Prólogo
Nunca pensé que mi último año de la preparatoria me parecería una lata. Especialmente no las últimas semanas. La gente siempre habla de que es el mejor momento de sus vidas, y guardan las memorias más dulces de él. Desearía poder decir lo mismo. Pero la verdad es que no lo siento así.
Cambio rápido de canales en mi televisor por lo que debe ser la quinta vez, y finalmente me quedo en una repetición de Enredos de oficina. Sonrío un poco al ver que es la escena con los dos Bob. Bueno, esto tal vez pueda funcionar. Dios sabe que necesito algo para mejorar mi mal humor.
"¡Sofía! ¿Estás ahí abajo?" Nico grita.
Tengo que contenerme para no gritar. Mi mellizo querido siempre escoge los peores momentos para aparecerse y molestarme.
"¡Sé que estás ahí, así que no trates de fingir que no me escuchas!" él continúa.
"¡Vete!" le grito de vuelta. Dios, ¿por qué tiene que ser tan fastidioso?
Escucho sus grandes pasos bajar hacia la sala de televisión y lo trato de ignorar. "¿Te estás escondiendo otra vez, princesa?"
"Sólo estoy viendo una película," murmuro, sin molestarme en alzar la vista hacia él.
Todo eso cambia cuando decide pararse enfrente de la tele y bloquear la vista de mi programa. "Mueve tu trasero, vamos a salir," él me dice.
Trato de mirar sobre su cuerpo robusto, pero es un ejercicio fútil. Siendo el jugador de fútbol que es parece crecer más cada día. Desde que ingresó al equipo de la universidad este año, no puedo creer cuántos kilos de más ha subido.
"Estoy perfectamente bien aquí, gracias," le digo.
"Esto es una mierda, Sofía. Es tu último año de la preparatoria. ¿Qué estás haciendo?"
"¿Qué parece? Estoy viendo mi maldita película. Ahora salte de mi vista, estás arruinando mi parte favorita."
"Eres imposible a veces, ¿sabes eso? Haz lo que quieras," dice antes de irse enojado.
Me encojo de hombros, viendo que se dio por vencido tan rápidamente. Normalmente me da más pelea, pero quizás su paciencia ya se está acabando. Bien.
Me acomodo nuevamente para ver la película. Peter está por ser hipnotizado cuando escucho pasos detrás de mí nuevamente. Estupendo, ¿qué quiere ahora? Tal vez canté victoria demasiado pronto.
"¡Por el amor de dios, sólo déjame en paz! ¿No puedes ver que estás arruinando mi parte favorita?"
"Pensé que la parte de los dos Bob era tu parte favorita."
Me congelo al sonido de su voz y trato de encogerme más abajo en el sofá. Esa voz no pertenece a Nico, sino a Adrián, el mejor amigo de mi hermano y mi amor platónico desde que tengo 15 años. Maldición. Pensarías que me acordaría que él prácticamente vive en nuestra casa últimamente.
Se deja caer casualmente en el sofá junto a mí, lo cual me obliga a mirarlo. Desearía que no lo hubiese hecho. Algunas veces su buen parecido duele demasiado mirar. Todo desde su cabello castaño ligero, sus ojos color chocolate, hasta sus abdominales perfectos que he tenido la mala fortuna de admirar demasiadas veces durante los últimos años.
"Hola, princesa," me dice con una sonrisa alegre.
Ah, ¿y cómo me pude olvidar de ese indiscutible acento americano? Es demasiado para que una chica lo maneje, mucho menos una chica mitad británica como yo. Cuando habla, es como escuchar a un actor de Hollywood en la pantalla grande.
"Por favor no me llames así," le contesto de inmediato. Nunca me gustó el apodo, mucho menos viniendo de él.
"Lo siento. Se me olvida. Toda tu familia te llama así y se me queda en la cabeza."
Asiento con la cabeza. A veces desearía que nuestros padres no trabajaran juntos en la embajada. Él sabe demasiadas cosas vergonzosas de mí por eso. Como la vez que tuve un caso severo de conjuntivitis en mis dos malditos ojos, o cuando me sacaron las muelas de juicio y me veía como una ardilla durante dos semanas. Cosas que nadie debería saber, mucho menos la estrella del equipo de fútbol de la universidad de Madrid.
Volteo otra vez hacia la tele justo para mirar al terapeuta caer muerto de un ataque repentino al corazón.
Adrián se ríe de la escena. "Entonces ... ¿tenía razón?"
"¿De qué?" le pregunto confundida.
"¿Tu parte favorita fue antes?" clarifica.
"Ah, cierto. Supongo que ésta es mi segunda parte favorita entonces."
