Capítulo 8
Seokjin había estado invitando a Taehyung a bailar con bastante insistencia, y sí, el más joven también quería, pero definitivamente no podía entrar a un club. Había puesto excusas que ya se agotaban, como que tenía que estudiar, que estaba cansado, que viajaría a Daegu a ver a su familia, y así, un sinfín de historias.
Ya estaba acostumbrado a inventar, y cada día se hacía más tedioso.
A veces ponían música con su novio en la casa, los vestía nada más que un pantalón de pijama a Seokjin, y a Taehyung una camisa abierta y bóxers. El mayor sostenía su mano y le rodeaba la cintura con el brazo, y danzaban pegados, vals, baladas, boleros, mientras Jin coreaba las canciones en los labios de Taehyung, cerrando los ojos y dejándose llevar por las melodías.
Ya no puedo acercarme a tu boca, sin deseártela de una manera loca sonaba casi inaudible en los parlantes, pero profundo y penetrante en la voz de Seokjin. "No quisiera yo morirme sin tener algo contigo" Seokjin remataba la frase final del bolero, mirándolo fijamente, y el rubio lo miraba con una sonrisa cargada de felicidad.
- Me cantas esa canción como si lo nuestro fuese imposible - le decía Taehyung, riendo
- Bueno, me torturo a veces y pienso que lo es, y que estoy soñando, que no nos conocemos ¿Te imaginas si no nos hubiéramos conocido?
Los ojos de Taehyung se llenaban de lágrimas, siempre que Seokjin salía con esos cuestionamientos al destino.
No conocerse tenía tantas implicaciones. Estar con la conciencia tranquila era una de ellas; no gozar del amor más grande de su vida era la otra. Taehyung se sentía tan amado, tan nutrido y tan feliz, como nunca antes, y sabía que jamás viviría algo parecido en su vida. Abría los ojos y veía los de su amado, brillando sólo para él. Besaba sus labios, y Seokjin siempre lo envolvía en esa calidez, lo abrazaba con todo el cuerpo, y terminaban acostados hasta que el sol se ponía.
- Cuando bailamos en casa nos ponemos sentimentales y terminamos follando todos llorones, ¿te has dado cuenta? - decía Seokjin, cubriéndose la cara con un cojín y riendo, avergonzado
- Es verdad, somos tan intensos, hyung, podrían hacer un drama con nuestra vida
- No me lo perdería. Creo que deberíamos salir a bailar a un club, así terminaríamos follando igual, pero sin llorar, más... extasiados - le decía al oído y mordía su boca, un mordisco juguetón, como el de un gatito.
- Okay, me convences Seokjin, soy tan fácil contigo. Vamos el otro sábado, sí o sí
- Hecho
Un beso selló el pacto, y Taehyung supo que tenía los días contados para arreglárselas de alguna forma para poder entrar a una disco.
~
Taehyung caminaba con un hoodie negro con gorra, cubriéndole la cabeza y gran parte de la cara. Miraba el suelo, esperando encontrarse con ningún conocido, hasta llegar a su destino. Allí estaba, esperándolo en la esquina, Yoongi, con un estilo similar, tan clandestino como siniestro.
- ¿Lo conseguiste? - preguntó Taehyung, casi críptico
- Aquí está - Yoongi se golpeó el bolsillo, y Tae estiró la mano para meterla allí y sacar lo que era de su propiedad, pero Yoongi exclamó un ¡epa! y se alejó de su alcance.
- ¿Qué? ¿No me lo vas a entregar?
- Sí te lo voy a entregar, pero, voy a cambiar las condiciones
- No dijiste nada de eso antes, puto
- Hey, te conviene. Supongo. Vamos al parque, acá la gente nos mira como si fuéramos traficantes
Taehyung sonrió, porque era cierto, había unas señoras mirándolos con un gesto acusador. Caminaron hasta el parque más cercano, y se sentaron en una banca a negociar.
