Capítulo 81

Personajes utilizados en esta historia no me pertenecen, los créditos son para sus respectivos creadores.


—No deben preocuparse de esa manera, no era culpa de Son-kun, incluso él ha estado confuso y aún lo estamos. —aclaró la neko y abrazó al joven apegándolo a ella. —Pero ahora que tenemos la posibilidad de contar con la ayuda de los Youkai es posible que todo estará bien. —Kuroka explicó, pero aún así eso no arreglaba para nada las cosas, y además de ello era un asunto tan importante y gokú no tenía por qué guardárselo.

—¿Por qué? ¿por qué no nos hablaste de esto? —Xenovia llevó una mano a su pecho. — ¿acaso no nos quieres? —esa pregunta estremeció a gokú desde lo más profundo de su ser y pudo expresar inmediatamente su negación hacia esa idea.

—Claro que no, ¡yo las amo! Pero no quería preocuparlas, muchas cosas estaban pasando y lo menos que tenía que hacer era traer malas noticias, es algo con lo que he cargado siempre y pensé que lo correcto era mantenerlo oculto... —explicó en voz baja. —Pero después de conocer a Kuroka-san, comprendí que no debo guardarme nada, quedarme callado solo lo empeoraba y hace tiempo que me di cuenta de mi egoísmo, pero no quería dar este paso sin la persona que me ha ayudado todo este tiempo... —

—No-no odien a Kuroka-san, si hay alguien que debe pagar todo esto soy yo. —Musitó, aún sin poder levantar la cabeza y completamente incapaz de ver la decepción grabada en los ojos de las chicas que se han abierto a compartir su vida, no las merecía, más sin embargo, el universo se apiadó de él, o al menos eso creyó cuando los brazos de Xenovia y Asia le rodearon en un tierno abrazo.

—Todo está bien querido... —Xenovia susurró. —No podría odiarte, te quiero y nada va a cambiarlo... —dulcemente esas palabras le ofrecieron misericordia para su interna tortura, Asia también le 

—Soy alguien horrible, no importa cuanto me esmere en cambiar, le sigo haciendo daño a las personas que más quiero... —las palabras se le quebraron en ese momento y el brillo en sus ojos se desbordó en un pequeño rio que descendía por sus mejillas, tanto Xenovia como Asia se sorprendieron por lo que sus orbes contemplaban, pero no pasó mucho tiempo antes de que sonriesen, porque por primera vez notaban la honestidad del hombre que tanto amaban, lo sentían en ese débil llanto que se descargaba en sus pechos y en los brazos que buscaban aferrarlas a él.

—Perdón, perdón" —esa débil palabra nacía en medio de esos débiles sollozos. —Perdón por ser lo que soy, perdón por hacerles daño...

El tiempo continuó, los sollozos cesaron y las lágrimas se detuvieron. Ahora el alivio podía notarse en el rostro en el trío de amantes, una escena que incluso había cautivado a Irina y Kuroka. No había duda de que el amor presente en los jóvenes era genuino.

—Bueno, ya que todo está aclarado supongo que ya pueden considerarme como una de ustedes y permitirme formar mi familia con Go-kun verdad? —Kuroka habló y se acercó un poco más, una cuestión que causó un poco de frustración en el par de chicas.

—No-no tenemos opción si has cuidado de Gokú-san todo este tiempo no podemos negarte estar con él... —Asia murmuró con un puchero, pero atrapó el brazo del joven.

—Pero que te quede claro, Gokú se casará con nosotras mucho antes que tú, además vamos a tener muchos bebés. —Xenovia declaró y atrapó al joven en su suave pecho, no permitiéndole poder decir algo.

—Espero que podamos llevarnos bien, continuaré cuidando a Go-kun por siempre, así que cuenten conmigo. —dijo Kuroka y se aferró al brazo del mencionado. —Son-kun permitió todo esto para que yo pueda tener un buen futuro y verdaderamente quiero preservarlo. — La sinceridad en sus palabras no podía cuestionarse, había dejado los juegos y burlas de lado y ahora solo quiso expresar lo que verdaderamente sentía, y las chicas solo dibujaron una sonrisa, pensar que la Neko era estorbo en sus caminos era un error, pudieron solo la apreciaban como la persona que ha cambiado el cruel destino que les esperaba.