Adrián sonríe otra vez y luego se voltea de nuevo a ver la película. ¿Qué diablos está haciendo? Normalmente no pasa el rato conmigo ... especialmente sólo los dos. Aprendí eso de manera difícil durante los últimos años.
"¿Nico te mandó?" le pregunto antes de que pueda parar.
"Este, no. ¿Por qué?"
"¿Entonces por qué estás aquí?" Sale un poco más fuerte de lo que había planeado, pero realmente sólo estoy tratando de entender esta situación bizarra.
"Yo eh ..." él se pone inquieto por un instante, la primera vez que lo he visto hacer una cosa así. "¿Quieres venir con nosotros al cine? Vamos a ir al teatro del centro en Sol para que lo podamos ver con subtítulos y no la versión doblada."
¿Qué? Nunca imaginé que eso saliera de su boca en un millón de años. Claro, todos hemos salido juntos al cine en grupo, ¿pero por qué me está preguntando a mí específicamente esta vez? Antes no parecía que le importara si estaba ahí o no. Diablos, ni siquiera pensé que él notara que estuviera ahí la mitad del tiempo.
"Yo eh ... estaba viendo una película aquí," le digo apuntando a la televisión enfrente de nosotros.
"Lo sé. Pero ahora que tus partes favoritas se acabaron, pensé que a lo mejor cambiarías de opinión."
"¿Por qué quieres que vaya?" le pregunto abiertamente.
Se encoge de hombros y aparta la vista de mí por un segundo. "Ya nunca sales con nosotros. La novia de Nico y un par de sus amigas también vienen, así que pensé que todos podríamos ir juntos." Me mira directo de vuelta y busca mis ojos. "Vamos, Sofía. ¿Por favor?"
"Está bien," le contesto inmediatamente, sorprendiéndome a mí misma. Tal vez es por la manera en que me derrito secretamente cuando dice mi nombre. Además, siempre me cayó bien la novia de Nico, Ana. Ella es muy dulce conmigo. Quizás debería hacer más esfuerzo de tratar con ella.
"Genial. Vamos entonces," él dice con una sonrisa grande. Por alguna razón está sonriendo extra hoy.
"Ojalá que no sea una película de terror. Tú sabes el miedo que me da."
Él pausa por un minuto y me mira como disculpándose.
"Es una película de terror, ¿no es cierto?" le pregunto, aunque ya sé la respuesta juzgando por su expresión.
"Técnicamente creo que está categorizada como un suspenso o thriller. Es una de esas películas del fin del mundo," me explica.
"No lo sé, Adrián. Probablemente tendré dificultad en dormir de cualquier forma." Nunca he podido explicarlo. Sólo es algo que me pasa cada vez que veo una película potencialmente de miedo. Aunque sea Guerra de los mundos o Guerra mundial Z, siempre sueño con máquinas o zombis tratando de matarme después.
"Mira, ¿por qué no grabas el resto de ésta? La terminaré de ver contigo después. De esa manera no estarás pensando en las cosas de miedo cuando te duermas después."
Algunas veces me desconcierta lo considerado que es. Siempre me ha cuidado como un hermano grande. Al final del día, es casi tres años mayor que yo e hijo único, así que pienso que él se siente responsable por mí a veces, especialmente porque nuestros padres viajan todo el tiempo. "No tienes que hacer eso. Pero probablemente es buena idea. Ya la estoy grabando."
"No es problema, Sofía." Se levanta y me ofrece la mano.
Apago la tele y me paro con su ayuda. Él es muy fuerte. Es tan fácil para él. Como si pudiera tirarme sobre su espalda como si nada. Algo que he soñado inapropiadamente durante numerosas ocasiones.
"Probablemente me debería cambiar," le digo, tratando de despejar mi mente. No estoy exactamente vestida para salir, sólo tengo puesta una camisa de manga larga con mallas y mis Havaianas favoritas.
"No es necesario. Te ves bien así. Vamos que se hace tarde." Señala hacia arriba y me da un empujón pequeño para empezar a caminar.
Todavía estoy pensando que al menos debería ponerme un poco de maquillaje, cuando él me dirige hacia el garaje. "Necesito ir por mi bolsa," protesto.
"Ya está dentro del coche," responde. Antes que pueda decir algo, Adrián me sigue empujando hacia la camioneta en el garaje, y luego abre la puerta del pasajero rápidamente y prácticamente me tira adentro. Para mi sorpresa, Nico ya está adentro, jugando con su teléfono en el asiento de conductor a mi lado. Mi bolsa también está sobre la guantera.