- Bien, aquí está - dijo Yoongi, hurgando en su bolsillo, y sacando una tarjeta. Era un documento de identidad falso que Taehyung le encargó. Yoongi se lo estaba pasando, y luego, alejó el plástico de sus manos nuevamente. Taehyung hizo un mohín. - Escucha, Tae. Te pedí plata, ¿te acuerdas? Bueno, ya no quiero eso
- ¿Ah? ¿Y qué quieres ahora?
Yoongi le pasó el documento, sin responderle aún. Inhaló, y exhaló, mientras Taehyung lo miraba agravado.
- Revisa si está bien - fue la respuesta de Yoongi, apuntando el documento. Taehyung lo vio. Lucía muy real, con letras holográficas y bien plastificado, y ponía una foto suya bastante desaliñada, como todo documento del gobierno (Taehyung reclamó por tener que usar esa foto, pero Yoongi le dijo que nadie se veía como estrella de Hallyu en su documento de identidad, y que así todo feo parecería más real).
- Según esto... nací en el noventa y siete - Taehyung sonrió emocionado.
- Exacto
- Es impresionante, tiene hasta un código atrás
- Eso no sirve para nada, no tiene chip, es sólo un documento para mostrar en una fiesta, para que lo vea tu Jinnie, o algo así. No te servirá para viajar, ni casarte, ni ninguna de esas cosas importantes
- Gracias Yoongi - lo abrazó apretado, y el muchacho intentó escurrírsele como un gato arisco. - No me has dicho cuál es tu precio...- dijo el rubio, algo nervioso.
- Quiero que averigües quién es el hijo de puta que está haciéndole regalos a Jimin
Taehyung tragó saliva. A decir verdad, prefería darle dinero a Yoongi antes que espiar a su amigo por un capricho del mayor.
- Da alguna pista - igualmente accedió
- No es del colegio
- Hmmm... ¡será fácil!
- Ponte a trabajar entonces
- Lo haré, Yoongito bello hermoso
- No me digas así
Taehyung salió saltando en una pata en dirección a su casa, y Yoongi lo detuvo otra vez.
- No dejes que nunca un policía te vea con eso, ¿entiendes? O estamos fritos los dos
- Sí, claro, lo sé, es sólo para ir a la disco - exclamó Taehyung, con un gesto de aburrimiento
- Bien. Ahora ya vete
Taehyung corrió hasta su casa, con el documento bien guardado en su billetera, y se dedicó a estudiar un poco antes de acostarse. Observar a Jimin y a un supuesto pretendiente era su misión. No parecía difícil, aunque tenía sentimientos encontrados, pues Jimin le tapaba todo tipo de transgresiones. No quería ser un acusete, y menos con alguien que lo salvó tantas veces.
No sabía qué hacer, pero intentaría saber en qué estaba Jimin, sólo con el fin de saciar su curiosidad.
Texteó a Seokjin antes de dormirse, y se enviaron algunos videos para la justa y necesaria paja compartida nocturna.
~
Jimin fue a trabajar como solía hacerlo cuando no tenía mucho que estudiar, y allí lo vio, tan alto e imponente como siempre, comprando un cuaderno de composición con dibujos de leoncitos. El joven volteó, casi como sintiendo la presencia de Jimin allí, y le sonrió feliz. Ya se habían reunido a hablar varias veces, pero por apenas un par de minutos dentro de la tienda.
- Leí el libro, Namjoon, y su nota también - le dijo Jimin, en aquel primer encuentro después de recibir el libro de regalo.
- ¡Oh! - Namjoon enrojeció un poco. - ¿Y te gustó?
- Sí, me tuvo pensando por varios días
- ¿Y qué habrías hecho tú si hubieras vivido en Omelas?
- Probablemente yo habría sido el niño
Jimin sonrió tristemente, y Namjoon se quedó en silencio un buen rato sin saber cómo continuar la conversación.
- ¿Por qué dices eso?
