[TWENTY THREE]
Los rumores tienen el poder de esparcirse como el fuego sobre la hierba seca. Los rumores, por lo general, se convierten en la barricada que delimita la caída en desgracia de la condena.
Yoongi era experto en generar rumores, solo por el hecho de respirar o atacar con su ácido sentido del humor a los que le rodeaban.
—Cambia esa cara, solo te vas por un fin de semana, ya quisiera yo tener acceso a la flora y nata de la comunidad académica en ese Congreso.
Como el ángel encargado de cuidar sus deseos más egoístas, Park Jimin hizo acto de presencia en el umbral de la habitación que en los últimos meses habían compartido. La energética Holly seguía al castaño. Una sonrisa ligera suavizó las facciones del más pálido.
—¿Podrías recordarme la parte en la que te has convertido en mi animador personal?
Jimin chasqueó la lengua antes de tomar un grupo de camisas pulcramente dobladas e incorporarlas a la valija a medio hacer que rezaba sobre la cama.
—En vano me esfuerzo por exponer un punto aquí cuando el Señor Negativo anda en la superficie… ¡Hey, pero qué haces!
La queja de Jimin quedó amortiguada por una cantarina risa mientras era literalmente apuntalado contra el colchón. La sombra de Min Yoongi caí sobre él mientras el médico le acariciaba el cuello con la nariz.
—En Okinawa no voy a poder hacer esto. Maldigo la hora en la que dejé que la bruja de Suran se quedara con la parte de la promoción que más me interesa…
—El práctico es el viernes Yoon, si me da tiempo tomo el primer vuelo y te alcanzo el domingo. Nunca he ido a Japón.
Jimin se giró lo suficiente para alcanzar aquellos ojos tristes. No podía resistirse a peinar los cabellos azabaches de su tutor o a regalarle la sonrisa diseñada para que Yoongi se maldijera cien veces por ser tan cobarde.
—Eso es algo que podrás corregir si sacas la mejor nota de la promoción y tampoco es que harás turismo si consigues ir. Estamos atrasados en tu entrenamiento y quiero que conozcas a Woosung.
Presionó Yoongi antes de dedicarle su atención al arco que describían las clavículas de su pupilo bajo la delgada tela de la sudadera con el icónico logo de The Rolling Stones. Jimin se retorció producto a las cosquillas que le producía la acción.
—Recibido, doctor. Ahora si es tan amable… déjeme terminar de estudiar o ese viaje a Okinawa peligra…
El suave tirón en las hebras oscuras consiguió que Yoongi dejara de trazar marcas rosáceas en la piel color caramelo de su chico. Jimin observó aquel rostro que ya conocía de memoria.
El deseo, el anhelo y la ternura que pocas veces dejaba ver estaban allí para que las paladeara en su propia boca.
—Va a estar bien, Yoon. Deja de ver desastres cada dos por tres.
Aconsejó el menor y el primogénito de los Min deseó que aquella certeza se materializara en realidad. El ladrido de Holly detuvo el momento de introspección que ambos estaban protagonizando.
—Mi nena, a ti también te voy a echar de menos este fin de semana.
Tarareó Yoongi mientras dejaba en libertad a su pupilo. Jimin le ayudó a cerrar la valija mientras el minutero se deslizaba en el reloj de pared de la casa del más pálido.
Después de eso tomaron una ducha en la que no quedó nada que sus cuerpos no pudieran demostrar con tal de que el mayor comprendiera de que ambos se habían hecho dependientes a la presencia del otro.
El viaje al aeropuerto internacional de Incheon transcurrió entre bromas de parte de Jimin y regañinas a cuenta de Yoongi.
En el fondo, el mayor se estaba divirtiendo como nunca, pues por primera vez tendría a alguien a la espera de noticias del otro lado del teléfono o el anhelo de que las horas corrieran rápido con tal de volverlo a ver.
Volverlo a ver… estrecharlo en sus brazos y besarlo hasta detener el tiempo. Min Yoongi soñaba alto mientras su vuelo con destino a Okinawa era anunciado en los altavoces.
—Cuídate mucho, doctor Min.
Bromeó Jimin antes de jalarle la visera de la gorra de los Lakers que llevaba su tutor, a modo de guiño. Yoongi quería sonreír pero era como si le estuvieran clavando un puñal en el pecho.
Nunca había sido de los que se guiara por el corazón, pero los últimos acontecimientos, con su madre acechando y los resultados pendientes del examen de aplicación al Med lo mantenían en un estado de tensión constante.
Cuánto no diera por aligerar la carga sobre sus hombros y tomar a Jimin por la cintura, protagonizando el beso de despedida que sus labios parecían pedir en aquel instante.