El día continuó su transcurso. Estaba claro que no todo terminaba, aún quedan cuatro mujeres por juzgarle y la situación tampoco mejoraba, esos y más pensamientos le estaban presionando.

—¿Gokú-san, todo está bien? —Asia preguntó y lentamente se adentró en la habitación, el estado deprimido de gokú era algo que pudo notar y se acercó a él buscando hacerle compañía

—Si, todo está bien. —Dijo él. —solo estaba pensando en lo egoísta que he sido, no sé lo que las demás puedan pensar de mí, aún creo que lo que he hecho está mal.

—No digas eso, estarán agradecidas con Kuroka-san, yo lo estoy por permitirme saber lo que has estado pasado este tiempo, yo, yo no habría podido notarlo, ni mucho menos ayudarte... —ella habló y agachó su cabeza decepcionada de sí misma.

—Por favor, no es tu culpa, si te pones así me harás sentir aún peor. —dijo gokú suspirando, inmediatamente la chica le miro y negó inmediatamente en un tierno gesto. —Mientras tú sonrías y las demás sean felices, siento que puedo con todo. —hablo y la recostó sobre sus brazos. —Si no soy capaz de hacer eso, significa que no tengo nada para ofrecerte, no merezco tu compañía.

—No, ¡soy feliz, soy feliz junto a Gokú-san! —afirmó inmediatamente y miró el rostro del chico que amaba. En ese instante en que le apreció, Asia afirmó una vez más lo que siempre ha sentido, y pensar en separarse de este hombre no era algo que ella consideraría, le amaba, le quería con todo lo que ella podría ofrecer.

Redujeron la distancia y se encontraron en un pequeño beso. Conocía esta sensación; tierna, dulce y tímida, solo Asia podría expresarla y lograr y cautivarle, por ello apreció cada segundo que duró, quiso mantenerlo indefinidamente porque solo así sentía su seguridad regresar, era como lo decía, podría con todo.

—¿Gokú, te encuentras aquí? —Repentinamente la voz de Maeda se escuchó detrás de la puerta y posterior a ello dio un par de golpes a la madera, y ambos jóvenes se separaron inmediatamente completamente alterados por que les descubrieran, sin embargo cuando los chicos abrieron y entraron no pudieron ver a nadie en la habitación.

—Debió salir, seguramente se nos adelantó y ya está espiando en los baños. —concluyó Motohama y dejaron la habitación, mientras ello Gokú y Asia escuchaban atentos desde un armario en el cual se ocultaron.

—¡¿Co-cómo es que llegan a esa conclusión?! —pensó con rabia, él no era un pervertido, luego simplemente ambos suspiraron cuando el par de pervertidos  salieron de la habitación.

—Te lo dije, no deberías estar en la habitación de un chico, podríamos meternos en problemas. —Gokú susurró y pellizcó juguetonamente la mejilla de la chica que se recargó un poco sobre el hombro del joven.

—Solo quiero estar contigo un poco más, estar así de juntos me trae recuerdos... —ella habló mientras un rubor pintó sus mejillas, pues se encontraban exactamente en la misma posición de aquella noche donde él la tomó primera vez.

—Está muy cerca... —pensó gokú y ella continuó acercándose un poco más, tanto así que él podía sentir la suavidad de la chica apegarse a su pecho y también su cálida respiración cerca de su boca. —Asia... —él susurró pues sus labios se rosaban, pudiendo percibir la calidez del otro, en ese escenario fue imposible consumar un profundo beso que les unió aún más.

Los labios del chico se comportaron inquietos al recordar esta sensación, exactamente la primera vez que estuvo con ella de forma íntima, y algo dentro de él quería rememorarlo, por ello mismo abandonó esa parte sobre su cuello atrapando su piel y aspirando su aroma, no fue tan tímido como la primera vez y poco a poco buscó tocarla más y mas.

ella tapó su boca evitando soltar los sonidos que se le escapaban. —Go-gokú, no podemos... —musitó, no oponiéndose a que él fuese un poco más pervertido, pero tampoco deberían llevar esto más lejos, no porque no estuviesen en casa, no estaba segura de poder parar.

