Yeimy Montoya

Junto nuestros labios en un beso intenso. Sin darme cuenta lo tenía agarrado del cuello con intención de profundizar cada vez más el beso. Él me acariciaba con sus manos por mi espalda bajando cada vez más hasta llegar a mi culo. Ese era mi límite. Puse mi mano en su pecho para apartarlo un poco.

—Charly...​​

—¿Otra vez me vas a poner excusas, cuando estamos celebrando que nos vamos a casar? —preguntó mientras rodaba los ojos y se daba la vuelta.

Instintivamente le jale el brazo para que no se fuera.

—No es eso amor, pero justo tenemos que hablar de cómo va a funcionar lo del matrimonio —sabía que decirle amor lo descolocaría, pero me sentía sucia cada vez que se lo decía.

—Pero ahorita no —me dijo haciendo puchero. —Ahora quiero hacerte otras cosas para celebrar —soltó mientras me ofrecía su mano para que lo siguiera al sofá.

Tomé su mano, no me podía permitir pelearme con él ahorita que la fase uno del plan estaba saliendo tan bien. Por eso mismo, lo seguí.

—Vení —me dijo palmeando sus piernas.

Me senté a horcajadas sobre él juntando nuestros labios en un beso suave. Con una mano me tomo la mejilla y con la otra acariciaba una de mis piernas. En un impulso, le empecé a desabotonar la camisa como si de verdad quisiera acostarme con él, aunque no quisiera, o de eso me quería convencer. A decir verdad, me sentía sucia cuando estaba con él de esa forma, pero unas malditas mariposas que aparecían en mi estomago cuando estábamos así me nublaba el juicio.

Íbamos subiendo cada vez más de intensidad. Estábamos completamente desnudos de la cintura para arriba. Justo cuando Charly introdujo su mano por mi falda y yo le empezaba a desabotonar el pantalón empezó a sonar su teléfono repetidas veces así que aproveché para sacarle la mano. Lo sentí bufar en mi cuello.

—Déjalo —murmuró.

—Charly, puede ser algo importante.

—Nada es más importante que finalmente poder estar con vos.

—Ya vamos a tener toda la vida para hacerlo, cálmate. Contestá, más bien — le dije juntando mi frente con la suya.

Me levanté de él y a regañadientes empezó a caminar para coger su celular. Contestó de mala gana. Mientras Charly hablaba por teléfono, aproveché para vestirme y escuchar su parte de la conversación.

—Carolina Pizarro, siempre tan oportuna vos —dijo sarcásticamente.

—¿Tiene que ser ahorita? ¿En serio?

—Bueno, bueno, ya nos vemos —soltó rodeando los ojos finalmente y yo celebré por dentro.

Nunca había estado tan agradecida con la abogadita de Charly. Me había librado de tener que buscar una buena excusa para frenar en lo que estábamos. Aunque bueno, igual tenía que empezar a buscar varias para cuando estuviéramos casados.

—¿Te tenés que ir? —le dije fingiendo un puchero.

—Si princesa. Dice Carolina que es urgente —me dijo acercándose a mi acariciando mis brazos.

—¿Me vas a dejar así por la abogadita? —solté entre seductora y celosa, que hasta yo me sorprendí en el tono celoso con el que habían salido esas palabras.

—¿Celosa princesa? —me preguntó con una sonrisa cínica.

—Claro que no imbécil — solté dándole una palmada en el hombro. —¿Por qué estaría celosa? Si te vas a casar conmigo cuando bien se lo pudiste haber propuesto a ella —dije con una mueca indiferente.

—Jamás princesa. Sólo estoy aceptando la estúpida propuesta de Gema porque es con vos. Si no, ni chimba —me dijo tan seguro que hasta sonó sincero, pero no sabía si creerle realmente.

Se me escapó una sonrisa y se acercó para abrazarnos. De verdad, a veces me impresionaban sus capacidades para mentir, sonaba tan sincero y natural que si no lo conociera tan bien probablemente le creería. Pero bueno, al final eso era algo que los dos teníamos en común, la habilidad para engañarnos.

—Bueno, ándate que se impacienta Carolina — le dije separándonos.

—No me quiero ir.

—Andá, andá, después seguimos en lo que estábamos.

—¿Me lo prometes? —me miró con sus malditos ojos de ternero degollado.

—Si, princeso. Hacele, andate —solté mientras le hacía gesto con la mano señalándole la puerta.

Salimos juntos de su apartamento. Cada uno se montó en su carro, tomando rumbos diferentes. Aproveché ese momento para ir a hablar con Juan y explicarle lo que iba pasar, pronto lo íbamos a hacer público y no quería que se enterara por los medios sobre el matrimonio.

—Finalmente, venís a dar la cara —soltó Juan entre sarcástico y molesto.

