13┃integrante



acto dos, capítulo trece

integrante





La puerta no fue un obstáculo para los agentes de ese piso. Apenas tocaron la puerta del dormitorio donde Charlotte se arreglaba cuando fue abierta. Rodó los ojos, pensando que Louise de nuevo se escondería de los mandatos de H.H.

Terminó de ponerse el vestido que parecía ser una larga camiseta oscura, soltó sus trenzas, dejando que la crema impregnara su olor. Para sorpresa de la chica, Kay se encontraba junto a Derek, parados como unos auténticos soldados esperando un mandato.

── ¿Sucede algo?

La mirada azulada de Derek recorrió el cuerpo de Charlotte. Por más que habían pasado días juntos, nunca la había visto en un atuendo más revelador. Dejo las sudaderas y pantalones anchos por un vestido casual que le daba una apariencia diferente.

Oyendo los pensamientos del hombre, ella pasó sus manos por las mejillas sonrojados, tratando que su corazón se calme.

── Derek acepto la propuesta ── Kay intervino, relajó sus brazos ── Si es que tu oferta sigue en pie.

── Claro ── asintió ── Parece que haré citas para ayudar a los agentes.

── ¿A quién más se lo has hecho? ── Derek interrogó.

Subió sus cejas esperando una respuesta que vino en forma de negación, encogiéndose los hombros.

── Toma asiento en la cama ── indicó.

Charlotte tomó la silla desocupada, poniéndola enfrente del hombre. Todo enojo que tenía hacia él se esfumo, olvidando la razón del por qué fue que comenzaron a pelear.

── ¿Estás listo?

Con un solo asentimiento del soldado, Charlotte se sumergió en la mente arruinada. La primera parte fue sencilla, como si todo estuviera normal o sin problemas.

Puso toda su fuerza para atravesar esa barrera que la mantenía lejos, cuando lo hizo, el malestar se instaló en su estómago. Ignorando las punzadas, siguió indagando entre memorias falsas que KORB planto, eliminándolas por completo.

La mente de Derek Roth estaba muy dañada, apenas podía mantenerse tranquila por la sofocación y las voces que intentan alejarla. Llegó a la parte más agradable y era llegar a los verdaderos.

Abrió uno de los recuerdos, un niño corriendo por la acera apareció, sus brazos extendidos como alas.

── ¡Algún día llegaré a ser un soldado como papá! ── gritó con emoción ── Volaré y luchare con los malos.

── Aceptaré que lo hagas si prometes volver a casa ── le respondió una mujer, apenas viéndose por el cabello ocultando su rostro.

La respiración de Derek golpeó su rostro fuera del recuerdo, sintiendo la relajación y como fue cambiando sus ánimos conforme su vida, la verdadera, apareció.

Charlotte solo pudo observar, ajena a las memorias reproduciéndose. Sonrió con la nueva faceta del soldado, su madre murió joven por una gripe hasta que un recuerdo diferente se reprodujo.

Apenas pudo visualizar a una niña con grandes ojos azules, su sonrisa mostró que le faltaba uno de sus dientes delanteros. Ella extendió la mano, deseando tocarla cuando salió de golpe.

Una mano metálica rodeo el cuello de Charlotte, apretándolo con fuerza. Los ojos atormentados de Derek se miraban furiosos, como si tuvieran un objetivo y es ella.

Kay al ver la situación reacciono, interponiéndose y tratando de empujarlo. Lo hizo, reteniendo al enorme hombre contra la pared.

── Hermano, cálmate ── pidió, sorprendido por la situación.

Charlotte cayó al suelo, recuperando el aire faltante de sus pulmones. Derek se miró desconcertado, murmurando en voz baja palabras sin sentidos acerca de lo que olvido o como dejo que se fuera.

── Lo lamento ── él murmuró.

El soldado se alejó de Kay, dirigiéndose a la puerta sin siquiera mirar atrás. Ella hizo el intento de ir detrás pero Renner la detuvo.

── Quédate aquí ── ordenó, saliendo tras su amigo.

La sorpresa en el rostro de Charlotte fue evidente, tocó su garganta tratando de calmar las punzadas dolorosas por la cadena que se adhirió a su piel.