- Porque... a veces creo que... todos pasan sobre mí. Que soy quien tiene que ceder para que los demás estén contentos
- No... no lo permitas
- Supongo que debería...
- Park, te necesitan en bodega - le dijo un compañero de trabajo que apareció de la nada y, tácitamente, los obligó a despedirse.
Vinieron muchos más textos compartidos, cuentos, ensayos, teorías. Namjoon era alguien que daba espacio para todo lo que Jimin no conversaba con ninguna persona por ese temor a que alguien le dijera "estás desvariando otra vez".
Con Namjoon, un desvarío podía ser el origen de un universo nuevo de pensamientos y posibilidades.
Ese día, Jimin estaba escribiendo un pequeño papelito, el cual metió dentro de un par de hojas impresas con el título "El pozo y el péndulo, E. A. Poe", y las dobló en cuatro partes. Taehyung lo miraba detenidamente, y le preguntó.
- ¿Qué es eso? ¿Es algo para literatura?
- Uhm... no, es sólo algo que estaba leyendo
- Aaah... oye tengo que ir a tu tienda porque necesito algo para Jinnie
- Eeh... claro, vamos
Fue lo último que Jimin le dijo, antes del paseo de la escuela a la tienda más extraño que Taehyung sostuviera.
Jimin estaba en algo sospechoso.
~
Namjoon envolvió el tierno cuaderno dentro de una bolsa, y se acercó a Jimin a saludarlo. No se había quitado el uniforme escolar aún, y llevaba su mochila. El mayor notó a Jimin algo nervioso, e iba a acompañado por Taehyung, el chiquillo pícaro ese amigo de Yoongi. Saludó a ambos con un apretón de manos, y Jimin los miró al verlos intercambiar saludos como si se conocieran.
- ¿Se conocen? - preguntó con una sonrisa nerviosa.
- ¡Claro! Namjoon es muy amigo de Yoongi, ¿nunca los presentó? - dijo Taehyung, con una cara de estar pirado.
- N-No... - respondió Jimin.
Todo eso tenía demasiadas implicancias.
Jimin nunca le ocultaba sus amigos a Yoongi. El chico de cabello menta, como celoso que era, los conocía a todos. Jimin esperaba conocer a los amigos de Yoongi también, era lo justo, aunque él personalmente no era una persona posesiva ni celosa.
Y Dios... Namjoon, el tipo que estaba empezando a confundirlo (porque sí, a esas alturas lo asumió de golpe), era uno de esos amigos.
Jimin quería enterrarse bajo una grieta en la tierra y no salir jamás.
- ¿Conoces a Yoongi, Jimin? - preguntó Nam.
- Uhm sí... - contestó el de cabello platinado, estirándose los dedos hasta hacerlos tronar, y ni cuenta se daba.
- Ah... ya veo - respondió el mayor, con curiosidad.
Taehyung era un maestro para entender el lenguaje corporal y sabía que allí había gato encerrado. Jimin le lanzó una mirada que Taehyung, en todos sus años de amistad, jamás había presenciado. Era una amenaza, una orden implícita de quedarse callado, casi una sentencia de muerte.
- Namjoon, leí el cuento que me recomendó, y escribí un comentario
- Ah... claro... yo también leí el que me recomendaste
Ambos buscaron entre sus cosas mientras Tae observaba, y el platinado revolvía entre sus pertenencias y allí estaba, el papel que Taehyung vio doblar en sus manos. Se lo entregó a Nam, y el mayor le entregó también unos papeles. Luego se despidió y se fue.
- Supongo que no voy a trabajar hoy porque quieres hablarme... - le dijo a Taehyung, resignado.
- Obvio, no me habías dicho nada de esto
- Tampoco es que esté ocultando nada
- No lo parece
- ¡Aish! Ya, vamos a mi casa y te contaré todo, para que dejes de mirarme así
~
- No sabía que era amigo de Yoongi - Jimin concluía, culposo y avergonzado, abrazando una almohada mientras Taehyung daba vueltas en la silla de escritorio.
