Capítulo 16

Personajes utilizados en esta historia no me pertenecen, créditos a sus respectivos creadores.

La mirada llena de determinación continuó señalando a gokú quien retrocedió por tener a la chica muy cerca de él.

—¿Enfrentarte? —preguntó gokú y la chica asintió.

—Quiero conocer la verdadera fuerza de aquel que se dice ha librado batallas con un objeto que no cuenta con alguna clase de filo, permítame enfrentarlo por favor —exclamó Xenovia que observó nuevamente el arma del joven. —¿es este verdad? —preguntó y extendió su mano para observar el báculo, pero gokú rápidamente lo apartó de ella.

—Xenovia, estás incomodando a Gokú-san —Dijo irina al ver la reacción del joven.

—Lo siento —inmediatamente dijo xenovia al percatarse de ello también.—. En cualquiera de los casos, tenga en cuenta mi petición por favor —Continuó la peliazul que aunque se dirigía a gokú, esta vez observó a Rias quien arqueó una ceja.

—Él no está relacionado a mi realeza, así que no puedo intervenir en sus asuntos —explicó la Gremory y tampoco quería que la gente de la iglesia se fijase en gokú, pues suficientes problemas tenía con apartarlo del consejo estudiantil para que ahora estas aparecidas quisieran medir su fuerza, aunque no evitaba cuestionarse el resultado, pero era como lo había dicho, ella no podría obligarle, sin embargo sí que había alguien de su realeza que sí estaba dispuesto a luchar.

—Yo lo haré —exclamó una voz desde la entrada, ahí pudo verse a kiba quien recostado en el marco de la puerta parecía haber escuchado bastante.

—No me interesa nadie que no sea Gokú-san — inmediatamente contestó xenovia sin despegar la mirada del Rubio que se sintió presionado, pues sentía la determinación total en los castaños ojos de esa mujer.

—¡Que descortés xenovia! —reprochó irina por esa respuesta y miró al siervo de Rias que parecía traer molestia en sus ojos, no debería relacionarse con demonios pero este chico sí que parecía querer un enfrentamiento—. Si Gokú-san acepta, accederé a pelear con tu siervo Rias Gremory —propuso Irina y ahora fueron los ojos de kiba los que buscaron a gokú.

"Qué les pasa a todos el día de hoy?" se cuestionó gokú en sus adentros y él buscó la mirada de Rias—. Si acepto, esto contará como parte del trato que acordamos — aclaró el rubio, la presión ahora pasó a Rias que tenía la decisión en sus manos, al final cuando suspiró aceptó los términos de aquel extraño escenario.

Espadas Sagradas - Capítulo 16.

Salieron a las afueras del club, donde la luz de la tarde bañaba los arbustos y la arboleda que crecía en los alrededores, tanto xenovia como irina se preparaban al igual que gokú y kiba.

La peliazul estuvo lista bastante rápido, pues solo se quitó su capa. Detalló al joven despojar el báculo de aquel contenedor, notando la simpleza del objeto y como el chico lo hizo girar de forma sencilla.

—¿Cómo alguien podría pelear con algo tan ligero? no es diferente a un palo de madera... —pensaba la bella mujer, ahora posando sus ojos en Gokú. —Él no parece preocupado, supongo que estará bien ir con un poco de fuerza desde el inicio —continuaba murmurando y en menos de lo que pensó gokú también estuvo listo para enfrentarle.

—Vaya, xenovia-san en verdad es muy linda... —pensó gokú observando a la mujer. —Irina-san también —continuó, pero de inmediato agitó su rostro, sin saberlo por un momento contempló las bellas figuras que se esconden detrás de esas blancas capas que cubren a las mujeres —. Mierda, ¡en qué estoy pensando, yo no soy un pervertido!" —se maldecía en sus adentros por haber pensado eso.

—¿Está listo Son Gokú? —preguntó Xenovia y el joven regresó a la realidad por ese llamado, inmediatamente asintió.