Fue algo tan inesperado, todo iba bien hasta llegar a ese recuerdo. Una niña que la siente bastante familiar, KORB hizo demasiadas modificaciones en la mente de Derek hasta arruinarla.

Ahora puede entenderlo con mayor facilidad, su incesante alerta de cuidar la poca cordura que tiene su interior.



Al mediodía, Louise decidió que era tiempo de sacar a Charlotte del dormitorio. Explorar la agencia ZELLA fue el nuevo objetivo, subieron varios pisos, ignorando las constantes preguntas sobre donde irán.

── Vamos, Lotte, deja de cuestionar y solo sígueme ── dijo con una media sonrisa.

El nuevo piso era diferente a lo que había visto, sus paredes eran oscuras junto a un piso alfombrado. Varias filas de sillas azules lo decoraban conforme fueron recorriéndolo hasta aparecer una gran pantalla.

── H.H lo utiliza para juntas o llamadas de alto rango. Los agentes que tienen accesibilidad como yo ── comentó, agitando unas llaves ── Lo utilizamos como un cine, las películas se cargan al nombre de la agencia.

── ¿Y tendremos comida?

── Claro ── asintió, rodando los ojos ── Toma el mejor asiento.

Hizo lo pedido, tomando una de las sillas del centro donde podía mirar mejor. Louise llegó unos minutos después con dos bandejas llenas de comida y botellas de gaseosas selladas.

── ¿Qué veremos? ── interrogó.

── Una de comedia, los críticos le dieron puntuación máxima ── afirmó, depositando la bandeja ── Así que hagámoslo, noche de chicas.

Charlotte apenas pudo ver la película con las intervenciones absurdas de Louise que la hizo reír, sus intentos de actuación y lo que creía que pasaría en cada escena.

── ¡He venido! ── avisó Morgan. Quitó varias papas de Louise, señalando a Kay ── Traje invitados.

De la oscuridad, salió Derek con las manos metidas en los bolsillos de su chaqueta oscura.

Louise abucheó ── ¡Buh, sin hombres, M!

Morgan la ignoró, sentándose a su lado. Kay hizo lo mismo sin antes robar la hamburguesa a medio comer de la mujer. En cambio, Derek se sentó al lado de Charlotte, casi impresionada por los nervios que desprendía.

Un par de dedos se asomaron por su asiento, se movieron lentamente hasta la mano de Charlotte. Casi sonrió por el gesto deliberado del hombre, los entrelazo y se acercó, su respiración chocando contra el cuello de ella.

── ¿Puedes leer mi mente? ── susurró ── Hazlo, entra ahí.

La película pasó a un segundo plano cuando oyó la petición. Hizo una memoria justo como lo hizo con las agentes, en un espacio más calmado para los dos.

La cima de una montaña con el cielo calmado era su espacio favorito después de ver la película con Kay Renner. Derek apareció, soltando un suspiro de fascinación por la asombrosa vista.

Ambos se sentaron en la hierba, ella doblándolas y manteniendo su distancia.

── Perdón por lo que hice ── él habló después de unos minutos ── No estaba preparada para verla y menos para compartirla.

── ¿Quién es esa niña?

── Mi hermana ── murmuró jugando con el pasto ── Su nombre era Alison, Alison Roth.

── ¿Qué sucedió con ella? ── preguntó delicadamente.

── Desapareció cuando era pequeña. El recuerdo que abriste fue la última vez que la mire.

Charlotte, dejándose llevar por sus sentimientos, tomó la mano del hombre.

── ¿La raptaron? ── cuestionó.

── Eso pensamos ── susurró, la preocupación parpadeando en su mirada.

Ella se dejó llevar por el impulso de Derek. Los brazos del hombre se envolvieron por sus hombros, haciendo que se recostara en el pecho fuerte. Él la sostuvo, necesitando la tranquilidad que Charlotte desprendía aún cuando no la tenía.

Sus dedos recorrieron el cuello de la chica, sintiendo el escalofrió que pasó y sonrió, satisfecho de saber que fue por su toque.

── Debió de ser difícil ── ella habló ── Lamento que hayas pasado por eso.

── No es tanto como saber que tu hermana está viva ── replicó, apretando sus labios en disgusto ── No podemos atrapar a tu hermana, Charlotte.

── Lo sé. Es escurridiza pero Mara sigue siendo mi familia, tenemos que idear un plan para capturarla.