Cuánto no diera por renunciar a todo y poder amar bajo la luz al hombre que le sonreía con complicidad mientras el último llamado era pronunciado.
Cuánto no diera por echar el tiempo atrás y nunca haber puesto los ojos en alguien que no merecía a un ser egoísta como él. Un ser equivocado, con la esperanza de que en el fondo sí podía amar.
—Si sigues mirándome como si me fuera a salir otra cabeza, no solo perderás el vuelo sino que…
—Te amo—interrumpió Yoongi para sorpresa de Jimin—Te amo y espero que recuerdes eso cada segundo de aquí en adelante…
—Yoongi…
Jimin se escuchó a sí mismo mientras era jalado por los dedos que tan bien conocía. El boleto de avión desplegado como un abanico mientras Min Yoongi se hacía inmune al que dirán y besaba en público a su pupilo.
Tres de la madrugada, aeropuerto internacional de Incheon, una multitud más preocupada por llegar a tiempo que por ser testigo de cómo Park se aferraba al abrigo de gabán oscuro de su primer amor.
"Buen viaje amor mío, no dejes de extrañarme ni un solo segundo. Mientras me extrañes sé que mi corazón estará a salvo…"
》————MOONFLOWER————《
Jimin torció el gesto por segunda vez, odiaba tanto ser el último al presentar el examen teórico, quizás mucho más que coincidir con Hwang Chae Young y sus antiguos compañeros de clase.
Divide y vencerás… la máxima maquiavélica nunca se había ajustado tanto a su realidad. Parecía que habían pasado años y no meses desde que Shin Suran se hiciera cargo de su preparación para entrar al Med.
Si tan solo hubiera podido conservar a Taehyung en medio de aquel torbellino, quizás el sentimiento de estar siendo remunerado por tener otro tipo de relación con su tutor no lo asaltara en sus instantes de soledad. También estaba la sombra de su padre.
Desde aquella noche de lluvia no había tenido más noticias de él. Su lado paranoico parecía crecer a medida que los días decantaban a favor de la publicación de los resultados del examen de aplicación. Por primera vez sentía que la vida podía sonreírle en grande y eso, indudablemente lo aterraba.
—Park… si ya terminó, entregue su examen por favor…
El profesor Siwon lo interceptó desde la parte delantera del laboratorio de simulaciones. Jimin mordió la punta de la pluma que siempre lo acompañaba en esas ocasiones.
La primera que le había regalado su madre cuando se enteró que su hijo iba a ser médico. Una sombra naranja se dibujaba en los ventanales elevados de la estancia.
En Japón deberían estar tocando las tres de la tarde también. Antes de ser requerido una vez más, el residente que ostentaba el primer lugar en la promoción en esos instantes revisó las cuestiones que todavía le daban quehacer a la mayoría, antes de dirigirse hacia Siwon.
—He concluido, doctor.
El rígido asentimiento que siguió a su declaración, trajo una mueca al rostro del doctor Choi. Jimin estaba casi fuera del laboratorio cuando la voz del Presidente del Comité Académico del claustro dejó saber sus impresiones sobre el pupilo de Min Yoon Gi.
—El ego suele ser una condena para los que se creen irreemplazables. La humildad suele salvarnos de un pecado semejante. Tengánlo presente, sobre todo hoy.
El gesto desdeñoso de Choi hacia Park terminó de colocar la guinda sobre el pastel. El joven residente del inicio de la promoción hubiera reaccionado con una explosiva respuesta.
La persona que ahora se planteaba ascender a cumbres más exigentes, simplemente le dedicó una sonrisa arrogante a la competencia. Una sonrisa que Suran reconoció pero en otras facciones.
Nunca es demasiado tarde para provocar una tormenta. Según la teoría del caos, una ligera perturbación en un sistema puede ocasionar un tifón del otro lado del Pacífico. El repiqueteo de los tacones de la doctora Shin advirtió a Jimin de que los planes para la tarde tendrían que esperar.
—Jiminshi… ¿Me permites un momento?
Los ojos color esmeralda de ella le capturaron al final del pasillo. Jimin inclinó la cabeza. Otro gesto incorporado desde que convivía con Yoongi.
—Prometo que solo serán unos minutos en mi despacho.
Insistió la fémina y el de cabellos castaños tuvo que asentir. El silencio pesado que los acompañó hasta la oficina que compartía plaza en el mismo piso que la de Min solo contribuyó agriar el humor del residente.