—¿Cree que Son-kun esté bien? —akeno preguntó a su presidenta que no parecía estar muy preocupada por esto.

—Son Kun no es un demonio, así que no le afectará el poder de sus espadas sagradas, estoy más preocupada por Yuto —explicó la pelirroja.

—En este duelo, será simplemente el filo del metal contra la resistencia de su báculo y la fuerza de Son kun —comentó koneko en voz, baja, sus ojos estaban posados enteramente en su compañero, quería verle, quería saber cuán lejos en realidad ella estaba de aquel chico.

—¡Empiezen! —anunció la voz de Rias y ambas parejas iniciaron el ataque. Kiba fue el primero en atacar a irina y Xenovia corrió hacía gokú hábilmente, tanto que su velocidad sorprendió a gokú.


—¡Es buena! —pensó el chico que agachándose esquivó el primer tajo de Xenovia.

—¡Es Rápido! —pensó también la peliazul que aunque no fue con todo, estaba segura que el chico tampoco puso empeño en evadirla, eso causó que se recompusiera y puso más presión para el siguiente ataque, pero el resultado fue el mismo y la hoja no le encontró por ningún lugar, pero pronto sintió una presión en su abdomen, pues ahí el chico acertó con su báculo y le empujó con suficiente fuerza para hacerle retroceder varios metros sin causarle un daño considerable.

En esos movimientos Xenovia notó lo evidente, gokú era muy rápido, tanto que la velocidad que ella implementó no parecía ser suficiente y también comprendió algo importante, pues el manejo del báculo permite un mejor movimiento que cargar con la hoja de una espada.

—Me disculpo por esto —exclamó Xenovia reincorporándose, sin despegar su mirada de los ojos de gokú y sintiendo su corazón acelerarse mucho más ¿acaso se estaba impacientando? —he dudado de su capacidad, pero ahora no me contendré —aclaró la chica y gokú asintió mientras bajó la guardia esperando el ataque, gesto que la chica no dudaría en aprovechar e impulsada de un golpe se acercó al joven.

—Puede ser rápido, pero el báculo no será suficiente para detener el poder destructivo de mi excalibur! —pensó la chica confiada de su declaración, esta vez  llevando más fuerza y velocidad y cualquiera no soportaría tal presión, pero si creía que el báculo era débil estaba muy equivocada.

El metal se chocó fuertemente en el material del objeto y de ahí se escuchó un fuerte estruendo, pues la hoja se paró en seco y la fuerza se descargó en esa barrera que no pudo sobrepasar, incluso pudo verse la agresividad de la espada cuando los alrededores del suelo se agrietaron por la presión.

—¡¿Qué?! —sin poderlo creer notó como sus brazos se habían estremecido y el arma del chico no recibió daño alguno y aún con ello no logró moverlo a pesar de que gokú lo sostenía sólo con una mano.

"No mentía, en realidad se estaba conteniendo" pensó el Rubio ante el repentino ataque que vino a él, rápidamente Xenovia retiró su espada y trató de golpearle con la empuñadura, pero gokú se agachó antes de que eso sucediera, pero tampoco eso fue razón para que la mujer desistiese, porque el arma se levantó en lo más alto de las extremidades de la mujer y ahí giró ferozmente, y  se convirtió en un destello plateado que se precipitó con fuerza, pero gokú se aprovechó de esto e inclinando su báculo verticalmente desvió la hoja de Xenovia al suelo y provocó que se incrustase en la tierra, misma que por el poder descargado se redujo a un enorme cráter.

—¿qué clase de espada es esa? —susurró gokú ante la gran destrucción que se mostró, admitía que nunca había visto algo igual.

