cuarenta
Jungkook
—¿Sabes donde esta Taehyung?
Miré a Chaeyoung ceñudo, al mismo tiempo que ella me preguntaba aquello en un susurro bajo, con sospecha. Me tensé de inmediato ante su cuestionamiento, pero me encargué que no lo notara.
Aún así, no sabía realmente si enviar a Taehyung lejos fue una buena o mala decisión al fin y al cabo.
—Ahora que lo dices... tampoco lo vi hoy. Hace un tiempo no viene a la escuela ¿no?—me hice el desentendido.
—Sí. Es extraño.—Chae me dió la razón y suspiró preocupada, pero lo cambió de inmediato por una sonrisa—¿Y tú qué? ¿No me dirás como estuvo viajar a Seúl?
Chaeyoung me codeó en broma y yo sonreí en silencio a respuesta.
Hace unas horas habia llegado a la escuela. Y la primera en notar mi presencia y en abrazarme como si la vida dependiera de ello fue Chaeyoung. Cosa que me había sorprendido, no tenia idea de que me tenia un gran afecto.
—Vamos tonto.—me apuró con un ademán— Iremos tarde a clases si sigues así.
Chae se dió media vuelta y comenzó a caminar. Asentí con la cabeza hacia ella comenzando a seguirle el paso por detrás. En el camino a clases se nos sumó Hoseok, lo cual era raro, porque casi siempre solía hacer las cosas por su cuenta y en otros lados donde no tuviéramos nada que ver nosotros.
—Jungkook.—me llamó, su noto parecia preocupado. Aunque ciertamente no me alarmé.
—¿Qué?—pregunté distraído—¿otra vez quieres que te cubra alguna tarea?
—Hombre, mirame. Es importante.—susurró tomándome del brazo y haciendome detener en seco. Fruncí el ceño—acabo de hablar con Namjoon y Jin. Dicen que estan divulgando rumores sobre ti. Y muy malos.
—¿Como qué?—pregunté con un ligero susto.
Esta vez lo mire fijo. Y no vi ningún brillo divertido en su mirada.
Hoseok me miro a los ojos.
Y habló.
—Estan hablando mierda sobre Lalisa y tú, Jungkook.
Fue en ese momento, que la resolución cayó sobre mi como um balde de agua fría. Me paré en seco sintiendo como el silencio comenzaba a ser pesado entre los tres. Y tomándome por sorpresa, la incertidumbre y el miedo comenzaron a hacer estragos alarmantes en mi sistema.
—¿Que... que dicen exactamente, Hoseok?
Susurré en su lugar, intentando que la voz no me temblara. Hoseok en cambio hizo una mueca y habló de la misma forma.
—Dicen que golpeaste a Yoongi porque enfureciste de celos. Pero no celos de hermano sobreprotector realmente, si no...—no pudo decir la palabra en voz alta porque no se animo. Y a respuesta comencé a ponerme ansioso. Hoseok tragó duro.—es hasta increible decirlo, pero piensan que te cojes a Lalisa.
La sangre se agolpó en mis pies, la respiracion se me entrecortó de inmediato y mire a Hoseok atónito.
—Es un secreto a voces.—agregó
Tragué en seco. Mis oídos comenzaron a zumbar.
—¿Pero... pero quien mierda dijo eso?—siseé, confundido, tembloroso y lleno de adrenalina. Mis manos se formaron en puños.
Senti sudor frío en mi nuca. Me rasqué la nariz e intenté una sonrisa extraña.
—Vaya mierda...
—No es verdad ¿cierto?—Hoseok indagó, con cierto atisbo de inseguridad al ver mi reacción.
—¡Pero por supuesto que no!—elevé el tono con alteración y todos me observaron. Me pasé la mano por el rostro sin poder creerlo—¿Como pueden decir eso de nosotros Hoseok? ¿Acaso tienes mierda en la puta cabeza o qué?
