Capítulo Extra

Siete años antes

Lucas

Lo único peor del día de San Valentín es tener un amor secreto en el día de San Valentín. Peor aún cuando tu amor secreto es tu mejor amiga.

Sostengo el paquete de Skittles dentro del bolsillo de mi abrigo y me reclino contra su casillero, esperando a que ella llegue de la clase de historia. Mis palmas empiezan a sudar al pensar en dárselos una vez que llegue.

¿Se dará cuenta que me gusta? ¿Pensará que es tonto? ¿Es demasiado? ¿Muy poco?

Casi golpeo mi cabeza contra el casillero para parar de pensar en esto demás. Ya lo he decidido—no puedo echarme para atrás ahora. Le doy una ojeada al reloj del pasillo por tercera vez. Ya debería estar aquí. Lo sé porque la espero en su casillero cada día antes de ir a la clase de matemáticas juntos.

Claudia no estaba en el autobús esta mañana. Me empiezo a preocupar que tal vez le haya pasado algo. Siempre está a tiempo y ella nunca corta clases. También parecía completamente normal ayer, así que dudo que esté enferma. Pero luego la veo dar la vuelta al final del pasillo, y todas mis preocupaciones se evaporan.

Eso es hasta que noto la rosa en su mano y el tipo caminando junto a ella con una gran sonrisa. Brian debe habérsela dado. Recientemente decidió que ella sería su siguiente conquista. Lo escuché presumiendo sobre cómo sería tan fácil ganársela, justo como todas las otras chicas que ha perseguido. Nunca ha sido el que se queda con la boca cerrada. Idiota.

Ella le dice algo y él se inclina hacia ella, agarrándola por la cintura. Mi corazón se detiene al darme cuenta que está por besarla, pero ella pisa hacia atrás al último segundo y él termina dándole un abrazo. Celos como nunca he sentido me consumen al ser testigo de esta interacción, y me fuerzo a mirar hacia otro lado.

Desearía tener mi gorra de béisbol puesta para poder bajarla sobre mi cara y bloquear todo lo demás. Respiro un par de veces para tratar de calmarme, y cuando alzo la vista otra vez, ella está caminando apresurada hacia mí con los ojos bajos y una mirada nerviosa. Normalmente me sonríe, pero hoy no tiene el más mínimo indicio de una sonrisa. Me enderezo y trato de fingir que el imbécil más grande del planeta no acaba de tirarle la onda a mi chica.

"Perdón por hacerte esperar," ella dice, abriendo su casillero sin mirarme. Tira la rosa adentro y saca su libro de álgebra. No respondo porque no encuentro las palabras. No quiero reconocer lo que acaba de pasar y no puedo pensar en otra cosa que decir. Normalmente puedo hablar con ella sobre cualquier cosa, pero ahora sólo siento tensión entre nosotros. Ella azota su casillero al cerrarlo y finalmente me mira. "Bueno, ya estoy."

Sus ojos color avellana me atraen como usualmente hacen, pero esta vez es su boca que me mantiene en un ensueño.

"¿Lucas?"

No, no lo imaginé. Le quitaron los frenos. Y se ve absolutamente hermosa.

"¿Qué?" pregunta, un ligero nerviosismo en su voz.

"Tus frenos," alcanzo a decir.

Ella se relaja visiblemente. "Ah, ¡cierto! ¿Lo puedes creer?" dice, finalmente sonriendo y presumiendo sus dientes. "Mi ortodontista se apiadó de mí ayer. Siento que he estado esperando por años."

"Te ves muy bien, Audi," digo, llamándola por el apodo que le di cuando éramos niños. Lo que realmente quiero decir es que se ve espectacular.

Ella mete un mechón de su cabello castaño oscuro detrás de su oreja y me mira con un destello en sus ojos. "Gracias, Lucas."

Justo así, todo se siente bien de nuevo. Es increíble cómo puede cautivarme con una sola mirada y unas pocas palabras. Agarro su libro de texto al caminar a clase. "No estabas en el autobús esta mañana," digo, poniendo a Brian y su rosa estúpida detrás de mí.

"¿Me extrañaste?" ella pregunta, dulce y coqueta a la misma vez.

Claro que te extrañé.

Encojo los hombros. "Me tocó sentarme junto a Gwen y no paró de hablar. Digo, ¿cómo es posible que alguien tenga tanto que decir a las siete de la mañana?"

Claudia se ríe. "Es porque le gustas."

"Sí claro," digo, sacudiendo la cabeza.

Ella tuerce los ojos. "Te juro, eres tan despistado a veces."

"¿Tu papá te trajo entonces?" pregunto, regresando al tema.

"Sí. Pero andaba callado. No hablamos mucho," ella responde.

Su papá ha estado actuando raro últimamente. Normalmente es un buen tipo, pero creo que me puso en su lista negra la última vez que nuestras familias se juntaron para cenar. Mi papá y su mamá son socios en un despacho de abogados, y por eso nos acercamos mucho a través de los años.

Claudia había estado compartiendo su última teoría sobre por qué pensaba que el Sr. Kauffman de historia era el asesino del Zodiaco, y como usual yo estaba siguiéndole la corriente ya que me encanta como se pone tan metida en el tema. Ella se levantó para ayudar a limpiar la mesa después, y mientras la observaba platicar con mi mamá en la cocina, algo me hizo clic. Supe en ese momento que mis sentimientos hacia ella corrían mucho más profundo que una amistad.

Luego escuché al papá de Claudia aclarar la garganta en la mesa. La expresión en su cara me decía que me había atrapado mirándola, y ciertamente no estaba contento con ello. No me dijo nada, pero ahora cada vez que voy a su casa hace un gran lío sobre mantener la puerta de la habitación de Claudia abierta.

