Ocho

Querido Peter:

Han pasado cerca de tres meses desde la última carta y casi cinco desde la última vez que escuché tu voz. ¿Sabes esa sensación de que el tiempo pasa rápido y lento a la vez? Los segundos, los minutos, las horas trascurren paulatinamente, como si nunca fueran a acabar. En cambio, los días y las semanas pasan rápido. Quizás pueda parecer extraño, pero así es. De repente miro el calendario y veo que los meses han corrido desde que tú no estás. Por eso he vuelto a escribirte porque, aunque no sé si recibes estas cartas, me hacen sentir más cerca tuya.

Todo ha cambiado un poco. Mi hermano Johnny ha vuelto después de años lejos de nosotros. Le echábamos muchísimo de menos. Al principio tuvimos una especie de pelea, pero todo se solucionó con los días. No ha querido contarnos que he hecho durante todos estos años, siempre evadía las preguntas o cambiaba de tema. Hemos preferido olvidarlo; cuando quiera contarlo, lo hará.  Ahora vive con Jane, quien parece muy feliz con su visita. Ella ha vuelto a sonreír. No sé que hay entre esos dos, pero lo averiguaré. Jane merece tener a alguien que la cuide y quizás ese sea Johnny. Quién sabe, puede que pronto pueda llamarla cuñada. Ojalá estuvieras aquí para verlo tú también.

Bell está rara. Siempre le quita importancia cuando le preguntó, pero sé que hay algo que le preocupa. Los demás creen que es la boda, que es normal que esté nerviosa ya que queda relativamente poco, pero yo no creo eso. Bell espera esa boda desde que teníamos catorce. Él es el amor de su vida. Aún recuerdo las cartas que le mandaba como ≠. Eran la mejor pareja, después de la nuestra, claro. Pasaron momentos muy duros, al igual que los pasamos nosotros, pero sobrevivieron. Así que sé que no es la boda lo que le preocupa. Ojalá estuvieras aquí y me ayudaras a descubrirlo.

Todos están tan ocupados que apenas los veo, pero no me importa demasiado. He empezado a trabajar en una biblioteca cerca de casa y por las tardes doy clase de pintura a un par de chicos. El trabajo vale la pena porque, aunque siempre esté cansada, mantenerme ocupada me ayuda a no pensar. Pero me está pasando factura. Se me ha roto el coche, así que tengo que ir andando hasta la biblioteca en pleno Diciembre. Creo que he cogido un virus, porque paso más tiempo vomitando que haciendo cualquier otra cosa. Si tú estuvieras aquí, me recogerías el pelo y me abrazarías hasta que me quedase dormida. Si tú estuvieras aquí no tendría que ir andando. Si tú estuvieras aquí no querría dejar de pensarte.

No sé por qué te fuiste y no sé cuándo volverás, lo único de lo que estoy segura es de que necesito que vuelvas.

Por favor.

Tu Wendy.

Bạn đang đọc truyện trên: AzTruyen.Top