Capítulo 1
Narra Jeff:
Soy el líder de una mafia, mi maldito linaje es de puros mafiosos que han muerto porque fueron débiles y dieron su brazo a torcer, pero soy una nueva generación, alguien que no se doblega con facilidad. No cometo errores, soy sádico, cruel y odiado; sin embargo, lo más importante de todo, es que no tengo debilidades.
Mi nombre es Jeff Satur, la persona más odiada por mis enemigos al no encontrar una manera para destruirme, es ridículo, lo sé; en cambio ellos no lo saben y no les pienso dar el gusto. Que busquen por el resto de sus mugrosas vidas, pero una debilidad en mí, no la van a encontrar, será más fácil que yo les encuentre una a ellos.
- AHAHAHA... JURO QUE NO LO SÉ... - Uno de mis empleados está siendo torturado por mí en este momento.
- ¡¿EN DÓNDE ESTÁ?! ¡MALDITO IMBÉCIL! - Grité exasperado.
Ya estoy harto de este sujeto, llevamos horas en este lugar, que por cierto en un sótano extra que mandé a construir, es completamente insonoro, por lo tanto, nadie puede escuchar los gritos. A este idiota lo tengo aquí, porque hace una semana, tenía un sumiso llamado Barcode, pero casualmente, desapareció esta mañana sin dejar rastros.
Mis empleados de años, saben que no deben ayudar a mis sumisos a escapar, y no es porque ellos me importen o que los ame, simplemente, están atados a un contrato de seis meses de servicio. Yo cumplo con los regalos de lujo, los viajes extravagantes, su pago semanal de medio millón y lo único que pido a cambio, es que me complazcan sexualmente.
- ¡Por favor ya no!... ¡Lo diré, se lo diré!...
Después de haber recibido latigazos, golpes con una tubería de hierro, el corte de la mitad de su oreja derecha, haber perdido varias uñas y varios de sus dientes sin anestesia, decidió hablar. Ese niño le mintió a mi guardia, le dijo que solo éramos hermanos y como no sabía que yo tengo sumisos, porque no se lo cuento a cualquiera, él le creyó.
- ¿Lo dejaste salir? - Pregunté en voz baja cuando vi que estaba dispuesto a seguir hablando.
- Sí, dijo que solo iría esa tarde a ver a un familiar que estaba en el hospital y regresaría. Pero más tarde, me enteré que había tomado un avión al extranjero. - Dice con varias lágrimas.
- ¿Dónde exactamente? - Mi paciencia ya estaba agotada.
- No lo sé... Ugh... - Se quejó por el dolor. - Hizo escala en Europa y luego se fue a Norteamérica, pero no sé con exactitud donde se encuentra, es todo lo que sé, lo juro.
- ¿Quieres morir ahora o mejor deseas vivir sentenciado con una única oportunidad para no equivocarte de nuevo? Escoge rápido porque no tengo tu maldito tiempo. - Siendo nuevo, creo que puedo darle una última oportunidad para ganarse mi confianza.
- ¿Me daría otra oportunidad?... ¡Prometo no decepcionarlo! - Dijo con un hilo de voz.
- Bien, entonces vete al hospital a que te curen esas heridas y en cuanto te recuperes del todo, regresa conmigo. - Le di la orden y salí de ese lugar.
Una semana más tarde, aquel guardia había regresado, pero lo mandé a reposar en su habitación, pues sus heridas aún no estaban completamente sanas, y lo necesito en perfecto estado. En cuanto se recuperó, le dije que sería el guardaespaldas de mi nuevo sumiso y que si volvía a cometer un error, le cortaría la puta mano.
- Señor, ¿será fácil de cuidar la persona o debo estar bien atento? - Ni siquiera yo lo sé.
- Bueno, tendría que traerlo para que lo sepas.
Fui al club nocturno esa noche, solo quería ver bailar al niño que por fin esta noche será mío, ya no habrá poder sobre la tierra que me impida tenerlo y me importa una mierda que no me lo quieran dar. Será mejor que colaboren, ya que cumplí con mi parte del trato, y si ellos no cumplen, pagarán de una manera bastante cruel y despiadada.
Flashback
Hace 3 años:
Acababa de torturar a unos miserables por haber utilizado mis camiones para importar y exportar armas, para meter personas de manera ilegal en el país, y conseguí el nombre del líder. Es dueño de un club nocturno en esta ciudad, por lo tanto, fui para poder vengarme por lo que había hecho, pero antes de ver a esa basura, anunciaron el show principal.
Un niño de alrededor de 18 años apareció sobre el escenario, con un antifaz y muy poca ropa, con un látigo en su mano izquierda, el cual usó para verse como un puto niño malo, y funcionó. Golpea el látigo en el piso y siento un cosquilleo extraño en mi ropa interior; mueve sus caderas al ritmo de la música y una erección empieza a necesitar atención en mí.
Quería masturbarme allí mismo, con esa excitante imagen, de un niño bailando hasta el piso, mientras coquetea con el látigo en su mano, pasándolo por su cuerpo de forma lasciva. ¡Mierda! Mi pene dolía como jamás lo había hecho, ni en mis sueños más sucios he visto a alguien ser tan apetecible; necesito tenerlo en mi cama y a mi merced.
Ese niño parecía perfecto, cuando se subió al tubo en medio del escenario, en sus piernas y brazos se marcaron los músculos que hacían notar la fuerza que estaba usando para mantener el equilibrio. Sentí mi ropa interior mojada al instante, me corrí solo con verlo en ese tubo, como si le estuviera haciendo el amor; ¡con una puta mierda, debo tenerlo en mi cama!
- Espero que esté disfrutando del espectáculo. Él es nuestra mejor atracción, si desea tener unos minutos para conocerlo, podemos hablar de ello en privado. - Dijo haciendo signo de dinero con su mano.
