⛱️ Capítulo 7

Los demonios apuestan todo con tal de ganar, mientras que los ángeles ven como una vez más caen en su propio pecado/Devils roll the dice, angels roll their eyes."
(Taylor Swift, 2019, 2m58s)

╰──➢⛱️Cruel Summer.

Aurora, había expresado que actuaría acorde lo viera necesario intervenir, esperando el encuentro desde una altura considerada, percibiendo que una vez que estos se confiaran en apostar que eran suficientes para extinguirlos fuera lo justo para acabar con los Cullen, pero los que son estrategas casi ángeles por sabiduría de vida veterana sabía como acabar con una existencia tan efímera como lo era la creación de batallas con neofitos.

Aún así, Edward seguía con su plan sin cambios, se encontrándose en la montaña junto a Bella, resguardándola del peligro que advertía el encuentro de Victoria; sin embargo, tras dientes castañeantes por el frío y un lobo pisando los talones del cobrizo, nada parecía darle paz a su mente.

La noche pasó rápido, y el día llegó.

Edward se encontraba viendo el encuentro contra los neofitos, como Jasper iba rompiendo cabezas, los demás también y la intervención con los lobos en la batalla, por último la llegada de Jacob a la misma. Todos parecían atacar con toda la experiencia del mundo, unos más que otros querían escapar y en cuánto un lobo se encontró en peligro, es allí cuando la pelirroja salta.

Cayendo directamente al suelo, haciendo resoltar sus pulseras en medio de la batalla, los neófitos miran y se distraen al verla caer desde el pino, Aurora sonríe divertida.

—¡Hermanitos, no os robéis toda la diversión, yo también quiero jugar!—grita Aurora con una mirada siniestra y sombría, tras ver que muchos iniciaron la decisión de ir hacia ella.

Los lobos quedaron sorprendidos por la forma de entrada en la batalla, pensando que era una suicida pero el aroma de su sangre llamaba a la mayoría de los neofitos, pero solo por raspones en sus manos. Enseguida, Esme y Rosalie gruñeron al ver como alrededor de 10 neofitos fueron a engullirla pero maravilloso fue escuchar una explosión negra que los fosilizó y dejó hecho cenizas oscuras con solo un toque hacia Aurora.

«¿A eso le llaman inofensa? ¡patrañas! Los mató a todos con un amague»pensó Paul flipando ante la gran vista.

Edward con la ponzoña en la garganta observaba como su compañera parecía disfrutar de la caza, saltando y matando con una experiencia diestra y siniestra. Su don claramente era el más peligroso.

—¡Se escapa! —grita Aurora al ver una cabellera pelirroja con rulos.

Imposible de que ella pudiera intervenir, ya que muchos se la querían comer por la fragancia de su sangre. Los raspones no se curarían solos, ser híbrida traía consigo desventajas.

El cobrizo corta la comunicación con las escenas de la batalla, para enfocarse en su alrededor y proteger a Bella.

—¿Algun herido?—pregunta Bella.

—No...—contesta Edward mientras voltea su mirada a su entorno— Está cerca, la oigo pensar. ¡Seth vete!

El lobo asiente y se va a esconder. El debía resguardar a Bella de la pelirroja que se iba acercando. La castaña se acerca mas a Edward, temiendo de la vampira, no queriendo ningún daño en ellos pero no sabían que pensar.

—Ella sabía que no estabas allí, captó mi olor, sabía que estarías conmigo.

El jadeo y miedo de Bella es muy notable, Edward se tensa cada vez escuchandola mas cerca.

—Nos encontró...

El murmullo de Bella dejó un silencio preocupante, mientras que Edward se encontraba mirando y esperando, encontrando que no estaba sola.

—No viene sola...

De entre los pinos envueltos en nieve, y entre la espesa nieve en el suelo se nota slair de entre ellos a un jiven pelirrojo de piel blanca, y ojos rojos. Observando y acercandose a su presa, con sed.

—Riley... Escúchame... Victoria te está usando para distraerme. Sabe que te mataré...—intenta conversar Edward, tratando de ganar mas tiempo.

Pero de un salto, en diagonal derecha a ellos y del neófito, cae de pie y curvada para atacar la tan aclamada Victoria.

—De hecho se alegrará de no tener que lidiar contigo...—sigue hablando Edward.

—No le hagas caso... Te dije que juegan con tu mente.—dice Victoria mirando de reojo al chico Riley.

—Sí, leo sus mentes. Sé lo que piensa de tí...—interviene Edward, sin perder la vista en ambos.

—Está mintiendo.  Sólo te creó a ti y a éste ejército para vengar a su pareja. A James, es el único que le importa, no tú.

Riley se gira a mirar a Victoria por un instante, confundido y con el ceño fruncido.  La pelirroja de cabellos enrulados, lo mira con cautela.

—Tú eres el único... Y lo sabes...—dice Victoria seria.

Logrando que Riley voltee a ver a ellos nuevamente, serio.

—Piensalo bien, tú eres de Forks, conoces el área. Es la razón por la que ella te eligió... No te ama.

—Riley... No me permitas que nos haga esto, sabes que te amo.

Ninguna de las dos intervenciones, ni Victoria ni Edward ven intenciones que los ayuden. Y es allí cuando Riley da unos pasos hacia ellos, diciendo:

—Morirás. —con una sonrisa de burla.

