Yeimy Montoya

—Aló princess.

—Hola Gema ¿Cómo te fue con Charly?

—Fase uno del plan listo. Vamos a ver si conseguí convencerlo. Aunque sinceramente se fue hecho una furia de la casa.

Rodeé los ojos.

—Tranquila, seguro después se da cuenta que no tiene otra opción.

—Eso espero princess, por qué donde no... se nos va cayendo el plan —soltó ella con preocupación y yo la interrumpí.

—No digás eso, tranquila que yo me encargo.

—Eso sí, ten cuidado, porque puede sospechar si lo haces muy evidente.

—¿Vos te acuerdas con quién estás hablando? Llevo meses infiltrada y nadie, absolutamente nadie logró darse cuenta —más que Juancho gritó mi inconsciente.

—Eso sí es verdad...punto a favor para vos —dijo riéndose levemente.

—Bueno pues, hablamos después, que me toca hacerme la preocupada por Charly ahora —solté rodeando los ojos y fingiendo agotamiento en mi voz.

—Suerte con eso.

—Chao pues.

Corté la llamada y me recosté en la silla de la oficina mandándole un mensaje a Charly. "¿Todo bien con tu reunión? Llevo rato buscándote en la oficina..."

Casi cinco minutos más tarde, mi celular sonó y yo lo tomé muy emocionada desbloqueándolo, claramente era Charly y sonreí por saberlo, abri su mensaje y lo leí rápidamente; "Princesa, me fue horrible, estoy mal. No quiero hablar ahora". Con qué realmente estaba mal, al final Gema tenía razón en lo que me había dicho.

Pensé en qué hacer y elaboré una o dos ideas en mi cabeza y le escribí otro mensaje.

"¿Cómo así amor? Cuéntame qué pasó, estoy preocupada".

Comencé a dar vueltas por la oficina, la hora seguía corriendo y nada que había respuesta de Charly. La desesperación se estaba apoderando de mí hasta que se me ocurrió una idea. Era arriesgada sí, pero necesitaba avanzar en el plan lo más rápido posible y si no corría un riesgo quizás nunca lo haría. Tomé mis cosas y me dirigí al apartamento de Charly.

Antes de entrar, me retoqué el maquillaje en el auto, me miré al espejo, cerré los ojos con fuerza y me dije a mí misma que podía, que sí podía hacer esto. Qué sea como sea hoy Charly tenía que proponerme matrimonio y así caer en mis redes.

Timbré afuera de su apartamento, sintiendo que mis piernas flaqueaban, mis manos estaban incluso un poco frías producto del nerviosismo que estaba sintiendo. De pronto, un Charly con los ojos rojos, la camisa media abierta afuera del jeans, y la mirada perdida apareció por la puerta.

Me miró con desconcierto y parpadeó un par de veces.

—Tamy —soltó con euforia y sorpresa —¿vos qué haces acá?

—No pues, nunca nadie se había alegrado tanto por verme.

—Sabés que no es eso —dijo con la voz quebrada —pasá, pasá.

—¿Vos estás bien? —pregunté al entrar y ver como cerraba la puerta con desgano. Él me miró con una cara de muerte y dio dos pasos adentrándose en el departamento, sin siquiera mirarme con deseo, coquetería o entusiasmo como siempre lo hacía.

—Vos qué creés —suspiró como si fuese obvio. Y sí, era obvio, pero todo esto formaba parte de una estrategia que era simple: echarle más sal a su herida.

Lo miré con lástima y me acerqué poniendo mi mano en su mejilla, él cerró los ojos y yo me quedé por unos instantes, pérdida, acariciando su rostro, como un dueño que acaricia a su perro.

De pronto él agarró mi mano y la acercó a mi cuerpo tirándose a mis brazos, alcancé a afirmarme y nos abrazamos. Pude percibir cómo su garganta hacía un sonidito, sus manos me apretaban, y soltaba un sollozo mientras yo trataba de contenerlo.

—Todo estará bien princeso —susurré y me sorprendí a mi misma al decirle de esa forma, nunca le había dicho así y sonaba tan estúpidamente empalagoso, pero aún así había salido de mi boca de forma inconsciente.

