capitulo 2
Estar entre la luz y las sombras puede llegar a ser dañino para quienes han estado siempre en las sombras, incluso si los días pasan, quienes estuvieron demasiado en las sombras no tienen forma de regresar de estas y sus sueños siempre tendrán pesadillas
Tratando de aferrarse a cualquier cosa mientras su cuerpo era arrastrado hacia atrás, su mirada llena de miedo se fijaba en todos lados en busca de algo que pudiera servirle para evitar ser arrastrada a la oscuridad tras una puerta, sus manos no eran capaces de agarrarse, sus brazos dejaron de moverse y su cuerpo solo pude ser arrastrado a la oscuridad antes de que sus ojos se abrieran nuevamente
Con su frente empapada en sudor y su corazón acelerado como si se tratara de un motor, aun tumbada en esa camilla en la que había sido tumbada, su mirada se desplazó hacia los lados junto al movimiento lento de su cabeza, ni Zalgo ni Gamari estaban en la enfermería
Se enderezo y llevo una de sus manos al rostro, su mirada se desplazó por su mano recubierta de cicatrices y líneas no conectadas que formaban círculos de distintos tamaños, luego se fijó en el tubo de plástico que había vuelto a ser puesto en su brazo
“como te encuentras?” –
Ruby se sobresaltó con esa pregunta repentina de alguien que no estaba segundos antes, al mirar al origen de la voz diviso al patrón sentado en una silla a su lado, sus ojos color rosado y brillantes se mantenían fijos en Ruby, como si pudiera ver en lo más profundo del alma de la pelirroja
“Gamari salió a conseguir plantas para la medicina, Zalgo está en una misión, pero ella siempre lo hace rápido, es bastante veloz” – menciona el patrón mientras deja un jarrón con flores en una mesita alado de la camilla de Ruby – “te gustan las flores?, Gamari dice que son un buen gesto a la gente que uno aprecia” – pese a que no hubo respuestas por parte de la pelirroja, el patrón solo asintió- “puedo darte la mano?” – pregunta el patrón sin moverse, no alzo su mano se inclinó a ella, solo dejo que ella moviera su mano, fue entonces que el lentamente la movió para que los dedos de ambos se rozaran-
Pero ese contacto recorrió el cuerpo de Ruby haciendo que apartara su mano de inmediato, el patrón suspiro y miro a otro lado mientras retiraba su mano
“lo siento, mi mano está muy fría, debí haber avisado de eso” – dice mientras agacha su cabeza antes de levantarse de la silla – “tengo que hacer algunos asuntos, si me necesitas, solo nómbrame, di patrón y vendré” –
Con eso dicho, solo hizo falta un pestañeo por parte de Ruby para que este desapareciera, como si su presencia hubiera sido una ilusión o un sueño, movió su cabeza para ver las flores del jarrón, rosas y algunas otras que no vio nunca, pues algunas de estas tenían pétalos que diferentes colores y otras parecían incluso echas de hielo mismo
Estuvo esperando un rato hasta que Gamari volvió con varios tarros con distintos tipos de plantas, dejo estos en la mesa y se acercó a ver a Ruby, sentándose en la silla en la que había estado el Patrón antes
“que tal te sientes?” – pregunta Gamari, pero no tuvo una respuesta por parte de la pelirroja- “tienes ganas de ir al baño o tienes hambre?”
