Alfa en celo

⛔ADVERTENCIA⛔

[BxB (Bon x Bonnie)]

¡¡Omegaverse!!

(...)

Bonnie tomó su móvil con precaución para que su profesor no lo viera distraído en medio de su clase. Había recibido unos cuantos mensajes y una que otra llamada perdida de su novio. Debía ser importante, ya que él nunca lo llamaba cuando estaba en la universidad. Sin hacer más ruido abrió su bandeja de mensajes encontrándose 3 simples palabras que lo pusieron nervioso.

"Vuelve"

"Celo"

"Ya"

Esto sí que era serio.

Sin perder más tiempo pidió permiso para ir antes a casa, luego le pediría a Fox sus apuntes, ahora lo más importante era ir a ver a Bon. Si no había sido capaz de escribir en una sola frase que su celo había empezado es que ya estaba muy avanzado, seguro que se habría olvidado de tomar sus supresores. Ese chico tonto... Antes de llegar a casa pasó por una tienda de comida rápida para tomar botellas de agua y algo para comer, debía tener suplementos para pasar ese fin de semana con su Alfa sin tener que salir de su nido.

Y hablando de su Alfa, este se encontraba boca abajo hundido en su propio calor corporal, además de la gran pila de mantas y almohadas que incluía el nido que Bonnie había construido para ellos. Su respiración era pesada y algunas perlas de sudor decoraban su morena piel, a pesar de que se había despojado de su pijama hacía ya un buen rato. Su mente estaba nublada, no podía pensar con claridad, apenas había podido escribirle a su novio para que fuera con él; lo ansiaba, necesitaba a su omega.

Necesitaba sentir que estaba a salvo con él, que ningún otro Alfa se lo quitara de sus manos aprovechando su obvio estado de vulnerabilidad. Además, lo necesitaba para saciar esa sed de lujuria que adormecía sus sentidos y dejaba salir esa parte salvaje que lo caracterizaba como Alfa, no podía controlarla. Pero había alguien que sí podía, y ese era su conejito.

Soltó un gruñido gutural en cuanto sintió cómo su miembro punzaba ante el pensamiento de que su omega volviera pronto, no iba a dejar que se fuera de nuevo, iba a encargarse de que estuviera junto a él todo el día. Y a pesar de que no tuviera mucho autocontrol cuando entraba en celo, realmente esperaba que Bonnie le dejase marcarlo de una vez por todas, ansiaba poder arrancar ese maldito collar que siempre cubría su hermoso cuello y adornarlo con su mordida, al mismo tiempo que su nudo se desatase en su interior, llenándolo con su semilla.

Su sentido del oído se agudizó al escuchar que la puerta principal se abría con prisa, soltando gruñidos a la puerta de su cuarto. No iba a permitir que nadie entrase y destruyera el único sitio en el que se sentía seguro o juraba por su omega que le arrancaría la yugular al intruso. Vio cómo el pomo de la entrada al nido iba abriéndose lentamente, sus feromonas daban a entender su estado de ansiedad y furia, y estaba a punto de saltar a atacar cuando un suave y muy conocido aroma lo calmó por completo.

— Hey, tranquilo, mi amor, soy yo— la cabeza de Bonnie se asomó por la puerta, viendo cómo su Alfa seguía en una posición de ataque, aunque no le sorprendió verlo sin ropa—. Calma, ya estoy aquí.

La suave voz del omega hizo que Bon bajara la guardia, ya no pensaba de forma racional, era como un perro que esperaba feliz a su dueño, aunque más bien era un lobo que esperaba a su pareja para copular, si era totalmente honesto. El pelimorado se iba acercando con cautela para no perturbar a su Alfa, él sabía que Bon no podía controlarse, pero ya había aprendido a entender su forma de actuar. Acercó su mano lentamente hacia el peliturquesa, sonriendo al ver que ya reconocía su olor y la tomaba para dejar que acariciara su mejilla, hundiéndose en esta para sentir su afecto y presencia.

— Omega está aquí— murmuró con la voz ronca en un jadeo, el calor en su cuerpo había aumentado y su aroma era más fuerte, pero a Bonnie no lo molestaba, es más, le encantaba—. Omega está a salvo...

