CAPITULO 13
CLARENCE
La proposición que le había hecho a Samadhi cambiaria rotundamente nuestra relación. Decirle que viviéramos juntos me había salido de la nada, era algo que deseaba, más no sabía que mis labios expulsarían aquellas palabras. No era problema para mí, pues yo en realidad sí que quería a Samadhi solo para mí, y el que viviésemos juntos haría que el imbécil de Christopher la dejara en paz. Lo que no esperaba era ver la reacción de Samadhi. Se congeló por un momento, sabía que la había tomado por sorpresa mi propuesta, pero eso no me importo, quería que lo pensara. Tal vez era algo pronto, pues apenas volvíamos a comenzar y estar juntos, pero las ganas de tener el placer y la oportunidad de despertar con Sam, cada vez se hacían más habituales. No quería dejarla sola éstos tres días que me mantendría ausente. Sin embargo comprendía que tampoco podía irse conmigo, el trabajo y la universidad no la dejarían.
Me encuentro en una de las bancas del aeropuerto esperando el vuelo. Llevamos una hora esperando para abordar el avión. Por un momento cierro los ojos, y vienen a mí los recuerdos de Samadhi. Sus deliciosos labios en los míos y en mi fiel amigo. Las miles de sensaciones aparecen de nuevo en mí, y es que el recordar que solamente ha sido mía me hace enloquecer.
Sabía que Samadhi se incomodaría en el apartamento donde he metido a Stephany, por lo que no dude ni un segundo en llamar a mi agente inmobiliario y comenzara la búsqueda de otro apartamento para vivir con Sam. La idea era algo loca, sin embargo siempre he sabido que Samadhi es una persona madura y responsable de lo que hace, tal vez algo joven para mudarse, es por eso que su respuesta al decirme que si me sorprendió, pues aún no sabíamos cómo reaccionaría su madre ante mi proposición. Me las tendría que arreglar para convencerla.
Antes de irme hablamos sobre la llamada que recibió de Christopher. Me dijo que la había invitado a cenar, y el enfado se apoderó de mí. Confiaba en Sam, pero no en él. Ya nos habíamos deshecho de Brad, y ahora ¿tenía que lidiar con él?
Había miles y miles de cabos sueltos en todo éste embrollo, William para mi ahora era un sospechoso, no sabía si confiar en él. Sabía que con Lucas no era problema, pues los padres de Lucas con los de William nunca fraternizaron por problemas familiares, sin embargo, no podía fiarme del todo. Cuando salí de la casa de Samadhi, su madre ya iba llegando, al menos no estaría sola en estos días. Precisamente ese era uno de los problemas, desde que conozco a Samadhi he sabido que ha estado sola cada cierto tiempo y eso me molesta. Su madre me miró con sorpresa y asombro, pero después me sonrió y me saludó. El parecido en ambas era increíble.
—Pasajeros con destino a Nueva York...
Vociferaba una persona en algún lugar del aeropuerto. Miré a Lucas quien estaba enfrascado en una video llamada con la fastidiosa de Sara, quien por fin le colgó.
—No entiendo como la soportas — dije mostrando una sonrisa. Me gustaba fastidiar a Lucas con ello. Sara era fastidiosa pero buena persona.
—Hermano, es el amor de mi vida — fue su respuesta.
Samadhi era el amor de mi vida. Sonreí.
Después de por lo menos ocho horas fastidiosas de vuelo, llegamos al hotel en el que nos hospedaríamos. El cambio rotundo de horario me volvió loco por un momento. Mientras que aquí ya eran las once de la noche, en California apenas si eran las ocho. En cuanto llegué y me acomodé, le mandé un mensaje a Sam. Tomé una ducha para después recostarme en la incómoda cama que se encontraba frente a mí. La habitación mostraba un aire de elegancia con colores y estilo rustico. Aquí el frío ya se comenzaba a sentir y no dude en prender la chimenea eléctrica que se encontraba frente a la cama. Con el móvil en mano decidí marcar el número de ella, pero nunca respondió. El enfado y la irá se apoderó al momento de mí, ¡¿Dónde mierda estaba Samadhi?! ¿Habrá salido con Christopher? ¿Con William?