—¡¿Puede ser que los rumores sean ciertos?! —alterada Xenovia retrocedió y trató de reincorporarse lanzando un rápido tajo a las piernas del joven que saltó y a su vez desapareció de su vista. —¿Podrá ser esta una señal de Dios? —cuestionó buscando con su mirada a gokú que le encontró parado tranquilamente en la hoja de su espada entendiendo también que la agilidad del chico era bastante buena.

—Es tan bueno que no necesitas de más armas para una batalla...— pensaba. Ella le hizo descender y se preparó para golpearle un última vez, sin embargo el chico pateó sus piernas y golpeó con fuerza la hoja de su espada provocando que perdiera el control de esta por unos instantes, con ello terminó en el suelo siendo señalada por el báculo que no pudo superar, había perdido.

—Buena pelea Xenovia-san —dijo el chico y extendió su mano a la mujer que terminaba de derrotar. Ella levantó la mirada y se grabó esa sonrisa que se le ofrecía, entonces por un momento tuvo un pequeño recuerdo, uno en el que escuchó por primera vez de él hace ya tiempo cuando visitó por primera vez este país, un exorcista que no necesita de espadas, armas o magia y hoy pudo comprobarlo por ella misma.

—Eres fuerte —dijo ella de manera seria, pero en sus adentros disfrutó del contacto que el chico y ella tuvieron—. Ha sido un gusto, aunque es una lástima que no seas un exorcista —dijo ella y gokú rascó su cabeza otra vez.

—Lamento decepcionarte Xenovia-san —contestó el joven pero la chica negó.

—En realidad has superado mis expectativas —ella comentó.

Momentos después pudo verse a irina bastante animada llegar al lugar.

—Ya terminé también! —Exclamó, aunque se sorprendió por la derrota de su compañera, pues ella habría podido sin muchos problemas contra el ciervo de Rias, quien por cierto apenas se estaba recomponiendo.

—Bien, nos veremos mañana —Dijo gokú guardando su arma, sin embargo al ir por el contenedor de su báculo, fue seguido por Xenovia, algo raro y por ello le prestó atención a la dama.

—Sucede algo Xenovia-san? —preguntó él por la actitud de la joven, claramente parecía querer decirle algo.

—Se me ha sido encomendada una peligrosa misión, pero si logro salir con vida de ella, quisiera poder contactarte de alguna manera —Contestó xenovia formalmente, aunque claramente dejaba mostrar su interés en el joven, actitud que pareció causar molestia en algunos ciervos de Rias.

—Contactarme? —preguntó gokú un poco confuso y pensó, pues la forma de expresarse de Xenovia no es que ayudase mucho—. Quieres mi teléfono? —trató de adivinar y aunque no era lo que la chica quería, en verdad era una buena opción y con ello asintió.

Escribiendo en un papel anotó el número de su móvil y se lo entregó a la chica que lo recibió con gusto.

—Por cierto ¿ya saben la identidad de los ángeles caídos que robaron las espadas sagradas? —preguntó Rias queriendo cambiar el tema, un término que llamó la atención del chico, pues sus amigas pertenecían a esa raza y aunque asia no, claramente pertenecía a grigori aún.

—No es que sea de nuestro agrado compartir información, pero por ahora solo tenemos el conocimiento de que fue uno de los líderes de Grigori: kokabiel —respondió xenovia, un nombre que gokú reconoció inmediatamente a pesar de que no lo hizo evidente con alguna expresión.

—¿y Planeaban enfrentarse a él solas? eso es un suicidio —comentó Rias un poco asombrada por esa declaración.

—No tenemos opción, uno de nosotros ya ha sido asesinado —respondió Irina.

—Yo sé quien es —comentó kiba con una voz rencorosa que se le dificultaba en mantener y luego la atención total se dirigió en Gokú cuando describió al tipo.

—Fue freed, el exorcista exiliado —confesó, inmediatamente los ojos de Rias señalaron a gokú demandando saber una explicación para ello.

—Un momento, yo lo entregué a azazel, no es que tenga relación con él —dijo el chico con una gota de sudor descendiendo por su mejilla, pues ni él se esperó esa revelación.