- Mira, no hicieron nada, simplemente intercambiaron conversaciones y lecturas. Y hasta te ha hecho bien, me pateaste el culo en la última prueba de comprensión lectora
- Namjoon me ha ayudado mucho... está en primer año de literatura
- Es un tipo inteligente, es bueno que te ayude
- Pero... me confunde igual
- ¿Cómo es eso?
- Me gusta un poco. No sé, tiene algo que me hace sentir bien. Pero también me gusta Yoongi
- Jimin... piénsalo mucho
Se sentía fuera de lugar como consejero, pues solía ser quien recibía recomendaciones (que le entraban por una oreja y le salían por la otra), pero sabía bien que no debía apoyar a Jimin con jugar a dos bandos. Conocía a Yoongi y a Namjoon y ambos eran buenos chicos, Yoongi un poco desordenado, pero definitivamente no era una mala persona. Ninguno merecía que lo traicionaran así.
- ¿No vas a acusarme con Yoongi?
- No, cómo se te ocurre, me has salvado de la bruja y del tirano miles de veces, jamás podría hacer esa mariconada y traicionarte. Pero eso sí, no juegues con ninguno de ellos... ¿entiendes, Jimin?
Jimin suspiró. - No puedo creer que seas tú quien me está aleccionando. Tomaré una decisión... pero necesito tiempo
~
Taehyung iba caminando por el pasillo cuando Yoongi lo detuvo a mitad de camino a su sala. Yoongi iba en la clase de al lado, en lo que era el peor curso del colegio. Todos eran unos marginales allí, pensaba Taehyung, pero Yoongi era un buen amigo.
- ¿Y? ¿Averiguaste lo que te pedí?
- Sí, claro
- Ya, lárgala
- La persona que está enviándole regalos a Jimin es Tony
Yongi palideció, aún más si era posible. Tony era un conocido inmigrante afroamericano de unos dos metros, que vivía en el área y se reunía con amigos a jugar basket, pateándole el culo a todo el mundo en el deporte, y a quien se le acercara buscando enemistad.
- ¿Tony?
- Sí, yo que tú, no me metería ahí
- Hmm... cierto
- Mira Yoongi... Jimin sólo es amable, no está interesado en el tipo, confía en él. Eres un celoso de mierda, ¿sabes?
- Lo sé, lo sé, Tae... estoy luchando contra eso...
- En vez de andarte preocupando por quién le hace regalos a Jimin, ¡deberías preocuparte tú de hacerlo feliz! ¿Sabes qué más? Me enojé contigo, chao, me voy
Taehyung se fue apurado hasta su sala y una vez adentro, suspiró aliviado. Ya había salido del lío entre Jimin, Yoongi y Namjoon, sin perjudicar a nadie, o eso pensaba. Tenía la consciencia tranquila, y además aprovechó de decirle a Yoongi algo que necesitaba escuchar.
Se despegó de la pared que sostenía sus ansiedades, y caminó hasta su puesto.
~
Jimin estaba arreglándose frente al espejo mientras Jungkook le ayudaba con ropa para escoger. Esa tarde saldría con Yoongi a tomarse fotos en unos graffitis, Jungkook sería el encargado de inmortalizarlos con su cámara, y subirían las fotos más tarde a instagram.
Jimin se miraba, por delante y por detrás, algo inconforme. Creía haber subido un poco de peso con la ansiedad por estudiar, trabajar, pasar tiempo con su familia y también con su novio. Jimin era un chico multitarea, pero solía estresarse con tantas actividades.
El estrés lo llevaba a cansarse, y cansarse a comer más, y comer más a estresarse. Era un círculo vicioso del que le costaba salir.
- ¿Crees que estoy más gordo, Kookie? - preguntó, mirándose el trasero detenidamente, en el reflejo
Jungkook lo miró, sin muchas ganas. - Sí, tienes un culo enorme ahora
Jimin hizo una mueca de decepción y ofensa. En realidad, se sintió bastante herido, pero convirtió la tristeza en molestia. Miró a Jungkook como pidiendo una explicación, pero el menor lucía serio.