- Después de usted.
Pagaría lo que sea necesario para tener un momento, quiero probar esos labios de color frambuesa que me llaman a meter mi pene entre ellos y follarle la garganta hasta que casi se ahogue. Casi podía verlo atado a la cabecera de mi cama, con sus ojos vendados y un poco de vino sobre su cuerpo, una imagen bastante erótica.
- ¿Cuánto está dispuesto a dar por 10 minutos con el chico? - Espeta orgulloso al entrar en su oficina.
- Me darás media hora con él sin pago alguno. Eso claro, si quieres que te devuelva a los chicos que mandaste a poner en mis camiones sin autorización. - Dije en voz baja.
- ¿Crees que un puñado de putas me harán cambiar el tiempo de mi mejor chico? ¡Puedes quedarte a esos 15, traeré 50 más, mañana! - Agarré sus dedos y quebré el índice. - AHAHAHA...
- ¡No soy uno de tus empleados, así que no me hables de esa forma! ¿Cuánto tiempo te pedí con el chico? - Le dije muy molesto.
- Ugh... Comprenda, no puedo... AHAHAHA... - Rompí su dedo medio.
- ¿Cuánto tiempo acordamos? - Pregunté tranquilamente.
- Por favor, no p... AHAHAHAHAHA... - Un tercer dedo fue quebrado. - 30 minutos, señor, solo eso...
- Lleven a esta basura al hospital y cuando regrese, hablaré con él. - Ordené a mis hombres.
En cuanto a mí, salí de ese lugar en dirección hacia el camerino de aquel niño que me hizo tener un orgasmo sin siquiera tocarme o tocarlo a él, para mi sorpresa, aún no llegaba. Esperé cinco minutos, hasta que la puerta se abrió, él dio un pequeño brinco por el susto que se llevó al verme, y cuando quiso salir huyendo, lo detuve y cerré la puerta.
- ¿Adónde vas? ¡Solo quiero hablar contigo! - Dije con un tono cínico.
- Señor, nadie está autorizado a entrar a esta zona, le pido que por favor se retire. - Su voz temblorosa solo me hizo tener una nueva erección.
- Tú no puedes darme órdenes, bebé. No tienes idea de lo que me costó llegar hasta ti. - Agarré su cintura y lo junté a mi cuerpo.
Su piel se sintió suave debajo de mis dedos, quería tocarlo para siempre, él puso sus manos en mi pecho, empujando levemente para tratar de separarme un poco. Sin embargo, lo que este chico no entiende, es que mientras más intenta alejarse de mí, más sexy me parece y más dura se me pone, queriendo enterrarme en él, hasta que gima y jadee como una puta en celo.
- Es en vano que intentes separarme de ti; porque muy pronto, serás completamente mío. - Susurré en su oído y lo sentí estremecerse.
- No puede estar tan cerca... Por favor. - Tartamudea.
- ¿Por qué? ¿Acaso te excitaste? ¿Te puso caliente mi voz? ¿Se te puso tan dura como a mí? - Lo llevé junto a su tocador mientras le hacía estás preguntas.
Levanté una de sus manos para que tocara mi rostro, pese a que habían algunas ampollas, aún se sentían suaves y delicadas, fue cuando ya no pude resistir y me incliné a robarle un beso. Quiso apartarse, pero no lo permití, esos labios están para ser amados y castigados por ser tan sabrosos, sobretodo por tener la osadía de corresponderme.
Me separé de sus carnosos labios para tirar todo lo que estaba sobre el tocador, lo senté en este y el instintivamente separó sus piernas para que yo tuviera la libertad de pararme entre ellas. Sus brazos rodearon mis hombros mientras volvimos a besarnos como si el mundo se acabara hoy mismo, es primera vez que permito que alguien me abrace así.
- No puede hacer esto, me castigarán. - Jadea cuando lamí su cuello.
- Soy yo quién debe castigarte, porque solo tengo media hora contigo, así que no me hagas perder el tiempo. - A través del espejo vi una cama individual y lo cargué hasta allá.
- Espere... Por favor, no me haga nada. Ni siquiera sé su nombre. - Hasta asustado se ve hermoso.
- Jeff, ¿cuál es el tuyo? - Pero cuando sea mío, no podrá dirigirse a mí por mi nombre.
- Nakunta, pero todos me dicen solo Ta.
- Ta, si no dejas de interrumpirme, te daré varias nalgadas.
Ta parece escanear mi cuerpo, llega hasta mi entrepierna, donde mi ropa no deja nada a la imaginación, lo veo sonrojarse y mirar en otra dirección antes de que yo agarre su barbilla obligándolo a verme. Empieza una nueva ronda de besos, todo mi ser deseaba más, así que mordí sus labios y restregué descaradamente mi pene con el suyo.
- ¡Quiero follarte tan duro Ta, que mi nombre quedará grabado en tu piel! - Confesé sin más.
- No puede, ellos lo matarán si lo hace. - Sonreí con descaro ante su miedo.
Bien, no puedo meter mi pene en su culo, aún no debo sentir que tan apretado estará para mí; pero sí puedo correrme de nuevo, esta vez será con su ayuda, llevé su mano a mi polla para que me masturbara y yo empecé a hacer lo mismo con él; al estar cerca del orgasmo, con mi mano hice presión en su cuello para limitar el paso del aire a sus pulmones.
Lejos de parecer asfixiado, se le notaba que disfrutaba la sensación y lo noté cuando se corrió, llenado mi mano con su semen caliente y espeso; solo eso fue necesario para que yo también me corriera...
Flashback continuará en capítulo 2
Bạn đang đọc truyện trên: AzTruyen.Top