Los jodidos celos se encontraban ahí, atormentándome. Y las miles de imágenes aparecieron en mi mente como una película. Samadhi besando a Christopher era una de ellas. Llamé de nuevo, y nada. Decidí recostarme un momento, y con lo cansado que me sentía por el vuelo, me quedé dormido por un rato.
Al despertar miré el reloj que se encontraba a un lado, y divise la hora. Ya pasaba de media noche y ni un jodido mensaje de Sam. «¿Y si le pasó algo?» pensé por un momento. Volví a llamar, y por fin respondió.
—¡¿Dónde estabas Samadhi?! — espeté molesto. En verdad estaba cabreado por ello.
—Yo, lo siento Clar — hablaba con nerviosismo. Hizo una breve pausa como si se estuviese pensando lo que quería decirme —. Salí con Christopher y la verdad es que se me ha ido el tiempo, quería dejarle las... — dejé de escuchar lo que estaba diciendo después de mencionar al imbécil del ex novio.
No lo dude ni por un segundo. Colgué la llamada. Me volví a la incómoda cama y me dispuse a dormir. Pero los celos y la maldita furia estaban ahí. Me encontraba cabreado, que preferí colgarle a Samadhi antes de expulsar las palabras que se me venían precisamente en estos momentos a mi jodida mente, pues no eran para nada buenas.
Los días pasaron volando. La reunión a la que Lucas y yo asistimos fue un éxito. Me alegraba por ello, pues después de todo habíamos durado meses con éste nuevo proyecto y por fin daría frutos en cualquier momento.
No había hablado con Samadhi en ningún momento, Lucas era quien me preguntaba a cada momento si ya había hablado con ella, pero siempre lo negué. Por otro lado él mismo me mantenía al tanto de Sam gracias A Sara. La verdad es que no quería que Samadhi me explicara nada por teléfono.
Al bajar del avión, miro el móvil para verificar la hora; siete más quince de la noche. Al llegar Lucas y yo cerca de la salida, diviso a Sara y por supuesto a Sam.
Sara no lo dudo ni por un minuto, corre y saltó encima de Lucas. Doy un suspiro al ver a mi chica, lucía hermosa con un vestido en color rojo suelto de dos tirantes y descubierto que le llegaba al suelo. Mordía con fuerza uno de sus labios por el nerviosismo, podía notarlo. Sin embargo, la electricidad que nos unía era tanta que me fue imposible no dejar la maleta de lado y estirar mis brazos para que viniera hacia mí y me diera un abrazo. La mirada se le iluminó, y sin pensarlo caminó rápidamente hacia mí para después cargarla y me rodeara las caderas con sus esplendorosas piernas.
—Te extrañé — dice en mis labios rodeando mi cuello con sus brazos.
—Yo no — respondo mirándola a los ojos —, aún me debes una explicación.
Sentir su piel rodear mi cuello me llena de excitación. Hace que me sienta pleno, enamorado, pero sobre todo, hace que me sienta en un lugar cálido. Como si estuviese en casa.
Después de eso dejo un casto beso en sus labios. No pasé desapercibido su mirada de decepción ante mi respuesta. La haría sufrir por un rato.
Ya en el coche de Sara Samadhi y yo nos adentramos a la parte trasera. Ninguno de los dos articulaba palabra alguna. Por otro lado Sara no se callaba, y Lucas como siempre le seguía la plática.
—¿Y bien? — preguntó Sara —Ahora que sigue — decía adentrándose a la carretera.
—Llévanos a mi apartamento Sara — comenté —, por favor.
—Lo que ordenes jefe.
Lucas se rio ante el comentario sarcástico de su novia, y después de algunos minutos nos dejó fuera del enorme edificio color negro de vidrio templado. Otro lugar en el que mi padre había trabajado. Bajé la única maleta que había llevado al corto viaje y Samadhi me seguía el paso. Vi un gesto molesto en ella, era obvio que lo estaba. Pues la había traído al mismo apartamento en el que Stephany había estado. La tomé de la mano, pero se paró en seco.
