⛱️ Capítulo 25
❝Está bien, eso es lo que les digo.
It's cool, that's what I tell 'em
No hay reglas en el cielo rompible
No rules in breakable heaven."
(Taylor Swift, 2019, 2m58s)
╰──➢⛱️Cruel Summer.
Ese día era el definitivo. Sus manos estaban negras por la inseguridad que sentía, pero en cuánto se encontraba con sus padres adoptivos inmediatamente se esforzaba por controlar su ansiedad y esconder sus manos, por ende, extrañamente frente a ellos no se mostraba su problema, aunque no tardarían los demás en exponerla si la vieran con sus manos así, ni mucho menos Edward, su compañero navegaría cielo, mar y tierra para decirle todo a Carlisle, sabía que era porque se preocupaba.
Aquel día todo iba de acuerdo a un rumbo calmado, en la madrugada justo para las cinco en punto, Edward estuvo brindandole paz a través de sus notas musicales. Había aprendido a entender las emociones verdaderas y limpias de su compañero a través de aquel valioso piano y el arte musical, así como también había entendido que si él ejecutaba alguna canción o la cantaba, podía lograr dormir mejor.
Esto se debía a que estando juntos en la misma casa, su lazo de compañeros se hacía cada día mas fuerte pero con su problemilla de trauma, no podía aún aceptarlo sin temer a dañarlo. Además que aún no lo perdonaba por caer ante la tentación de la Tua Cantante, podría ser tonto o estupido, pero le dolió bastante saber que aún cuando se lo había dicho y hasta lo hubiera defendido, Edward Cullen tenía pensado casarse con la humana.
Habían tantas cosas que la volvían rencorosa y arisca a ceder al lazo, esperaba que con su viaje precipitado lograse dejar atrás el miedo, que para cuando volviese (si es que no se tardaba siglos) todo fuera a mejor en su relación. Que tal como Jasper dijo, le pudiera hacer más accesible formar parte de sus días a Edward, pero sabía perfectamente que con el gran orgullo y reservada personalidad, podía ser un tanto complicado conseguirlo.
Hace unos días había inventado a sus padres, que había dejado sin batería su auto en el territorio de los Quileute, quiénes le prometieron arreglar el problema por eso había llegado sin vehículo, pero la verdad real era que ya tenía todas sus cosas necesarias para el viaje en el auto dentro del territorio de los chuchos, como es híbrida le permitían pasar y trabajar como cualquier humano dentro de aquel territorio por lo que fue la excusa perfecta y no perdió tiempo en utilizarlo. Aunque lo más difícil sería pasar el territorio sin llamar la atención de los suyos, Sam había asegurado que no le dirían que había pasado por allí, lo cual la tenía mas tranquila pero no le había dicho en ningun momento la ubicación donde residía su gran amigo, solo por cautela.
Respiró hondo, agarró su mochila, llave y billetera, se colgó la misma a la espalda; seguidamente bajó las escaleras comió el desayuno que su madre hizo con tanto cariño, la abrazó y besó mimosamente.
-Te quiero mucho mamá. También a papá, nos vemos a la vuelta. -se despide dulcemente sin querer apartarse de gran y única confidente.
Esme sonríe sintiendo tristeza difícil de ocultar, nostalgica abraza como si no se fuera a perder de sus brazos su pequeña hija.
-Cuidate mucho, avísanos de cualquier inconveniente, mi pequeña aurora boreal -murmura tratando de no sollozar pero sus ojos cristalizados evidenciaban cuánto la extrañaría.
-Si mamá. Estoy bien es lo que siempre les digo, solo que voy para estar mejor. -afirma tratando de sonreír pero no podía, dolía demasiado ser la roca por el cual parecía que el lazo no avanzaría si no iba pronto a solucionar su estado anímico.
Esme besó por todos lados, mejillas, nariz, frente y manos, la abrazó con fuerza por última vez como toda mamá y la bendijo para que nada malo le ocurriera en su viaje.
-Eso espero cariño, muchos éxitos.
Aurora sonríe asintiendo cariñosamente, para luego voltear y mirar por última vez la casa donde tanto tiempo nuevamente estuvo viviendo. Miró con cariño el piano de su compañero, se acercó a él y dejó una carta dentro suyo. «Si es inteligente o entra en pánico por no encontrarme, lo encontrará pero por si acaso se lo diré también a mamá»pensó con un cariño que no sabía si reír o llorar.
-¿Qué haces cariño? ¿Es para Edward?
