pizza preferida. Mitad napolitana y mitad de calabreza.
-oh Henry, que amable eres -le responde- debe estar deliciosa.
-no tanto como tú lo estás reina -le dice aquel sujeto y Ryan adentro de la casa se quería matar, trato de respirar profundo y meditar antes de sacar sus instintos asesinos-

-Ay Henry, toma -le entrego el dinero- el resto es propina para ti.
-Gracias amor, un gusto -le contesta y escucha una moto irse del hogar-

Al entrar nuevamente a su hogar vio que el Ross ya no estaba alli en la sala y este estaba en la mesa de la cocina tomándose de sus cabellos y con desesperación.
-aqui está la comida Ry -menciona la chica con timidez luego de ver su enfado-
-ya no tengo ganas de comer, adelantate si quieres -le dice y hunde su cabeza entre sus brazos-
-no me voy a acabar todo esto, sabes cómo voy a quedar de gorda -dice con una sonrisa pero al ver que él no estaba de tan buen humor y estaba muy callado se sintio mal, culpable por hacerlo rabiar- ok, te guardo el resto -dijo sin esperar a que él le responda-
Ella empezó a comer la comida y el silencio era tan prominente que ya empezaba a incomodar. Así que para variar e ignorarlo tomó su móvil y se puso a chequear algunas cosas allí.
Ryan trataba internamente de calmarse antes de perder los estribos y cometer una locura. Levantaba la vista y la veia distraída comiendo su comida favorita y como removía sus labios carnosos que lo tentaban a cada bocado.
-¿Quieres? -insiste la mujer al ver que observaba como ella comía-
Él no respondió que solo movió su rostro negando.
Al terminar de comer cerró la caja de pizza con mitad de las porciones.
-bueno, me voy. No quiero molestarte más -decía si más levantándose de la mesa-
Michelle vio como en silencio se marchaba pero ella se trago su orgullo y tomo su brazo para que no se vaya así nomás.
-espera, no te vayas Ryan -musitó levemente-
Él volteo sorprendido a verla y se quedó anonadado, su aire comenzó a faltarle y pestañeo varias veces no creyendo que ella misma lo estaba sujetando de su brazo rogando que no se vaya.
-tengo algo que te servirá -menciono la chica y lo soltó-
Luego lo dirigió hasta el garage dónde tenía varias cajas con muchos objetos de suma o mera importancia.
Narra Ryan:
Seguí a Michelle en silencio, no estaba de ánimos para poder entablar una conversación amena con ella. Me sentía extraño y patético por celarle de esa manera sabiendo que sólo es la madre de mi hijo, solo eso. Estaba confundido pero ella seguía amable y parecía que no quería que me fuera de su casa.
Llegamos al garage y se puso a revolver algunas cosas en varias cajas que tenía guardada, había ciertos lugares que no llegamos a limpiar la última vez pero el mueble viejo parecía que restaba de polvo.
Ella no había conseguido lo que buscaba en las cajas que tenía sobre a su alcance y ya comenzaba a fastidiarse. La conocía, de seguro se sentía desesperada por no encontrar lo que buscaba y si era así de intensa, es porque era sumamente importante y para mí.
-Oh ya... -murmuro en voz baja y la ví correr una banqueta para subirse en ella-
Se subió para tomar altura y buscar por arriba de aquel mueble dónde habían muchas más cajas, de seguro Garrett las tenía bien escondidas y que no estuvieran a su alcance.
¡Rayos! Me sentía nervioso. No podía despegar mis ojos de su esbelto cuerpo, sus piernas y su redondo trasero que estaban a mi vista, su falda corta y sus zapatos de tacos la hacían ver increíblemente sensual que estaba de infarto.