- Ya verás, le preguntaré a Taehyung, él sí es sincero y honesto
- ¡JA! Claaaro. Solo estoy respondiendo lo que preguntaste, Jimin
- Pues suenas como si me odiaras
Jungkook sintió correr por su cabeza un "pues sí, te odio", y luego sintió su pecho doler. No, no odiaba a Jimin, no podía odiarlo, habían sido amigos por tantos años. Jimin le había ayudado muchísimo a ser menos tímido y a expresarse mejor, hacer más amigos por su cuenta e incluso cooperaba con su afición de tomar fotos o grabar mini documentales.
Abrió la boca para decirle que no, que no lo odiaba y no quiso sonar hiriente, pero Jimin le ganó y se echó en la cama, derrotado.
- Mejor me quedaré en casa, ya no quiero salir
Jungkook tragó saliva.
~
- Hola... creo que te he visto antes
Frente a sus ojos estaba el chico alto que se esfumaba de sus sueños al despertar. Lo había visto un par de veces, sin jamás haber cruzado palabra, pero no pudo evitar que entrara como una marejada sin control a su cabeza. Se resignó a mirarlo desde lejos, como en la galería de un concierto, con las eternas ganas de llegar hasta el escenario y poder empaparse en fanatismo y euforia.
- S-sí... creo que sí
- ¿Eres el amigo de Jimin?
Jimin esto, Jimin esto otro, y Jungkook se despreciaba a sí mismo por sentir esa envidia horrible que lo devoraba por dentro. Jimin era su mejor amigo, una de las personas que más quería, y ahí estaba, pensando en que el platinado ojalá desapareciera, para luego castigarse y sentirse como el peor ser humano del planeta por albergar deseos tan condenables.
- Sí, lo soy
- ¿Él no vino a la tienda hoy?
- No... él está un poco agripado, así que vine a reemplazarlo y hacer algo de dinero - Jungkook sonrió. Era extraño estar hablando con su amor platónico. Había deseado hablar con él incontables veces, pero hubiese preferido otras circunstancias.
- Oh... espero que se recupere pronto
El joven comenzó a tocarse la oreja y mirar el piso, mientras Jungkook se daba cuenta que era su forma de expresar decepción. De seguro esperaba ver a Jimin, pero sólo había un chico aburrido en su lugar.
- Dale mis saludos si lo ves
- Okay
- Nos vemos... ¿Park Jimin también? - exclamó el mayor, confundido.
- No - el chico rió, mirando la etiqueta que ponía Park Jimin en el uniforme de trabajo. - Este es su delantal solamente... soy Jungkook. Y sí, nos vemos
¿Por qué le dije mi nombre, si no le importa?
- Adiós, Jungkook
- Ad-
- ¡Espera! Llevaré esto
Namjoon se interesó de improviso en una libreta que vio en una repisa cercana. Era como un cuaderno de notas, liviano y con la cantidad de hojas exacta. En la cubierta, ponía un fondo azul marino y un estampado con muchas caras de Ryan, con distintas expresiones.
- Le gusta Ryan - se atrevió a afirmar Jungkook, a partir de lo que ya había observado antes. Pasó la libreta por el lector de códigos y cobró el precio.
- Sí, es mi personaje favorito - sonrió, luciendo sus hoyuelos. Jungkook quiso pincharlos, e involuntariamente pulsó las teclas de la caja registradora con una presión desmedida, y el enter se quedó hundido en una orilla y no se movía con nada.
- Oh... creo que eché a perder la tecla
Jungkook intentaba hacer palanca con una llave para volver a levantar la tecla y ponerla en su lugar.
- Ah, sé cómo arreglarla - le dijo Namjoon, con una actitud de seguridad, y pasó al otro lado de la caja para hurgar en el teclado. Hizo un par de movimientos y la tecla volvió a la normalidad.