—Jungkook calmate ¿si? Es solo alguien que busca excusas para hacerte enojar. Alguien quiere que reacciones así.—Chaeyoung me tomó por los hombros fuertemente cuidando de que no hiciera estupideces.—sé que los rumores no son buenos pero...
—Chaeyoung...
—Si es mentira, entonces no tienes de que preocuparte. ¿no?
Pero si tenía mucho de que preocuparme. Rumores asi no salian a la luz porque sí y ya. Alguien lo sabía. Alguien queria jodernos de una manera grande.
Mis manos comenzaron a temblar. Pero traté de no hacerlo notar.
—Lo sé, Chae.
—Kook... no te pongas así. No dejes que esos comentarios te hieran.—me alentó Chaeyoung. Hoseok me observó en silencio, analizando cada reacción de mi parte y eso me enfureció, más no podía decir nada sin quedar como un mentiroso. Asi que me tragué mis palabras.
Mi pecho subia y bajaba, sentía como me faltaba un poco el aire y los comentarios reconfortantes de Chaeyoung eran lejanos en mis oidos. Hoseok me dio unas palmadas en la espalda y suspiró al verme tan afectado. Lo miré desconcertado.
—Escucha Jeon.—enfatizó— Intentaré ver quien esta detras de esto ¿okay? Pero no te pongas de esa forma. Rumores estúpidos hubo siempre. Este es uno mas.
Asentí con la cabeza sin decir nada más. Porque asi estaba. Sin palabras.
—Como pueden pensar eso de nosotros...—susurré en una negativa
¿Como lo descubrieron? Pensé.
Mi cabeza comenzó a trabajar a toda velocidad. Millones de pensamientos se arremolinaron en mi cabeza.
Y entonces, el foco se prendió en mi cabeza.
Taehyung.
Maldito hijo de...
—Jungkook, hora de ir a clases. Vamos.—Chaeyoung me tomó del brazo y comenzamos a caminar.
El resto del día estuve muy nervioso. No podía concentrarme en las clases ni pensar en otra cosa que no fuera el pensamiento inquietante de saber que alguien ya sabía sobre nosotros. Y me daba mucho miedo. Nisiquiera sabía como tenían la certeza de saberlo. Pero hasta ahora, solo eran nuestras palabras contra la suya. ¿pero y si obtenian pruebas? ¿Si Taehyung en realidad descubrió la manera de sacarnos dinero y librarse de aquella maldita persona? No lo sabía. Y me mataba no saberlo.
—¿Pensaste en lo que dije sobre Yoongi?
—Yo no se si...
Pero dejé las palabras en el aire. Porque para mi repentina sorpresa Jennie entró al salón y se sentó frente a nosotros.
—Hola.—dijo, pero no sonó amistoso. Parecía seguir disgustada... o incómoda.
—Hola.—dijimos al unísono con Chaeyoung. Ella observó hacia otro lado y yo me rasqué la nuca a respuesta.
—¿Interrumpo algo acaso?—inquirió con sospecha viendo nuestra tensión involuntaria.
Negamos. Pero la incomodidad era palpable en el ambiente.
Hasta que de repente, en un impulso tonto, hablé.
—Jennie, ¿estas libre hoy?
Ya ni sabes que demonios haces.
—¿Que quieres?—frunció el ceño—mañana vienes a casa. Hablamos ahí.
A la mierda. Hazlo por Lalisa, cobarde.
—Sí, pero quiero hablar de otra cosa.—sonreí de lado con cierta picardía. Jennie frunció el ceño, sin embargo vi cierto brillo curioso en su mirada. Pero fue con desconfianza.
Eliminó el gesto de inmediato y alzó una ceja.
—Bien. Solo serán 5 minutos—advirtió tajante, para luego volver la vista a su cuaderno.
Chaeyoung me miró y me pegó en el brazo. Confundida y molesta.
—¿Que fue eso?—susurró.
—Luego te explico—mentí.