—¿Cómo así? —le pregunté confundida.

—Pues sí, después de hacer oficial tu relación con Charly ante los medios me imagino que no habías tenido tiempo de venir a explicarme qué fue eso —soltó cruzándose de brazos exasperado.

—Mi pez, no te lo tomes a mal, pero vos no sos nadie para exigir explicaciones de lo que haga o no con Charly. Vos sabes que todo lo que tenga que ver con esa relación—dije haciendo comillas con mis dedos —es parte de mi plan para hacerlo caer.

—¿De verdad Yeimy? Porque, a veces, hasta parece que estás en esa relación por gusto y no por obligación pues.

Me había clavado un puñal en el corazón con sus palabras. No podía creer que mi pez, mi mejor amigo, después de todo me estuviera diciendo eso. Yo sabía lo que él sentía por mi y podía entender sus celos hasta cierto punto, y que por eso sus ataques de furia de vez en cuando, pero que me hiriera de esa manera sobrepasaba cualquier sentimiento de amistad y gratitud que sentía hacia él.

—Ándate a la mierda Juan. Sólo quiero decirte que estás completamente equivocado, pero si estas pensando eso entonces no me conoces ni un poquito —solté molesta señalándolo.

—Pececita, perdóname —me dijo mientras jalaba mi brazo y yo me volteé para cruzarme de brazos con mis ojos llenos de lágrimas. —Vos sabes lo que siento por vos desde que sos una pelada de 17 años, claro que te conozco, y por eso me llena de rabia pensar que estás con él y no conmigo. Fue la rabia hablando por mí, perdón.

—Ese es el problema Juancho —lo señalé —vos conocés a la Yeimy de 17 años pero me acabas de demostrar que a mí no me conoces en lo más mínimo —solté con voz entrecortada.

—¿Sabes que? Sí conozco a Yeimy Montoya, pero a Tamy Andrade no la reconozco ni un poquito. Esa no es la mujer de la que estoy enamorado —me contestó furioso mientras azotaba sus puños contra el escritorio.

—De malas, —le grite furiosa —porque ahora soy Tamy Andrade y lo voy a ser hasta que logre acabar con Charly.

—Si es que no te volvés a enamorar en el proceso, ¿no? —soltó con ironía mientras yo le daba la espalda.

—Ni mierda me conoces, no puedo creer que seas capaz de pensar que me puedo llegar a enamorar de ese hijueputa —solté gritando con mis ojos llenos de lágrimas mientras me volteaba bruscamente y lo enfrentaba.

—Ay, Yeimy por favor. Cuando te metiste con él la primera vez, sabías perfectamente la clase de hampón que era y aún así fuiste capaz de enamorarte de él. No entiendo qué puede ser diferente ahora —soltó con una seguridad hiriente en sus palabras.

—No te voy permitir que compares lo que pasó hace tantos años, con lo de ahora. Pero, como te dije, no tengo porqué darte explicaciones. Pensé que iba a poder contar con mi mejor amigo pero al parecer me equivoqué —solté con un nudo en la garganta.

—No Yeimy, así no son las cosas y vos lo sabés.

—No, no lo sé. Pero nada más para que sepas y no te enteres por las noticias, me voy a casar con Charly —solté mientras caminaba hacia la puerta sabiendo que eso lo haría enfadar aún más.

Juan me quiso jalar del brazo pero me solté bruscamente, me subí corriendo a mi carro y arranque rápidamente. Estaba tremendamente dolida por la pelea que acababa de tener con Juan, había perdido a mi mejor amigo, y ahora sí, sólo me quedaban Vane y Gema. Aunque Vane me estaba odiando en estos momentos, por ahora sólo Gema. En el camino recibí un par de llamadas de Juan, pero las ignoré porque ahora la que estaba decepcionada y emputada era yo.

Llegué a Excélsior, me estacioné y me puse a llorar en el carro. Estaba harta de esta mierda, me encantaría poder dejar el odio y esta maldita venganza atrás y vivir una vida normal, pero no podía, el recuerdo de mi hija y de mi abuela no me lo permitían. Solté un par de lágrimas más, me recompuse y finalmente entré a Excélsior.

Charly Cruz

Carolina acababa de salir de mi oficina, después de dos horas de estar hablando conmigo y buscar la estrategia perfecta para que el matrimonio con Tamy funcionara y Gema no me quitara la custodia de Vane. En esta vida me podía faltar todo menos mi princesa, y si para conseguir eso tenía que usar a Tamy no me quejaba. Finalmente iba a ser mía y aunque fuera mentira yo pensaba tomarme ese matrimonio en serio.