—Solo déjame tocarte un poco más. —él suplicó en su oído. —¿Puedo? — ante esa pregunta ella asintió con el temor de que los estímulos del joven podrían terminar en la misma situación de la vez anterior, pero tampoco quería detenerse y le permitió continuar, las manos de Gokú se comportaron aún más inquietas descendiendo por su cintura y acariciando las partes que más le estimulaban, gozando con el delgado cuerpo de la chica y cuando ya no pudo soportarlo más, atrapó en su boca los botones que le esperaban firmes en la cima de tan suaves montículos, una mala decisión pues en ese instante la puerta del armario se abrió y los ojos violetas del ángel les encontraron en tan vergonzosa escena.

—¡I-irina-san! —balbucearon ambos y la mujer les miró con un poco de sorpresa, sin embargo inmediatamente dibujó una sonrisa.

—¡Xenovia, ven a ver esto! —exclamó y llamó a la chica que no tardó en llegar y les encontró en tan obscena escena. —Encontrar de esta forma a Asia es una completa sorpresa. —habló la castaña bastante admirada. 

La rubia sintió su cara quemar de la vergüenza y las palabras se le fueron, ni siquiera podía balbucear alguna clase de sonido.

—Al parecer Asia ya está lista para concebir bebés. —comentó Xenovia e Irina asintió de la misma forma, de alguna manera antes que sorprenderle solo parecía animar a la mujer, pero sus comentarios y todo lo demás causaron que Asia perdiese la conciencia.

—¡¿A-Asia?! ¿Qué sucede? —Gokú preguntó, sin embargo tuvo que dejarle de prestar atención cuando la chica de la azul cabellera se acercó a él.—¡¿Xe-Xenovia?! —Cuestiono pero no logró detenerla y entró al improvisado escondite e incluso arrastró a Irina consigo.

—Creo que es una buena oportunidad para practicar también antes de tener a nuestros hijos. —dijo la chica y sin perder tiempo apartó su blusa y sobre el regazó de su amado reposó.

—Xe-Xenovia —Musitó cuando los grandes pechos de la mujer se posaron sobre su rostro y percibió tan reconfortante suavidad inundar su tacto. —Cuando pensó que el calor afrodisiaco que despertó con Asia había cesado, su otra mujer lo había vuelto a reavivar. 

—Deberíamos empezar con un beso, pero puedes tocarme cuanto quieras... —Confirmó la chica y posterior a ello se acercó atrapando los labios de su amante.

—E-espera Xenovia, realmente va-van a hacerlo?! —sin poder creer lo que estaba presenciando mostró sorpresa ante la determinación de su amiga.

—Por supuesto, Kyriuu-san dijo que hacer este tipo de cosas reforzará nuestros lazos. —dándose un momento para responder dejó los labios de Gokú, pero inmediatamente volvió a buscarle sin darle tregua a gokú de discutir sus declaraciones.

—Vaya, entonces estoy a punto de presenciar el momento en donde el milagro de la vida se da, el instante en que sus cuerpos se unirán para concebir a su bebé.... —Irina habló, completamente capturada por lo que sus ojos presenciaban, viendo el profundo beso que se libraba frente a ellos, pero ver el amor que Gokú y Xenovia se expresaban le afligía de alguna forma.

—Xenovia, no deberías estar haciendo esto, Irina-san está viéndonos —habló Gokú cuando logró separase de la demonio, pero ella se empeño en arrinconarle contra la pared.

—No es problema, después de todo cuando terminemos tienes que hacerlo con Irina.—declaró y tal afirmación tomó por sorpresa al par de jóvenes.

—¡¿Ha-hacerlo?! —repleta de nervios Irina cuestionó.

—Tú también deberías aprovechar esta ocasión para practicar y acercarte mucho más a Gokú-kun. —Informó y tomando de la mano a la chica le acercó a donde ellos se encontraban. 

—Xenovia, ¡¿de qué hablas?! —al unísono, tanto gokú como Irina hablaron ante semejante comentario por parte de la diablesa.