— Sí, Bon, estoy aquí contigo— dejó la bolsa con las botellas de agua y la comida al lado de la cama, acercándose más al moreno para abrazarlo y calmarlo con sus feromonas, sabía que Bon era muy protector con él y debía hacerle sentir que estaba bien.

Pronto se encontraban ambos tumbados en su nido, el omega era rodeado por los grandes y fuertes brazos de su Alfa, quien había hundido su rostro en su cuello, tratando de impregnarse del aroma dulce del más bajo, lo relajaba bastante, pero el dolor en su entrepierna aún no se calmaba. Al estar en la pose de cucharita, le fue fácil comenzar a mover su cadera contra el trasero del pelimorado, quien al instante entendió lo que quería su novio.

— Espera, cielo, deja que me prepare— Bonnie se separó con un poco de fuerza, Bon gruñó molesto pero no lo forzó, así que dejó que su omega fuera lentamente quitando su abrigo y sus zapatos, no le había ni dejado ponerse cómodo.

Las pupilas del Alfa se agrandaban cada vez más mientras más prendas se quitaba su omega, hasta que sin darse cuenta solo estaba en ropa interior, dejando ver su torso pálido y suave, junto a esos botoncitos rosados que parecían muy apetecibles para el moreno. No disimuló siquiera en bajar la mirada viendo que su pareja llevaba puestas unas bragas rosadas con encaje, haciendo que casi babeara de deseo.

— Sabía que tu celo estaba cerca, así que pensé que esto te gustaría~— susurró con un tono seductor mientras mordía su labio, amaba cómo su Alfa se lo comía con la mirada, pero también deseaba que lo devorara de verdad.

No tardó en ser apresado nuevamente por el agarre firme, aunque delicado, del peliturquesa, quien ya estaba al límite de la lujuria, necesitaba poseer a su omega una vez más, no podía seguir siendo amable y paciente. Al tenerlo tendido en el nido, con ese adorable sonrojo en sus mejillas apretables y una linda sonrisa en sus labios de melocotón, dándole permiso de hacer lo que quisiera, simplemente colmó su paciencia.

Primero, se agachó para lamer y besar sus labios, de forma salvaje y apasionada, mientras Bonnie le seguía el ritmo a duras penas. Notaba sus colmillos chocando con sus dientes y a veces mordiéndole, pero no le dolía. Sus manitas blancas pasaban por la nuca y espalda del Alga, dándole una sensación abrasadora al notar lo caliente que estaba su piel a comparación de la suya. Rápidamente entró en calor y ambos gemían entre besos.

Bon se separó de aquel candente beso, sintiendo orgullo al ver cómo un grueso hilo de saliva aún unía su lengua con la de su conejito, mientras él jadeaba en busca del aire perdido. Frotó su nariz por la mandíbula del pelimorado, buscando con su olfato sus glándulas de feromonas, pero gruñó con molestia al sentir esa correa de cuero alrededor de su cuello, y no tardó en morderla con sus colmillos, aun sabiendo que no la podría romper.

— Ya... Lo siento, Boncito, pero aún no podemos— susurró el omega acariciando los cabellos del más alto, notando que aún quería arrancarle el collar—. Te prometo que cuando acabemos la universidad dejaré que me marques, ¿sí?

Le dio un besito en la frente para tratar de calmarlo, haciendo que el Alfa levantara la cabeza y lo mirara a los ojos, sus pupilas estaban afiladas. Bonnie le sonrió con calma y Bon simplemente se acercó para lamer su mejilla, soltando un pequeño quejido. Bonnie sonrió más con ternura.

— No te preocupes, amor, aún puedes probar más abajo~— le guiñó un ojo juguetón mientras soltaba más de sus dulces feromonas, provocando que el peliturquesa volviese a ponerse caliente.