"Finalmente," dice tirando su teléfono y prendiendo el motor mientras que Adrián se acomoda en el asiento trasero y cierra la puerta. "Ya estaba considerando dejarlos."
Me volteo para mirar a Adrián. "Pensé que dijiste que Nico no te había mandado."
"No lo mandé. Le dije que era una causa perdida, pero aparentemente tiene mejores talentos de convencimiento que yo," Nico responde.
Adrián sólo me sonríe, y me volteo, de repente sintiéndome avergonzada.
Llegamos a la casa de Ana bastante rápido, ya que ella sólo vive a diez minutos de nosotros. Lo hace muy fácil para que Nico se meta a escondidas a su casa a veces. Lo que no esperé es que ella se apareciera con tres de sus amigas.
Me salgo del coche para decirle hola y dejarla sentar al frente, y cuando me doy cuenta, sus amigas ya se sentaron atrás con Adrián. Supongo que tendré que ir en la cajuela.
Sintiéndome un poco tonta, la voy a abrir. Inesperadamente, Adrián se sale de su asiento y viene hacia atrás. Pensé que sólo estaba siendo amable e iba a cerrar la puerta de la cajuela, pero en verdad termina sentándose conmigo atrás.
"Gracias," le digo.
"Estaba un poco atestado allá atrás," él susurra dándome un codazo suave.
Las chicas ya están platicando entre ellas al frente de nosotros. "Sí," respondo.
Mientras que nos dirigimos hacia el cine, trato de pensar en algo que decirle. Pero todo en lo que pienso suena aburrido, así que nos sentamos en silencio. Ciertamente no estoy acostumbrada a estar sola con él. Normalmente tiene una chica colgada de sus hombros o está platicando con mi hermano.
"¿Así que tienes buenos planes de verano?" él finalmente pregunta. Creo que lo vi estremecerse al preguntar, pero no estoy segura.
"Este, no realmente, no."
"Ah, vamos. Es el verano antes de tu primer año de universidad. Estoy seguro que tienes todo tipo de planes traviesos y lo que sea que ustedes adolescentes hacen estos días."
"Bueno, realmente no los llamaría buenos." De hecho, son muy malos.
"¿Me vas a decir o quieres que adivine?"
"No, por favor no," digo tratando de esconder mi pánico. Ay dios, realmente no le quiero decir para nada. Es demasiado vergonzoso. Ni siquiera quiero decirlo en voz alta, saco mi teléfono y decido mandarle un texto. Me volteo para asegurarme que la gente no nos está escuchando, y luego empiezo a escribir.
Yo: Por favor no digas nada, pero tengo que tomar clases de verano para poderme graduar. Así que esos son mis planes traviesos.
Adrián me está mirando confundido, así que le hago una seña hacia mi teléfono.
"Ah," me dice. "Pensé que le estabas mandando un texto ... olvídalo." Él saca su teléfono de su bolsillo y lee el texto. Me mira con simpatía antes de regresar a su teléfono.
Adrián: Vaya, qué dolor. Lo siento, no sabía. No quise ser un asno.
Yo: ¡Dímelo a mí!
Yo: Sobre la parte de dolor. No la parte del asno.
Adrián: Jajá, entiendo. ¿Qué clases tienes que tomar? Tal vez te pueda ayudar.
Yo: ¿Tú? Sin ofenderte. Biología y pre-cálculo.
Adrián: Sí, yo. Créelo o no. Ya me gradué de la prepa y tomé esos mismos cursos, ¿recuerdas? Tal vez tenga mis notas tiradas por alguna parte.
Yo: Ah, verdad. Eso sería muy útil en verdad. Le pregunté a Nico y aparentemente él tiró todo en el basurero el minuto que se graduó y luego se meó encima de él. Primera vez que estar un grado debajo de él no me vino bien.
Adrián se ríe y me mira. "Eso suena como Nico."
"Sí," río de regreso y luego miro por la ventana. Bueno, por lo menos no me está juzgando por ser una idiota total y reprobar dos clases mi último año. Había dado nuestra conversación por terminada cuando escucho mi teléfono vibrar.
Adrián: Finalmente una verdadera sonrisa en tu cara y sólo me toca ver la mitad. Tengo que decir que me está gustando esto de comunicarse por texto aunque estás sentada junto de mí. Es divertido.
Me sonrojo sin saber cómo responder a eso. Empiezo a escribir algo de vuelta cuando me doy cuenta que el coche ha parado. ¿Ya llegamos?
De repente Nico abre la puerta de la cajuela y me saca con una mirada de desaprobación en su cara. Le tira las llaves a Adrián y luego envuelve su brazo alrededor de mi hombro y caminamos hacia el centro comercial, sin molestarse en esperar a su novia o a nadie más.