Apenas se fue, instintivamente fui a buscar a Tamy a su oficina pero no la encontré. Me parecía raro que todavía no hubiera llegado, así que la seguí buscando por las oficinas. En eso me acordé que tenía que arreglar unas canciones y fui directo al estudio de grabación. Ahí estaba, tan concentrada en los aparatos, agachada, dándome una vista perfecta de mi parte favorita de su cuerpo. La admiré unos minutos sin hacer ruido.

—¡Charly! Que manía la tuya eh, pareces asesino serial depravado —soltó sorprendida cuando se percató de mi presencia.

—Una miradita na' más princesa —le guiñé el ojo mientras me acercaba a rodear su cintura con mis brazos. Se volteó en mis brazos y aproveché para dejarle un pico en sus labios.

—¿Qué era eso tan urgente que quería Carolina? —me preguntó curiosa.

—Nada, pues quería que platicaremos sobre la estrategia para pelear contra Gema en la audiencia del jueves.

—¿Cómo así que el jueves? Eso es en tres días Charly —soltó mientras abría sus ojos.

—Si, y ¿eso qué?

—Idiota, que ya vamos a tener que estar casados para ese entonces o sino Gema te va a quitar la custodia de Vane. Necesitas darle lo que te pidió.

—Si, ya sé. Pero me imaginé que no ibas a querer nada rimbombante... que con unas firmas en un juzgado sería suficiente y eso ya está cuadrado pues —la miré, ella estaba en silencio con una mueca indescifrable así que continué hablando. —Yo sé cómo te sentís con esto del matrimonio, y por eso creí que unas firmas en el juzgado estarías bien —le dije sincero mientras acariciaba sus hombros. Yo tampoco quería una ceremonia muy grande, por lo menos no ahora.

—Ah, ¿y vos crees que así de fácil me voy a casar con vos? No, princeso.

—¿Cómo así? Pero si ayer me dijiste que aceptabas —le pregunté confundido, mientras me alejaba de ella.

Tamy se acercó un poco más a mí y tomó mis manos entre las suyas. Me sonrió tiernamente y como siempre, me volvió a descolocar.

—Sí, me voy a casar con vos bobo, pero aunque no me esté casando precisamente por gusto al final vos y yo si tenemos una relación y si vamos a tener un matrimonio por lo menos hay que asegurarnos de que funcione. A menos... de que vos no querás y solo lo estés haciendo esto porque te toca... —soltó mis manos y desvió su mirada.

Agarré su barbilla obligándola a mirarme. No entendía porque estaba dudando de que yo quisiera que el matrimonio funcionara. Aunque no estuviera listo para una relación, a la única chimba que quería en este momento era a ella.

—Tamy, ¿Cómo vas a pensar que no quiero? Yo sería el más feliz si este matrimonio funciona, haría lo que fuera por demostrártelo. Vos sos la única mujer con la que quiero estar —ella sonrió con mucha ternura mientras le decía esas palabras.

—Bueno, entonces si es así, no tendrás ningún problema en firmarme un acuerdo prenupcial en donde se establezca que si me eres infiel, todas tus acciones de la empresa al igual que los derechos de tus canciones se volverían mías.

Me quedé atónito ante sus palabras, pero no la culpaba por no confiar en mí. La verdad, me molestaba que insinuara la firma de un acuerdo para que se casara conmigo, pero estaba tan desesperado que no dudaría en firmar. Lo que no entendía es porque quería los derechos de mis canciones.

—Entonces, ¿No confías en mí pues? — solté mostrándole mi molestia con sus insinuaciones.

—Charly, no nos vamos a mentir, vos tenés un pasado. Vos y yo empezamos esto —nos señaló con su dedo —cuando seguías casado. Nada me garantiza que no hagas lo mismo conmigo — dijo como si fuera lo más obvio del mismo.

—¿Mi palabra no es suficiente entonces?

—Tu palabra también se la diste a Gema y a un par de mujeres más y eso no te detuvo. Yo te conozco Charly, sólo quiero asegurarme que no me estoy metiendo a un matrimonio porque me estás usando. Ahora si yo soy una más, dale. Mejor andá a pedirle matrimonio a otra, cualquiera estará fascinada con la idea —soltó molesta mientras se volteaba para irse.

—Princesa, esperá —la jalé del brazo. — Ya te dije que esto no lo haría con cualquiera, sólo con vos, porque contigo si veo un futuro. Entonces, si querés que firme un acuerdo lo hago —solté con seguridad.

—¿En serio? —preguntó dejando un pico en mis labios.

—Si, princesa. Solo una cosa, no entiendo porque querrías los derechos de mis canciones. ¿Eso de que te sirve a vos?

—Porque si me eres infiel, yo pienso dejarte en la calle totalmente, no como Gema que fue generosa con vos.. Si lo perdés todo y todavía tenés los derechos de tus canciones en cualquier momento puedes volver a ganar tu fama, tu dinero y tu poder —dijo desafiante.