Durante unos segundos no hubo una respuesta hasta que Gamari pudo escuchar un hilo de voz, un ligero susurro por parte de la pelirroja
“hambre…”
Gamari se levantó de la silla, salió de la enfermería y volvió a dejar a la pelirroja a solas, pasaron minutos enteros que pareció una eternidad para alguien como ella antes de que Gamari volviera
“no soy una gran cocinera, pero debería estar decente” – dice Gamari con un bol entre sus manos, lo que había preparado consistía en un montón de frutas y verduras cortadas en rodajas y puestas sobre lechuga – “la fruta y verdura ayudan a la salud mental, kiwi, manzanas, zanahorias, algo de lechuga y algunas frutas solares y lunares molidas para darle algo mejor de sabor”
Gamari se sentó a un lado y con el tenedor pincho una parte de la comida para luego acercar el trozo a Ruby, la pelirroja abrió la boca para luego morder el tenedor de fuerza, Gamari trato de retirarlo, pero la pelirroja se negó a dejar que lo retire, manteniéndolo atrapado con los dientes
“por favor, Ruby, suelta” –
Tras decirle eso, la pelirroja aflojo la mordida y Gamari pudo retirar el tenedor mientras veía a Ruby tragar sin siquiera haber masticado primero, cosa que la alarmo un poco
“Ruby, tienes que masticar primero” – dice Gamari pinchando de nuevo en la comida para arrimársela acto seguido –
La pelirroja volvió a morder, esta vez dejo que Gamari retire el tenedor y antes de poder tragar, Gamari le dijo que masticara, Ruby se quedó confusa y no trago ni hizo nada, Gamari entonces hizo un movimiento, se señaló a si misma mientras hacía como si masticara
Tomándola de ejemplo, Ruby empezó a masticar la comida para luego tragar, poco a poco se fue vaciando el bol hasta que no quedo nada
“tu recuperación es lenta, pero te pondrás bien, eso espero, no solo nos preocupa tu estado físico, tu estado mental también, me da rabia no poder ayudar más, solo soy médica, no psicóloga, nadie de aquí sabe cómo tratar con alguien con tu estado mental” – dice Gamari con algo de desánimo en su voz
“Gamari…” –
La mirada de Gamari se dirige a Ruby, esta estaba repitiendo su nombre en susurros leves
“tranquila, estoy bien, pero tratare de que tu mejores” – dice Gamari antes de levantarse de la silla – “hoy estaré fuera junto a Zalgo, tenemos una misión importante y ella podría salir herida”
Gamari se retira de la habitación dejando un silencio que solo era interrumpido por los susurros de Ruby, repitiendo los nombres de las tres personas que conoce, una de sus manos se movió hasta los tubos de plásticos para sacarlos y retirarlos de su brazo
Como la otra vez su cuerpo se levantó de la camilla y camino hasta salir de la habitación tambaleándose, uso su brazo para apoyarse en la pared y a la vez avanzar sin tambalearse tanto
Como si se tratara de un sentido extraño, su cuerpo se guio solo por esos pasillos hasta llegar a unas escaleras de piedra pulida, sus pies se posaron sobre cada escalón a medida que subía, la luz del final era cada vez más amplia, sus brazos se alzaron hasta esta y luego cayeron sobre un verde pasto
Su mirada se elevó observando el cielo azul, las nubes de diferentes formas visibles y aparentemente al alcance de sus manos pese a estar a kilómetros de distancia, con sus pocas fuerzas que la llevaron ahí logro levantarse y continuar caminando mientras su cuerpo se guiaba solo
Era extraño, siempre sabiendo donde ir, primero parecía que podía escuchar un camino, ahora parecía que podía oler este camino, como si su cuerpo siguiera los instintos de un animal que acecha
Sin mirar atrás se adentró entre los árboles para llegar a una superficie arenosa, la brisa era extraña, cálida y suave contra su piel, la superficie arenosa era nueva, no había nada para describirla más allá de extraño
Su cuerpo volvió a moverse solo, pero su atención se dirigía hacia el horizonte, mas allá de la superficie de arena había una gran cantidad de agua, agua que se perdía en el horizonte, al igual que su mirada y expresión que, aunque neutra y sin emoción, parecía intentar asombrarse
Su mirada se desvió del horizonte hacia una construcción de madera que se alzaba sobre el agua y se mantenía así con cilindros del mismo material que salía de esta, al filo sobre el agua, flotando como un cuerpo tirado a un rio, otra construcción de madera, ovalada y con palos a los lados
Sobre la construcción un par de personas, dos de ellas eran Zalgo y Gamari, las otras dos eran desconocidas para ella, aunque no tenían algo que los hiciera destacar más allá del cabello multicolor, pues sus rostros eran tapados por mascaras redondas, dos agujeros para los ojos y una sonrisa
La vestimenta era igual para ambos, un manto sobre ellos que cubre hasta la mitad del torso, bajo esto una camisa negra y unos pantalones largos, al igual que unas botas, sus manos están cubiertas por una sustancia negruzca con puntos brillantes como estrellas