── ¿Puedo pedirte un favor? ── él preguntó.

── Claro ── asintió.

Giró su cuello, observándolo mejor.

── No te involucres. No puedo perderte de nuevo y tengo la sensación que si te dejo ir, lo harás.

── Es imposible que me pierdas, Derek, me tienes aquí.

── Por el momento ── masculló ── Parece que lo único bueno que hago es perderte en las misiones o dejarte indefensa.

Ella negó con una sonrisa boba en su rostro. Extendió su mano, acariciando la mejilla de Derek.

── No lo haces, jamás.





Charlotte caminó con lentitud a su dormitorio, mantuvo la puerta entre abierta pensando en que Derek captaría la indirecta. Creó una enorme sonrisa al oír que se abrió más, él la empujó, pasando al interior.

── ¿Quieres acostarte un rato? ── ella interrogó.

La pregunta sonó inocente en los labios de Charlotte pero tenía muchos significado para la extraña relación que empezaba a formarse.

── Puedo hacer eso.

── Bien ── Charlotte aceptó ── Hará que duerma más tranquila.

Ya puesta su pijama, ella hizo el camino encontrando a Derek en su cama. Tenía sus brazos metálicos encima de su cabeza, mirándola fijamente con una media sonrisa en su rostro.

Las intenciones del soldado no era dormir por lo que Charlotte cerró los ojos, escuchando los pensamientos escandalosos. Él temía involucrarse con ella por lo que creía que era una chica lastimada, llena de malos tratos y que no quiere poner peso.

Pero en eso se equivocó, ambos se complementaban de una forma tan diferente al resto que no era necesario hablar para entenderse.

Charlotte sintió el cuerpo de Derek moverse, su pecho varonil desprendía calor a su espalda y donde sus brazos la envolvieron. Sus peculiares ojos oscuros lo miraron, queriendo grabar ese momento.

── Está todo bien, no tengo miedo ── susurró ── Y nunca lo tendré si estas a mi lado.

Ella se acercó lo suficiente para juntar sus frentes. En un rápido movimiento, Derek pasó su brazo por la cintura de la chica, colocándola en sus piernas y acariciar sus mejillas prominentes.

Tomó cada onza de valentía en ese hombre para inclinarse y darle un corto beso. Al principio, Charlotte lo comparó como un beso inexperto, tímido y con temor de romperse pero después sus labios se movieron con experiencia, permitiéndose tocar y saborear.

La mano de Derek se enterró en su cabello, chocando con mayor fuerza sus labios y sin darle oportunidad de separarse. Pudo sentir su pecho quemarse y el estómago revolverse, pidiendo sentir más que solo eso.

Ella empezó a quitar la chaqueta, arrojándola al suelo. Lo siguiente fue la camisa, cortando el beso para pasarlo por su cabeza. Charlotte se tomó el tiempo para recorrer los fuertes abdominales con sus manos, instando que Derek hiciera lo mismo con su ropa.

── Sabía que era negro.

Su mirada bajó al sostén oscuro, sonriendo por su acertado pensamiento de la ropa interior. Sus dedos pasaron por el abdomen plano de ella, queriendo llegar más arriba.

── Puedes tocarlos ── ella murmuró.

Un gemido salió de Charlotte cuando Derek las tocó, sintiendo la sensibilidad de sus pezones y la necesidad de que el soldado tocara más. Tomo con fuerza sus hombros con cada beso que el hombre dejó en su pecho, disfrutando de su lengua acariciando cada parte de su cuerpo.

── Son perfectos ── susurró.

── Quiero que tomes mi virginidad.

Él levantó su cabeza, interrogante con su pedido.

── ¿Realmente quieres eso?

── Sí ── asintió, chocando sus labios unos segundos ── Eres al hombre que quiero dárselo.

── Entonces cumpliré tu deseo.



La sonrisa en el rostro de Derek Roth fue evidente para cada agente que pasó a su lado. Ya no más enojo o esa mirada de superioridad que se cargaba cada minuto y eso se debía a la chica que se mantenía a su lado.

Él ya no temía tomar sus manos o besarla, disfrutando del tiempo juntos. En camino a la reunión, su brazo se mantuvo en los hombros de Charlotte, pegándola a su cuerpo.

Todos lo vieron y fue Louise la única que se acercó a preguntar.