—Yo ahí no entro Clarence — estaba cabreada por ello.
—Vamos hablar solamente Samadhi — respondí molesto.
Me miró a los ojos con sorpresa debido a mi respuesta, dio un suspiro y se adelantó al ascensor. Dentro del mismo marqué el número del penúltimo piso. Y ahí estaba de nuevo, esa maldita electricidad que me atraía como un loco hacia ella. Mi corazón latía con fuerza. Estaba enfadado con ella por haber salido con Christopher cuando me dijo que no lo haría, y por no haberme respondido en cuanto le llamé. El "ding" de la caja metálica sonó, y los dos bajamos de él. La tomé de la mano dirigiéndonos a la última puerta de las únicas dos que se encontraban ahí. Con la tarjeta la abrí y ya estábamos ahí. Encendí las luces y las ganas que tenía de ella salieron a relucir.
—¿Y bien Sam? — pregunté esperando una explicación por su salida con Christopher mientras dejaba las cosas cerca de la estancia a lado de un sofá.
—Fui al centro comercial a distraerme y me lo encontré ahí — comenzó a decir mirando alrededor. Dio un suspiro y prosiguió —. Hablamos sobre cosas sin importancia y... — me miró a los ojos. Comencé a ponerme nervioso ¿lo habrá besado? —Le dije que estaba saliendo contigo Clar — por un momento le di la espalda para poder esbozar mi sonrisa triunfal, y de nuevo me volví hacia ella —. Le dejé las cosas claras sobre lo hubo entre nosotros hace ya muchos años, y que lo del beso había sido un error del momento — dio un suspiro —, de verdad, lo siento por no contestar — me miró con un deje de arrepentimiento en los ojos.
Se encontraba admirando el lugar, pero con descaro me abalancé hasta donde estaba, y tomándola de la cintura comencé a besarla. Esos deliciosos labios que me fascinaban y me volvían jodidamente loco.
—Tú eres mía solamente — murmuré entre dientes. Samadhi soltó un gemido y mi entre pierna reaccionó.
La cargué para después recostarla en el sofá de piel color negro, me dejó besarle el cuello y tocar todo su cuerpo sobre la fina tela del vestido. Era excitante tenerla de aquella forma ante mi cuerpo, la extrañaba y quería romper la tensión por el enfado de estos últimos días. Nos dejamos llevar el uno por el otro.
—No quiero estar aquí Clar — dijo tomándome de las mejillas para que la mirara a los ojos.
Di un suspiro y solamente asentí.
—Tomaré una ducha para irnos a cenar — le hice saber —, vuelvo en un momento Sol.
Le di un beso en la frente y me dirigí al cuarto de baño en mi habitación. Sabía que le incomodaba el estar aquí, pues a mí también me pasaba exactamente lo mismo. El no haberla tenido por dos largos años me había jodido por completo.
Al salir de la ducha escuché la puerta sonar, ¿Quién será?
Me cambié rápidamente y salí a la estancia del lugar. Samadhi se encontraba con Stephany justo en la entrada ¡¿Qué rayos hacia aquí?!
—La señorita Stephany ya se iba amor — comentó Sam con una dulce voz. Esbocé una media sonrisa y me encaminé de nuevo a la habitación ignorando por completo la mirada acusadora que me lanzaba Steph.
«¿Qué le habrá dicho Sam?» pensé por un breve instante. Pero al momento deseché esa pregunta de mi mente. Al salir, Samadhi ya me esperaba mirando por el enorme ventanal donde se podía ver la ciudad y a lo lejos la playa. La vista era hermosa. Me acerqué a ella con cautela, y la rodeé con mis brazos a su cintura. Aspiré el dulce aroma fresco de su pelo dejando un casto beso.
—¿Viviremos aquí Clar? — preguntaba, y una felicidad enorme me invadió. No había cambiado de opinión aún.