—Pues de acercarse mutuamente, se gustan ¿no? —ella cuestionó causando un sonrojo en ambos jóvenes. —Irina siempre me está preguntando por ti y casi siempre se están mirando ¿verdad? Pues hoy pueden consumar sus sentimientos y planear su futuro también. —afirmó después y luego logró posarse detrás de Irina en donde lentamente comenzó a apartar los botones que mantenían unida su pijama.

—¿De-de qué estás hablando? —Pasmada por sus declaraciones, la chica preguntó y trató de oponerse un poco, pero finalmente Xenovia consiguió abrir su blusa. —¡Si, si hago esto me convertiría en un ángel caído inmediatamente! —exclamó Irina con un rubor en sus mejillas evitando que la demonio lograse su cometido.

—No seas pesimista Irina, estoy segura que si lo deseas desde lo más profundo de tu corazón todo estará bien. —Dijo Xenovia y tomó los hombros de la chica para obligarla a verle a sus ojos. —Solo debes entregarte a ese sentimiento y dejarte llevar, conseguir una oportunidad más adelante será complicado.—aclaró después y los ojos de Irina brillaron y agachó su mirada sin saber qué responder, el brillo de sus ojos delataban las dudas que se apoderaban de ella, seguramente Irina no quería ser parte de esto y tampoco estar aquí.

—Xenovia-san, debes escucharte, ¡e-esto no está bien, no puedes obligar a Irina-san hacer algo que no quiere! —gokú habló completamente nervioso, su timidez y el rubor que adornaba sus mejillas era un espectáculo que cautivaba a la castaña, ¿era ella quien lograba ponerle de esa forma?, pero más que eso, ¿si ella accedía él estaría dispuesto?

—Es tu oportunidad para experimentar a un hombre, Gokú ya tiene algo de experiencia, así que será amable con nosotras. —Xenovia continuó sugiriendo. —Yo quiero vivir el sentimiento de ser madre y criar un hijo con la persona que más quiero, aunque hoy no quede embarazada quiero estar con gokú. —Sus palabras, no expresaban perversión, de hecho, eran tan dulces que realmente transmitían el sentimiento que la embargaba. —Hoy comprendí que no tiene caso vivir por siempre si en mi futuro no te tengo, quiero compartir cada instante y acercarme mucho más a la persona que amo. —con esa última declaración, volvió a buscar los labios del joven y las manos buscaron las de su prometido obligándole a tocar su cuerpo.

Irina también se motivó un poco más por las palabras de su amiga y también al ver su determinación. ¿eso era querer a alguien? 

—Bu-bueno, si me comprometo y tengo un hijo con Son-kun, el cielo también tendrá un punto de equilibrio con las otras facciones. —ella concluyó en voz baja y las mejillas de Gokú se tornaron aún más rojas ante semejante conclusión. —Bueno, solo si él está de acuerdo. —musitó desviando la mirada completamente apenada apartó su blusa.

—I-irina-san, no digas eso, ¡no le hagas caso a Xenovia! —siseó él y buscó apartar a la demonio para hacer entrar en razón a la castaña, sin embargo terminó resbalando y  por ende se acercó más de lo pensado cuando terminó sobre Irina, siendo conectados por un profundo y accidental beso.

Todo quedó en silencio, Xenovia fue víctima de un involuntario rodillazo que Irina le provocó al caer y Asia yacía más allá aún inconsciente por el estupor, por ello nadie pudo ser testigo del gesto que nació en esas cuatro paredes.

El halo de Irina resplandeció, por alguna razón no buscó apartarse de inmediato, incluso para sorpresa de gokú cerró sus ojos como si quisiera preservar y guardar este momento y luego cuando eran conscientes de lo que hacían se separaron, más no se reprocharon el accidental contacto.

—Irina-san... —gokú musitó al perderse en los violetas ojos de la mujer, completamente embobado por su belleza, no se alejó, solo contempló al ángel  que yacía bajo él, avergonzada y ruborizada, el cabello suelto que traía no hacía más que hacerla aún más hermosa.