Mientras ganamos distancia de los demás, me mira y me dice, "No debiste de haberte metido en la cajuela, Sofía."
"Las otras chicas se metieron atrás, así que no había espacio," explico.
"Entonces diles que se salgan. Es nuestro coche, nosotros somos los que las estamos recogiendo. Ellas se deberían sentar atrás, no tú. ¿Entendiste?"
"No es gran cosa."
"No lo sé, eso realmente me enojó. No dije nada porque no te quise avergonzar, pero debiste haberte quedado enfrente conmigo y dejar que los demás se arreglaran, incluyendo Ana. Sé que estabas tratando de ser buena gente, y que tal vez son mayores que tú, pero necesitas mostrar un poco más de firmeza. Eres una Durant, no lo olvides."
"Ay, está bien papá. ¿Puedes parar de actuar como el hermano grande todo el tiempo? Pueda que ya estés en la universidad, pero todavía somos de la misma edad. Así que no te hagas el mayor y poderoso conmigo."
Nico suspira mientras que abre las puertas del centro y nos dirigimos hacia el teatro. "Sólo estoy cuidándote hermanita. Tú sabes que nuestros padres no están mucho con nosotros, así que alguien lo tiene que hacer. Hablando de ello, ten cuidado con Adrián. No sé qué se trae, pero tengo mi ojo puesto en él."
"¿Qué? Bueno, ahora estás hablando por el culo. Sólo estaba siendo amable."
Deja salir una risa seca y sacude su cabeza. "Mierda, Sofía. A veces siento que nos excedimos en protegerte. Y por nosotros, mayormente culpo a Leo y a Max."
Giro mis ojos mientras hacemos fila para comprar los boletos. Él es el peor de todos ellos, especialmente ya que mis dos hermanos mayores viven felizmente en Londres con sus esposas e hijos. Recuerdo una vez que Nico pateó a un pobre niño en la espinilla durante un partido de fútbol de niños porque dijo que se estaba acercando demasiado a mí en la defensa. Eso fue el principio de una larga lista de cosas vergonzosas que ha hecho a través de los años bajo la excusa de protegerme.
Cuando llegamos a la caseta de los boletos, Nico compra cuatro y me entrega dos de ellos. "Uno es para Adrián. Se lo debo de la vez pasada. No dejes que se haga ideas," dice antes de caminar hacia Ana. La saca rápidamente de la fila y se dirigen hacia el teatro. Aparentemente el tiempo de sermoneos se acabó.
Veo que Adrián está en la fila con las amigas de Ana y tengo que morder mi lengua al ver la exhibición enfrente de mí. Todas están coqueteando desvergonzadamente con él, pero hay una chica en particular que está desesperadamente tratando de llamar su atención. Sheesh.
Camino hacia Adrián y le entrego su boleto. "De Nico," le digo simplemente antes de seguir por mi camino. No me voy a quedar para ver eso. Luego me dirijo hacia la sección de comida pues mi garganta se siente muy seca de repente. Definitivamente podría tomar algo.
"¿Te importa si me meto?"
Volteo a ver a Adrián detrás de mí. Me encojo de hombros, esperando que la gente detrás de mí en la fila no se enoje.
"¿Qué vas pedir?" me pregunta.
"Sólo una botella de agua."
"¿En serio? ¿Eso es todo? Tienes que seguir el protocolo completo al ver una película o si no entonces no cuenta. Coca-cola, palomitas, tal vez unos nachos, y una barra de chocolate."
"Eso es porque tú y Nico podrían comer un restaurante entero sólo entre los dos. No tengo mucha hambre," le contesto.
"Eran tan niña. Si pido un combo, ¿al menos lo compartes conmigo?"
"Este, tal vez el chocolate."
"Ahora nos estamos entendiendo," responde con una sonrisa de lado.
Después de pedir demasiadas botanas, finalmente nos dirigimos hacia el teatro. Encontramos a Nico y Ana pero los asientos junto a ellos ya están tomados así que terminamos sentándonos en unos asientos detrás. Las amigas de Ana entran después y no es gran sorpresa ver a todas tratar de luchar para sentarse junto a Adrián.
La misma chica de antes le gana a sus amigas y termina en el asiento codiciado. Luego procede a hacerle un millón de preguntas sobre sus cosas favoritas, aunque los tráilers ya han empezado. Él sigue mirándome como pidiéndome ayuda, pero no estoy segura qué hacer. Trato de no reírme al tomar mi botella de agua.