—No, nos iremos a un lugar mucho mejor — respondo ante su pregunta.
Se vuelve hacia mí, y rodeándome el cuello con sus delgados brazos me da un casto beso en los labios.
—Y dime, ¿Qué quería Stephany? — le pregunté burlonamente.
Le fue imposible no sonreír abiertamente. Los ojos se le iluminaron ante mi pregunta y soltó una risa contagiosa. Negué con la cabeza. Lo que sea que le haya dicho Samadhi fue suficiente para que Stephany se fuera. Lo cual agradecía, pues la única chica en mi vida, solamente sería ella.
(***)
Los últimos tres días fueron un infierno. Me encontraba abarrotado de trabajo, dirigiéndome de una junta a otra y hoy, precisamente hoy tenía una reunión con Ladera. Después de lo que me dijo Samadhi ya no me agradaba tanto. Eso, y agregándole que aún no había investigado por qué Ladera conocía a Hanna.
La cabeza me daba vueltas, y es que el documento que Isabela había encontrado en aquella cartera de Hanna, seguía rondando por mi cabeza. No lo dude ni un momento, así que lo siguiente que hice fue llamar un día antes a William para que viniera a mi oficina. Y efectivamente lo hizo.
Escucho el sonar de la puerta, y con un "adelante" índico a que pasen.
—¿Y bien? — pregunta William.
Saco el documento del pequeño cajón que se encuentra a un lado de mi escritorio y se lo arrojo con enfado hasta sus manos. Sin dudarlo ni un segundo lo toma entre sus manos. Lo miro fijamente, quiero ver su reacción ante aquello que le estoy mostrando. El gesto de William es serio.
—Sabía que Hanna necesitaba ayuda por su no grata "rebeldía" — comencé a decirle haciendo énfasis en esa última palabra —, y lo comprendí aún más cuando tú mismo me contaste sobre el accidente de tus padres. ¿Cuánto tiempo más pensabas ocultarme esa parte William? — espeté molesto. Me sentía traicionado. —¿Cuándo pensabas decirme que tú también estuviste en rehabilitación en ese hospital?
—Yo... yo... — balbuceó.
—No quiero desconfiar de ti William — le hice saber.
—Y no tienes por qué hacerlo Clar — hizo una breve pausa, y después continuó —, Hanna me ayudaba, por eso es que ella también iba a rehabilitación, tú mismo ya te sabes esa historia. Cuando me enteré lo que había hecho entré en depresión Clarence, y ella me ayudó a salir de ese maldito hoyo en el que me encontraba por su culpa — escupió esas últimas palabras con molestia.
—¿Por qué no lo denunciaste William? — pregunté enfrentándolo. Sabía lo que mi hermana había hecho y lo que mi padre había ocultado con la ayuda de Falco, ¿pero qué William quisiera "ayudarme" con el caso? Eso era lo más extraño ahora.
—¡¿Me crees estúpido como para estar ayudando en un caso no resuelto en el que posiblemente me estés culpando?!
No encontraba la falla ante su lógica, pero eso ultimo mencionado por él mismo con fastidio y molestia me hizo dudarlo por un momento. Entonces pensé en Sam, ¿Y si era William quien la estaba espiando? Pero... entonces no le hubiese dado nada para que se protegiera de alguna forma.
—No te quiero cerca de Samadhi, William — le respondí entre dientes. Soltó una risa y bufando respondió.
—Samadhi es mi amiga, y eso no me lo puedes impedir Clarence, la decisión está en ella, no en ti...
—Estamos juntos ahora, así que no te quiero cerca de ella.
—Estas mal Clar, deberías analizar la situación — argumentó —. Mira tú maldito alrededor.
Arrugo el papel haciéndolo bolita y lo tiró en el suelo de la oficina. A paso rápido se dirigió a la puerta, no sin antes dejarme en claro algo importante.
—Brad está de vuelta, y no dudes que andará detrás de ella.
