CAPITULO 28
SAMADHI
Seguí intranquila después de haber encontrado esa fotografía en la americana de Clar. Seguía preguntándome lo mismo una y otra y otra vez. Tenía que averiguar, que investigar. Y el único que en estos precisos momentos me podía dar respuesta sobre ello, era Chris. Así que no lo dude ni por un segundo en llamarlo citándolo en una cafetería cerca de la oficina de Stone Dresse's.
Y aquí me encontraba en la cafetería. Apenas si eran las siete de la noche, justo la hora en la que salía últimamente de trabajar. Mi madre decía que no me matara de esa manera. Que lo que hubiese pasado entre Clar y yo, lo solucionaríamos. Lo que no sabía mi madre era que, quien la había jodido, era yo. Que precisamente yo había hecho lo que ella aborrecía que los hombres hicieran. Engañar a su pareja.
El clima era cálido y bochornoso. Aún llevaba puesta la ropa de trabajo en oficina, y los nervios, combinados con la ansiedad de lo que sea que fuese a decirme Christopher, me comenzaban a sofocar.
Miré el reloj de mano, y ya habían pasado cinco minutos de la hora acordada. Volvía a odiar la impuntualidad. Pero en cuanto dejé de mirar el reloj, Chris ya se encontraba frente a mí en el lugar.
—Has ordenado ya —confirma. A lo cual asiento, pues la ansiedad había comenzado a abrir mi apetito.
Toma un trozo de magdalena llevándoselo a la boca con lentitud. Y yo, simplemente espero a que se le dé la gana de hablar.
—Bien —comienza —, no comas ansias, que desde que entré me di cuenta que estas nerviosa.
—Es que... —suelto un bufido —Suéltalo Chris. —Le ordeno.
Éste se ríe, y después de darle un trago a su café helado, comienza hablar.
—Bien Sam —comenzó —, lo que te diré no es sencillo. Me sentí culpable después de haberla casi obligado a acostarse conmigo, a engañar a William, quien por cierto, hace unas semanas fue a mi apartamento. —Bufó.
¿Por qué fue a su apartamento? Me pregunto.
—El día que pasó... eso, entre nosotros, fue Clar a darme una paliza —miro hacia el ventanal cuando lo menciona. —Y con lo bocaza y cabreado que estaba en ese instante, se me salió decirle que me había acostado con Hanna. Entonces, supongo que así fue como se enteró, porque William nunca supo nada. Todo pasó un día antes de que ella muriera, a pesar de que ese día estuvo por así decirlo, a la fuerza, la confianza que teníamos era suficiente, como para contarme algo que hasta ahora no había notado.
Lo miré a los ojos, sintiéndome extraña por su confesión ¿Cómo puede alguien hacer eso? Y me puse a pensar por un momento en que, si Clar no lo hubiese sabido que lo engañé, seguramente Christopher se encargaría de hacerme callar manteniendo sexo con él con el chantaje.
—William. —Dijo su nombre. Volví la mirada para verlo a los ojos. Dio un suspiro y volvió hablar —Yo Sam, sospecho que fue William.
—Eso es absurdo —argumento algo molesta y a la brevedad para defenderlo. ¡Que mierda le pasa!
—¿Todo concuerda no crees?
¿Concordar? Lo miro de forma desagradable. Porque en verdad me ha cabreado que lo haga culpable.
¿Christopher lo sabrá? ¿Sabrá que hay alguien que me sigue? O me seguía, porque la verdad es que, desde ya hace un tiempo he dejado de sentir eso.
—¿Por qué piensas que todo concuerda? —le pregunto. —Para mí es algo ilógico.
—Piénsalo por un momento, ¿Quién más tendría razones para hacer algo como eso? Cuando Hanna, fue quien mató a sus padres y su hermana o hermano, no lo sé. —Hace un gesto breve —No seas ingenua Sam —inquiere. —Hay que tener de cerca al enemigo, es mejor visualizarlo como tú mejor amigo.
Suelto un suspiro, y analizo la información. Información que ya sabía. Que ya me habían contado. Pero aun así lo creía imposible. Así que tenía que decirle. Pero antes de que hablará, me interrumpió.