—Un hereje que trabaja suciamente no tiene el derecho de que sus palabras sean creídas —comentó irina que apuntó con su espada al joven quien se sentía igual de confuso que el resto, ahora más que nada necesitaba explicaciones a todo lo que ocurría y por lo visto tendría que enfrentar a las chicas de la iglesia para defender sus palabras, sin embargo una voz se alzó sobre el resto.

—Yo le creo a Gokú-san —dijo Rias quien caminó y se posicionó a su lado, apoyando al joven.—. Yo estuve presente en aquel incidente, además ha vivido pacíficamente en mis territorios y actualmente está en buenos términos conmigo, así que será mejor que se calmen —continuó la pelirroja, ese podría decirse que fue algo que no esperó venir, pues nunca nadie antes le había ayudado de esa manera.


Hubo mucho en lo que hablaron en ese momento, y que no debería concernir a gokú en nada, sin embargo con lo último que se dijo desbordó toda su curiosidad y ahora simplemente no podía dejar pasar por alto todo lo que sucedía.

—Pareces enojado kiba-sempai —habló gokú que sorprendió al solitario joven en un callejón, este mismo se exaltó por la repentina aparición.

—En caso de habilidad, tú eres claramente superior, así que no debes decirme así —el habló no tan animado como suele presentarse—. ¿Necesitas algo? —continuó preguntando.

—Veo que el tema de las espadas sagradas te incomoda no? —comenzó a decir y se acercó al rubio —Por lo general no me importaría, pero como ya sabrás cuido de dos ángeles caídas y no quisiera que las involucren, sobre todo porque me he ganado la enemistad de un líder caído —explicó, cosa que también sorprendió a kiba.

—Si estás insinuando que quieres ayudarme, desiste, el tema de las espadas sagradas es algo que yo debo resolver por mi cuenta, yo debo destruirlas —contestó kiba muy seguro de sí.

—Pero yo no estoy interesado en las espadas sagradas, solo me interesa freed y kokabiel —dijo gokú—. Y aunque no quieras, las dos cosas están relacionadas, pero nuestros objetivos son distintos, además si actuó con la ayuda de dos ciervos de Rias gremory, no me meteré en problemas —explicó levantando sus hombros.

—¿Dos? —confuso kiba preguntó y gokú señaló a un arbusto un poco alejado y momentos después koneko salió de ahí al aceptar que fue descubierta.

—¿Qué haces aquí? —kiba preguntó y la inexpresividad de la chica no dijo mucho, aunque dejaba en evidencia que se preocupaba por su amigo y el camino que había elegido.

—Aunque actúes con nosotros, nos involucraremos en problemas con la iglesia y eso podría causar una guerra—comentó koneko, pues había escuchado el plan de gokú.

—Por eso le diremos a Xenovia-san E Irina-san que cooperen con nosotros —respondió Gokú tranquilamente, algo que pareció absurdo en un principio, pero al final resultaba ser la única manera.


El día estaba por morir y gokú se acercó a la iglesia abandonada en donde conoció a Asia por primera vez, ahí pudo ver a las mujeres caminar lentamente a la entrada y se acercó a ellas.

—Tengo muchas ganas de darme un baño —exclamó irina estirando su cuerpo.

—Me esforcé mucho en mi batalla con Gokú-sempai, tengo que descansar un poco antes de ir a buscar las espadas robadas — comentó Xenovia y su compañera mostró una risita.

—No me esperé que Son Gokú fuese tan fuerte y hábil, Tuviste suerte de obtener su número — Dijo irina, causando que su amiga asintiera y sintió una cálida sensación en sus mejillas al recordarlo, tal vez ahora tenía un motivo más para salir con vida de esta misión.

De pronto se escuchó un gruñido provenir de sus estómagos y llevaron sus manos a sus abdómenes con un poco de incomodidad.