Parecían estar hablando de algo, se acercó un poco llamando la atención de uno de los enmascarados, que con pupilas moradas brillantes observo a Ruby con detenimiento, iba a ir a ver si se perdió, pero Zalgo y Gamari se adelantaron primero y se alejaron con esta unos metros
“que estás haciendo aquí!?” – pregunta Gamari nerviosa y susurrando con histeria debido a la presencia de Ruby allí
“no deberías estar aquí, para nada, esto es peligroso, demasiado, no deberías haber venido” – repite Zalgo igual de nerviosa e histérica que Gamari
El corazón de Ruby se aceleró mientras era regañada por ambas, sus pupilas se achicaron y las lágrimas empezaron a salir entre sus ojos, no era tristeza, era otra cosa, un sentimiento muy común que vivía día a día, miedo
Tanto Zalgo como Gamari reconocieron de inmediato que pasaba, ambas se sintieron algo mal al verla temblar y antes de que esta pudiera agacharse la tomaron para evitarlo
“perdona, estamos algo histéricas, solo no queremos que resultes herida” – dice Zalgo en un intento de calmarla
“oigan, que pasa con la pelirroja?” – pregunta uno de los dos enmascarados
“nada, nada, solo es una amiga que esta algo perdida” – dice Zalgo antes de posicionarse frente a ambos enmascarados en un momento – “les importa si ella viene?, no podemos dejarla sola y no sabemos cómo llego aquí”
Ambos enmascarados se miran y alejan un poco para pensarlo, a los minutos regresan y asienten, Gamari se acerca con una Ruby algo más calmada, ambos encapuchados se alejan y alzan sus brazos abriendo sus manos, la sustancia negruzca brota de ellos y forma una esfera alrededor de los presentes
Ruby tembló ligeramente, sus brazos se aferraron alrededor del brazo de Zalgo, esta solo miro de reojo a Ruby y posiciono su mano sobre el cabello de esta para acariciarla, tras unos segundos la masa negruzca volvió a las manos de los enmascarados, revelando luces provenientes de cristales
Una cueva, una cavidad enorme, a lo largo de esta había caminos y casas echas en las paredes y desniveles de la cueva, era una tribu entera, Gamari estaba sorprendida de que una tribu viviera en esas condiciones, algo por su parte se veía emocionada y apenas podía mantenerse en el sitio si no fuera porque la pelirroja se mantenía fuertemente aferrada a ella
“os llevaremos con la líder, pero será mejor para ustedes cumplir vuestra palabra, desde todo este caos extraño hemos estado teniendo problemas varios” – dice uno de los enmascarados mientras avanzaba por uno de los caminos
“acordamos que os ayudaríamos en todo lo posible, nosotros no rompemos promesas” – responde Gamari siguiendo junto a Zalgo y Ruby a los enmascarados –
A medida que caminaban por los caminos improvisados en aquella cavidad bajo tierra, las tres invitadas de fuera podían ver que no solo los enmascarados llevan mascara, todos llevan mascara y ropajes similares
Los ojos de Ruby se movieron hacia la edificación a la que se movían, una estructura grande que conectaba el suelo de la cavidad con el techo, la entrada era un gran hueco cuadrado bloqueado por una enorme puerta doble
Las puertas se abrieron a medida que se acercaban, pasaron entre las puertas al espacioso interior, urnas, velas y paredes con pinturas grabadas con algún objeto puntiagudo, sus pasos fueron guiados por las velas que se encendían iluminando todo de un cálido naranja hasta llegar al final
Una amplia sala con escalones hasta una posición más altas, a los lados hay cientos de estatuas de piedra que parecían tratar de imitar la apariencia de una mujer, al llegar arriba la figura de una mujer de cabello negro fue revelada grabando con un pincel de escultor una nueva pintura en la pared
Un pueblo siendo rechazado por una luz, en posición fetal a la vez que otros caían a los brazos de una figura, la mujer aparto el pincel y se giró a ver a los recién llegados, a diferencia de los enmascarados y la tribu, ella parecía tener más de esa masa negruzca, pero la suya era de unos colores más parecidos al turquesa, su brazo derecho al completo, parte de su cabeza y la pierna izquierda
Sus ojos son negros como el vacío más profundo, pero sus pupilas blancas revelan a quien mira, su máscara era algo diferentes, pues tenía líneas bajo los ojos de la máscara, como si fueran lagrimas moradas
Un poncho que llega hasta la cintura que forma pequeños arcos por el final, decorado con pinturas iguales que las que habían visto, bajo esto una camisa corta celeste que no cubre el obligo dejando ver una piel morena
Sus pantalones también son largos, pero estaban ligeramente abiertos hacia dos lados al final, dejando paso a la vista a las botas desgastadas y sucias por el tiempo
“bienvenidos y gracias por su ayuda, mi nombre es Sailor, primera hija de la noche” – dice la líder mirando fijamente a sus tres invitadas -
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