── ¿Qué sucede aquí? ── los señaló.

── Solo... terminamos las incomodidas ── ella respondió.

Derek asintió. Tomaron asiento en la mesa, viendo a H.H completamente recuperado después del ataque inesperado.

── Seré directo porque tengo un almuerzo con el presidente ── comentó, quitándose los lentes oscuros ── Charlotte, has pasado tiempo bajo el techo de ZELLA y hemos pensando que es tiempo de serte oficial.

── ¿Oficial? ── replicó, arqueando sus cejas ── ¿Qué significa eso?

── Pues, una agente como nosotras ── Louise explicó ── Sería genial.

── Si, puedes ser una pieza fundamental para derrotar a KORB y sus pedazos de idiotas ── gruñó el director.

── Supongo que mi respuesta es sí ── contestó.

── ¡Si! ── Van chilló con alegría ── Eso amerita una celebración, hace mucho que no tenemos algo importante y... también les tengo una sorpresa.

── Genial, más cosas cientificos ── Morgan dijo con burla.

── He creado una réplica perfecta del suero, ya no más preocupaciones porque se acabe.

── Gracias, Van ── Charlotte sonrió.

── ¡Yo me encargaré de la fiesta! ── Louise declaró, alzándose en la silla ── Morgan me ayudará.

── ¿Por qué? ── replicó ── Tengo cosas más importantes.

── Besar a Kay no es importante.

── Yo diría que sí ── musitó el hombre, guiñando un ojo.

── Ustedes dos me ayudaran ── volvió a decir con mayor firmeza ── Por más que quiero bebés, no estoy preparada.

── Claro, presume tu soltería ── Morgan bromeó ── Y no te ayudaré.



Cuando Louise Wilde tenía una idea en mente, era imposible que existiera una persona que pudiera deshacérsela. Con la propuesta de Van sobre una fiesta, el piso de los agentes se vio inundada por globos y carteles de bienvenida, siendo puestos correctamente por Morgan y Kay.

── No puedo creer que estoy aquí ── masculló la mujer, rodando los ojos.

Louise solo pasó a su lado, ordenando que siguiera. Sus manos tenían diversas ropas, todas eran marcas de ropa que ella misma encargo. Se acercó a Charlotte, sonriendo.

── Tengo algo para tí ── dijo, alzando una de las bolsas con orgullo.

── ¿Me harás sufrir? ── cuestionó.

── Ahora que tienes algo con Derek, tienes que impresionarlo ── comentó.

Tomó el brazo de la chica, llevándola a su dormitorio antes que se negara.

── Además ── Louise continuó ── Su noche mágica puede pasar de nuevo.

── Shh, Louise ── la regañó.

── Lo siento, solo estoy emocionada. Tú lo mereces y definitivamente, él también lo hace.

Tiró las bolsas a la cama, buscando la prenda exclusiva para Charlotte. Cuando lo hizo, la mostró, dejando que la chica sintiera la tela entre sus dedos.

── No tenías que hacerlo ── susurró.

── Claro que sí, dije que estaré para tí ── Louise confirmó ── Ahora póntelo, quiero prepararte.

Sin poner objeción, Charlotte dejó que Louise la manipulara a su gusto. Maquillando mientras hablaba sobre como supo que ella terminaría con Derek, lo hizo desde el momento que decidió entrar al callejón por sí solo.

El vestido gris con flores azuladas se adaptó al delgado cuerpo de Charlotte, sus mangas holgadas caían alrededor, combinando con la apertura en su larga falda.

Los pendientes eran la única prenda en su rostro, dejándolo natural y enfocara a ella. Louise no pudo sentirse más orgullosa de como ese tiempo había cambiado, ya no más manipulación o tormento.

── ¿Segura que debo salir así? ── Charlotte preguntó mientras Louise se preparaba ── Tu vestido parece menos elegante.

── Cariño, yo sí puedo mostrar lo que tengo porque estoy buscando un hombre ── replicó.

Ella ajustó el vestido, dejando que sus pechos sobresalieran en su escote.

Ya preparadas, entrelazó su brazo, guiándola por el espacio. El piso era completamente diferente, mostrando el verdadero esfuerzo de los agentes para hacerle una celebración.