—¿Oiste lo que te dije de Yoongi al menos?
—Sí.--admití—creo que deberíamos investigar que sucede. ¿no crees? No podemos acusarlo sin pruebas.
—N-no lo sé Jungkook—Chaeyoung hizo una mueca, dudosa—sabes que no sé si realmente estoy preparada para esto.
—Pues si no lo averiguas, jamás lo sabrás—la alenté. Al fin y al cabo tenía razón.—eres la única en la que confío y la que podría ayudarme, asi que por favor, ayúdame Chae. Sabes que no merezco esto.
—Bien...—aceptó, rendida.—mañana te llamaré. Ven 15 minutos antes de que abran las puertas de la escuela.
—Hecho.
(...)
Lalisa no apareció en todo el día. Solo la vi en gimnasia junto a Jisoo y no sabia si era mi imaginación, pero parecía disgustada. Malhumorada.
La conocía mas que nadie y sabia que eso solo podía ser por causa de alguien. Pero ciertamente por una vez en la vida Lisa pasó a segundo plano, para enfocarme en algo aún mas urgente e importante que mi linda e irreparable hermana.
Jennie tal y como lo habíamos acordado me espero a la salida de la escuela con cara larga. Intenté sonreir, pero me salio mas a una mueca.
—Habla. No tengo todo el maldito di...
Y entonces, solo lo hice. Sin explicaciones ni rodeos. Sin charlas previas ni titubeos.
La besé.
Jennie se congeló al sentir mis labios sobre los suyos, pero no se negó. Solo se quedó ahí, quieta y tiesa. Esperé unos segundos y me alejé de ella con una sonrisa.
—Oye...
Pero no pude decir nada más, porque Jennie alzó la mano y me pego una bofetada.
Sonreí para mis adentros.
Eso Jennie, odiame.
—¿Que demonios sucede contigo, imbécil? ¿¡Estas loco!?
—Creí que me recibirías mejor.—me excusé sosteniendome la mejilla.
—¿Como quieres que te reciba? ¿Que te bese de igual forma y te diga que no puedo vivir sin ti?—casi suelta una carcajada sin gracia—¿Me crees idiota? ¡Me rechazaste la semana pasada por el amor de Dios!
—No te rechacé. Solo... solo no supe como reaccionar, Jennie.
—¿Ah y entonces creiste que seguía esperandote con los brazos abiertos, cierto?
Jennie hablaba a toda velocidad con sus fosas nasales abriéndose y cerrándose. Estaba furiosa. No, furiosa era poco. Ardiendo de odio mejor dicho.
Alcé las manos.
—¡Lo siento! Si no quieres nada conmigo dilo y ya. No molestaré más.
Jennie no podía creerlo.
—Eres un idiota.
Se acomodó su mochila al hombro que descansaba entre sus piernas y me miró una última vez fulminándome con la mirada. Para luego comenzar a caminar lejos de mí.
Sonreí y comencé a caminar hacia casa. Quizás Lalisa ya se encontraba ahí. Jennie... ya aquel tema estaba solucionado. Solo era cuestión de tiempo para que hiciera lo que yo tenía planeado con ella.
Una vez que llegué a la casa abrí la puerta, pero me encontré con la sorpresa de que no había nadie dentro de la casa. Dejé la mochila en el sofá y me saqué mi abrigo frunciendo el ceño.
¿donde te metiste esta vez, muñequita?
Sin embargo, de golpe mis pensamientos son ahuyentados sin más cuando oigo el sonido de la puerta.
Blanqueo los ojos al cielo en medio de un bufido.
—Genial, mas visitas...
Mi cuerpo camino hasta la puerta que hasta hace unos minutos habia cerrado y abrí desganado.
Pero a mitad del acto, me detengo en seco sintiendo la sangre agolparse en mis pies.
Mierda.
—¿Tienes mi dinero, Jeon?