Las paredes pintadas en color azul cielo y la ausencia de aquella maceta de flores lunares le hicieron notar al más joven de que inconscientemente esperaba en los demás el estándar del cual se había enamorado. Suran interrumpió sus cavilaciones con un ligero carraspeo.
—Bien, no soy de andarme por las ramas y como bien sabes, no falta mucho para que se publiquen los resultados del examen de aplicación al Med. Tengo una persona que interviene directamente en la junta de deliberación y… esa persona me ha confiado de que existe un noventa por ciento de probabilidad de que solo se acepte una plaza. A lo que quiero llegar, Jimin, es que esa plaza bien pudiera estar en tus manos si sigues atentamente mis indicaciones. Sé por experiencia propia cuán persuasivo puede ser nuestro Gigi… no es la primera vez que sucede y de adjudicarme gran parte de la responsabilidad en el talento que ha creado para seducir a sus alumnos. Así que te ofrezco la oportunidad de conseguir el acceso a lo que sin dudas te posicionará más allá del micromundo en el que te desempeñas ahora. Elige con cuidado, cariño, bien se dice por ahí que después que la pasión lo quema todo, solo quedan las cenizas… No pierdas tiempo en algo que nunca podrá ser en términos de realidad. Los Min son de un mundo donde no hay oportunidad para probar otros sabores, si es que me entiendes bien…
El arco de las cejas de ella se elevó un poco. La curiosidad cosquilleaba como un gusanillo dentro de Park. Los rumores siempre llegan a tener realidades cuando no hemos tenido tiempo de examinar la verdad.
O quizás sea más el miedo a ser descubiertos en el acto que puede hacer fragmentos un mundo acostumbrado a conducirse entre las sombras de las mentiras. Jimin no había escarbado suficiente en el pasado de Yoongi.
Yoongi no había juzgado ni presionado al residente para que le contara más allá del hecho de que su padre era su enemigo y el recuerdo de su madre, la razón por la cual debía seguir resistiendo en favor de alcanzar su meta.
Aguas movedizas, fragmentos de verdad que solo Yoongi podría confiarle si estaban en la misma sintonía. Era evidente que Suran conocía de los apetitos de su tutor, como también tenía casi una fe ciega en que le confirmaría con su actitud que su progreso se debía al hecho que en los últimos meses compartía vida y cama con Yoongi.
Qué elegir cuando la balanza entre la codicia y el corazón está a punto de quebrarse. Qué elegir cuando todos son tus enemigos y estás completamente solo con tu ambición.
"Te amo, y espero que recuerdes eso cada segundo de aquí en adelante…"
Ojos grises llenos de una esperanza feroz. Esperanza y hambre de afecto que no había podido ver el día en que se conocieron.
"Prometo proteger todo lo que me importa, aún cuando pueda salir lastimado. Prometo honrar cualquier forma de amor que se me administre porque no pude hacerlo cuando más lo necesitabas.
Prometo amar sin miedo cuando llegue el momento, tal como tú lo hiciste. Eso te prometo, mamá."
—Doctora Shin—se escuchó la voz pausada del menor en la gélida estancia—Agradezco su preocupación por gestionar mi posible promoción al Med, como también su cuidado respecto a algo que por lo visto es el producto de los rumores que llenan las paredes de este hospital. Sin embargo, no estoy interesado en pasar ningún examen en base a favores. No sería ético ni conmigo mismo. Tenga una buena tarde, doctora Shin.
Cuando las cosas no salen como uno desea, hay personas que simplemente estallan. Suran odiaba perder, mucho más si era contra su antiguo discípulo. Por eso jugó una última carta.
Una destinada a desgarrar la antigua herida de la vergüenza, aún cuando era evidente que Park había elegido con el corazón.
—Kim Jong In…
—¿Disculpe?—Cuestionó el residente y ella tuvo la cortesía de reclinarse más en la silla giratoria. Un trono roto para un reina en iguales condiciones.
—Kim Jong In o solo Kai para sus más allegados, ese es el nombre de la mayor víctima de tu querido Yoongi. Si eres la mitad de inteligente de lo que aparentas buscarás a esa persona y verás lo que puede hacer Yoongi con lo que le interesa. Y no te esfuerces por negarlo más. Has aprendido a mentir con un mentiroso, pero ese mentiroso primero fue mío. Ahora retírate a vivir en el mundo de los sueños donde te mantiene tu amante…
—Doctora…
—¡Retírate antes de que pierda la paciencia!
Graznó ella y las garras bajo la coraza de suave piel se hicieron notar. Jimin abandonó el despacho de la doctora Shin con un torbellino en la mente y el corazón. Los rumores, nuevamente tienen el poder de movilizar la teoría del caos.
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