Azotó la puerta con fuerza. ¿Ese maldito ya estaba aquí? ¿A dónde había ido? Todo éste tiempo y otra vez se había aparecido. Últimamente evitaba a toda costa a Rachel y a mi padre. Solamente a mi abuelo obedecía. Pero ésta vez llegaría de sorpresa.
Después de medio día llegó Christopher con su equipo de trabajo. Lucas y yo nos adentramos a la sala de reuniones para verificar la información y algunos bocetos y maquetas para la construcción del siguiente edificio a las afueras de California.
—Así que... ¿Sales con Samadhi? — pregunta Christopher, quien aún se encuentra sentado. Lucas, quien está a mi lado se remueve en su asiento y se pone de pie solo para indicar que saldrá por un momento.
—Así es — respondo con una media sonrisa.
—Vaya, que afortunado Clarence — contesta con una sonrisa de malicia, lo pude notar. Da un suspiro y prosigue —En fin, nos vemos después.
Asiento, y dicho eso toma sus cosas y sale de ahí. Siento la tensión, sé que a él le atrae Samadhi, y lo puedo notar.
Ya estábamos a viernes y necesitaba con ansias ver a mi chica. Así que no dude en ir a su casa saliendo de la oficina. Como siempre Samadhi se salió con la suya, pues mis intentos de querer llevarla a la universidad y a todas partes fueron fallidos. Por eso es que a cada minuto que pasaba le llamaba para saber cómo se encontraba. Después de que William se largara, recibí la llamada de mi agente inmobiliario indicándome que había una buena propuesta de apartamento cerca de la playa. La vista hacia la playa me fascinaba. Así que no dude en agendar la cita para que Samadhi y yo fuésemos. Aún no se lo decía, claro, pero en cualquier momento lo haría.
Aparqué mi coche cerca de la acera de su casa, y ahí se encontraba Sam, enfrascada en una conversación con él, con Brad. La sangre me hirvió, y mucho más cuando Brad la abrazó. Bajé del coche y azotando la puerta es como se dieron cuenta que estaba ahí.
—¡Clar! — corrió Samadhi a mis brazos.
Se le veía con la mirada perdida y llorosa.
—¿Qué ocurre amor? — traté de tranquilizarla abrazándola y acariciándola olvidando por completo quien se encontraba frente a nosotros.
El terror en mí se adentró.
—Asaltaron la casa de Charlize y Sam, afortunadamente ninguna de las estaba aquí — comenzó hablar Brad —Mi padre y Charlize han ido a poner una denuncia por lo ocurrido, así que nada de qué preocuparse, por el momento hermanito.
Quería gritarle infinidad de obscenidades al imbécil, pero me contuve por Sam, quien se encontraba temblando en mis brazos.
—Gracias Brad, ya te puedes retirar — argumenté. Esperando a que se fuera de aquí.
—¿Estarás bien Samadhi? — le preguntó como si no estuviese yo aquí. Sam simplemente se limitó asentir —Bien, me voy Sam.
Subió a su coche y se fue. Brad se veía diferente al de dos años atrás. Su semblante era un tanto más serio, como si mostrara algo más.
—¿Qué ha sucedido amor? — le pregunté mientras nos adentrábamos a la estancia.
—Mi madre y yo íbamos llegando y sucedió exactamente lo mismo que en casa de mi padre —sollozaba, me rompía el alma ver a Samadhi así.
Al entrar, divisé el desastre que había. Le dije que no tocara nada hasta que las autoridades aparecieran, y así lo hizo. A la hora y tanto llegó su madre y Falco, por lo menos tres horas pasaron investigando lo sucedido, levantaron la declaración solamente de palabra, hasta que amaneciera irían a la delegación. Me sentía impotente ante lo sucedido, no quería otra cosa más que proteger a Sam a cualquier costa. Y llevármela de ahí sería una opción. No quería dejarla sola en ésta jodida situación.
—Ésta noche nos quedaremos con Falco hija — dijo su madre. La idea no me pareció, seguramente Brad estaría ahí con ellos, y él no me inspiraba confianza. Estaba por argumentar algo, cuando Samadhi intervino.