Su voz se siente como veneno en mis oídos. Entreabro la boca y barro con la mirada a la chica que se visualizaba frente a mí, atónito.
Jeon Somi.
Su mirada endurecida se posó frente a mí.
—¿No me dejarás pasar?
—No.—dije, tajante.
—Jungkook si no me dejas pasar haré un escándalo.—amenazó, parecía nerviosa. Muy nerviosa—por favor, es importante.
Hice una mueca, y a regañadientes, me hice a un lado para dejarla pasar.
Somi ingresó rápidamente a la estancia y miró todo a su alrededor.
—¿Esta Lisa aquí?
—No. Pero ya tengo tu dinero si eso es lo que vienes a buscar.
—No es eso.—dijo y se volteó para verme--seré rápida, Jungkook.
La miré, expectante de lo que fuera a decir.
—Habla, Somi. Mientras menos este aquí contigo más facil será para mí no vomitar.—gruñí pero ella ignoró mis malos tratos y simplemente suspiró.
—Ya no quiero el dinero.
Abrí mis ojos de par en par, sorprendido por esa confesión.
—¿Qué?
Ella frunció los labios, colocandose un mechón de su cabello detrás de la oreja.
—No lo quiero. No lo necesito.
—¿Y porque cambiaste tan rápido de idea?—pregunté alarmado—¿Que mierda hiciste, Somi?
Me adelanté unos pasos y sujeté a Somi de la muñeca, quien de repente parecía no querer verme a la cara.
—Jackson consiguió trabajo. P-pero no es eso por lo que estoy aquí.
—¡Vamos! ¿Me dirás que quieres ayudarme ahora? ¿¡Es eso!? ¿Despues de todas tus amenazas?
—¡Cierra la boca imbécil! ¿¡Que no entiendes que me amenazaron para que te lo diga porque si no me jodían a mí!?—explotó empujándome—¡Intento ayudarte maldita bestia bruta! ¡Tú eres tan imbécil que no te das cuenta de que Yoongi te sigué los pasos hace tiempo! ¡Idiota!
Mi rostro de repente se contrajo por segunda vez en el día y, procesando lentamente la información revelada, me tomé el cabello y me desvanecí sobre el sofá.
—¿Que demonios estás diciendo?
—Yoongi me amenazó. Dijo que si no hacia lo que el quería me quitaría la pequeña pensión en la que vivo, y en la cual le debía muchas deudas a su madre.—informó, yo no podia siquiera hablar. Habia perdido el habla. Yo ya sospechaba de Yoongi, pero jamás creí que fuera hasta estos límites. Al punto de amenazar a Somi, mi media hermana y de la cual casi nadie sabia su existencia.
Pero la pregunta importante era ¿porqué? ¿realmente el haria todo para joderme por un ojo morado o había algo más detrás de esto?
—¿Y...?—tragué duro intentando hablar claro—¿Q-que cambio para que me contaras esto?
—Conseguí otro lugar. Es todo.—informó—pero ese idiota... me obligó a decirle que tú y yo tuvimos una relación de pequeños y me hizo confirmarle que tú y Lalisa están involucrados.
No podía dar crédito a lo que mis oidos escuchaban.
—Es peligroso, Jungkook.—insistió—Si consigue las pruebas suficientes podria ponerlos tras las rejas a ambos—tragó duro preocupada—yo ya me salí de esta mierda. Pero te aconsejo que tú arregles la tuya.
Dicho eso, me miró una última vez con cierta pena de mi estado casi desbordante y cerca de la demencia en el sofá del living. Sin embargo no dijo nada y se dedicó a abrir la puerta para salir de ahí.
Oí el ruido de la puerta siendo abierta. Y creí que no podía pasar nada peor que eso, pero si podía. Porque Lalisa estaba frente a Somi ahora. Y en su mirada, vi dolor y odio.
Su vista se desplegó hacia la mía y dijo rápidamente.
—Prometiste que no volverías a verte con ella.
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