Charly caminó conmigo entre sus brazos obligándome a seguirlo hasta llegar a la mesada que sentí en mi espalda. Se separó y al hacerlo, pude ver sus ojos azules quebrados por la tristeza y rabia, me miró y en un impulso que no alcancé a contener, se abalanzó dándome un beso. Beso que recibí con sorpresa y él se aprovechó de que no estaba preparada para hacerme abrir la boca e inmiscuir su lengua adentro. Estaba lleno de intensidad y furia y lo pude percibir en aquel gesto, le seguí el beso intentando calmar su ritmo, hasta que sentí sus manos en mi cintura elevándome en un sólo movimiento arriba de la mesada.

Me separé agarrando sus mejillas con mis manos, nos miramos y con la respiración agitada pronuncié —Charly... no creo que debamos hacerlo... ahora.

—Lo que me faltaba, vos y tus excusas de siempre —suspiró rodeando sus ojos. —Yo te necesito, ¿es qué no lo entendés? —preguntó metafóricamente y me quedé mirándolo, nuevamente aprovechó mi desconcentración e inició otro beso, este mucho más suave, pero no por eso, menos intenso. Cuando sentí una punzada traicionera en mi estómago, lo frené.

—No es que no quiera —solté viéndolo con intensidad —es que no creo que sea el momento y si empezamos no sé si pueda parar —susurré mirándolo mientras me mordía el labio. —Estás pasando por un momento muy difícil Charly.

Charly suspiró y se separó comenzando a dar vueltas por el apartamento, aproveché para bajarme y acomodarme la ropa.

—Tenés razón... Perdón, tenés razón princesa —dijo mirándome con ojitos de ternero degollado y lamiéndose el labio.

—No te preocupés, no tengo nada que perdonarte —dije fingiendo un gesto dulce —¿Sabés que vamos a hacer mejor? Voy a hacerte un café y vos me contás bien qué pasó.

—¿Cómo qué un café? Necesito alcohol a la vena —pronunció él como león enjaulado.

—No señor, usted se calma y yo le hago un café.

Charly soltó un bufido y se tiró al sillón.

—Bueno pues, échale harto café eso sí.

Rodeé los ojos haciendo una mueca y puse el hervidor para hacernos un café. Charly estaba distraído tirado mientras miraba al techo con la mirada completamente perdida. Pocas veces lo había visto así, tan tranquilo, sin hablar como loro, sin sentido del humor y sin querer tirarse encima mío cada dos segundos.

Aunque pensándolo bien eso había pasado hace unos minutos así que no podía sumarlo a la lista.

—Toma —solté pasándole la taza de café y sentándome en frente suyo.

Charly me hizo caso y justo cuando se iba a llevar la taza a su boca le intenté advertir.

—Hijoe... me quemé.

—Te iba decir, dios Charly, tené más cuidado.

Se quejó y se sentó mirándome, ahora de frente, mientras hacía muecas con su lengua.

—¿Me vas a contar qué pasó?

Charly se quedó mirándome y pude notar su frustración al recordarlo e intentar contármelo.

—Gema me puso una demanda para no ver más a Vane.

—¿Qué? —fingí sorpresa y preocupación abriendo los ojos y elevando la voz.

—¿Podés creer? Supuestamente soy un mal padre, me la paso borracho, no tengo una estabilidad para entregarle a la niña —exaspera molesto.

—Pero si siempre te has preocupado de Vane, nunca la has dejado de lado —dije a su favor y él de inmediato asintió de forma enérgica.

—Eso mismo le dije a Gema.

—¿Fuiste a hablar con Gema?

—¡Claro que sí! No iba a dejar las cosas así...

—Charly... —le reproché.

—Tamy, esto no se podía quedar así ¿Pensabas que me iba a quedar tranquilo con la demanda?

—Bueno pues... si lo dices así, claramente no —acuñé viéndolo —¿Y qué te dijo?

Tomé mi taza de café soplando y bebí un poco.

—Nada... ósea ¿podés creer que me ofreció un trato tan estúpido?

—¿Cómo así? ¿Cuál trato? —dije abriendo los ojos y levantando la ceja fingiendo que no sabía nada.