Louise la dejó en el momento que un par de agentes entraron, mostrando su escote sin vergüenza. Charlotte solo negó divertida cuando sintió un par de brazos envolverla y unos cálidos labios dejando un corto beso en su cuello.

── Te miras hermosa.

Derek no despegó su mirada en ella, sintiéndose ridículo por la felicidad que dejó el toque de Charlotte en su barba espesa.

── También te vez guapo, soldado.

La ropa cotidiana del hombre no cambio mucho, solo un par de zapatos relucientes y su gabardina brillando por la luz. La sencillez en él era uno de los aspectos que le gustaba, no necesitaba de mucho para estar bien.

La noche pasó entre presentaciones, ahora era la agente Hoffman, nueva integrante del equipo. Algunos llegaron a reconocerla por ser la chica que les pateo el trasero sin ningún problema hasta que Derek intervino, diciendo que fue un accidente.

El soldado siempre guardando su espalda.

Después de varios tragos, la pareja se sentó en el sofá, hablando de lo extraño que eran los agentes y como Louise parecía destacar más que ella.

── No lo hace ── replicó en su oído, casi como un gruñido ── Estoy deseando quitarte ese vestido.

── Pensé que te gustaba.

── Lo hace pero también quiero ver lo que hay abajo ── murmuró, pasando su dedo en la pierna desnuda de ella ── Quiero celebrar a la nueva integrante con algo más, tal vez un par de besos.

Charlotte lo observó, sus ojos reflejando el deseo de sus palabras.

── Sí sigues diciéndome esas cosas, me iré de inmediato contigo.

── ¡Oye, Roth! ── Morgan gritó. Derek despegó su mirada, enfocándola en la mujer ── Necesito terminar el empate de la partida de billar.

Él sonrió, dando un corto beso a Charlotte ── ¡Bien! Voy a presumir de mis habilidades.

── Claro, de perder ── se burló.

Sin darle tanta importancia, el hombre quitó su gabardina tirándola al sofá. Enrollo sus mangas mientras Morgan arreglo las bolas, preparada para terminar su juego.

── Ellos terminaran peleando ── Kay comentó, bebiendo un trago de su copa ── Pero salud por eso.



Esa misma noche, Derek cumplió su promesa de una celebración privada. Se divirtió quitando cada pieza del cuerpo de Charlotte, repartiendo besos en todo su cuerpo hasta darle satisfacción.

Ella terminó acostándose en el pecho de Derek, tirando la sabana encima para ocultar su desnudez por si entraban sin permiso. Una cierta agente rubia lo hacía y no quiere que la encuentre.

── No dejo de pensar en el beso que me diste bajo tierra ── el hombre comentó ── Fue uno de los mejores que he tenido.

── ¿El soldado no ha besado a muchas mujeres? ── bromeó.

── Si lo hice pero en la milicia tuve que limitarme, demasiado.

── ¿Cómo fue estar en la milicia? ── interrogó, curiosa ── ¿Es como lo ponen en las películas?

── Demonios, si ── bufó ── Creo que es peor.

── Claro que los resultados fueron geniales ── dijo, acariciando sus abdominales.

── Y no solo tú lo viste ── una sonrisa burlona apareció ── Había una mujer en la milicia que ayudaba al sargento, no era entrenada ni nada.

── Dime que no lo hiciste, Derek Roth ── murmuró, entrecerrando sus ojos.

── Me sedujo, yo dejé que lo hiciera y cuando estuve en mis sentidos, ambos estábamos en la cama. Claro que fuimos pillados por el sargento ── rio con el recuerdo ── Pero ahora tengo a la mejor mujer del mundo.

── Eso quiero oír.

Puso nuevamente su cabeza en el pecho, riendo al sentir los dientes de Derek pasar por su oreja. Desde que pudieron acercarse, ha visto un lado desconocido del hombre y era cuando quitaba todo ese peso de sus hombros, disfrutando del tiempo a solas.



H.H dio la oportunidad de levantarse tarde a todos los agentes y dejar sus cargos para recuperar su estabilidad después de la fiesta pero la costumbre de Derek nunca desaparecía.

El reloj marcó las ocho de la mañana cuando Charlotte y Derek fueron a la cocina, preparando tostadas.

── Ven ── él pidió.

Tomó el brazo de la chica, sentándola encima de sus piernas.

