Decisión
Narra Gabriela.
Ayer estaba tan decidida en no ir, de terminar de una vez por todas lo que habia pasado entre Alejandro y yo pero las dudas me estaban matando. ¿Por que me tengo que negar a lo que siento? Fui infeliz en todos estos años y cuando por fin me enamoro, ¿por que tengo que dejar ir la felicidad que puede darme en los años que me quedan? ya soy bastante grande, merezco ser feliz y Alejandro apareció para hacer que mi cabeza cambie...
¿Qué es lo que tengo que hacer?
El horario pactado se está acercando, todavia no sali de mi casa por poder encontrar la decisión correcta y la verdad que ya gano una. Sin pensarlo, decidi salir de mi habitación y agarro las llaves.
Mi corazón bombea rapidamente mientras conduzco hacia el restaurante pactado, ni siquiera me había arreglado, nada. Solamente tengo una remera manga corta color rosado con unos jeans.
Por suerte llego rapidamente y miro la hora, salgo del auto y me apresuro para entrar al lugar.
Alejandro está de espaldas a la entrada, el esta bebiendo un poco de agua y yo suspiro antes de caminar hacia el. Estoy demasiado nerviosa mientras me acerco a Alejandro y en cuanto me ve, se pone de pie rápidamente y sonrie emocionado.
–De verdad que estas aquí.–Dice feliz.–Entonces me amas.
Asiento nerviosa y sus manos van a mis mejillas. La gente nos está mirando y me importa muy poco si no les gusta que una mujer mayor este con alguien más joven. Merezco ser feliz de una vez por todas.
–Te amo Alejandro. El alrededor se puede ir al infierno si no les gusta.
–Te amo tanto Gabriela. Te amo.
Me abraza con fuerza y nuestros labios se juntan, basándonos con toda la pasión acumulada.
Narra Eugenia.
Mi hija y yo reaccionamos con sorpresa cuando mi madre nos dijo que ella se había enamorado. Nos contó como es el hombre y estoy tan feliz por ella. No importa que ella se haya enamorado de un hombre más joven, si el la hace feliz, ¿qué más importa? Ahora se la ve más feliz y estuvimos comiendo las 3 acompañadas de Rafael.
Por suerte no supe nada de Eduardo luego de que hablo con Rafael. Estamos los 3 mas calmados y mas ahora de que ellos hicieron el ADN para comprobar que no hay lazos de sangre entre Constanza y ese hombre. Rafael está tan feliz con nosotras, la pasamos viendo películas o cuando estamos los dos solos es un hombre tan apasionado y mimoso. Me enamora más este hombre y mi corazón está loco por el.
Ahora estamos en la cama y su mano acaricia mi espalda desnuda. Sus dedos se deslizan sobre mi piel y se siente tan bien. Mis ojos están cerrados y sonrió mientras el besa mi cabeza.
–Estas muy callada.
–Estoy disfrutando tus caricias.–Sonrió.
El se rie y me abraza con fuerza.
–Eres tan hermosa, por Dios.
Levantó la cabeza para mirarlo y acaricia mi cabello.
–Estuve pensando...
–¿En...?
–Cuando te divorcies de Eduardo, estaba pensando en casarnos.
Mis ojos se abren como platos y mi sonrisa se amplía, mis mejillas se ponen rosadas.
–¿Esa es una propuesta?
–Quiero que seas mi esposa, cariño.–Besa mis labios.–Voy a hacer lo que tendría que haber hecho hace muchos años.
–Yo también quiero ser tu esposa.–Sincera. –Desde que te conocí quise serlo.
Sus ojos me miran con emoción y sus labios hambrientos me besan con desesperación, se acuesta encima de mi y mis piernas se derriten al sentir su erección.
Bạn đang đọc truyện trên: AzTruyen.Top