—Te vas a reír de lo ridículo que es... —suspiró rodeando los ojos y se quedó en silencio.

Hice un gesto con mi mirada para que siguiera hablando.

—Quiere que me case.

—¿Qué? —dije de forma incrédula.

—Quiere que me case, que deje de tomar y que reforme mi vida —dijo haciendo comillas con sus manos en la última parte y lanzó un bufido al final.

Solté una risa inevitable y después dije —¿Me estás jodiendo?

—No —soltó él también contagiándose de mi humor. —Ojalá todo esto fuera una broma.

—Es que eso es muy... iluso de su parte la verdad —mencioné continuando con una sonrisa mientras miraba a otro lado.

—¿Cómo así?

—Que es muy iluso de su parte creer que vos vas a cambiar así de un día a otro —terminé la frase y lo miré levantando los hombros.

—¿Por qué? —preguntó confundido y me miró con atención.

—Charly —me quejé —¿A quién quieres engañar? Vos no podés dejar el trago ni las fiestas, ni mucho menos casarte, es una locura... —dije con ironía.

—No me desafíes Tamy —dijo con un atisbo de enojo en su voz. —Si yo quisiera hacerlo claro que lo haría.

—No jodás —solté comenzando a reírme una vez más, lo quería provocar, hasta llevarlo al límite de que se le volviera una necesidad hacerlo realidad aunque fuera por su estúpido orgullo y ego. —Claro que no lo harías.

—Oigan a mi tía, te recuerdo que ya me casé una vez, que en este momento soy fiel y sabés qué... —dijo de forma dura y determinada —llevo dos días sin tomar alcohol y si quiero lo dejo de una.

—Qué mentiroso sos —mencioné rodeando los ojos —Charly...—dije dulcificando mi voz y acercándome a él, me senté en sus piernas y agarré su rostro con mis manos —no tenés por qué mentirme a mí, te conozco —susurré con una mueca divertida.

Charly estaba totalmente descolocado y confundido, me miraba como si estuviera hablando locuras.

—Tamy... yo puedo cambiar si quiero.

—Entonces si tanto podés cambiar como vos decís —dije mordiéndome el labio —¿Por qué no lo haces?

—¿Cómo así? ¿Vos decís que le haga caso a la loca de Gema?

Levanté mis hombros con inocencia mientras él me miraba sacado de onda. —Pues si tanto quieres recuperar a tu hija, si ella es tan importante para vos... y decís que esto no es algo complicado pa ti... ¿Por qué no hacerlo Charly?

Él se quedó mirándome como analizando lo que había dicho.

—Yo por mi hija haría lo que sea...

—Entonces —insistí viéndolo con firmeza.

Soltó un suspiro.

—Lo del trago no es problema, lo de controlarme un poco con las fiestas y eso tampoco...

—El matrimonio —complementé su pensamiento.

—Exacto —mencionó con bufido. —Eso es una locura, ¿Casarme yo? ¿Quién aceptaría tal ridiculez? Y más si es algo arreglado...

Nos quedamos en silencio mientras yo le acariciaba la mejilla. De pronto, me vio directo a los ojos como si se le hubiese pasado por la mente aquella idea y tuve una victoria interna pensando que en ese preciso instante había caído en mi trampa.

Pero por supuesto lo disimulé.

—Vos.. vos... —comenzó y yo abrí los ojos.

—¿Yo qué? —respondí incrédula y me quedé mirándolo unos segundos fingiendo que me daba cuenta de sus intenciones, me paré alejándome, dándole la espalda rápidamente.

Claramente iba a aceptar sí, pero antes mínimo me haría de rogar. Ni loca que le iba a aceptar su plancito de forma tan desesperada, no podía dejar apenas un rastro de que esta idea había sido mía.

—Charly ¿vos estás loco? —solté con aparente molestia y segundos después sentí sus manos en mis hombros.

—Tamy... nosotros estamos juntos en una relación hace un rato —me di la vuelta mirándolo de forma insólita —Bueno... o en algo así —corrigió rascándose la nuca.

—Te recuerdo que vos mismo dijiste que no estabas listo para una relación seria hace unos días... —repliqué.

—Ya sé —soltó exasperado.