—No madre, yo iré a quedarme con Clar.
Charlize la miró desconcertada por su respuesta. Le enarcó una ceja y solo se limitó a responder un "Está bien" después de habérselo pensado un rato. Dicho esto nos dirigimos a su habitación, que se encontraba igual que la estancia, todo volteado al revés. Me recargué en el marco de la puerta mientras esperaba a que Samadhi empacara algo de ropa para dormir en mi cama. Adoraba la idea de tenerla ésta noche conmigo, sin embargo, ese nudo en mi garganta, en mi pecho y en mi estómago no me dejaban estar en paz. Samadhi se encontraba rebuscando algo en una de las cajoneras de su closet. Algo valioso, supongo. Ya que al parecer no lo encontró.
—No esta... — mencionó inaudible.
—¿Qué no está cariño? — pregunté levantándole la barbilla al acercarme a ella.
Y entonces sucedió, su respuesta me congeló, porque a pesar de saberlo y de sentirlo no quería verlo por mí mismo.
—El dije de la libélula no está.
Por un momento me pasó por la mente que tal vez las autoridades se lo habían llevado, pero no fue así. Traté de tranquilizarla diciéndole eso, que tal vez se lo llevaron. Pero no pasé desapercibido aquello, tenía que hacer las paces con William después de esto.
Nos dirigimos al coche, abrí la puerta del copiloto para que Samadhi se adentrara en ella. De verdad se veía mal, pero yo me encontraba aún peor. El sentimiento de pérdida apareció de nuevo, y a cada cierto tiempo sentía una presión en el pecho. Todo el camino fue un silencio sepulcral. No quería preguntarle aún nada a Sam, quería que descansara.
Al llegar, aparqué el coche en el estacionamiento privado del edificio y bajamos de él. Nos adentramos al ascensor, y al llegar a mi piso al apartamento. Mi preocupación por ella crecía a cada instante. Mi corazón se estrujaba al verla de esa forma, tan frágil.
La tomé de la mano y nos encaminamos a mi habitación. Ésta vez no hizo ningún gesto malhumorado, al contrario, se adentró al baño y al poco rato salió con una de mis playeras color blanca puesta sobre su cuerpo. Se veía adorable y me fascinaba cuando hacía eso. Me puse unos pantalones de chándal y quite mi camisa para dormir con Sam.
—Todo estará bien cariño — acaricié una de sus mejillas, ambas se encontraban enrojecidas por haber estado llorando.
La envolví en un abrazo, no quería separarme de ella. Necesitaba tenerla conmigo para protegerla. No dejaría que se fuera. Recordé ese momento de nuevo, en el que Hanna me veía mirar por la pantalla a Sam. Habían pasado dos años en aquel entonces de su muerte cuando vi a Samadhi en el instituto con su vestimenta de niña sofisticada y buena. Ni siquiera tenía la necesidad de ocupar un casillero, pero por alguna razón quise tenerlo justo en ese momento. En él solo guardaba dibujos y bocetos que tenía por entregar en la universidad solo para estar al lado de Sam. No cruzábamos palabra, en ocasiones ni siquiera me miraba, pero ese día, justo ese día en el que la vi observar de aquella manera a Brad, sentí empatía y quise interferir en ellos. Quería conocerla más, sentía que no era casualidad el que diera con ella así nada más.
Me recosté frente a ella acariciando su hermoso rostro hasta que se quedara dormida. ¿Quién lo diría? Samadhi sólo era mía. Y por nada del mundo dejaría que me la arrebataran nada más así de mi vida. Lo dejé pasar una vez con Hanna, pero dos no.
—Te amo Samadhi... — susurré inaudible.
La abracé, y con su cálida respiración sobre mi pecho me inundé en un profundo sueño donde solamente estábamos los dos, amándonos y dándonos amor.
¡Actualización doble semanal!
Gracias por su apoyo incondicional, les AMO un millón y más :') ♥
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