-¡Ash! Maldito sea Garrett ¿Porque tienes que guardar todo allá arriba -se quejó y refunfuño-
Suspiré rendido y me acerque un poco más a ella, sentía la necesidad de tenerla cerca y tocar su delicada piel.
Escucho un leve sonido y algo se movió que el mueble comenzó a moverse junto a las cajas y ella, junto a la banqueta comenzaron a temblar hasta caerse al suelo.
-¡Auch!
Varias de esas cajas, en las cuales una de ella tomó y removió las otras cayeron pero antes de que le hicieran daño me metí y puse mi cuerpo para protegerla. No dejaría que nada ni nadie la dañará.
Ella se cubrió con sus brazos y basto con eso para adormecer mis sentidos y el impacto de aquellas cosas.
En todo momento no despegue mi vista de su rostro, quería asegurarme que todo estuviera en orden pero ella comenzó a quejarse del dolor
Cuando abrió sus ojos e hizo contacto visual con los míos me quedé impactado, no sabía que hacer, la tenía debajo mío y a mí merced...
-Ryan -musitó suave y aún no dejaba de verme-
-Mich -solo le contesté-
Mordió aquellos labios que ansiaba besar con desesperación y una corriente eléctrica recorrió mi espina dorsal, parecía que era un adolescente en la cual ella revolvía todas mis locas hormonas. Tocó mis brazos de ambos lados y sonrió.
-Vaya, no pensé que fueras tan fuerte -menciono y apretó mis músculos- mira estos brazos
Me corrí y me puse de pie, seguro que buscó alguna excusa tonta para hablarme y cambiar de tema por esta situación incómoda.
La ayudé a levantarse ofreciendo mi mano y se puso de pie, estaba muy avergonzado que hasta corrí mi mirada hacia otro extremo y sentí mis mejillas arder, mi corazón palpitaba fuerte contra mi pecho, no sabía que me estaba pasando y porque me estaba comportando de esa manera.
Ella tocó mi espalda y enseguida voltee a verla, su rostro parecía preocupado, y me palmeo varias veces.
-oh mira, lo sucio que estás -mencionó obsevando mi ropa-
-no debe ser nada -le digo para restarle importancia-
-no, si si... -insiste y se pone delante mío mirándome fijamente- quítate la playera
Abrí los ojos de lo sorprendido que estaba con tal preposición.
-¿Qué? -enarco una ceja incrédulo-
Ella se acerca a mi y me jala del brazo para poder quitar mi playera.
-¡Que te la quites Ryan! -demando y con sus manos a la fuerza y en contra de mi voluntad de quitarme mi playera queriéndome dejar desnudo, esto era muy vergonzoso de por si- ¡Está sucia! Y no permitiré que te vayas de mi casa todo mugriento para despues tener líos con tu mujer
Suspiré y dejé que me la quitará, sentí sus uñas afiladas rozar mi piel.
-espero que sea la última vez que me hagas esto Mich -murmure en voz baja y luego pensé- te saldrá bastante caro.
Ella victoriosa me dejó sin playera y observó mi cuerpo, me sentía vulnerable ante su mirada lasciva.
-mmm, es verdad que has trabajado bastante ese cuerpo, quien lo creería -dijo mientras seguía impeccionandome de arriba abajo-
-es cuestión de hacer ejercicios -me excuse para que no siguiera con su mirada de rayos X sobre mi, me incómodaba-
-¡Cierto! -exclamó y se fué a la sala, la seguí por detrás-
Fin de Narración de Ryan.
Narra Narrador:
Ryan siguió a la azabache hasta el lavadero dónde ella puso a lavar su playera lo más pronto posible.
-¿Quieres que te busque alguna playera de Garrett o camisa mientras tanto?
El Ross frunció su ceño.
-¿Estás loca? Jamás me pondría algo de él -contesto el castaño-

Ella rodó sus ojos.
-no te lo digo de bondadosa, sino para que no tome frío tu pecho y luego te enfermes. -aseguro y fue hacia un placar buscando alguna camisa que ya estaba limpia y doblada para su uso- toma, ponte está
Ryan la recibió de mala gana y observó los detalles en esa prenda.
-sigo afirmando que tiene horribles gustos hasta en la vestimenta
-¿Que tiene? A mí me gusta -sonrió la mujer y vio como el Ross sin chistar se la colocó, se acercó a él y agudizó sus sentidos olfativos- mmm, encima hueles a él ¡Rayos!
Ryan se colocó la camisa y se miró en el espejo más próximo a su vista.
-¿Cómo me veo? -indagó el castaño-