De repente, él saca su teléfono y empieza a escribir algo rápidamente antes de regresarlo a su bolsillo. Mi teléfono vibra y veo que es un texto de él.
Adrián: SOS. Por favor ayúdame. En serio, no podré ver la película así.
Esta vez no puedo aguantar la risa y aparto la vista. Trato de mantener una cara seria mientras fijo mi vista en la persona sentada frente a mí. Ese es el momento en que pienso en algo.
"¿Oye Adrián? ¿Te importa cambiar asientos conmigo? Este tipo está bloqueando mi vista y no puedo ver nada." Trato de hacer mi mejor puchero y le pestañeo los ojos, pero no estoy segura si me salió la vibra de doncella afligida correctamente.
Él me mira aturdido por un momento y luego aclara la garganta. "Claro, princesa. Me debiste de haber dicho antes, me hubiese movido con gusto." Se para rápidamente y me agarra de la mano, dejando que pase enfrente de él. Su brazo roza contra mi cintura y aunque sea sólo por un segundo, siento mi cuerpo acalorarse a su roce.
Me desplomo al sentarme, tratando de ocultar mi reacción vergonzosa. La chica que ahora está sentada junto de mí inmediatamente resopla y voltea los ojos en disgusto.
"Dios. ¿Por qué tiene que hacer de niñera tuya todo el tiempo?" Ella se levanta de su asiento y camina por el pasillo enojada, golpeando a la gente al pasar. Sus amigas la siguen rápidamente y luego todas se sientan al lado opuesto.
Siento mis mejillas encenderse y me empiezo a parar también. No hay ninguna manera que pueda soportar la humillación por dos horas.
El brazo de Adrián se dispara sobre el apoyabrazos de mi asiento para no dejarme salir. "No te atrevas a moverte ni un centímetro."
"Yo eh ... probablemente debería ..."
"No, no deberías." Siento su mano en mi barbilla, mientras que él voltea mi cara hacia él. Su mano cae tan pronto como lo miro y noto que mira de reojo hacia el pasillo por un momento. "No es verdad ... lo que dijo. No estoy de tu niñera y esa no era mi intención. Sólo quiere llamar la atención. ¿Entiendes? Le hubiese dicho algo pero tu hermano me está mirando como un halcón."
Confundida, me volteo a ver a Nico que nos está mirando con una expresión extraña. ¿Cuál es su problema ahora?
"Sólo ignóralo. Es lo que yo normalmente hago," le contesto a Adrián.
"Cierto," él se ríe, sacudiendo la cabeza. "¿Palomitas?" me pregunta, de repente colocando la caja sobre mis piernas.
"Gracias," murmuro agarrando un puño y sintiéndome más perpleja que nunca.
"Oye, ¿te importa guardar mi teléfono? Siempre se me cae del bolsillo," Adrián me dice mientras toma un sorbo de Coca-Cola.
"¿Qué? Sí, sólo ponlo en mi bolsa."
Él tiene una manera de cambiar el tema tan rápido antes de registrar lo que está pasando, así que decido mejor ignorarlo. Me acomodo en mi asiento mientras que los tráilers finalmente terminan y me relajo por primera vez desde que salí de mi casa. Con suerte no va a haber más drama durante la película. Y si lo hay, será drama interno girando dentro de mi cabeza. Culpo al chico confuso sentado a mi lado por eso.
La película solo lleva diez minutos y ya estoy deslizándome en mi asiento. Dios, soy tan gallina. Los créditos de apertura ni siquiera han comenzado todavía.
Cuando el primer zombi aparece de la nada, grito en silencio y salto, tirando las palomitas por todas partes. Debí haber visto eso venir. Claro que inmediatamente escucho a Adrián reírse junto de mí mientras que le paso la caja ahora mitad vacía. Él simplemente la pone sobre el piso y decide que es más chistoso recoger las palomitas que se han caído sobre mí.
Veo la siguiente parte de la película a medias, apartando la vista lo más posible de la pantalla. Como si los sonidos de gorjeos y chillidos de monstruos comiendo la piel de humanos vivos no fuera lo suficiente malo. Cuando ya no lo puedo soportar más, simplemente cubro mis ojos con mis manos, acurrucando mi cabeza sobre mi hombro.
"Jesús, Sofía. ¿Así de mal?" escucho a Adrián susurrar junto de mí.
Simplemente asevero, encogiéndome al pensar en abrir mis ojos de nuevo.
"Sabes que no es real, ¿verdad?" susurra de nuevo.
"Lo podría ser," murmuro.
Lo siento inclinarse más cerca de mí. "¿Qué te parece si te dejo saber cuando las partes de miedo terminan? Al menos puedes mirar las partes normales."