—Sam, no te has preguntado ¿Quién es la persona que te espía?
El corazón se me congeló. La respiración se fue, y poco a poco fue que volví la mirada hacia él.
—¿Tú... tú como lo sabes? —pregunto inexpresiva. Éste se ríe.
—Te has puesto pálida —me mira a los ojos, y yo hago lo mismo —. Lo llegué a escuchar en algún momento en la oficina de Clar. No lo sé Sam, pero siento que William no es de fiar. Con su historial en rehabilitación, no creo que sea de fiar...
¿Rehabilitación?
Me quedé callada. No quería seguir escuchando lo que Christopher decía. Pero la duda ahí estaba.
—Chris... ¿Qué te dijo Hanna antes de que saliera por la puerta de tu apartamento? —pregunté.
Agachó la mirada, y ésta cambió.
—Sabes, yo la quería Sam, y cuando supe que había muerto lo único que hice fue ir a su funeral antes de partir a Londres. Ese día dijo que si algo le pasaba me fuera de aquí, que no quería que buscaran culpables y que... te seguían a ti.
Mi cuerpo se puso tenso. Sentí una punzada en mi pecho al escuchar aquello.
—La conocí —le digo —, alguna vez la vi en el centro comercial, pero lo más extraño es que encontré esta foto en la americana de Clar. —Extiendo mi mano mostrándole la fotografía.
—Es extraño todo esto, ¿No crees? Ella no me quiso decir más, sólo la notaba preocupada y ella quería acercarte a Clar, decía que eras buena persona, que lo notaba porque te veía cuando llegabas a su casa con Brad.
Brad... ¿Él sabrá algo más?
Doy un suspiro recargándome en el respaldo de la silla. Afortunadamente las miradas y las veces que sentía alguien me perseguían, habían desaparecido ya. Por el momento no me preocuparía, pero, de regresar ¿En quién iba a confiar? Lo más coherente, por el momento seria permanecer sola.
Nos quedamos otro rato platicando de todo lo que haría al irse. Le entusiasmaba la idea de comenzar de nuevo, y por un momento me alegré tanto por él. Después de una hora me acompañó al coche para despedirse de mí.
—Sólo una vez más Sam —susurró tomándome con delicadeza la mejilla. —Solo por esta vez déjame sentir tus labios junto a los míos.
Se acercó con agilidad. Ambos cerramos los ojos, pero las imágenes de Clar aparecieron como película por mi mente.
—Lo siento Chris —abrí los ojos evitando lo que estábamos a punto de hacer —, pero no puedo, no puedo volver a eso. La culpa sigue ahí, y ya no hay marcha atrás.
—Vamos Sam, intentemoslo, si me lo pide yo me quedo.
Mirándolo a los ojos es que me doy cuenta que no puedo. Jamás podré olvidar esto que hice, jamás podré regresar con Clar, jamás volveré a ser quien fui algún día antes de su llegada a mi vida porque simplemente la desordenó, jamás... jamás...
—De los errores se aprende Chris, y yo cometí uno horrible.
Me miró con lastima. Acarició una vez más mi mejilla y habló.
—Lo sé, espero me perdones algún día con sinceridad.
La garganta se me hizo un nudo. Yo estaba consciente ese día, al igual que él. No lo podía culpar solamente a él por haber aprovechado la situación. Porque, yo no me opuse a ello, en ningún momento dije no.
—También fue mi culpa, yo no te detuve, yo también lo permití — argumento —. Esa noche, si, había tomado, pero estaba lo suficientemente cuerda para decir que no. Sin embargo, no lo hice.
Tomo del brazo a Chris, y acercándome con lentitud, le dejo un casto beso en su mejilla izquierda.
—Sé feliz Chris, y buen viaje a Londres. —Él asiente.
—Recuerda Sam que, cuando se está destinado a estar con alguien, ese alguien volverá.
Esbozo una sonrisa. Me subo tan pronto como puedo a mi coche y emprendo el viaje a mi nuevo apartamento.