- ¡Wow! La arregló, gracias - exclamó Jungkook, volviendo a teclear para emitir la factura. - A veces rompo cosas, no mido la fuerza
- Tenemos algo en común. Soy muy destrozón, así que he aprendido a arreglar la mayoría de los objetos"
Algo en común. Jungkook sonrió. - Aquí está su cambio y la boleta. Que tenga buen día
- Tú también, Jungkook
El hombre salió de la tienda sin volver a enviarle saludos a Jimin y eso era incorrectamente satisfactorio.
~
Taehyung estaba mordisqueando un chocolate, sentado en la plaza cerca de su casa, mientras esperaba a la persona con quien se reuniría. Últimamente tenía una vida social agitada, todo el mundo lo solicitaba para una u otra cosa. Su solicitante estaba algo atrasado, pero era común, quizás le había ocurrido un percance, como solía pasarle. Llegó saludándolo con un apretón de manos, y se sentó a su lado.
- ¿Qué es tan importante que me haces salir de casa cuando ya me había puesto pijama?
- ¿Quién se pone pijama a las cuatro de la tarde?" preguntó Namjoon, casi horrorizado.
- Yo, y mucha gente. Es cómodo... sientes más libertad allá abajo-
- Ya, ya, entendí, no quiero saber más
- ¿Y qué querías?
Namjoon estuvo pensándolo un minuto, buscando la manera de expresarlo de la forma más asertiva. No le gustaba pedir favores, menos a chicos como Taehyung, que no dan puntada sin hilo.
- Quería pedirte si podrías convencer a Jimin de salir conmigo...
- Qué indigno eres, Namjoon - protestó Taehyung. - ¿Por qué no se lo pides tu mismo?
- Temo que me rechace
- Bueno, si te rechaza sabrás que no es el indicado, no tendrás que seguir esforzándote y te buscas otro, fin
Namjoon suspiró. - Supongo que tienes razón
- Pensé que discutiríamos un poco más - soltó Taehyung, sorprendido
- No es necesario... creo que me estoy complicando mucho con esto, si en realidad sólo debería preguntarle y ya
- Hmm... ve e invítalo a algo relacionado con danza, algún musical. Eso le gustará
- Gracias, Taehyung
- Mis consejos no son gratis, Namjoon...
- ¿Qué quieres, crío?
- Por ahora nada, pero en cualquier momento podría necesitar tu ayuda, uno nunca sabe
- Okay, okay, te debo una entonces
Taehyung entró a su casa nuevamente y abrazó su cojín Tata. No creía estar haciendo algo terriblemente malo, pero sentía culpa... mal que mal, con su ayuda, Namjoon invitaría a Jimin a una cita, pero Taehyung intuía el resultado: el platinado le diría que no, o quizás que sí pero mantendrían la amistad, y así Namjoon se alejaría y todos serían felices tras recuperar el equilibrio cósmico.
~
- Kookie
El par de muchachitos disfrutaba de un helado en una gelatería del vecindario. Estaban sentados en la terraza, mirando como un pobre tipo vestido de mascota promocionaba el lugar, llamando la atención de los niños y jóvenes.
- ¿Qué?
- ¿Sabías que Ryan es un león sin melena?
- Claro
- ¿Qué? ¿Soy el único que creía que era un oso?
- Mucha gente lo cree
- ¿Y tú cómo sabías?
- Es que a mí me gusta él
- ¿Ryan?
- Claro - dijo, y luego pasó la lengua por dentro de la mejilla
- No sabía - Jimin dio una lamida a su helado y estuvo en silencio por un momento, mientras Jungkook observaba al corpóreo y al grupo de estudiantes de primaria que se turnaban para sacarse fotos en su compañía.
- Yo supe porque Namjoon me lo dijo
Él.
Jimin sonrió coqueto, como recordando una fechoría imposible de contar, pero Jungkook también notó algo de vergüenza en su expresión.
Por primera vez en su vida, Jimin le resultaba confuso.