── ¿Crees que está silla nos aguante? ── bromeó con una media sonrisa.

── Claro que lo hará. Resistente como yo ── murmuró ── Ahora aliméntame.

── A tus órdenes.

Charlotte tomó una de las tostadas, embarrándolas de su jalea favorita y la metió en la boca del hombre. Sin despegar la mirada, limpió las sobras con su lengua, haciéndolo reír.

── ¿Te gusta? ── ella preguntó con picardía.

── Deliciosa ── asintió ── Oye, Charlotte. ¿Realmente quieres estar conmigo?

── ¿Esa pregunta no solo la hacemos las mujeres? ── cuestionó Derek, jalando sus trenzas, pidiéndole atención a su pregunta.

── Soy explosivo, tú lo viste. Hay ocasiones donde mi enfoque no es el mismo que otros y me gusta pelear por lo que siento que es correcto.

── Acabas de describir al tipo de hombre que amo ── susurró, sus dedos pasando por las mejillas frías del hombre ── Estoy contigo, Derek Roth, me tienes.

── Y tú me tienes a mí.

Él alzó su mano, agitando sus dedos metálicos en espera que ella lo hiciera. Charlotte lo hizo, entrelazándolos con cuidado y viendo la diferencia de tamaño en ellos.

Empieza a amar a Derek, no solo por el hecho de que la rescato sino porque fue el primer hombre que ve a Charlotte Hoffman, no una mejorada destrozada.

Sus labios se unieron en un delicado beso, sellando su silenciosa promesa de estar juntos aún cuando la verdadera pelea apenas empezaba.

El desayuno fue interrumpido por la fuerte alarma sonando en todo el piso. El soldado se quejó, tirando su cabeza hacia atrás.

── ¿No puedo tener un desayuno tranquilo con mi mujer?

── Nicht unter diesem Dach (No bajo este techo) ── respondió en alemán.

── Claro, búrlate de mí.

Charlotte persiguió a Derek directo a la sala de conferencia aún en pijamas. El resto de los agentes miraron con pesadez a H.H quien los ignoro y creó una sonrisa genuina en su rostro.

── Buenos días, agentes. Me alegra que disfruten de su mañana libre ── comentó con diversión ── Ahora, encontramos una pista de KORB. Parece que estuvieron jugando todo este tiempo con nosotros, siguen a la vista. El edificio A─I, donde rescatamos a Charlotte sigue teniendo indicios de personas dentro.

── ¿Indigentes? ── Morgan propuso.

── No. En esa área ninguno se metería por el frío. Charlotte, prepárate para tu primera misión.

── De donde salí, tendré que entrar ── murmuró.

── En diez minutos, ni uno más ── declaró el director.

En sincronía, los agentes se levantaron.

── Louise ── Derek llamó.

La mujer rubia se acercó, sus lentes en forma de corazón llamaron la atención de Charlotte.

── ¿Qué hay ahí abajo? ── ella cuestionó. Intentó quitar los lentes y recibió un golpe.

── Nada, curiosa ── replicó.

── ¿Una prueba que alguien bebió mucho? ── canturreó.

── Cállate ── murmuró ── Haz algo con tu mujer, Roth.

Derek rodó los ojos ── Ayúdala con su traje. Nada de faldas o vestidos que la incomoden. Consigue algo oscuro o gris, amarra su cabello...

── Derek, sé lo que hago. También soy una agente por si no lo recuerdas ── intervino. Juntó su brazo con el Charlotte, llevándola ── ¿Desde cuándo se volvió mandón?

── Desde que nació ── rio, dio un rápido vistazo al hombre transmitiendo que estaba bien ── ¿Y ayer conquistaste?

Ella sonrió ── Claro que lo hice. ¿Quién crees que soy? ¿Morgan?

El armario de Louise Wilde era tan variado que solo se podía observar un solo color: negro. Un pantalón, camiseta, botines e incluso una chaqueta fueron tirados en la cama.

── Fue mi primer conjunto de agente ── Louise suspiró, nostálgica ── Claro que en ese tiempo mis pechos eran más pequeños.

── Quisiera tomarlo como una ofensa pero no puedo ── se quejó ── ¿Todos se visten como chicas malas?

── Solo es para dar emoción ── guiñó un ojo con diversión ── Te espero en el avión.



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