⛱️ Capítulo 2
"Sabes que lo pillé/You know that I caught it
Chico malo, malo/ Bad, bad boy."
(Taylor Swift, 2019, 2m58s)
╰──➢⛱️Cruel Summer
El día sin duda comenzaba agotador, la pesadilla de la madrugada ya no le había permitido dormir por más tiempo, por lo que se bañó, vistió para su caminata matutina antes de su trabajo de medio tiempo en una Cafetería en el centro de Seattle. Las horas aquella mañana pasaban tan rápidas que parecía que sería otra rutina matutina común y corriente, pero justo cuando volvió a ducharse, secar y colocarse su uniforme de trabajo, su teléfono motorola suena por lo alto en toda su habitación.
Con una velocidad sobrehumana se colocó una toalla alrededor de su cabello pelirrojo, suspiró con cierto cansancio, y abrió la tapa de su celular, aceptando la llamada en cuánto lo lleva directo al contacto con su oreja.
—Bonjour...?—respondió en cuanto el sonido de la línea fue escuchada de la conexión inalámbrica. Era normal que fuera a corresponder una llamada, su idioma natal siempre estaría latente en su día a día, por más que un tiempo lo quiso negar.
—Aurora, cariño, ¡Que bueno que contestas!—exclamó con felicidad la voz de su madre al escucharla.
—Hola mamá, ¿Me estado buscando?—pregunta extrañada con las cejas fruncidas, antes no había recibido ninguna llamada de su madre.
—Te estaba pensando. Te necesitamos cariño, tenemos un problema. —expone con tono preocupado Esme. Con aquel toque maternal al final de la oración.
—¿Qué problema, mamá?—pregunta la pelirroja mientras seca muy desgarbada su cabello con la toalla, dejando en alta voz la llamada.
Aún preparándose para ir a trabajar. Ya pronto sería la hora normal de la que salía para llegar temprano a su trabajo.
—Te contaré los detalles cuando estés. Por favor, se trata de tu hermano mayor. —comenta una pista a por donde va la cuestión.
La pelirroja se mira al espejo al finalizar su arreglo de vestimenta, que constaba de un vestido blanco con un delantal granate con el nombre de la cafetería en letras blancas "Lotti home", decide no colocarse aún el delantal para cuidarse de los depravados que siempre ve entre los callejones de Seattle, por lo que se coloca sus tacones color blanco y ata su cabello pelirrojo en una coleta alta.
—¿Dónde residen actualmente, mamá?—pregunta sin más, mientras agarra su mochila pequeña, metiendo su billetera y delantal en ella, llaves tomadas en su mano. Cerrando ventanas y prontamente agarrando su celular para dirigirse a la salida de su departamento.
—Estamos en Forks, a las afueras del pueblo. Si quieres vamos al aeropuerto por ti, cariño. —contesta Esme, con tanta dulzura que la hace sonreír.
—Nah mamá, no hace falta. Estoy en Seattle, en unos días llegaré. Tan solo déjame arreglar algunos asuntos de trabajo y mi depa... —contesta la pelirroja bajando rápidamente y con maestría por las escaleras. Hasta salir de establecimiento departamental, su departamento estaba en el tercer piso.
—¡¿Qué estás en Seattle?!—exclama nerviosa Esme, cambiando su humor inmediatamente.—Deja a tu padre que se encargue de tus cosas del departamento, vente sin demora a la casa, no quiero que te expongas.
—¿Cómo que me exponga? Mamá, lo de los secuestros solo es una farsa para explicar el mal gobernante que es...—iba diciendo pero en cuánto dobla la esquina a dos cuadras cerca de su trabajo, puede ver un neofito observando hacia ella.— Retiro lo dicho, no es una farsa. Mamá, te hablo en cuanto llego, me ha surgido un percante. ¡Te amo!
Y sin más corta la llamada, dejando angustiada a su madre.
Mira extrañada como ese neofito la mira como si estuviera esperando a por ella, por lo que sin levantar sospechas se dirige hacia su trabajo, siendo seguida por el joven de ojos rojos.
—No te conviene atacar frente a muchos ojos, te matarán si saben de tu descuido. —susurra para su depredador.
En cuanto ella entra a un callejón, el neofito la arrincona fuertemente contra el muro, agarrandola del cuello y lastimandola. Dejandola por un instante sin aire, trata de mediar la fuerza con agarrar la muñeca de su atacante, mirándolo seria.
—Tu aroma es delicioso. —susurra mostrando sus colmillos, tal cual como si fuera un premiscuo ante el deseo de la sed. Riley Biers, había encontrado a su Tua cantante. Intentó llegar al cuello de la mujer sin mucho tiempo que perder, pero la mujer lo agarró del cuello y lo avienta al suelo.
Haciendo un cráter con el cuerpo del neofito, este no podía moverse todo su cuerpo ardia en un dolor inaguantable, su cuerpo parecía estar rompiéndose.
—En la vida intentes lo mismo, imbécil.—gruñe la híbrida, sacando sus colmillos para advertirle.
Mientras se agarra del cuello, el dolor era pasable, pero sabía que dejaría marca, eso no era bueno. Su madre era muy protectora.
—¿Q-qué me has hecho?—sisea incapaz de moverse, el dolor era inaguantable.
Así como su estigma había sido la causa de una violación, el dolor inimaginable y traumático había sido parte de lo que formó su don al retomar su segunda oportunidad de vida, en la inmortal. Ese dolor lo podía trasladar a cualquier persona que la atacara, podía causar ese dolor hasta que el mismo depredador o víctima le suplicara que termine con su existencia.
—Haz sido un chico malo, te pillé y este es tu castigo. —admitió distante, mientras se hacía a un lado. Dejándolo ido, estaba frustrada, su jefa se asustaría con la fachas que llegaba.
Solo utilizaba su don para protegerse, nunca lo hizo con malas intenciones, porque si en verdad se enojaba el ardor era mucho peor que la sensación que el veneno daba a un cuerpo humano, era fuego puro y el cuerpo inmortal lo reconocía al roce, autocalcinando el cuerpo de los vampiros.
Aurora Cullen no estaba enojada al punto de eliminarlo, solo estaba molesta, para estar enojada debía sacarla de quicio, y eso no pasaría hoy.
Siendo así como Riley quedó noqueado por su Tua Cantante, ninguno de los dos sabía que el destino los haría encontrar más rápido de lo que pensaban.
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