CAPITULO 2
CLARENCE
Me levanto a duras penas de la cama. Tengo el corazón desbocado por el sueño que tenía hace un momento, y el sudor me empapa el cuerpo entero. Han pasado dos años desde su partida. Dos tormentosos años para mí. Ella se había metido a mi vida como si de agua se tratase para poder vivir.
Si bien dicen que el tiempo cura las heridas, para mí el tiempo no servía, pues la herida en mi corazón permanecía viva.
Soñaba con ella todas las noches, ya no eran esas pesadillas que algún día me habían atormentado en el pasado y no me dejaban dormir. Ahora era ella la que no me dejaba vivir. ¿Cómo era posible que, después de tanto tiempo permaneciese este sentimiento en mi pecho? Éste sentimiento de culpa por no haberle dado la oportunidad para que me brindara una explicación de lo ocurrido. Al día siguiente después de la discusión que terminó con los dos, fui a buscarla. Pero Samadhi ya no estaba. Se había ido y ni su madre y mucho menos Sara quisieron decirme a donde.
Esas imágenes de la última vez que la vi permanecían vivas en mi mente, sobre todo el momento en el que se adentró al ascensor sin mirar atrás. ¿Y si no era ella? Después de todo el enojo y la furia, esa pregunta retumbaba en mi cabeza.
— "No era yo..."— seguía escuchando su voz.
Quería que se fuera de mi jodido pensamiento y me dejara ser feliz, pero después de este tiempo me había convertido en un jodido ser infeliz. La felicidad ya ni siquiera estaba en mí. Me había vuelto una persona mucho más fría de lo que ya era. Y el saber que hoy fuese su cumpleaños, me deprimía aún más.
¿Cómo será ahora? Seguramente una belleza, de eso estoy seguro, pues dos años habían sido suficientes para dar un gran cambio ¿Tendrá pareja? ¿Querrá a alguien más? ¿Ya no me amará? Acaso... ¿Me amó en algún momento? Por un tiempo la había sacado de mi mente, no la había dejado entrar más. Pero me era imposible olvidarme de ella, pues el recuerdo permanecía vivo y me quemaba, me quemaba como nunca...
Los gruñidos de la chica que yacía en mi cama se escucharon. La habíamos pasado bien por un rato. A eso había llegado con cualquier mujer que se me pusiera en frente, sexo casual y convencional, tal como lo hacía años atrás. Ninguna me satisfacía, no como yo quería. Era un simple deseo carnal, solo para satisfacer mi necesidad.
Le había dejado por completo el apartamento a Lucas. Yo, en cambio, me había mudado al centro de la ciudad, pues después de todo este tiempo, me había metido de lleno al trabajo. Inauguramos el edificio de "Deep Constructions, Inc" cerca de mi nuevo hogar. El trabajo cada vez se hacía más pesado, lo cual agradecía, ya que mi padre siempre se entrometía en ello, y yo no me dejaría caer tan fácilmente, tenía que progresar en este mundo al cual ya había entrado. Eso sin contar lo ocupada que mantenía mi mente.
— Buenos días cariño — susurró Estephany rodeándome la cintura con sus delicadas manos. Me encontraba en el enorme ventanal que estaba frente al recibidor — ¿Por qué tan pensativo? — preguntaba, dejando un reguero de besos en mi espalda descubierta.
Di un suspiro exasperado. Me molestaba que hiciera ese tipo de preguntas, pues no eran de su puta incumbencia. Eso sin contar que yo mismo le había dejado claro el tipo de relación que quería con ella. Le quité las manos de mi cintura con sutileza, suficiente había tenido por esta noche con ella.
— Ya te puedes ir Estephany — le dije, dirigiéndome semidesnudo a la ducha.
No pasé desapercibido su gesto molesto, el cual se hacía habitual en ella. Pero ¡vamos! Ella misma había aceptado ésta propuesta, en ningún momento le puse un arma en la cabeza. Hace un par de meses nos encontrábamos en una gala de beneficencia, platicamos un rato y después de eso me la follé en su auto. Sentía la tenue electricidad que desprendía ella, y sin pensarlo un momento más, le hice la propuesta. Y gracias a ello ahora se estaba volviendo un jodido dolor de cabeza.
Me era difícil ocultar el pasado que había decidido enterrar. Pero la insistencia de William para que formase parte de su investigación, era insistente y continua.
— Vamos Clar, se lo debemos a ella y lo sabes — confirmó. Era claro que después de todo tenía razón.