Ese día, el jovencito de cabello platinado salió de casa diciéndole a mamá que iría con Yoongi, pero en realidad, Namjoon lo esperaba en la esquina de la plaza del barrio en su moto.
Juntarse tanto con Taehyung definitivamente había actuado como osmosis, se le pegaron sus malas costumbres y sus travesuras.
Se saludaron tímidamente, y Namjoon le pasó un casco para resguardar su seguridad. Jimin se montó en la motocicleta, y se aferró a la cintura del mayor mientras corrían a toda velocidad por las calles de Seúl.
Fueron a parar a un parque al otro lado de la ciudad, al que Jimin nunca había ido. Namjoon lo conocía bien, porque guiaba a su acompañante mostrándole el lugar con evidente sapiencia. Llegaron hasta un lugar tranquilo, y Jimin desenrolló la manta que llevaba en su mochila y la extendió en el suelo. Se sentaron allí y buscaron algunas golosinas para repartirlas.
Conversaron acerca de muchas cosas. Namjoon estaba nervioso por cumplir la mayoría de edad, pero no estaba sometido a ningún estrés particular. Le iba bien en la universidad sin tener que esforzarse demasiado y no trabajaba. Le gustaba rapear con sus amigos, y Jimin aún no lograba tragarse aquella densa amargura de saber que entre ellos estaba Yoongi.
Los dulces ayudaban un poco, pero seguía sintiéndose como estar haciendo algo malo.
Namjoon conocía los datos más curiosos del mundo. Hablar con él sonaba como un pasatiempo digno de experimentar más seguido. Era una persona sorprendente, llena de saberes y experiencias, pero Jimin a ratos se sentía abrumado por su presencia. No podía evitar que sus pensamientos viajaran hasta la silenciosa calidez de Yoongi, el pausado curso de sus cavilaciones, el tono rasposo de su voz serena.
Jimin necesitaba a Yoongi para bajar sus propias revoluciones, mientras que Namjoon era un combustible que se quemaba rápido en la hoguera viva que era Jimin.
No era lo que Jimin necesitaba. Definitivamente.
El mayor sacó de entre sus cosas un colgante de mochila del personaje de Kakao que tanto le gustaba, Ryan. Se lo entregó al chico, como un regalo.
- Es lindo este osito
- ¿Osito? ¡Es un león! - protestó Namjoon, ofendido.
- Pero está pelado
- No tiene melena, pero eso no quita que sea un león
- Bueno, si tú lo dices... gracias - dijo Jimin, guardando el peluchito en su bolso.
Namjoon quiso preguntar '¿no vas a colgarlo en tu bolso?' pero lo dejó pasar. Quizás un regalo de ese tipo era algo demasiado invasivo para ser la primera vez que salían. O quizás Jimin, contrariamente a su carácter, no era tan asiduo a las cosas tiernas.
Hacía falta esa instancia, de por fin salir juntos todo un día y compartir, y así también, abrir los ojos, matar ese capricho que le quitaba el sueño, y comenzar a dormir en paz.
- Deberíamos ir a sacarnos una foto con el peluche ese - Jungkook cambió el tema, al ver que un silencio extraño se había instalado entre los dos y ya no quedaba más helado que echarse a la boca.
- Sí, vamos
Jimin se puso de pie rápidamente, muy entusiasmado, y fueron con su amigo a tomarse fotos con el personaje.
Las sonrisas de ambos eran las de dos mejores amigos, y nada ni nadie cambiaría eso.
Hola mi gente bonita, actualizo antes de salir a trabajar :3
Este cap tiene un poco de todo ♥ Y ya vamos conociendo más sobre Kookie y la última ship de esta historia, la ship sorpresa :)
No se si podré actualizar pronto ya que se viene algo grande en mi vida aahhh, no estaré en Chile unos días, más nah les digo ♥
Gracias por las lecturas, votos y comentarios!! Los /as adoro mucho!
Bạn đang đọc truyện trên: AzTruyen.Top