-como Garrett jajaja -se rio por lo bajo y tapo su boca- solo te falta el jean ajustado
-¡Woow! Gracias por tu alago -contesto irónico-
-por nada -le guiño un ojo y se fue al living dejando a la máquina de lavarropas hacer lo suyo-
Estando más tranquilos en la sala y sin entrometidos, Ryan empezó a sentirse más cómodo y relajado estando a solas con ella.
-hablando de Garrett, quería decirte que te invito a ti y a tu novia a comer una cena este domingo por la noche -le comento la chica seriamente-
-¿Que? ¿Garrett me invitó a mi y a Kelt a cenar con ustedes? -no lo podía creer el Ross-
-no me mires así que no fue mi idea -esquivo su mirada y se encogió de hombros- a veces no se que pasa por su mente, está loco.
Ryan trato de contenerse y suspiro.
-algo debe estar tramando de seguro -dijo pensativo- no creo que de la nada sea amable conmigo.
-solo quiere conocer a tu novia o lo que fuera tuyo -respondio Michelle comentándole el verdadero motivo-
-¿Para que la quiere conocer? -insiste el Ross no de acuerdo con la idea-
-no idea, de seguro para fastidiarme -murmuro lo último y escucho un sonido en el baño, la ropa ya estaba lavada-
Fue hasta allá dejando al castaño con el semblante serio y pensando en aquella tonta idea. Cuando regresó le entrego un móvil.
-toma, de seguro lo vas a necesitar para estar en contacto conmigo y saber de Alex ¿No? -le da un móvil y este enarca una ceja-
-¿Me lo estás prestando? -frunce su ceño-
Ella sonrió y niega ladeando la cabeza.
-no, te lo estoy regalando.
Ryan no sabía que decirle exactamente, se sonrojo como un niño chiquito y agachó la mirada apenado.
-Gracias Mich -musitó levemente-
-no te preocupes que en esa cajas había muchos de esos celulares y están sin uso por el momento, Garrett se compra los últimos modelos y después los guarda -le contaba- para él son anticuado si no son de marca y están a la moda o son los últimos en venta.
Ryan observó aquel móvil y parecía perfecto, no era último modelo pero para él uso que necesitaba darle era suficiente.
Así que ella se acercó a él y apoyo sus manos arriba de sus rodillas poniendo su rostro delante suyo mirándolo a los ojos.
-solo procura esconderlo de la vista de Garrett para que no lo vea y me metas en un gran lío -menciona la chica seriamente- y además, cuida que tú novia tóxica no te lo rompa de nuevo.
Ryan abrió sus ojos y no dijo nada, solo asintio estando de acuerdo.
-toma, tu playera está limpia y lista para usarla.
Ryan tomó su playera y la olfatio sintiendo aquel rico perfume a jabón de ropa y suavizante. Rápido se quitó la camisa de Børns y se colocó su playera.
-por un momento me sentí que era Garrett, Dios mío -recalco haciendo una broma-
-serias todo un dios griego jeje -contesto ella ruborizada-
Está sonrió de igual manera y no dejaba de ver su rostro, una parte suya amaba verla feliz y más cercana a él. Podría decirse que se sentía tranquilo y cómodo a su lado como en los viejos tiempos.
...
Mientras tanto con los Weekes:
Era de noche y Dallon estacionaba su auto en el estacionamiento, apagando la música del estereo. Observó nuevamente su móvil y vio la fecha, aún ningún familiar le había mencionado algo respecto a su cumpleaños y se sentía sólo, esperaba algo de su mujer pero nada. Se sentía triste, desanimado y sólo paso por su mente que tal vez ella lo olvidó, siempre era un poco distraída para los asuntos importantes.