"¡Pero papá! ¡Es Lucas!" Claudia había protestado sin éxito.

No pude decifrar si ella simplemente lo estaba apaciguando o si esa era la manera que realmente se sentía por mí. De cualquier modo, me dolió. Así que la siguiente vez que fui a su casa y sus papás no estaban, era mi misión averiguarlo.

Estábamos viendo una película en su cuarto después de terminar nuestra tarea, solo que me acerqué a ella mucho más de lo normal. A la mitad de la película, ella se reclinó hacia mí y no pude resistir cerrar el pequeño espacio entre nosotros y jalarla contra mí. Cuando descansó su cabeza sobre mi hombro, casi se me olvidó cómo respirar. Fue lo mejor que he sentido.

Estaba hecho un desastre durante el resto de la película, debatiendo si debería ir por ello y besarla. Estaba justo ahí—todo lo que tenía que hacer era inclinarme—pero habían tantas razones de no hacerlo que seguían rodando por mi cabeza. Podría arruinar nuestra amistad. Su papá me mataría. Mi papá me mataría. Ya no nos dejarían estar solos o pasar tiempo juntos cuando quisiéramos. Ya no habrían más noches de películas en su habitación.

Eventualmente Claudia decidió por mí cuando saltó al otro lado de la cama. Al principio pensé que la había asustado, pero luego me di cuenta que era porque un auto se había detenido en la entrada de su casa. Casi tuve un ataque al corazón momentos después cuando su papá vino a revisar qué estábamos haciendo, pero Claudia actuó como si nada había pasado.

No hace falta decir, me acobardé. A más no poder. Ahora estoy atascado para siempre en la zona de amigos.

"¡Lucas! ¿Esos son Skittles?" Claudia de repente exclama, sacándome de mis pensamientos.

Súper. Debe haber visto el paquete rojo saliendo de mi bolsillo. Ya no estaba planeando en dárselos después de que Brian decidió darle una maldita rosa. "Eh ... sí. ¿Los quieres?"

"¿Estás loco? ¡Claro que los quiero! Me encantan los Skittles," ella dice, su cara entera iluminándose.

Lo sé. Por eso te los conseguí.

"Todo tuyo," digo, entregándoselos.

Ella me sorprende al inclinarse hacia arriba y darme un beso en la mejilla. "Gracias, Lucas. Eres el mejor."

Sonrío como un idiota.

Ella camina delante de mí, y me quedo aturdido en el mismo lugar. No puedo evitar notar el meneo de sus caderas y cómo parece estar llenando sus jeans cada día más. Cuanto más crecemos, más atraído me vuelvo por ella. A este paso, no puedo imaginar lo que va a pasar una vez que lleguemos a la preparatoria. Estaré perdido para entonces.

Sacudo la cabeza y la sigo como un cachorro a la clase de matemáticas. Coloco su libro de texto enfrente de ella y tomo asiento en la silla a su lado. Ella voltea para agradecerme y noto un pequeño sonrojo en sus mejillas. La clase empieza y caigo en un estupor.

Tiene que significar algo. No pareció importarle la rosa de Brian, y en cambio actuó como si yo le hubiera dado una. Esperanza crece dentro de mí. Pero necesito asegurarme de algo primero.

Abro una hoja en blanco dentro de mi cuaderno y le escribo una nota.

Audi, vamos a pasar el rato juntos más tarde, ¿cierto? ¿Tu casa?

Debajo, agrego cuatro casillas con las respuestas: Sí, Absolutamente, Definitivamente, Todas las anteriores.

Tiro la nota hacia Claudia cuando la Sra. Archer no está mirando, y ella la esconde debajo de su cuaderno. Me estoy muriendo para que acepte. Además, tiene que ser en su casa. Amo a mi mamá, pero no la quiero interrumpiendo con galletas y demás. Necesita ser solo nosotros dos.

Claudia se ríe al leer la nota. Agrega una nueva casilla debajo de las mías y procede a escribir una respuesta larga junto a ella. Trago nerviosamente. Eso no puede ser bueno. Normalmente pasamos tiempo juntos los martes, pero ya que es el día de San Valentín, tal vez hizo otros planes. O peor—Brian la invitó a salir.

La nota cae en mi escritorio y me veo obligado a esconderla cuando la Sra. Archer enfrenta al salón. Como si el suspenso no me estuviera matando, ella me mira con sospecha. Hombre, ya me pillaron. Sólo puedo rezar que no me fuerce a leer la nota enfrente de la clase entera.

Pero Cupido debe haber estar usando su magia hoy porque ella se voltea a escribir en la pizarra después de brevemente negar con la cabeza. Abro la nota y la leo con ansias.

Claro, Lucas. ¡Obvio! ¿Me puedes ayudar con la tarea de hoy? Este tipo que se cree mucho me sigue distrayendo y no me deja concentrar en clase. También es mi turno para escoger la película. Definitivamente va a ser sentimental y excesivamente emocional. Jejeje. Prepárate.

PD – ¡Se supone que va a nevar esta noche!

Es oficial. Estoy loco por ella. Cuando miro en su dirección, la encuentro mirándome de regreso, esperando una respuesta. Mi sonrisa se convierte en una de oreja a oreja, y asiento con la cabeza en respuesta a su pregunta. Estoy casi seguro que haría cualquier cosa por ella.

"Presumido," ella articula con los labios.

Sé que sólo está bromeando. Secretamente le encanta que soy bueno para las matemáticas.

"Siempre," articulo de regreso.

Ella sonríe, mostrando sus dientes perfectos otra vez. Es una vista hermosa. Y es entonces que decido que no puedo esperar más.

La voy a besar esta noche.

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