La seguridad de esa mujer me volvía loco, su inteligencia, y su precisión de pensar todo a detalle me encantaba. Me daba miedo su propuesta, porque a decir verdad no es que confiara en mí, pero estaba tan embobado de esa mujer y tan desesperado por no perder a Vane que no tenía otra opción más que aceptar.

—Vos si no dejas pasar nada por alto, ¿verdad? —solté entrecerrando mis ojos viéndola fijamente.

—Ya me conocés amor, es eso o no hay nada. Y nada me refiero a que le ponemos punto final a esta relación —dijo mientras se mordía su labio inferior.

No tenía como decirle que no. No estaba listo para dejar de tener a Tamy para mi, y también me iba a asegurar de eso. Ella era inteligente, pero yo también.

—Está bien princesa, yo lo firmo. Pero vos también tenés que firmar lo mismo. Si me eres infiel, me tenés que dar todas tus acciones y tu dinero. Yo no pienso compartirte con nadie, princesa—solté y Tamy rodó sus ojos ante mi propuesta.

—Dale, yo también lo firmo, aunque yo no tengo tanto como vos —dijo levantando los hombros.

—No importa, solo me quiero asegurar que no me vayas a ser infiel, porque aunque no tengas mucho dudo que te querrás quedar en la calle —pronuncié seguro.

—Tenés razón. La diferencia es que yo sí sé ser mujer de un solo hombre.

—Y vas a ver, que yo también. No sólo por lo que vamos a firmar, si no porque me voy a asegurar de que esto nos dure —me acerqué poniendo mis manos en sus mejillas para robarle un beso.

El beso fue subiendo de intensidad. Torpemente dimos un par de pasos hasta pegar con las consolas del estudio. La cargue, sentándola encima de las consolas con toda la intención de salar ese estudio. Estábamos en medio de besos y caricias, apunto de empezar a quitarnos la ropa cuando tocaron la puerta del estudio. Tamy me empujó, mientras yo soltaba una carcajada lo que provocó que me ganara un golpe en el hombre. Se acomodó y fue a abrir la puerta.

Era Cris Vega, tan inoportuno el carechimba. Parece que yo estaba pagando algún karma, porque cuando Tamy ya no me estaba poniendo trabas para acostarnos, siempre nos interrumpían. Entró al estudio y Tamy lo hizo pasar para que empezara a grabar.

—Los dejo trabajar, suerte —me despedí guiñándole el ojo a Tamy.

—Chau, andá a hablar con Carolina para que arregle ese acuerdo y nos podamos casar antes de la audiencia —me dijo en voz baja acercándose a mi.

—Sus deseos son órdenes princesa —le dije y salí del estudio mientras me llevaba mi celular a la oreja para hablar con Carolina.

Llamé a Carolina para explicarle que necesitaba que me arreglara un acuerdo prenupcial con las condiciones que me había puesto Tamy y las que yo le había puesto a ella lo antes posible. Finalmente aceptó,, no sin antes darme un sermón de por qué le parecía una pésima idea, porque yo era un mujeriego y me dio la misma cantaleta de siempre. No la culpaba y si, hasta me hizo dudar porque sentía que mis sentimientos por Tamy no eran más que una obsesión muy fuerte y eso no me iba a salvar de serle infiel. Pero fuera lo que fuera, tenía que hacerlo por culpa de la carechimba de Gema para no perder a Vane.

Así que después de explicarle que mis acciones y mis derechos no eran nada en comparación a mi hija, finalmente accedió y entendió que no había nada más importante para mi que mi hija. Además yo quería cambiar, mi princesa no merecía tener a un papá mujeriego que estuviera enredado en escándalos todo el tiempo.

Cuando terminé de hablar con Carolina una rabia en contra de Gema me invadió. No podía creer todo lo que estaba perdiendo por culpa de esa carechimba, más de la mitad de MI sueño, por lo que había trabajado toda mi vida, mi casa, mi libertad, mi dinero y si no fuera por Tamy a mi hija también. Estaba tomando un vaso de whisky cuando la rabia me ganó y lo azoté contra el piso. En ese momento cuando procesé todo lo que estaba pasando por culpa de la mujer que algún día supuestamente me amó juré vengarme de alguna forma, esto no se iba a quedar así. 

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Hola gente hermosa :) Quinta parte escrita por mi chiqui boludoplanetario, dejen su votito, comentario y mucho amor. Estamos por la mitad de la historia ¿Qué les va pareciendo? ¿Qué creen que pase? Los leemos 👀🤭

Historia colaborativa de boludoplanetariomagicalgirl206 yeimesca y rubiadevalu

Nos vemos pronto,

Sofi

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