No tardó en bajar por el pecho del pequeño, rozando con sus dientes cada centímetro de su piel, saboreando esta mezclada con sus aromas, era una delicia para él. Se detuvo a observar los pezones de su omega, tan rosados e hinchados que le daban ganas de morderlos y chuparlos hasta la saciedad, y eso hizo. Pasó su caliente lengua por uno de esos botones, escuchando cómo su omega gemía y se retorcía del placer, eso le gustaba. Saber que hacía sentir bien a su pareja le llenaba de regocijo, así que continuó con lo que hacía. Lo atrapó con su boca rodeando hasta la aureola, jugando con su lengua mientras apretaba el otro con su mano libre.

Bonnie por su parte hundió la cabeza en la almohada, dejando salir su voz libidinosa mientras su cuerpo era recorrido por exquisitas oleadas de placer creadas desde su pecho. Amaba cuando Bon lo mimaba de esa forma, a pesar de que sabía que se moría por solo pasar a la parte de la penetración, pero se tomaba su tiempo para hacerle sentir bien al mismo tiempo. Por eso lo amaba tanto, pero no le parecía justo, era Bon quien debía satisfacerse, no él.

Con mucha fuerza de voluntad, Bonnie separó al Alfa de su pecho, quien a pesar de resistirse al principio se apartó mirando confundido al más bajo. 

— No es justo que yo sea el único que sea atendido— pasó su manita por los pectorales tensos del moreno, empujándolo levemente para que se sentara en la cama mientras él se sentaba en su regazo—. Déjame ayudarte, Boh~— susurró en su oreja dándole un mordisquito en el lóbulo, Bon tembló con los pelos de punta.

Las caricias en su pecho bajaron por sus abdominales marcados hasta llegar a su entrepierna, donde su miembro estaba totalmente erecto y la protuberancia del nudo bastante hinchada. Bonnie se relamió los labios, parecía que en serio le dolía. Comenzó a llenarle el cuello de besitos, mientras su mano se encargaba de darle masajes primero en la punta de su miembro. Bon soltaba gruñidos por lo bajo, mientras abrazaba a su omega por la cintura, manteniendo sus cuerpos juntos, además de sentirse aliviado ante los toques en su entrepierna. No había sido consciente de lo muy erguido que estaba hasta que Bonnie empezó a bajar por todo el tronco, sintiendo espasmos en la cadera.

— Omega... Mi omega...— soltaba jadeos al mismo tiempo que hundía de nuevo su nariz en el cabello del pelimorado, estaba llegando a su límite, pero no quería correrse sino era dentro de su precioso conejito, aunque su mano parecía ser un buen remplazo, nada se comparaba con las paredes de su interior.

— ¿Te gusta?— sonrió al oír los jadeos de placer del Alfa, eran tan sexys que hasta él se estaba poniendo caliente, sentía cómo un poco de slick iba resbalando por su entrada y bajando por sus piernas—. Aah~... A mí también, Boh~...

De pronto se encontró nuevamente tumbado sobre el nido, con las piernas abiertas y su Alfa entre ellas, mirándolo con sus ojos intensos y dilatados, el brillo en estos demostraba cuán excitado se encontraba, ello hizo que su entrada se mojara aún más. Con firmeza, Bon tomó la cadera del omega y lo hizo voltearse, quedando con la cara en la almohada y su trasero alzado. Sin esperar más le bajó esas deliciosas bragas rosas hasta quitárselas, dándole al moreno una perfecta vista de su entrada naturalmente dilatada e inundada de slick.

Bonnie no evitó soltar un chillido cuando sintió cómo Bon frotaba la punta de su falo entre sus nalgas, ahora sí notando lo duro que estaba, además que no recordaba que fuera tan grande, pero no le importaba, él también quería, necesitaba sentirlo llenar su interior.

— Hazlo, Alfa— le ordenó mirando por encima de su hombro, recibiendo un rugido gutural del contrario que le puso los sentidos al cien.

La punta ya había entrado y Bonnie puso los ojos en blanco, casi llegaba al orgasmo solo con eso. El olor a pino se mezclaba con las moras silvestres, creando un aroma afrodisíaco que los estaba llevando al éxtasis en cuestión de segundos, pero sabían que no sería suficiente. Bon dio un ligero movimiento con la cadera, entrando más adentro gracias al lubricante natural de su pareja.