—Creo que si no recuperamos fuerzas tendremos problemas para la batalla —exclamó Irina y xenovia asintió también, pero su mirada mostró algo de molestia.

—Si no te hubieras gastado todo nuestro dinero en la pintura de ese santo habríamos tenido algo para comer ayer y hoy —dijo Xenovia molesta y la chica se disgustó, pues aquella inversión lo valía, según ella y discutieron un poco más sobre como conseguir dinero, pero al final pararon cuando la voz de gokú se presentó.

—¡Hola! —saludó y las chicas se sorprendieron.

—Go-gokú sempai! —un poco alterada Xenovia contestó.

—¡Hola! —saludó irina bastante animada, el chico solo ofreció una sonrisa—. ¿Qué haces aquí? —le preguntó la chica.

—Vivo cerca, no pensé que se quedaran en este lugar —dijo gokú rascando su mejilla detallando el sitio.

—Es una Iglesia donde Recibiremos la estadía de Dios —respondió Irina. —Quieres pasar a tomar algo? —preguntó, pero recibió un golpe en su abdomen por parte de Xenovia, no lo entendió pero luego fue claro, pues no tenían nada para cenar ni mucho menos algo para ofrecer.

—Me gustaría, pero antes de eso hay algo de lo que quiero hablarles —continuó gokú mostrándose un poco más serio, no obstante aquel incómodo sonido se levantó mucho más que su voz, pues el rugido de los estómagos de las féminas sugirió una gran necesidad de comida, fue evidente aunque ellas tratasen de disimularlo.




—Ya estoy en casa —exclamó gokú abriendo la puerta de su apartamento y como siempre era, era recibido por alguna de las chicas.

—Has tardado bastante Gokú-san —la dulce voz de asia se escuchó y Gokú le miró detenidamente, sin embargo giró a ver a otro lugar inmediatamente, pues la chica traía encima un vestido de enfermera bastante provocativo.

—¡¿A-Asia?! ¡¿Qué traes puesto?! —demandó saber alteradamente y la chica miró confusa un poco.

—Kalawarner-san y Reynare-san dijeron que te gustaría —Contestó Asia y tomó la mano de gokú para adentrarlo en el apartamento.

—Pe-pero ¡¿por qué traes eso puesto y de dónde lo sacaron?!— Gokú preguntó alterado.

—Lo alquilamos hoy en una tienda —respondió Kalawarner que con una sonrisa se apareció a las espaldas del chico y luego Reynare lo hizo también.

—Yo traté de impedirlo, pero ellas insistieron —comentó la pelinegra que aunque se molestó un poco al principio, ahora lo disfrutaba al igual que kalawarner.

—Has estado muy ocupado últimamente y quería animarte un poco —Asia exclamó ingenuamente acercándose a gokú y mostrando un poco de sus pechos en el proceso. —¿Te gusta? —preguntó ella y gokú le tomó de sus hombros y le obligó a girarse.

—Estás muy bonita, pero no debes hacerles caso, yo estoy bien! —habló mirando a las caídas que más allá se reían, un tic nervioso apareció por esta no tan agradable sorpresa.

—Yo diría que demasiado bien —Dijo kalawarner con una sonrisa. 

—Tienes la cara roja, no negarás tu prevención? —añadió Reynare que continuaba riéndose molestando al joven.

Todo parecía convertirse en un agradable momento, sin embargo las risas de kalawarner y Reynare se apagaron cuando sintieron una extraña presión y momentos después mostraron hostilidad en su rostro cuando observaron a Xenovia e Irina asomarse en la entrada de su hogar, personas las cuales también notaron la presencia de las caídas y no dudarían en actuar para purificar el hogar de gokú.


fin del capítulo 16.

agradecimientos al Michael_Demiurgos que me apoyó con los ships de este fanfic y que me instruyó en el buen camino del Goku x Rias, así que vayan a darle apoyo.


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