CAPITULO 34
CLARENCE
Estaba furioso. No, no, no, no. Decir furioso era poco. Quería golpearlo, si era posible desfigurarle el rostro. ¡Qué mierda tenía que hacer William en plena madrugada buscando a Sam!
Quería quedarme con ella, pero no podría, no lo haría. Cuando mencionó esto último, lo único que quería era ir a reclamarle a Will. Ya eran muchas las coincidencias desde que supe que él y Hanna iban a rehabilitación.
Llegué a su apartamento que me quedaba a menos de media hora del mío. Toqué tan fuerte que hasta desperté a sus vecinos, pero no me importaba eso en este momento.
—¿Qué pasa Clar? —dice al abrir la puerta.
No lo pienso dos veces, le estampo un puñetazo en el pómulo derecho y el maldito da guerra gritando y pataleando diciéndome que mierda me había picado ahora.
—¡Qué mierda hacías en el departamento de Sam en la madrugada! —espeto tomándolo del cuello de la remera que lleva puesta.
—¡Lo puedo explicar Clar! Fue un error, por eso es que me fui ¡Joder! Fue un error Clar...
—¡No quiero que te le acerques! —le dejo en claro —No me hagas desconfiar de ti Will, con la puta muerte de Ladera ya tengo suficiente en que pensar.
—¿Muerte? —se pregunta Will.
—¿Ahora no sabes? —bufo.
Hace un gesto de inconformidad.
—¿Murió? —pregunta sorprendido.
Tomo asiento en el sofá. Joder, ahora mismo no se ni en quien debo confiar.
—Sí, según los paramédicos murió por una sobredosis.
William se queda mirando a un punto fijo. Coloco mis codos en las rodillas y masajeo mis sienes. Estoy exhausto y cansado. El día ha sido ajetreado. Y la preocupación por Samadhi estaba ahí. Porque tal vez superaría que no estuviésemos juntos, pero no soportaría el perderla, el saber que ya no existe sobre esta Tierra. Se me estruja el pecho con tan solo pensarlo.
—Vaya... lo vi antes de mediodía, él y su padre tenían una reunión sobre los derechos de la empresa, se supone que por eso venia.
—Sí, yo tampoco lo creo aún. Sigo en shock, no sé qué mierda pensar.
William se dirige al pequeño bar que tiene en su departamento. Me ofrece un whiskey, pero lo rechazo al momento.
Los ojos me pesan, la cabeza comienza a dolerme y siento un revoltijo en el estómago que me hace correr al inodoro para desechar todo. Hago arcadas hasta que la sensación se desvanece y se pasa. Me enjuago la boca y la cara. Me sentía mareado y sin ganas de nada.
Al regresar a la pequeña estancia, William se encuentra ahí mirando a la nada. Perdido en sus pensamientos.
—Cuando supe lo que le había hecho a Hanna, juré que solo lo perdonaría si estuviese muerto, y ahora... - da el último trago dejando a la deriva sus propias palabras.
—Tal vez su arrepentimiento fue sincero.
—Aun así, me siento pésimo. Siento como si le hubiese deseado la muerte, y ahora en verdad está muerto.
Confiaba en Will. Confiaba en él, y a veces me daba miedo confiar de más.
(***)
Los días habían pasado. A pesar de haber decidido no tener más contacto con Samadhi, le pedí a Sara y Lucas me mantuvieran al tanto de ella.
—Hola Clarence. —la voz de Step entrando a mi oficina me saca de trance. Ni siquiera la miro porque sé a qué viene.
—No iremos —le anuncio. La estupidez de ir al cine con ella me parece patética, y para ser honesto, no quiero.
—Nunca quieres hacer nada divertido Clar, te encierras aquí todo el día y para lo único que vas a mi apartamento es para...
—En eso quedamos Steph.
—Yo quiero más, y lo sabes —contesta. Después toma asiento en la silla giratoria frente a mi escritorio. Va vestida con un vestido anaranjado casual.
Me recargo en el respaldo de la silla pensando. Si de verdad quiero olvidarme de Sam, lo más conveniente es mantener una relación estable con Steph. Es una locura, lo sé.
— Bien —contesto. Me mira sorprendida y con una sonrisa enorme que, para ser honesto me contagia. Sabía porque lo hacía, pero a veces un clavo tiene que sacar a otro, y ésta era una buena opción —. Pero si no funciona lo nuestro, la dejaremos por la paz ¿vale?
—Yo haré que funcione, ya lo verás.
Se levanta del asiento y se acerca a mí para dejarme un casto beso en los labios que después de unos segundos se vuelve intenso. La tomo de los hombros y le digo que estoy en horas de trabajo y que en la noche paso por ella a su departamento. Sale alegre de la oficina, y después me cae un balde de agua fría a lo que he hecho.
Seguía viviendo en el mismo apartamento que me recordaba a Sam. No me iría de ahí, pero tampoco podía estar siempre en el apartamento de Steph.