—Sé gentil por favor, e-es mi primera vez y no sé que hacer... —ella declaró, sin atreverse a mirar al hombre sobre ella.

—Por qué dices esas cosas, no voy a hacerte nada... —él aclaró ante las declaraciones que ofrecía, no tenía malas intenciones con ella.

—Xenovia dijo que yo... te gustaba... —Contestó y luego su voz se apagó aún más. —¿No es así? —esa pregunta vino a él, débil y expresó un poco temor, las anteriores palabras de Xenovia más que sorprenderle le dieron un poco de esperanza para creer que esos ojos también la están buscando.

—Irina-san... —Musitó dejando esa posición y ayudando a la chica a reincorporarse en ese pequeño espacio que les dejó bastante cerca del otro. — Acaso... Lo que dijo Xenovia-san sobre ti ¿era verdad? —preguntó completamente pasmado por lo que estaba ocurriendo. —¿Te gusto? —decidió preguntar, sin poder evitarlo su corazón se mostró inquieto cada segundo en que aguardó la respuesta de la joven que juntó sus manos intentando dar con una respuesta para esas palabras.

—Siempre eres muy amable conmigo. Té odié cuando me enteré que Xenovia abandonó la iglesia por ti y luego no dejé de pensar en lo feliz que ella era a tu lado. —Respondió, evitando contestar directamente la pregunta formulada. —Cuando peleaste por ella en el  inframundo comprendí por qué te prefería y algo dentro de mí quería vivirlo también, me llegué a preguntar; que si hubiese elegido el mismo camino, también podrías haberme llegado a querer de esa forma. —No pudo seguir ocultando sus sentimientos. —No puedo evitar preguntármelo, porque yo también quiero que me veas... —confesó, siendo incapaz de poder ver los ojos de ese chico que sin saberlo, cautivó su corazón hace ya bastante tiempo.

—Irina... —repitió su nombre, impactado por lo que terminó de escuchar ¿Era esto lo que le estaba costando notar? ¿Era esta sensación la que Ella transmitía cuando se encontraban y apartaban las miradas tímidamente? ¿Irina siempre ha estado a su lado sintiéndose de esta forma?

—Se-se supone que debo apoyar a Xenovia y Asia, pero... —repitió y sus ojos amenazaron con llorar, más sin embargo su amargura y culpa desapareció cuando gokú extendió su mano y acarició su mejilla.

—Te has sentido así todo este tiempo? —indagó mientras su halo le ofrecía la luz suficiente para ver su bello rostro, resaltando lo hermosa que era ella. poco a poco redujeron la distancia, ella se acercó hasta posar sus manos en su pecho y mirando directamente los ojos de este hombre, un hombre ajeno, un hombre que no le pertenece y aún así, aún así estar cerca de él era su único y egoísta deseo.

—El día en que nos conocimos me llamaste hereje y algunas otras cosas más. —Gokú habló y la chica se avergonzó. —Pero a pesar de todo, desde el primer día en que miré a Irina San, me pareció una chica linda y dulce. —él confesó, completamente perdido en esa retina brillante en la cual pudo reflejarse la felicidad absoluta de la castaña.

—E-entonces ¿también te gusto? —Un rubor se apoderó de sus mejillas y una sonrisa resplandeció.

—So-solo conozco eso de ti, y es algo muy superficial. —Dijo él. —Po-podemos ir más despacio, al ritmo que tu quieras. yo quisiera conocerte mucho más Irina-san. —él afirmó agitando su rostro y se acercó un poco más y tocó las manos de la chica, no quería cometer este error otra vez.

Fin del Capítulo 81.

Bueno gente, como pudieron ver este capítulo es puro antojo y por supuesto que da inicio a la relación del Goku x Irina que a muchos les gusta, personalmente me agrada el ship y aunque no he profundizado en ellos, la atracción mutua es algo que ha estado presente desde que se conocieron, claro que les daré más desarrollo y toda la cosa, solo es cuestión de tiempo XD.


Bueno, si les ha gustado no olviden dejar su voto y sus opiniones en los comentarios, nos vemos en el siguiente capítulo,.bye.


#gokuxmakima v:

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