"Está bien. ¿Es seguro ahora?"
"Sí. No hay moros en la costa."
Ya no escucho los sonidos de terror así que tiene que estar diciendo la verdad. Miro hacia arriba y veo que los personajes principales están caminando por un túnel oscuro infestado de zombis. Todos los zombis parecen estar muertos. Como en muertos-muertos y no sólo muertos de zombi pero todavía vivos. De repente a una niña joven la arrastran debajo de un coche y esta vez grito fuerte ... al igual que casi todo el teatro.
Lo siguiente que pasa es que me estoy protegiendo debajo el hombro de Adrián. Ni siquiera me había dado cuenta hasta que siento un brazo envolverme y me jala hacia su pecho. Él me cubre los ojos con su mano grande y siento mi corazón golpear en mis oídos al inhalar su aroma. No sé qué es más preocupante, la película o esta posición nueva en la que me encuentro. Nunca he estado ni remotamente así de cerca de él en todos estos años, mucho menos ser cobijada por él. Es un sentimiento increíble. Como si me estuviese protegiendo.
Mi imaginación salvaje llega a su fin cuando siento su pecho vibrar de risa. "Te dejaré saber cuando termine, miedosita."
Perfecto, soy algún tipo de entretenimiento para él. Suspiro y me imagino que realmente le importo, envuelta en sus brazos. Es tan fácil de imaginar. Sé que es tonto, hasta patético, pero me gusta mi versión de eventos.
Estoy empezando a pensar lo extrañamente cómodo que él realmente es, cuando se me ocurre que he estado en esta nueva posición por un tiempo ya. Seguramente que la escena ya debió de haber cambiado.
"¿Se acabó?" le pregunto.
"Todavía no," él murmura.
"¿Estás seguro? Ya no escucho nada."
"Shh. Estás interrumpiendo la película," él susurra. Su voz suena entretenida y sé que tiene que traer algo entre manos.
Me alejo de él y le echo una mirada rápida a la pantalla. Están en plena luz del día y los personajes claramente están fuera de peligro. "Adrián," protesto y le pego en el hombro.
Él sólo me sonríe y luego se encoge de hombros. "Pensé que sólo era una cuestión de tiempo antes que otro zombi atacara."
"Tonto," me río. "Eres un mentiroso."
"Oye, estaba cuidando de ti. No puedes echarme la culpa por eso."
"Pensé que no estabas haciendo de niñera conmigo."
Sus ojos cafés se reducen en mí y su expresión cambia completamente. "No lo estoy, Sofía."
Estoy por contradecirlo cuando una explosión fuerte suena de la película, partes sangrientas volando en cada dirección, y casi me trepo sobre él. Esta vez él suspira y ajusta mi espalda contra él, casi en resignación. Agarra la Coca que está en el portavasos entre nosotros y la mueve a su lado derecho. Luego alza el apoyabrazos entre nuestros asientos y envuelve su brazo alrededor de mi hombro, corriéndome más cerca de él.
Todo pasa tan rápidamente que lo miro alarmada.
"¿Está bien esto?" me pregunta.
"Pienso que ... sí." Realmente no sé qué pensar. ¿Estoy pensando? ¿Él está pensando?
"Bien. Para tal caso te deberías quedar así por el resto de la película por el bien de los dos. Si es demasiado, podemos salirnos."
Él es demasiado. ¿Sabe lo que me está haciendo? Esto es mucho peor que todos los años de su rechazo silencioso, y todo lo que está haciendo es envolver un brazo alrededor de mi hombro porque estoy asustada de una tonta película de zombis.
Dios, soy tan tonta.
Trato de no obsesionarme con ese pensamiento por el resto de la película. Curiosamente, ya no salto de mi asiento y en vez disfruto del calor de Adrián.
Cuando la película se termina y las luces se encienden de nuevo, él rápidamente quita su brazo de alrededor de mi hombro y se levanta. Por lo menos es lo suficiente amable de recoger todo del piso incluyendo mi bolsa.
Una vez que nos juntamos todos afuera, Nico y Adrián inmediatamente empiezan a repasar cada detalle sangriento de la película y relatar sus partes favoritas. Son tan niños a veces. Miro a Ana y ella parece estar tan aburrida como yo.
"¿Qué les parece ir a la zona de restaurantes? Me muero por una malteada," Ana sugiere.
Realmente no tengo mucho apetito después de ver toda esa sangre, pero al menos le dará a mi mente un descanso. "Me parece bien," contesto.
"Sí, vamos," Nico dice. "¿Y tus amigas? ¿Las deberíamos esperar?" le pregunta.