Al salir de la oficina hice lo que tenía que hacer. Pasar por ella e ir al cine. Me parecía una cursilería ir al cine, nunca había ido con Samadhi al cine, pero tampoco lo pidió. Disfrutaba más de su compañía en cualquier sitio.
Aparco el coche fuera de su edificio, y no necesito esperar tanto para que Stephany salga corriendo. Abre la puerta del coche y arranco. En todo el camino se la pasa hablando de la película que veremos, de la cual, el nombre ni siquiera recuerdo. Seguía vestido con mi traje de oficina, así que le anuncié llegaríamos a mi departamento para cambiarme. Insistió que no lo hiciera, que la película comenzaría dentro de poco tiempo y ya tenía los boletos para solo llegar. Y por extraño que parezca, accedí a ello.
Al llegar, entramos a la estancia del cine para esperar el momento de entrar. Me sentía un adolescente. Los vagos recuerdos de cuando tenía doce volvieron, donde Hanna y yo nos habíamos escapado de la casa del abuelo para ir al cine una tarde.
—¡Álvaro! —exclama Steph.
Parecía que el maldito destino nos quería ver infelices a Samadhi y a mí. Pues estaba ella con él.
No podía mostrar enfado, y mucho menos celos al ver que Samadhi y Álvaro, seguramente estaban saliendo, porque sin duda era cierto. No podía decir nada porque yo estaba haciendo exactamente lo mismo con Step.
—Hola Clarence —saluda Álvaro con su imponente voz y le respondo solamente con la mano. El maldito es guapo, y me da rabia y celos.
Él y Steph siguen hablando, y lo único que quiero es largarme de este lugar. Miro disimuladamente como las manos de él y Sam están enlazadas, y una furia interna hace que se me revuelva el estómago.
Se da cuenta que la miro, y como si no quisiera demostrarlo, Sam lo suelta y mira a otro lado. Ella le anuncia a Álvaro que irá a la dulcería, y éste asiente dándole un casto beso en la comisura de los labios. De esos labios que tantas veces yo había besado. Por un momento estoy a punto de seguirla cuando me da la espalda. Las curvas de su trasero y piernas están un poco más anchas. Su cintura es pequeña, y lo único que deseo en este preciso momento es tenerla bajo mis sabanas.
Sabía que estaba bien. Sara y Lucas me mantenían al tanto de ello.
Me remuevo un poco y le digo a Steph que la esperaré adentro de la sala. Así que lo siguiente que hago es irme de ahí, pues si no lo hacía no sé qué locura haría por perseguir a Sam después.
¿Cuándo la olvidaré? El verla así de esta manera me ponía mal. ¿Ya se acostaron? ¿Ya tuvieron sexo ambos?
Al llegar a la sala, decido no entrar, y todo gracias a Sam.
—Así que... ¿ya van al cine y todo? —le pregunto mientras hace fila para llegar al mostrador de la dulcería.
Suelta un suspiro y niega.
—¿Qué quieres Clar? —me mira con sus ojos miel intensos, y las pecas que, cada vez que la vuelvo a ver noto otra más en ella.
No le digo nada, solo la miro y ella hace lo mismo. Las palabras se me traban, o tal vez salen sobrando, y cuando estoy por soltarle una estupidez, ella es quien habla.
—Tenemos que superar esto, ¿No crees? Si no fuimos felices juntos, tal vez con otras personas lo seremos.
Siento como una daga cruza mi pecho cuando dice eso. Ella estaba lista. Estaba preparada para olvidarse de mí. Y yo tenía que acceder a ello si quería seguir con mi vida.
—¿Tregua? —le digo estrechando mi mano para tomar la suya en son de paz.
Samadhi asiente y toma mi mano. Siento su suavidad, su textura, y decido soltarla a la brevedad. Doy media vuelta y me encamino hasta donde se encuentra Step sin mirar atrá. Me mira extrañada y le digo que tenemos que irnos de aquí. Se despide desconcertada de Álvaro, y cuando ya estamos en el coche es que comienza hablar.
—¿Qué mierda te sucede Clar? —espeta molesta.
—Odio ir al cine, me recuerda a Hanna, y para ser honesto no quiero hablar así que o aceptas que vayamos a tu apartamento a ver lo que quieras, o simplemente te dejo ahí.
Lo piensa por un instante, pero accede a que vayamos a su apartamento. Se perfectamente que estoy mal. Estoy actuando como un imbécil con ella, pero mi razonamiento, mis acciones y mente no lo pueden evitar.
Esto era lo definitivo. Ya no podía tener más contacto con Sam. Pero tampoco quería dejar todo lo vivido con ella atrás. Era un completo lío, y la única manera de olvidarla seria yéndome de esta ciudad.
¡Mis perfeccionistas!
Estamos por llegar al final de nuestros perfectos :')
¿Cómo creen que terminaran?
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