(***)
Mi vida, ya no era la misma. Por más que tratase de olvidarme de Clar, era imposible hacerlo. Hoy. Precisamente hoy se cumplían tres semanas después de lo ocurrido con Christopher, quien por cierto lo notaba algo preocupado desde su partida a Londres. Todos los días me llamaba preguntándome como me encontraba, como me sentí, si me encontraba segura y demás. Algo extraño, porque en realidad la última vez que hablamos, yo había omitido en decirle que anteriormente sentía las miradas de alguien siguiéndome, tal y como pasó con Hanna.
—Ya quita esa cara de depresión —Brad, quien se encontraba sentado en un sofá, me volvía a molestar.
Últimamente la pasaba más con Brad, quien no se despegaba de mí. Algo que agradecía, pues afortunadamente su compañía me hacía bien. Nos habíamos vuelto más cercanos y teníamos una relación buena. No de hermanos, estaba claro, pero si una buena relación entre ambos.
Por otro lado, Sony y William no podían faltar. Habíamos acordado que los viernes nos reuniríamos en mi apartamento o en el de Brad, el cual se encontraba frente al mío.
El apartamento amueblado era sofisticado, moderno y de estilo rustico. Tal como el estilo que le gusta a Brad, quien por cierto, él mismo se encargó de ordenar ese tipo de decoración.
—Es mi cara de siempre Brad. —Le digo sacando de una bolsa plástica la cena para dos.
—Pues das miedo.
Ambos reímos y comenzamos a cenar en la mesita de noche que se encontraba en medio de dos sofás. Hablamos de cómo me iba en la universidad y de la boda de Sara, quien hace unos momentos me había llamado diciéndome que vendría para ayudarle a escoger la decoración de la recepción. Sara estaba vuelta loca.
—Y... ¿Haz hablado con Clar? —pregunta Brad con gesto desinteresado. Pero lo noto. Muy en el fondo sé que se encuentra preocupado por ello.
—No. —Respondo seca. —Lo nuestro ya no tiene arreglo.
—¿Por qué no has querido decirme que pasó entre ustedes dos, Sam?
Sigo comiendo, tratando de omitir cualquier cosa que se relacione a lo que teníamos Clar y yo.
—Has cambiado, Sam. —Dice —Bien, supongo que no te sacaré nada de información.
Niego, dandole un sorbo a la bebida que Brad me ha preparado.
—¿Cómo vas con Sony? —pregunto.
Sabía que últimamente ambos salían otra vez. Sony en ocasiones llamaba preguntándome como estaba y si ocupaba compañía se lo dijese a la brevedad. Se esforzaba por mantener una amistad, pero después de haberlo aceptado, me había dado cuenta que era complicado. Yo no me sentía cómoda fraternizando con Sony otra vez. Pero mi lado bueno no se lo quería decir aún.
—Vamos bien. Ya sabes, nos besamos, hacemos cosas...
—Brad... —enarco una ceja mirándolo reprobatoriamente.
—¿Qué? ¡Tú fuiste quien preguntó! —exclama.
—¡Pero esa es tu intimidad! —Contesto riendo.
Después de acabar la cena, se despide diciendo que mañana sábado tendría trabajo con Falco, a lo cual asiento.
Miro mi reloj de mano marcando el diez menos veinte. Por un momento pensé que Sara no vendría, así que lo siguiente que hago es ponerme el pijama y algunas mascarillas para la cara. Pero para mí fortuna, Sara llega de la nada.
—Pensé que no vendrías —le digo.
Ella se adentra al departamento.
—¿Es mascarilla de aguacate natural? —pregunta, y yo asiento.
—Bien, ponme una.
Decido obedecerla, sólo porque sé lo estresada que ha estado estos días por la boda. Estábamos a dos meses de que Sara contrajera nupcias con Lucas, y eso a ambas nos tenía emocionadas y vueltas locas. Al principio quería que yo fuese su madrina, pero me negué cuando supe que Lucas le había pedido lo mismo a Clar. Por lo tanto, ambos decidieron que sus padres lo serían.
Comencé a batir el aguacate en un traste colocándole líquidos nutrientes que hidratarían su piel. La coloqué cuidadosamente y después se recostó en el sillón. Al pasar los minutos necesarios, ambas nos la quitamos con sumo cuidado. Después de eso vimos el catalogo que traía en mano hasta que nos decidimos por un modelo para la decoración del lugar.