"No. Dijeron que iban a hacer lo suyo," Ana responde.
"Funciona para mí," Adrián dice sonriendo. "Oye Sofía, ¿tienes mi teléfono?"
"Sí, espera." Empiezo a buscar en mi bolsa, pero no lo puedo encontrar. "¿Es un Samsung verdad?"
"Sí, lo puse en el bolsillo de adelante."
"¿Estás seguro? No está aquí adentro," digo empezando a entrar en pánico.
"Estoy seguro."
"Mierda. ¿Regresamos a buscarlo?"
"Este sí," me dice, pareciendo nervioso de repente. Volteándose a Nico y a Ana les dice, "¿Por qué no se adelantan? Los encontramos ahí."
Nico asiente. "Bueno, los vemos ahí."
Caminamos de vuelta al teatro y los de la limpieza ya están haciendo sus rondas. Me apresuro de vuelta a nuestros asientos y empiezo a buscar en el piso. Dios, realmente espero que no haya perdido su teléfono. Eso sería totalmente vergonzoso.
Extrañamente, Adrián sólo está parado ahí sin parecer que le importe su teléfono. Tal vez es uno de esos tipos que secretamente se enoja por dentro pero no lo muestra.
"No creo que esté aquí, Adrián. Déjame irle a preguntar a la de la limpieza. A lo mejor ya lo recogieron."
"No, espera. Sentémonos un minuto."
"¿Qué? ¿Por qué? ¿Y tu teléfono?"
"Sólo ... por favor." Él agarra mi mano y me jala para sentarme en el asiento al lado de él.
"Adrián. Le deberíamos ir a preguntar. Le puedo ofrecer dinero o algo así."
"No, no hagas eso. Olvídate del teléfono por un segundo."
Ay dios mío. ¿Es bipolar? "Bueno, tengo que decir esto. Eres la persona más confusa en todo el planeta."
Él se ríe fuertemente y se sienta atrás. Corre una mano bajo su cara y me mira con calma. "Tengo que confesar algo."
Literalmente siento mi corazón parar en mi pecho. Dios mío, va a confesar que es bipolar. ¿Cómo no me di cuenta todos estos años?
Debo de estar mirándolo con una cara de sorpresa porque de repente suelta, "Tengo mi teléfono."
"Tú ... ¿qué? ¡Maldita sea Adrián, casi me das un ataque al corazón! Ya estaba pensando que iba a tener que comprarte un teléfono nuevo y todo."
"Lo sé, lo sé. Lo siento. Fue tonto."
"¿Qué fue tonto?"
"Yo ... eh. Fue una excusa. Quería tenerte a solas."
¿Yo? ¿A solas? ¿De qué está hablando?
"Dios, me acabo de dar cuenta lo raro que eso sonó," él continúa. "Quise decir que quería hablar contigo a solas ... sin tener una audiencia. Es muy difícil alejarte de Nico a veces."
"Ah. Bueno, ¿de qué querías hablar?"
Él suspira y aparta la vista de mí. Parece casi ... avergonzado. No puedo decir que es esa expresión. Nunca lo he visto estar avergonzado de algo.
"¿Realmente no sabes?" finalmente pregunta.
"¿Esto es sobre yo reprobando dos clases este semestre? Porque créeme, ya todos me dieron suficiente mierda sobre ello así que no necesito otro sermón."
"¿Qué? No, para nada. No me importa eso. Digo, me importa en el sentido que es malo para ti y tienes que tomar cursos de verano y todo eso. Pero no, esto no tiene nada que ver con eso."
"¿Entonces qué es?"
Mira al piso de nuevo y sacude la cabeza. "Mierda, nunca supe lo difícil que esto sería. Está bien, sólo lo voy a decir, ¿de acuerdo?"
"Realmente me estás empezando a asustar, Adrián."
"Está bien. Te quería pedir que salieras conmigo. Ahí, lo dije." Él respira profundamente y me mira con una expresión aterrorizada.
Parpadeo un par de veces y luego mis ojos se agrandan al instante y me río con incredulidad. Sí, realmente me río. "¿Estás seguro que le estás hablando a la persona correcta?"
"¿Estás loca? Sí. La última vez que revisé sólo había una Sofía Durant."
"Pero tú eres tan ... y yo soy ... ¿espera qué?"
"Sólo escúchame, ¿de acuerdo? He pensado en esto mucho a través de los años y –"
"¿Años? ¿En plural?" Creo que mi mandíbula se acaba de caer al piso.