Sin embargo, en cuánto este neofito se tira frente a ellos, el lobo de Seth lo agarra por la clavicula y cuello. Alejándolo de Bella y Edward. Entre una disputa de batalla, el neofito pierde la mano por la fuerza bruta del lobo.

Victoria al ver eso, decide huir, pero es allí cuando Edward vuelve a decir algo.

—¡Tu sólo quieres acabar con Bella! —grita Edward, llamando su atención ante la huida, logrando que ella se voltee—¿no es cierto? Quieres que yo sienta el dolor que sentiste cuando maté a James...cuando lo hice pedazos... Cuando lo convertí en cenizas... Cuando lo convertí en nada...

Ambos ojos de los vampiros, conectaron entre sentimientos de rencor y pelea. Victoria tiembla de enojo, ira y muestra sus colmillos ante Edward, mirándolo con ojos asesinos.

Arrojandose a él, y mutuamente cayendo al suelo. Entrando en una gran lucha por la victoria entre ambos. Quedando tras engrascados entre sí mismos y dejando de lado a Bella.

[...]

   Aurora iba corriendo tan rápido como podía hacia su ubicación, sentía el peligro en su corazón y alma, su compañero estaría luchando contra esa mujer y si no volvía completo, tan sólo la idea hacía que su corazón estrujara.

Por el camino, encontró a un lobo pequeño luchando con un neófito, por suerte o desgracia llegó y lo tomó extinguirlo sin que este se diera cuenta, aunque su corazón parecía querer estallar por la adrenalina que corría por sus venas. Había llegado a tiempo antes de que lo lastimaran.

—Muestrame donde están ellos, ¡por favor!—suplicó la joven Cullen.

Seth no dudó en ayudarla, guiandola al lugar, encontrando como la humana iba dañarse para llamar la atención de los dos vampiros. Corrió e intervino como pudo, quitando esa arma de la mano de la humana y empujarla hacia el lobo, ambos conectaron miradas como si se entendieran.

Seth resguardo bajo su cuerpo a Bella.
Mientras que Aurora pudo ver perfectamente como su compañero ligaba la peor batalla de su existencia, su corazón sintió un aguijón de dolor y sus ojos se volvieron oscuros casi como los de un cuervo al ver como Victoria atacaba a su compañero.

Mientras que Aurora se había preparado para el momento, llevando unas pulseras en cada mano que contenían bolas de plata colgando, al contacto del movimiento hacían un sonido bastante llamativo para todo el que lo oyera. Había sido un regalo de algun amigo de la pelirroja, no sabían el nombre pero se usaba para justamente llamar la atención del contrincante, para ese uso fue regalado. Ella contenía el sonido de las pulseras tras estar cruzada de brazos esperando en la punta de un pino, tenía todo en mente para atacar. Con esa llave alrededor del cuello de Edward Cullen, sentenció su existencia la susodicha.

Y sin importar nada, un gran gruñido fue lo que percibió Victoria antes de sentir como su cabeza era arrancada de su cuerpo, mientras que este rodaba podía notar como su cuerpo se perdía en cenizas y polvo.

—¡Este vampiro es mío, y solo yo le arrancaré su cabeza por idiota! —gruñe tan molesta y consciente de que la pelirroja había hecho que su lazo de compañero entrara en protección y rabia hacia la amenaza.

Aurora perdida en la rabia, agarró la cabeza de la vampira y con un orgullo completamente alterado, soltó.

—Es mi compañero, estabas equivocada en que te lo diera en bandeja de plata. —expuso y sin demora, hizo cenizas su existencia, terminando de raíz al problema, como debía ser.

Edward se había quedado totalmente en shock, al igual que Bella quién parecía perdida al haber visto tal final para su enemiga inmortal. Ambos no estaban listos para conocer el don de Aurora Cullen en acción.

Los gemidos de cachorro en Seth se hicieron presente, tras ver algo que ninguno pudo prever.

—Jacob fue herido por un neofito. Le ha roto las costillas. —comunica Edward.

Bella se mueve preocupada y mira a Seth, a tal punto que no se puede evitar el miedo de terror hacia Aurora, pero la preocupación por el amigo de infancia es más fuerte.

—Seth llévame con él.

Dejando solos a los hermanos Cullen. Tras ver como sube sin problemas al lomo del lobo, perdiendose de sus vistas. Edward mira a su hermana.

—¿Cómo es que nos encontraste?—pregunta Edward.

—Seth me guió. Por poco y me da un ataque cardíaco, maldita sea. ¡A la próxima vez que quieras lidiar con un vampiro, práctica mas el ataque físico, no sabes el colera y angustia que acabas de hacerme vivir!—grita totalmente molesta Aurora.

«Erea un imbécil, un patán, un...»empezó a maldecir en su mente.

Pero Edward tan solo eligió abrazarla, hablar poco le haría calmarla. Después de todo, el lazo de compañeros los hacía estar unidos. Era obvio que iba a sentirlo en peligro.

—Practicaré contigo si es necesario... Pero por favor, cálmate, Aurora.

Y tras esas palabras, ella hizo notar un sollozo. Estar en los brazos de su compañero y saber que se encontraba con bien, era lo único que necesitaba para romperse. Desde el día de su pesadilla, no se había acercado a él por preservación hacia el lazo e inestabilidad de su don.

Pero, ¿quien hubiera pensado que un abrazo era lo que necesitaba?

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