— A-Agh... E-Es mucho...— se quejaba entre susurros el omega, pero el moreno no cesó las embestidas, sino que poco a poco iba introduciéndose más, hasta llegar al fondo sin llegar a meter su nudo—. ¡Ah!— Bonnie sentía que se iba a derretir, podía notar lo muy lleno que estaba, podía jurar que el miembro contrario se notaba desde su vientre.

Bon solo gruñó complacido, el calor de las paredes estrujando su miembro era un maldito paraíso, ya quería comenzar las embestidas brutas y salvajes para satisfacerse, pero notaba la incomodidad de su omega y decidió esperar a que se acostumbrara. A pesar de no tener su parte racional funcionando, su instinto le decía que su omega también debía sentirse bien. Se inclinó a besarle la espalda con cariño, Bonnie soltaba pequeños gemidos mientras se acomodaba y comenzaba a moverse él mismo para acostumbrarse.

— Y-Ya puedes...

Con esa simple señal, el Alfa tomó las caderas del más bajo y comenzó a moverse, metiendo y sacando su miembro casi sin piedad, llegando a chocar con la próstata de Bonnie mandándolo al mismo cielo. No medía su fuerza, tan solo buscaba esa deliciosa fricción que hacía calmar su lujuria, y los gemidos y jadeos de su omega solo hacían que se sintiera mil veces mejor.

— ¡Aah! Ah~... Mgh... B-Bon... ¡Ah!— el pelimorado ya casi ni podía pensar, su mente estaba nublada por el placer y su voz se cortaba por sus gemidos, a pesar de lo rudo que estaba siendo Bon con él, se sentía increíble.

— Grr~...— el Alfa gruñó mientras hacía que Bonnie se tumbara completamente, sin salir de él, y se acostó justo encima, con cuidado de no aplastarle completamente, empezando a moverse más rápido y llegando más profundo.

Bonnie soltó un largo y agudo gemido ante el cambio de posición, estaba básicamente abusando de su próstata, haciendo que pronto llegara al orgasmo, soltando pequeños hilos de semen de su propio miembro apresado entre su vientre y las sábanas del nido. El slick de su entrada empapó por completo el miembro del Alfa, haciendo que su nudo se deslizara casi sin problema, justo al momento en el que Bon llegó también al orgasmo.

Grandes cantidades de esperma iban llenando el vientre del omega, haciendo que se corriera una segunda vez consecutiva, se sentía tan caliente y lleno que casi se desmayaba del placer, pero pudo aguantar a duras penas. Bon intentó de nuevo marcar el cuello del más bajo, pero solo pudo mordisquear más el collar, mientras sentía que algo de su semilla escapaba de la entrada del más bajo, esta vez sí había salido demasiado.

No se separaba del pelimorado para nada, lo tenía aprisionado entre sus brazos sintiendo sus espasmos y su respiración agitada. Cuando ambos se calmaron se tumbaron de lado, volviendo a su posición de cucharita, aún estando unidos por el nudo. Bon se escondió en el cuello del omega abrazando su vientre hinchado.

— Lo siento...— murmuró con la voz grave, parecía que su razón había vuelto momentáneamente—. Me pasé esta vez...

— Aah... N-No te preocupes, amor...— suspiró Bonnie con una sonrisa acariciando las manos de Bon—. No es tu culpa, sé que no puedes controlarte, pero tranquilo, me gustó.

— Mmm... Aún así me siento mal...— abrazó más al pequeño y le besó el hombro—. Te prometo que no seré tan duro a la próxima.

— Je, je, je— rió despacito girando su cabeza para besarle la nariz a su Alfa—. No hace falta que me prometas nada, yo estoy para cuidarte y satisfacerte, así que todo está bien, así te amo— aquello lo dijo con un tono tan dulce y comprensivo que Bon sentía que iba a llorar de tan puro que era su novio.

— Yo también te amo, conejito— frotó su mejilla con la de Bonnie y ambos se quedaron un rato más en esa posición hasta que el nudo se deshizo.

~~FIN PARTE 1~~

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