-Mamá solo si entra en crisis, dile donde está. Pero déjalo que lo descubra solo, ¿Si? -respondió ante las dudas con tintes de extrañeza a Esme.
-Lo recordaré.
-Si llegan a mudarse, díganle a Sam la nueva ubicación, él sabrá darme la noticia. Mas no sabrá dónde exactamente estoy-avisa con justa necesidad, sabía que pronto deberían marcharse de estos lares.
Esme la mira marcharse tras esa frase, ya nada quedaba por decir que ya no haya dicho. Tan solo esperaba con ansías verla pronto de vuelta a sus brazos, o mejor aún siendo feliz junto a Edward, tal vez esta partida haría bien a Edward para comprender el motivo de la mitad de las actitudes y acciones dolorosas que portaba la vida de Aurora Cullen, su primera hija luchadora y perseverante.
[...]
-¿A dónde vas, Aurora?
La pelirroja no contó encontrarse con su compañero por el camino del bosque, estaba más que confirmado que todos se habían ido a clases aquel día. Por lo que, cruzarse con él la descolocó notoriamente pero supo recomponerse.
-Iré a trabajar con Sue.
-¿Con tu mochila? Deja de mentir, Aurora...-gruñe frustrado Edward.
-Siempre voy con mi mochila, ¿Y tú porque estás de regreso? Se supone que debes cumplir con la apariencia de estudiante perfecto -murmura tratando de desviar ese detalle.
-Aurora. ¿Realmente no me quieres? ¿Nunca me perdonarás lo que he hecho, verdad? Por eso es que te vas. -pregunta totalmente dolido y consternado Edward.
-Te amo, siempre lo he dicho. Solo no estoy cómoda actualmente con lo ocurrido, pero no me voy porque no te perdone...-acepta admitirlo, lo cuál logra hacer que los ojos dorados la miren con horror y pánico.
-¡No! No te vayas, puedo aún cambiar, lo prometo... Solo por favor, no te vayas. Haré lo que sea para que me perdones, dimelo y lo haré -rogó tirándose a los pies de la pelirroja, evitando que ella diera pasos hacia adelante.
-No hay más tiempo para retroceder, yo más que tu ansía disfrutar de esta eternidad y nuestro amor todos los días de mi vida, pero hay algo que debo superar por mi misma. Y eso, para eso no estás listo, no con esta ruptura y tiempo que te he estado dando, momentos en los cuáles tuviste para retroalimentarte pero solo te he estado viendo seguir tu rutina y mirarme en las noches mientras duermo. -expresa totalmente seria y neutral.
Edward tiembla, agarra el suelo con pánico, molestia y miedo, había sido descubierto no por sus hermanos pero si por su compañera.
-Yo no...
-No avanzarás teniendome cerca. Quizás estando lejos lo hagas, necesitamos tiempo, Edward.
-¡No! No es justo.
Aurora apretó sus labios, lo miró con ojos cristalizados y mirada borrosa llena de impotencia.
-¡No lo es, nada es justo! Ni yo misma lo estoy haciendo, ¡Quiero cambiar a mejor, aceptarte pero si no me voy, terminaré muriendo de angustia!-gruñó tan molesta que saltó lejos de la cercanía de su compañero.
-Vivimos en una familia perfecta, y convivimos entre humanos. ¡Nadie es perfecto en la familia, ni yo ni tu, pero eso no es el motivo justo para justificar tu huida!-gruñe volteandose a verla pero al hacerlo, toda piel palida de brazos se había oscurecido al punto que parecía mas un demonio que vampiro.
-Huyo porque pienso fríamente. Pienso antes de actuar impulsivamente y perderlo todo en un instante. Así como lo has dicho, vivimos entre humanos siendo inmortales, vivimos en un cielo rompible, asi que no hay reglas que me aten a tu lado si sigues en esas tierras sin reflexionar como se debe con respecto a nuestro lazo -replica mientras aprieta la cuerda de su mochila- Me iré pero volveré, hasta pronto Edward.
Y sin más, el cobrizo ya no la pudo ver. Las sombras del atardecer la fueron ocultando de entre su vista aguda por aquella oscuridad que la engulle a cada paso. Sintiendose perdido, solo y devastado.
-¡AURORA, VUELVE, NO ME DEJES!
Gritó hasta quedar sin voz, destrozando la dulce fantasía en la que vivían dañandose mutuamente a filo de un cuchillo de plástico, ahora sentía como su cuerpo empezó a ser torturado por un cuchillo de hierro y no era más solo ilusiones ópticas.
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