—Charly... no quiero cagar las cosas entre vos y yo —mencioné con suavidad. —Además hay miles de viejas que se morirían por casarse contigo —dije levantando los hombros con simpleza.

—¿Estás insinuando que me case con cualquiera? —dijo con una mueca.

Rodeé los ojos viéndolo.

—Si no hay otra opción —dije lamiéndome el labio.

—No. Claro que no, piensa que en cualquier momento, me podrían joder, quitarme la plata, inventar cosas de mí... exponerme, es demasiado arriesgado. No confío en nadie...

Hice un mohín dándole el favor.

—Tienes razón, además de que Gema no se lo creería tan fácil así como así.

—Tamy —insistió acercándose. —Yo sé que es pronto, sé que quizás sea una idea muy loca y apresurada —soltó viéndome con ternura —pero no me imagino haciendo esto con nadie más.

En ese segundo me quedé sin saliva y sentí un retorcijón en mi estómago. Maldita sea ¿Por qué tenía que mentir tan bien el hijo de puta?

—No confío en nadie más que en vos para algo así —susurró tomando mis mejillas. —Mirá yo sé que esta no es la forma más romántica de pedir matrimonio pues... pero si vos me decís que sí te prometo que te haría la mujer más feliz del planeta y que si vos no sos feliz pues nos divorciamos y ya.

Abrí los ojos y noté que mis manos temblaban.

—¿Nos divorciamos y ya? —pregunté con ironía.

—Pues si fuera por mí no nos divorciaremos nunca... —soltó de forma lambona mirándome fijo a los ojos —pero en el caso de que vos no querás estar más conmigo, yo te voy a dejar ir y ya, no pondría ningún impedimento.

—Charly... no lo sé, esto es una locura —mencioné mordiéndome el labio —no es que no quiera ayudarte, yo estoy contigo, ya lo sabés... pero esto es un compromiso muy importante.

—Ya sé... pero mirá, en todo caso no es una idea tan loca —levanté mi ceja confundida. —Ósea yo te quiero, vos me querés... en algún momento igual y te lo habría propuesto, claramente no ahora —aclaró abriendo los ojos —pero qué más da... Tamy Andrade... ¿te casarías conmigo?

Me quedé mirándolo atontada, él tenía mis manos agarradas y me miraba con una dulzura mientras yo sentía demasiadas emociones revueltas que no podía controlar. Pero me odiaba a mi misma por sentirme así.

Me mordí el labio haciéndolo sufrir por unos segundos más.

—Está bien... acepto.

—¿Qué? —dijo de forma emocionada abriendo los ojos —¿Es en serio princesa?

Solté un suspiro asintiendo.

Él se abalanzó encima mío, me tomó de la cintura elevándome y dando vueltas conmigo como si fuéramos adolescentes enamorados o algo así.

—Imbécil bájame —solté riéndome —antes de que me arrepienta de esta locura que acabo de aceptar.

—Gracias... gracias... sos lo más —dijo sonriéndome como si yo fuera lo más preciado de su vida y este fuera un momento muy especial, se acercó y comenzó a llenarme de besos.

Inevitablemente una sonrisa se formó en mi rostro, y él tomó mis mejillas para iniciar un beso lento y dulce, el cual le seguí por mucho más tiempo del que hubiese querido, era como si al estar a su lado no pudiera controlarme. Nos separamos y recuperamos el aliento.

—Creo que nunca tendré como agradecértelo.

—Bueno deberías ir pensando en cómo, por qué esto no es nada fácil pa mí —sopesé tomando el borde de su camisa —nunca pensé en casarme... y mucho menos de esta forma.

—No importa... vamos a hacer que esto funcione, te lo prometo —susurró y nuevamente se lanzó a mis labios. 

Otra promesa más a la lista de aquellas que probablemente nunca serían cumplidas.

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Hola gente hermosa :) Cuarto capitulo por aquí, también escrito por mi ¿Qué les parece? ¿Resultara el matrimonio arreglado? 👀🤭

Historia colaborativa de:  boludoplanetarioyeimescamagicalgirl206 y rubiadevalu 🤝💕

Nos leemos pronto,

Sofi 

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