— ¡Bien! — acepté — Solo si Isabela se mantiene al margen y no saca sus temas míseros de perdón — William se lo pensó por un instante, después de eso accedió.
— Bien, se lo haré saber, hablaré con ella...
No era fácil volver a reabrir el caso de años atrás que había quedado inconcluso, y mucho menos con pruebas pobres del accidente. Hasta cierto punto admiraba a Will, pues él se metió de lleno en el caso injusto de Hanna, algo que nunca llegué hacer yo. No podía negarlo, me gustaba que estuviese trabajando en ello, y yo ayudándolo de por medio. Las pruebas que habíamos encontrado eran pocas, pues la motocicleta que ese día iba manejando había desaparecido, y sin ella el caso de Hanna, seguía inconcluso con el pasar de los años.
Volvieron a mí los recuerdos con esa chica perfeccionista. Seguían vivos en mi cabeza, sobre todo la última vez que me sacié de ella. En realidad me había calado su traición, traición que seguía poniendo en duda. En ocasiones le preguntaba a Lucas a donde se había ido, pues de alguna manera pensaba que Sara le habría dicho. Pero sus respuestas siempre eran incoherentes e inciertas. En algún momento quise llamarla, me picaban los dedos de las manos por tomar el móvil, marcar el número y esperar a que respondiera simplemente para escuchar su dulce voz. Pero el maldito orgullo siempre me ganó. Había vendido el coche en el que alguna vez la hice mía, pues su aroma fresco seguía impregnado en él, sus gemidos en mi oído, todo lo que tenía que ver con ella estaba vivo en mi piel...
Después de ducharme, salí a la habitación. Agradecía que Estephany entendiera lo que teníamos, pues tenerla aquí cuando iniciaba mi día era lo que menos quería. Me arregle con mi habitual atuendo formal para la oficina. Mire el reloj de muñeca que traía puesto, el cual indicaba eran las siete y media. No pasaba desapercibido que, desde que ella se fue, algo bueno resultó. Por primera vez era una persona con una gran puntualidad a donde sea que yo fuera, gracias a Samadhi Stone...
(***)
El edificio donde ahora vivía se encontraba cerca de la casa del abuelo, pues últimamente se había encontrado mal de salud, y viviendo aquí me era mucho más fácil comunicarme con él.
Iba en camino a la oficina, agradecía que aun fuese temprano, pues el tráfico estaba despejado. Al llegar al edificio de ventanales grises, estacioné el coche y me dirigí a la entrada. No era un lugar enorme como el de mi padre, pero por algo se empezaba. Quince pisos nos eran suficientes por el momento a Lucas y a mí. No éramos conformistas, simplemente contábamos con lo necesario para seguir.
— Buenos días, señor Johnson — saludó John, quien ahora trabajaba como gerente de vigilancia en "Deep Constructions, Inc".
— Buenos días señor John.
Me dirigí al ascensor, y vi de lejos entrar a Lucas por el recibidor de la entrada. En realidad nos habíamos esmerado en darle un toque varonil a este lugar. Paredes blancas, muebles negros, y pinturas abstractas en blanco y negro.
Detuve las puertas del ascensor para que alcanzara Lucas a subir. Éste último al entrar, oprimió el botón del último piso.
— ¿Y bien? — le pregunté a Lucas. Era viernes y hoy si tenía ganas de salir. Me miró desconcertado — Es viernes, ¿Iremos a algún bar?
— ¡Oh eso! — se lo pensó por un momento — Sara está organizando algún tipo de bienvenida — balbuceó apenado.
— ¿Y no estoy invitado? — le pregunté con sarcasmo. Soltó un bufido y solo negó — No me extraña, no le caigo bien a Sara.
— No, no es eso. La fiesta es para Samadhi, Clar.
Lo miré de reojo, y después agradecí que el maldito ascensor llegara a su destino. Lucas salió de él como si estuviese huyendo, dejándome con la duda. Mi jodido corazón se aceleró con la simple mención de su nombre. Caminé hasta mi oficina, comenzaba a hiperventilar ¡Pero que mierda! ¿Hace cuánto tiempo que no me ponía nervioso de ésta manera?
No lo pude evitar, y es que las ganas que tenía por saber de ella no se quedaban atrás, pues hoy, justamente hoy en su cumpleaños, regresaba Samadhi Stone...
¡Bienvenidas mis Perfeccionistas Bellas!
Sólo estos primeros dos capítulos serán cortos. Gracias por seguir leyendo ésta historia escrita para ustedes ♥.♥
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