—¡Oh! ¡Llegó Lucas! —exclama. —¿Quieres ir? —me pregunta, y al momento le respondo que a donde —Iremos a un bar tranquilo cerca de aquí.
—Será en otra ocasión Sara —respondo. Mis ánimos estaban por los suelos y mi cansancio había aparecido. Eran las once más treinta, y comenzaba acostumbrarme a dormir temprano. —Anda, te acompaño hasta el estacionamiento.
Suelta un suspiro.
—No acepto un no. Vamos, ponte lo que sea de ropa, o si quieres así con ese ridículo pijama de conejitos, pero de aquí, no me voy sin ti.
Niego con la cabeza sonriendo, y me convence. Corro a la habitación y me pongo unos vaqueros con sandalias y blusa dos tirantes a juego. Al lugar al que iríamos, era un lugar tranquilo y nada sofisticado como para ir derrochando suspiros.
Al pasar Lucas por ambas, lo noto nervioso. Como si no se hubiese esperado mi presencia aquí. Pero al llegar al estacionamiento del lugar, me doy cuenta por qué se comportaba así. Sara y Lucas bajan del coche, mientras hago yo lo mismo. Nos encaminamos hacia esa persona que, al verme, se le endurece el gesto.
Sara me mira angustiada y la tranquilizo diciéndole que esta bien. Que me iré.
—No sabía Sam...
—Esta bien. Pediré un taxi.
—Si quieres espero a que pase ¿Vale? —me niego.
—Sara, estaré bien.
Me mira por unos segundos y le insisto que entre con ellos. Pero de pronto, unas terribles ganas me entran de hablar con Clar.
—Clar —digo su nombre quemándome hasta la garganta. —¿Podemos hablar?
Sara me mira suplicándome que no lo haga. Clarence suelta una risa socarrona y me mira.
—Tú y yo no tenemos nada de qué hablar Sam.
¡Joder! Mi pecho se oprime, y la siguiente estupidez que hago es abalanzarme sobre él. Ni siquiera me importa que nuestros amigos estén frente a nosotros. Ni siquiera me importa que nos encontremos en el estacionamiento.
—Por favor, por favor Clar, habla conmigo —sollozo abrazándolo. Se pone tenso, inexpresivo y respirando con furia por lo que estoy haciendo.
¡¿Qué mierda hago?!
—Podemos hablar, podemos arreglar las cosas, podemos volver... —me toma de los hombros y me mira con sus penetrantes ojos.
—¡Joder, entiende que no! —espeta entre dientes. La furia le sale por los ojos, y lo único que quiero es besarlo. Besarlo y estar entre sus brazos. Pero no me lo permite, no me deja estar a su lado. —Entiende que lo nuestro terminó Samadhi, lo arruinaste, me jodiste la vida, me jodiste el corazón, así que no vengas a humillarte de esa manera, porque contigo, ¡Jamás! Regresaré yo.
Me suelta con brusquedad y se va caminando al bar. Estaba a punto de correr tras él. Pero Sara me detuvo. Ella me detuvo y me rompí en 365 pedazos. Siento los brazos de Sara rodear mi cuerpo. El dolor está ahí, el dolor no se va. Y posiblemente nunca se irá. El dolor de haber engañado a quien se supone era el amor de mi vida, jamás se irá. Me perseguirá, y no me dejará avanzar.
Mi amor propio se había esfumado después de eso. Se había ido desde hace tiempo, desde que decidí regresar con alguien que no me creyó, desde que me hice participe en el engaño y en el amor. Volver a ser quien era antes sería difícil. Ahora ésta, era yo.
¡Ultimo capitulo de nuestra 1era Parte!
¿Qué les ha parecido?
Gracias por llegar hasta aquí mis Perfeccionistas ♥ Estaré preparando los capítulos de la segunda parte. Así que paciencia mis amores.
Corran al perfil de mi amiga
-Mrs_Dreams-
365 Pedazos, va comenzando :') GRACIAS POR EL APOYO ♥
Bạn đang đọc truyện trên: AzTruyen.Top