Fue directamente a su departamento recordando los miles de problemas que con frecuencia le solicitaban los pacientes y lo estresaban a diario.
Suspiró ante de tomar aquella perilla que lo dividía de la salida hacia la entrada de su hogar. Después de debatirse mentalmente al fin de ánimo pero notó que todas las luces estaban encendidas y caminó en la oscuridad.
-tal ves se fue a dormir -musitó leve el Weekes con un semblante triste-
Se detuvo en la oscuridad y pensó en sus padres, a quien recordaba en momentos difíciles. Aún no podía creer que no superara su muerte y se lamentaba no poder pasar el resto de su día junto a ellos y su esposa en una gran reunión familiar.

De pronto, de la nada las luces se encienden y en ello, confites flotando hacia él y por dónde veía había muchos globos.
-¡Sorpresa! -exclamaron Angeles y Spencer con unos regalos en sus manos-
Dallon abrió los ojos sorprendido y emocionado, tanto así que una lágrima recorrió su rostro.
-feliz cumpleaños primo -menciono Spencer y le entregó una caja- toma tu regalo, lo elegimos Eli y yo
-Oh primo -lo recibió entre sus manos y lo abrió, ya que la mirada impaciente el Smith no se hacía esperar- Woow, una agenda y un reloj -sonrió el Weekes muy a gusto con su regalo-
-que lindo detalle Spens -admiro Angeles acercándose a él y abrazarlo-
Él la abrazo igual y luego la observó...
-quiero ver el tuyo mi amor -espeto Dallon y luego formó una sonrisa-
Ella se sonrojo bastante al ser mencionada y con timidez le brindó su obsequio.
Dallon recibió algo pequeño y envuelto en papel de regalo con un lindo listón. Al abrirlo se quedó sorprendido y sin habla...
-es hermosa -admiro el ojos azules tomando aquel obsequio y con mucho aprecio- te amo, gracias.
-¿Es una taza? -indaga Spencer parpadeando varias veces-
Angeles lo observó y suspiro. Tomó el regalo que le había dado a su pareja y le enseñó...
-no es cualquier taza, mira... -le dió la vuelta y en una parte de los bordes le mostró algunos dibujos que ella misma le había hecho- tiene mi nombre, el suyo y además, quería que fuera sorpresa pero ahí adentro están los resultados del sexo de nuestro bebé, la obstetra me lo entrego hace unos días.
Dallon con desesperación tomó su regalo y observó, quitó aquel papel enrollado que tenía adentro en su contenido y leyó lo que tanto esperaba saber.
-un varón -musito leve y luego miro a Angy- ¡Es un varón! ¡Nuestro bebé será un varón mi amor! -le dijo está vez a ella muy emocionado-
-¡Wooow! ¡No lo puedo creer! -exclamo sumamente contento el Smith- ¿Y como se llamará? ¿Pensaron en algún nombre?
Dallon observó a su chica esperando que ella sea quien le contará aquel nombre que tanto le comentado la vez anterior si su bebé nació niño o niña.
-¡Knox! -menciono con una sonrisa y acaricio su barriga- ¡Knox Oliver Weekes! .
Dallon se acercó más a ella y la abrazó, levantó su mentón y le dió un pequeño beso en sus labios.
-me alegra que estén aquí, ya había pensado que se habían olvidado de mi cumpleaños
Spencer frunció su ceño.
-¿Que? Eso jamás primo. Queríamos que fuera una sorpresa -responde seguro Spencer y voltea a ver a su amiga-
-Si cariño -afirma- preparamos toda la tarde algo delicioso para ti
Dallon sintió tantas nuevas emociones que los abrazo a ambos, se sentía tan cómodo y tan feliz con su mujer y su primo.
-no puedo esperar a ver qué me han preparado -contesta alegre el Weekes y se va, tomando de la mano a su chica-
-lo hicimos con mucho amor primo -corre por detrás al ver que él ya estaba yendo a la cocina-
Dallon llegó a la mesa y vio un gran banquete arriba con todo tipo de carnes magras y vegetales. Su ojos se abrieron y noto algunos detalles de globos y flores en el centro de mesa. La luz tenue y algunas velas que lo hacía ver más romántico.
Angeles se posicionó por detrás de su amigo Spencer y le codeó en la cintura al ver cómo miraba a su primo.
-shhh Spens -murmura cerca de su oído captando la atención- pues gracias, sin tu ayuda no hubiera podido sorprenderlo.
Spencer se voltea y asiente.
-no hay de qué prima Angy -le responde achinando los ojos- valió la pena el esfuerzo, todo con tal de verlo feliz.
-Si -ella lo miro y le hizo un cela con su cejas-
-¿Que ocurre? -indaga el ojiazul-
-¿pues no te ibas a ir y a dejar que me encargue de esto? -enarca una ceja- es un cena romántica y solo quiero estar a solas con mi Amorts
-pues así no se vale Angy -se cruzó de brazos ofendido- no comí nada y pues mira nada más el tremendo banquete -le señala sin que Dallon lo viera- ¿Se van a comer todo esto ustedes dos sólos?
-creeme que si -se tapo el rostro avergonzada- Dallon come mucho, y no se cómo le hace para no engordar y pues yo...-no quiso terminar la frase pero atinó a ver su pancita de embarazada- tengo que alimentarme por dos, por nuestro Knox.
Spencer rodó sus ojos incrédulo y su estómago comenzó a rugir.
-pues no se vale -corrio su mirada hacia otro lado y resopló-
-porfis -suplico la chica con ojos de cachorro mojado-
El castaño suspiró. No podía luchar contra su cara de angelito.
-ok, lo haré por Dallon y por Knox.
-gracias gracias gracias -lo abrazo sin que el Weekes lo notará-
Cuando esté volteo y los vio los invito a acercarse a la mesa pero justo en ese momento Spencer se detiene.
-mejor disfruten de la velada ustedes, yo tengo cosas por hacer -se excuso el ojos azules menor rascando su nuca algo nervioso-
-¿Algo como qué? -inquiere saber Dallon-