"Mira. Estoy muy consciente que sólo tenías 15 años cuando primero nos conocimos. Por eso mantuve mi distancia de ti ... porque eras demasiado joven y de alguna forma sabía que no era correcto. Pueda que no sea gran cosa aquí o en Europa, pero la gente toma estas cosas muy en serio en los Estados Unidos. Pero ahora tienes 18 años y pronto vas a estar en la universidad y pensé que ya había pasado más que suficiente tiempo."
"¿Qué no era correcto? ¿Qué fuéramos amigos?" Todavía no estoy entendiendo una palabra de lo que está diciendo.
"Para que nosotros ... nos involucremos. Tal vez suene pretencioso de mi parte, pero desde el momento que nos conocimos supe que había algo ahí. En mi defensa, siempre has sido muy madura para tu edad, probablemente por tus hermanos. Así que nunca pensé en ti como mucho menor que yo, y definitivamente no te veías mucho más joven. Pensé que se iría si lo ignoraba lo suficiente, pero eso claramente no ha sido el caso. Y tengo el sentimiento que puede ser que tú también te sientas de la misma manera."
Me sonrojo al instante y estoy pasmada más allá de lo concebible. "Nunca pensé que me vieras de esa manera. Pensé que sólo era la hermana de Nico para ti."
"Dios ... Nico. Amo a ese tipo hasta la muerte, pero a veces también lo odio un poco. Me ha dicho que me aleje de ti un millón de veces, aunque nunca le he admitido nada. Pero obviamente sabe. Supongo que no he hecho el mejor trabajo en esconderlo. Hasta Leo y Max me han hecho muchas advertencias a través de los años. Tengo que decir que son muy intimidantes."
"Eso es tan vergonzoso. ¿Qué te dijeron?"
"Sólo que ... tú sabes, la charla común entre hombres. Que me romperían las piernas, ese tipo de cosas. Parecían muy serios," él dice sin darle mucha importancia.
"No puedo creer que te hayan dicho eso."
"Está bien. Lo entiendo, es parte de su ADN. No es nada que no le diría a alguien que te trate de tirar la onda. Pero creo que los puedo manejar. Sólo quería hablar contigo de esto primero. No es como si no te van a dejar salir con alguien si eso es lo que quieres."
"No sé. Tal vez es mejor si no les decimos nada." La última cosa que necesito es que ellos se metan en mi vida o peor aún ... vayan detrás de Adrián.
"¿Estás segura?" me pregunta.
"No es como si no me van a dejar salir, pero sé que me harán mucho problema por ello. Así que será mejor que no sepan. A veces apesta ser la única niña en la familia y técnicamente la menor. A Nico le gusta recordarme constantemente que es mayor que yo por dos minutos enteros."
"Bueno, si eso es lo que quieres."
Vaya, él está siendo tan razonable. Esta conversación parece demasiado adulta y civilizada para mí. Lo cual me recuerda ... "¿Y nuestros padres? Ellos trabajan juntos. ¿No crees que eso va a ser un problema?"
"He pensado sobre eso también. Supongo que si tu papá está de acuerdo, entonces debería estar bien. Puedo hablar con él si quieres."
"No ... no tienes que hacer eso Adrián. No es como si ... digo, ¿qué pasa si ...? Tal vez estamos pensando en esto de más. ¿Qué pasa si salimos y luego te das cuenta que ni siquiera te gusto y luego hicimos todo esto para nada?"
"Eso no va pasar, Sofía. Por lo menos no por mi lado. Pero entiendo lo que estás diciendo. Tal vez es mejor si salimos primero y luego podemos manejar a la otra gente después. Sólo que no quería que fuera un gran secreto o hacerte sentir incómoda."
Respiro profundamente y suspiro. Esto está sonando más y más complicado. Nunca había pensado en realmente salir con Adrián y cuáles serían las implicaciones de vida real. Mi imaginación de adolescente nunca ha ido más allá de engancharnos en una fiesta tras puertas cerradas. O por lo menos nunca pensé que Adrián estaría interesado en algo más en serio conmigo.
Miro hacia Adrián, mi mente girando un millón de kilómetros por minuto. Él parece tan preocupado como yo.
Él aclara la garganta y dudosamente alcanza mi mano. "Mira, olvídate sobre todo lo demás por un segundo. Olvida a tus hermanos o a nuestros padres, o lo que cualquier otra persona podría decir sobre esto. ¿Si ellos no existieran y fuésemos extraños que se conocieron en la calle, quisieras salir conmigo?"
"Bueno, sí." Obviamente. ¿Quién no quisiera? Me sonrojo un poco a esa admisión.
Él deja escapar un suspiro y esboza una sonrisa que sé va a ser mi fin. "Entonces, ¿es un sí? ¿Saldrás conmigo?"
"Sí."
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