-Ehm, repasar unos apuntes para el próximo examen -le mintió para zafar de la situación-
Dallon no quedo del todo convencido hasta que su mujer lo tomo del brazo y se aferró a él con mucho cariño.
-el estudio es muy importante amor, lo bueno es que vino a saludarte y desearte un feliz cumpleaños -menciono la chica alegremente-
Spencer asintio y saludo a la pareja antes de irse a su hogar.
-que raro que no quiso quedarse Spens, pensé que tendría hambre como yo -le comento el Weekes a su chica ya sentados en la mesa para poder cenar-
-tal vez ya comió de antemano -sonrió la chica y despreocupada-
Dallon antes de comer su plato de comida dio una reverencia en silencio tomando la mano de su esposa y luego para sellar aquel mágico momento le pidió hacer un brindis.
-¿Porque brindamos amor? -pregunta Angeles curiosamente-
-por ti, por mi, por nuestro bebé Knox. -empezo el ojiazul- Por nuestra pequeña familia que empezamos a crear juntos y todo te lo agradezco a ti, sin tu apoyo no sería nada.

Angeles sintió un ligero rubor en sus mejillas.
-te amo mi amor, feliz,feliz, feliz cumpleaños. -añoro la chica sonriendo y latiendo su corazón de pura emoción por ser parte de su familia- Espero que seas enormemente bendecido y cumplas todos tus más grandes deseos.
Dallon agachó la mirada con una leve sonrisa en su rostro, aún no podía creer que los años pasaban y tenía a aquella increíble mujer a su lado. Sin lugar a dudas estaba agradecido por haber elegido a su chica correctamente y presintió que sus padres en el cielo estaban orgullosos de él y sus más grandes logros.
-no te preocupes, que ya se está cumpliendo -le guiño un ojo y le enseñó su anillo de boda puesto aún en su dedo menular izquierdo-
-Continuara-
Holis! Aquí otro nuevo capítulo y en agradecimiento también a sugar daddy Dallon Weekes que hoy 4/mayo está cumpliendo años. Lo amamos mucho 💖😍
Bạn đang đọc truyện trên: AzTruyen.Top